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El rey de la casa


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Ayer sufrí lo que viene siendo un stendhalazo en toda regla. Nada menos que un Domingo de Ramos... pero sin ningún poso religioso, o quizás sí; pero no católico, eso no. Quizás porque, de apuntarme a una religión, no me importaría ser de la de los adoradores de la belleza. La Belleza con mayúscula, la que está en muchas cosas materiales, pero también en las que solo se sienten, las que se esconden detrás de los sentimientos. Ayer sufrí Síndrome de Stendhal en la muestra que conmemora el Centenario del nacimiento de Gloria Fuertes.

A ratos sin oxígeno, otros con las lágrimas a punto de correr por las mejillas, siempre con una mezcla de sentimientos a cada paso que me impedía incluso tenerme en pie, con ganas de salir corriendo para esconderme un poquito antes de volver. Ayer me volví más 'Fuertista' que nunca.

Y lo hice porque descubrí a la Gloria periodista. Qué orgullo sentí cuando vi su carné de prensa de cuando trabajaba en una publicación infantil franquista. Pero, sobre todo, qué boquiabierto me quedé con la entrevista que publicó a Mari Trini. Ojalá pudiera escribir algo así alguna vez en mi vida. No es que era poesía, metafóricamente. Es que era lirismo auténtico, en las preguntas y en las respuestas, en un mano a mano que me dejó completamente sin habla, sin aire, sin suelo bajo los pies.

La leí, la releí, la volví a leer. Creo que la leería todos los días de mi vida, solo para recordarme el camino, el de la maestría literaria en el periodismo. Que no es que aspire a ser Gloria Fuertes, pero sí que quiero dar lo mejor de mí mismo, y las metas deben ser altas.



Sabía que, si dejaba pasar el domingo en casa sin nada que hacer, me arrepentiría por no haber ido a la exposición. Otro motivo más para no dejar que el tiempo pase sin aprovecharlo. Una lección que debo aprender a diario. Qué mejor que de la mano de Gloria Fuertes.

PD: Por cierto, que en una vitrina tenían su carné de conducir internacional de los años 60 o 50 y era casi igual que el que me dieron a mí hace unas semanas... Ya le vale a la DGT.

Pussar och kramar!

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