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El rey de la casa


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Ayer me fui a cenar con mi amigo Nacho a un nuevo restaurante mexicano que han abierto en Madrid. Debo confesar que tengo una debilidad por él. Y no me refiero a que me parezca guapete o no, sino a que le llevo diez años de edad y fui testigo de su inicio como profesional en la que por aquel entonces era mi revista. Él no era un becario puro y duro, pero si un junior que iba a pasar su primer año completo de trabajo en un medio de comunicación de verdad.

Y siendo como es, nos deslumbró por su profesionalidad, su buen hacer... Y eso que al principio casi no hablaba, de lo tímido que nos quería hacer ver que era. Luego nos dimos cuenta que no, que era más bien cautela del que es inteligente 'per se'.

El caso es que hacía tiempo que no nos veíamos y me encantó poder estar con él, charlando de todo y de nada, de nuestras vidas, de la profesión, de comida mexicana, de las vacaciones (las suyas)... Unas horas en las que ninguno sintió la necesidad de ver el móvil, o de responder a alguna conversación. En las que solo lo utilicé yo, para hacer una foto que tuiteé y que me hizo sentir algo culpable porque Nacho, activo y presente en redes sociales, no hizo ni el intento, ni mostró interés en compartir nada, sino solo en centrarse en pasarlo bien conmigo.



Dicen que la generación que sigue a la mía tiene el cerebro comido por las redes sociales, los gadgets, la necesidad de conexión y comunicación. Yo ayer vi un claro ejemplo de que se equivocan los que generalizan. Es más, a nuestro alrededor había muchos periodistas (era una cena de prensa), la mayoría mayores que yo o de mi quinta, y sí que estaban más pendientes de tuitear, charlar por whatsapp o directamente hablar por el móvil que en las conversaciones de los que tenían a su lado.

Brindo por Nacho. Y gracias por regalarme unas horas de amistad, complicidad y conversación que en este periodo de mi vida significan tanto para mí.

5 comentarios

  1. Sufur  

    Sí, yo creo que a veces somos peores nosotros (bueno, no sé si incluirnos a los dos en el mismo saco, que te llevo unos años...) que los más jóvenes. ¡Somos más papistas que el Papa! Adoro la cocina mejicana, por cierto.

  2. Christian Ingebrethsen  

    Yo también pienso igual, en unas semanas voy a cumplir 30 años y mi madre, que me saca 22, está mucho más pendiente del móvil y las redes sociales que yo.

  3. Nils  

    Yo creo que están fascinados con las redes sociales, con Internet, con posibilidades de comunicación... que les han pillado fuera de juego y no saben integrarlas en su día a día. No son herramientas, sino juegos o cosas ajenas. Y al final, claro, se enganchan malamente.

  4. Ric  

    y que restaurante era? recomendable?

  5. Nils  

    El Tepic de la calle Ayala. A mí me gustó, pero sin enloquecerme.

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