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El rey de la casa


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Empecé a ver esta semana la primera temporada de 'The Real O'Neals' porque estoy quedándome sin series y porque me hizo gracia que en Estoy Bailando la definieran como 'una de las series más gays del momento'. El caso es que, siendo corta y con capítulos de 20 minutos, darle una oportunidad era sencillo.

¡Y vaya si me ha enganchado! Me encanta. Todo: la trama, los personajes, los actores, la música, los puntazos y guiños constantes a todo lo gay... Y también me gusta que, una vez más, los protagonistas son bastante imperfectos, más allá del humor, con sus kilos de más, sus imperfecciones, su corte horrible de pelo... Les coges tanto cariño que, al final, todos te parecen bastante guapos. ¿No nos suele pasar?

Gracias a ellos, como ocurría con 'Scrubs', veo la serie con bailes improvisados en el sillón gracias a la inserción de temas tan chulos como el 'I Can't Feel My Face' de The Weeknd.



Se la recomiendo a todo el mundo que quiera desconectar y echarse unas risas. Pussar och kramar!



Este vídeo cargado de sensualidad en torno al sudor me ha hecho reflexionar sobre cómo una misma cosa puede convertirse, al mismo tiempo, en algo atractivísimo o despreciable.

No me declaro fan del sudor, y la gente que suda mucho (incluso aunque no huela) me resulta algo desagradable. Si estoy en la cama liándome con alguien que acaba muy sudado, creo que tengo más prisa yo que él por que se duche cuanto antes y esté seco. En cambio, como prácticamente a todo el mundo, no dejo de sentir atracción por el sudor erótico, tanto el que se ve en el vídeo, por ejemplo, como el que se simula con aceite en fotos, concursos de musculación, etcétera.

Además, creo que también juega un papel fundamental quién sude. Para bien o para mal, es intrínseco al cuerpo del que se trate. No creo que Camacho sudando provoque el mismo sentimiento que Robert Buckley. Para gustos, colores, sí; pero para sudar, casi que exclusivo de merendables... Pussar och kramar!

Ayer no vi la preselección española para Eurovisión. No tengo miedo de que me quiten el carné de eurofán porque sí que vi la semifinal del Melodifestivalen y creo que me libro por eso. No la vi porque me aburre mucho el saber con antelación que voy a presenciar algo que me va a terminar indignando, cabreando y molestando. TVE no respeta al Festival ni al formato, no quiere o no puede hacer preselecciones medio decentes y siempre hay un tufillo a engaño y tongo que casi que mejor no quitarse la pinza de la nariz algunos años (que no todos).

Y como he podido comprobar esta mañana, viendo vídeos y leyendo crónicas, tuvimos ración doble. Entiendo que fue todo muy sospechoso y que los eurofans se indignen. Erran los que lo ven como un tema de apoyo a Mirela, porque es más el tongo lo que molesta. Ya estamos acostumbrados a que no gane nuestro preferido o incluso que quede el último, pero que en tu cara te estén tratando de colar lo que no es más que una farsa... Y si no lo es, se debe hacer de un modo que no quede ni rastro de duda, y ayer las había todas.

Sin embargo, igual que estoy harto de indignarme con esto, también lo estoy de los indignados. Porque no se trata de incendiar redes sociales, abuchear a un chico ni, mucho menos, pegar a un locutor. Si tanto se apoya a Mirela, ahora toca que todos los indignados por el 'robo' compren su single y no se lo descarguen, que vayan a sus conciertos comprando su entrada, que, al final, permitan a la arancetana tener una carrera musical duradera y consolidada, más allá de que vaya o no al festival.

Es lo mismo que ocurre con los que se indignan porque Javier Fernández gane medallas y campeonatos y no abra diarios deportivos o noticiarios. ¿Son los mismos que no dudan en ir a presenciar los campeonatos de patinaje? ¿Los que se quedan frente al televisor viéndolos cuando se celebran en el extranjero? Porque sí queda muy bien quejarse del escaso apoyo mediático a los deportes minoritarios y denostar al fútbol, pero si luego no se hace nada más, ni se va a los partidos de otros deportes, o se es mero telespectador y se da audiencia a esas retransmisiones, ¿no estamos siendo un poquito hipócritas?

La cobertura que ha dado Marca al campeonato de patinaje fue magistral y se le dio bastante espacio tanto en papel como en formato digital. ¿Se han compartido y leído las crónicas esas personas indignadas? Al final, es indignarse por vicio, y ya me he cansado de eso. Pussar och kramar!