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El rey de la casa


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Pocas imágenes son tan impactantes como las que muestran la devastación completa de las ciudades que fueron arrasadas durante la Segunda Guerra Mundial, el conflicto hasta la fecha más destructor de la historia. La francesa de Caen, por ejemplo, fue devastada en más de un 80% y llevó 14 años reconstruirla (incluyendo la catedral de St. Jean), también Coventry, en Reino Unido, tuvo que rehacerse; o Rotterdam, cuyo centro fue llevado a cenizas. En Alemania, es famoso el caso de Dresde, que fue atacada repetidas veces por los Aliados y casi completamente destruida; así como Berlín, en la última parte de la guerra.


Pero no se trata de un fenómeno europeo. Hiroshima, tras arrojar el ejército de Estados Unidos su bomba nuclear sobre ella, fue arrasada, salvo parte de la estructura del Museo de Ciencia e Industria, el único importante que quedó en pie y que hoy es un memorial a las víctimas. Manila, por su parte, también fue reducida a nada tras el ataque de los japoneses en 1945.

Aunque las labores de reconstrucción han sido ingentes en todos los países afectados, recuperar esas ciudades tal cual eran a principios del siglo XX es imposible. Sin embargo, es posible hacerse una idea gracias al material fotográfico que superó las vicisitudes de las guerras. Por ejemplo, el que compila Taschen sobre Alemania.


Bajo el título 'Germany Around 1900' (Alemania, alrededor de 1900), la editorial ha compilado 800 fotografías coloreadas en las que podemos ver cómo eran las ciudades alemanas durante las décadas finales del siglo XIX y las primeras del XX, de ahí el título de la obra. Como explica la propia Taschen, “se presenta una Alemania orgullosa de sí misma, confiada, reluciente y patriótica, a la vez que volcada en el progreso y, para los que se lo podían permitir, con un toque cosmopolita”.

La imagen más antigua es de 1889, mientras que la más moderna fue realizada en 1911. Son auténticas rarezas del fotocromo y su proceso, una técnica que permitía reproducir en color a partir de negativos en blanco y negro. Un arte en el que es especialista el diseñador gráfico, fotógrafo y coleccionista Marc Welter, especializado en fotografías de viajes antiguas, propietario de una de las colecciones más grandes del mundo y editor, junto a la documentalista y escritora Sabine Arqué, de este libro.


De los textos se encarga la historiadora del arte Karin Lelonek, especializada en la fotografía y la arquitectura del siglo XX. Así, vemos castillos de cuento como el Palacio del Gran Ducado de Schwerin, en Mecklenburgo; balnearios en la costa del mar del Norte y el Báltico, la plaza principal de Wernigerode, con un ayuntamiento que fue reducido a cenizas; o la Casa Gremial de los Carniceros de Hildesheim, un edificio histórico de madera en la Baja Sajonia que ardió en marzo de 1945 por un bombardeo. No se reconstruyó hasta finales de los 80, después de derribarse el hotel que en su lugar se levantó en 1962, todo en hormigón.


Editado en inglés, alemán y francés (29 x39,5 cm.; tapa dura con páginas desplegables), el libro se puede adquirir a partir de 150 €. En total son 612 páginas de imágenes llenas de historia y vida, de una Alemania que ya no existe pero que pudo quedar congelada en esas imágenes. Pussar och kramar!

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