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El rey de la casa


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Este vídeo cargado de sensualidad en torno al sudor me ha hecho reflexionar sobre cómo una misma cosa puede convertirse, al mismo tiempo, en algo atractivísimo o despreciable.

No me declaro fan del sudor, y la gente que suda mucho (incluso aunque no huela) me resulta algo desagradable. Si estoy en la cama liándome con alguien que acaba muy sudado, creo que tengo más prisa yo que él por que se duche cuanto antes y esté seco. En cambio, como prácticamente a todo el mundo, no dejo de sentir atracción por el sudor erótico, tanto el que se ve en el vídeo, por ejemplo, como el que se simula con aceite en fotos, concursos de musculación, etcétera.

Además, creo que también juega un papel fundamental quién sude. Para bien o para mal, es intrínseco al cuerpo del que se trate. No creo que Camacho sudando provoque el mismo sentimiento que Robert Buckley. Para gustos, colores, sí; pero para sudar, casi que exclusivo de merendables... Pussar och kramar!

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