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El rey de la casa


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Galería de arte

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Es curioso cómo, al mismo tiempo, lo que puede ser motivo de machismo, un acontecimiento retrógrado, según dónde se realice y en qué circunstancias, puede serlo también de apertura, igualdad y liberación femenina.



Pussar och kramar!

Hace ya días que me ronda por la cabeza una reflexión a raíz de la salida al mercado de un calendario solidario llamado The Sexy Geek, en el que doce chicos hacen gala de cuerpazo y amor por los comics al mismo tiempo, disfrazándose como los héroes y, de paso, enseñando carnaza. Y sí, prácticamente todos muy merendables.



El dinero va destinado a la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar. Y es esto lo que me ha dado pie a dar rienda a mis pensamientos. El marco en el que se mueve el calendario es el mundo gay. Que no aparezca oficialmente no quiere decir que no esté ahí presente. No es un calendario de bomberos que busca la compra de amas de casa, aunque no esté claramente enfocado al acoso a adolescentes gays como el de los remeros británicos. Al ver las fotos no pude dejar de pensar que qué estereotipado era todo para ser un producto con un trasfondo tan importante.

Me explico: si hay algo de lo que sabemos los gays, es de discriminación y acoso. Cada día se lucha por normalizar esa situación; de ahí que sea tan importante el Día del Orgullo. Pero, desgraciadamente, en las grandes ciudades donde, más o menos, el ambiente gay está extendido y naturalizado, como podría ser Madrid, esa discriminación y acoso también llega por el propio mundo homosexual. El gordo, el feo, el lorcitas, el viejo, el calvo, el enano... si no cumples los parámetros de adonis digno de un calendario erótico, eres discriminado (igualmente en el mundo oso o derivados).

¿No hubiera sido más ejemplarizante que en ese calendario solidario hubiera habido un chico obeso, otro escuálido, uno con algo de tripilla, otro con más de 50...? ¿No hubiera tenido un reflejo más real? Por que, siendo realistas, ¿acaso era a los chicos guapos y musculosos a los que acosaban en el instituto?

Pussar och kramar!

Hay quien tiene la suerte de no tener que preocuparse por cómo, dónde ni cuándo tener que tender la ropa que se acaba de lavar. No es mi caso, así que pertenezco a esos muchos que miran el cielo con preocupación si tienen que poner una lavadora y no hay ni un rayito de sol en el horizonte, y que da saltos de alegría cuando el Astro Rey pega fuerte porque podrá poner varias coladas seguidas y dejar a cero el cesto de la ropa sucia.

Hace unas semanas, a mi vecina de al lado se le abrió el techo por una tromba de agua que hubo en Madrid. Por la mañana vinieron los bomberos y la Policía. No quiso llamarles antes para no despertarnos ni a nosotros ni a su sobrina que había venido de visita, y estuvo horas achicando agua lo más silenciosamente posible. No solía hablar mucho con ella, pero me acerqué a interesarme y a ofrecerme en ayudar en lo que necesitara cuando se fueron todos los cuerpos de seguridad y me lo contó. Me quedé estupefacto.

El caso es que la señora agradeció mucho el gesto y, desde entonces, cuando nos vemos o cruzamos, charlamos un rato. La verdad es que es un encanto y nos caemos muy bien. El rubio aun no ha coincidido, así que a él no le conoce. Y ella solo vive aquí dos días a la semana por motivos de trabajo, por lo que no es fácil cruzarse con ella.



Hoy la saludé de ventana a ventana, como en las postales costumbristas clásicas, mientras recogía lo que había tendido el día anterior, que estaba ya seco, aunque congelado. Aprovechó para darme permiso para aprovechar su tendedero, que es paralelo al mío. "Con lo que cuesta ahora que se sequen las cosas, no dejes de usar el mío para tener más cosas al aire y no en el tendedero de dentro de casa", me dijo.

Ella no lo sabe, pero me ha hecho feliz. Con vecinas así, da gusto. Pussar och kramar!



El periodo histórico que más me suele interesar es el del siglo XX, especialmente porque creo que es el que más lagunas y recovecos tiene, muchos de ellos motivados por la cercanía relativa en el tiempo. De hecho, nuestro derivar sigue siendo una consecuencia de muchos de ellos, o una continuación de los mismos. Y, dentro de las diferentes cosas que sucedieron durante el pasado siglo, la RDA es de los puntos que más me fascina.



No resulta extraño que, durante mi última visita a Berlín, no dudara en visitar los diferentes museos dedicados a la antigua república socialista, ya sea en clave nostálgica o como museo kitsch. También tuve la oportunidad de seguir los pasos sobre lo que aun queda de RDA en la capital alemana, todo enfocado a un reportaje que espero poder escribir pronto, porque no será uno más para mí y quiero hacerlo con mucho mimo y para una cabecera que lo merezca.



Sabiendo esto, cómo no iba a dejar de ver Deutschland 1983, una nueva serie alemana que acaba de empezar a emitirse en España. Cuenta la historia de un joven que es reclutado en la RDA para ejercer de espía dentro del ejército de la RFA. Más allá de cuestiones cinematográficas, muestra bastante la realidad de ambas Alemanias, en cuestiones costumbristas pero también a la hora de reflejar lo que era la Guerra Fría en aquel rincón de Europa. Bonn no era ajeno al espionaje, y ni te podías fiar de nadie ni sabías a ciencia cierta quién era quien.

No es trepidante, no es una serie de acción, pero sí un buen modo de acercarse a una historia a la que normalmente no hay modo de llegar, salvo conmemoraciones de caídas del Muro anuales. Hará las delicias de los amantes del pop ochentero de Alemania y Reino Unido. Todo un acierto, ¡y eso que es de baja merendabilidad! Pussar och kramar!



Una persona que me conoce muy bien y a la que considero muy sabia me ha abierto los ojos. Ante una situación profesional que no me genera más que estrés, y cuya solución, bajo mi punto de vista, pasa por salir huyendo y mandarlo todo a la mierda, o bien joderme y pagar las facturas, me ha indicado una tercera vía: la de la medianía. No sé qué pasa, pero se me olvidan los grises, como si todo fuera o blanco o negro; y ya hace meses que me di cuenta de que, cuanto más gris, más tranquilo estoy.

Regular lo que das con lo que recibes, con lo que se te pide y lo que eres capaz de dar, con el valor de lo que das con respecto a lo que se te paga... Resumiendo: ajustar cada faceta, en este caso profesional, pero vale para todas, para que el grado de afectación negativa sea lo mas leve posible, y el de la positiva lo más alto y provechoso.

Queda mucho camino por andar, pero al menos parece que empiezo a entender las señales que indican hacia dónde ir. Menos mal que tengo una buena sherpa a mi lado. Pussar och kramar!