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El rey de la casa


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Galería de arte

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Es curioso cómo, al mismo tiempo, lo que puede ser motivo de machismo, un acontecimiento retrógrado, según dónde se realice y en qué circunstancias, puede serlo también de apertura, igualdad y liberación femenina.



Pussar och kramar!

Hace ya días que me ronda por la cabeza una reflexión a raíz de la salida al mercado de un calendario solidario llamado The Sexy Geek, en el que doce chicos hacen gala de cuerpazo y amor por los comics al mismo tiempo, disfrazándose como los héroes y, de paso, enseñando carnaza. Y sí, prácticamente todos muy merendables.



El dinero va destinado a la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar. Y es esto lo que me ha dado pie a dar rienda a mis pensamientos. El marco en el que se mueve el calendario es el mundo gay. Que no aparezca oficialmente no quiere decir que no esté ahí presente. No es un calendario de bomberos que busca la compra de amas de casa, aunque no esté claramente enfocado al acoso a adolescentes gays como el de los remeros británicos. Al ver las fotos no pude dejar de pensar que qué estereotipado era todo para ser un producto con un trasfondo tan importante.

Me explico: si hay algo de lo que sabemos los gays, es de discriminación y acoso. Cada día se lucha por normalizar esa situación; de ahí que sea tan importante el Día del Orgullo. Pero, desgraciadamente, en las grandes ciudades donde, más o menos, el ambiente gay está extendido y naturalizado, como podría ser Madrid, esa discriminación y acoso también llega por el propio mundo homosexual. El gordo, el feo, el lorcitas, el viejo, el calvo, el enano... si no cumples los parámetros de adonis digno de un calendario erótico, eres discriminado (igualmente en el mundo oso o derivados).

¿No hubiera sido más ejemplarizante que en ese calendario solidario hubiera habido un chico obeso, otro escuálido, uno con algo de tripilla, otro con más de 50...? ¿No hubiera tenido un reflejo más real? Por que, siendo realistas, ¿acaso era a los chicos guapos y musculosos a los que acosaban en el instituto?

Pussar och kramar!

Hay quien tiene la suerte de no tener que preocuparse por cómo, dónde ni cuándo tener que tender la ropa que se acaba de lavar. No es mi caso, así que pertenezco a esos muchos que miran el cielo con preocupación si tienen que poner una lavadora y no hay ni un rayito de sol en el horizonte, y que da saltos de alegría cuando el Astro Rey pega fuerte porque podrá poner varias coladas seguidas y dejar a cero el cesto de la ropa sucia.

Hace unas semanas, a mi vecina de al lado se le abrió el techo por una tromba de agua que hubo en Madrid. Por la mañana vinieron los bomberos y la Policía. No quiso llamarles antes para no despertarnos ni a nosotros ni a su sobrina que había venido de visita, y estuvo horas achicando agua lo más silenciosamente posible. No solía hablar mucho con ella, pero me acerqué a interesarme y a ofrecerme en ayudar en lo que necesitara cuando se fueron todos los cuerpos de seguridad y me lo contó. Me quedé estupefacto.

El caso es que la señora agradeció mucho el gesto y, desde entonces, cuando nos vemos o cruzamos, charlamos un rato. La verdad es que es un encanto y nos caemos muy bien. El rubio aun no ha coincidido, así que a él no le conoce. Y ella solo vive aquí dos días a la semana por motivos de trabajo, por lo que no es fácil cruzarse con ella.



Hoy la saludé de ventana a ventana, como en las postales costumbristas clásicas, mientras recogía lo que había tendido el día anterior, que estaba ya seco, aunque congelado. Aprovechó para darme permiso para aprovechar su tendedero, que es paralelo al mío. "Con lo que cuesta ahora que se sequen las cosas, no dejes de usar el mío para tener más cosas al aire y no en el tendedero de dentro de casa", me dijo.

Ella no lo sabe, pero me ha hecho feliz. Con vecinas así, da gusto. Pussar och kramar!



El periodo histórico que más me suele interesar es el del siglo XX, especialmente porque creo que es el que más lagunas y recovecos tiene, muchos de ellos motivados por la cercanía relativa en el tiempo. De hecho, nuestro derivar sigue siendo una consecuencia de muchos de ellos, o una continuación de los mismos. Y, dentro de las diferentes cosas que sucedieron durante el pasado siglo, la RDA es de los puntos que más me fascina.



No resulta extraño que, durante mi última visita a Berlín, no dudara en visitar los diferentes museos dedicados a la antigua república socialista, ya sea en clave nostálgica o como museo kitsch. También tuve la oportunidad de seguir los pasos sobre lo que aun queda de RDA en la capital alemana, todo enfocado a un reportaje que espero poder escribir pronto, porque no será uno más para mí y quiero hacerlo con mucho mimo y para una cabecera que lo merezca.



Sabiendo esto, cómo no iba a dejar de ver Deutschland 1983, una nueva serie alemana que acaba de empezar a emitirse en España. Cuenta la historia de un joven que es reclutado en la RDA para ejercer de espía dentro del ejército de la RFA. Más allá de cuestiones cinematográficas, muestra bastante la realidad de ambas Alemanias, en cuestiones costumbristas pero también a la hora de reflejar lo que era la Guerra Fría en aquel rincón de Europa. Bonn no era ajeno al espionaje, y ni te podías fiar de nadie ni sabías a ciencia cierta quién era quien.

No es trepidante, no es una serie de acción, pero sí un buen modo de acercarse a una historia a la que normalmente no hay modo de llegar, salvo conmemoraciones de caídas del Muro anuales. Hará las delicias de los amantes del pop ochentero de Alemania y Reino Unido. Todo un acierto, ¡y eso que es de baja merendabilidad! Pussar och kramar!



Una persona que me conoce muy bien y a la que considero muy sabia me ha abierto los ojos. Ante una situación profesional que no me genera más que estrés, y cuya solución, bajo mi punto de vista, pasa por salir huyendo y mandarlo todo a la mierda, o bien joderme y pagar las facturas, me ha indicado una tercera vía: la de la medianía. No sé qué pasa, pero se me olvidan los grises, como si todo fuera o blanco o negro; y ya hace meses que me di cuenta de que, cuanto más gris, más tranquilo estoy.

Regular lo que das con lo que recibes, con lo que se te pide y lo que eres capaz de dar, con el valor de lo que das con respecto a lo que se te paga... Resumiendo: ajustar cada faceta, en este caso profesional, pero vale para todas, para que el grado de afectación negativa sea lo mas leve posible, y el de la positiva lo más alto y provechoso.

Queda mucho camino por andar, pero al menos parece que empiezo a entender las señales que indican hacia dónde ir. Menos mal que tengo una buena sherpa a mi lado. Pussar och kramar!

Hoy me he comprado unos cordones nuevos para unos zapatos que me ponía poco precisamente porque los cordones estaban mal y me hacían daño en las manos al atarlos. Espero que, a partir de ahora, me los ponga más. También he comprado una sartén nueva de 28 cm. de diámetro, porque la que teníamos de IKEA ha dado muy buen servicio, pero ya se le fue el teflón. Como no tenemos coche, pues la hemos comprado de otra marca en una tienda de Bravo Murillo.

Hemos aprovechado y, en la misma tienda, hemos pillado también una cafetera italiana. Es como la que ya teníamos, pero en otro color. La pobre necesitaba una jubilación (pero no la hemos tirado, así que si alguien la quiere, es de 9 tazas, que avise).

Ya de paso hemos pillado en el MediaMarkt de Castellana un altavoz bluetooth para el iPad, porque solemos cenar viendo el informativo o algún programa y el altavoz de la tablet apenas se oye como tengamos la campana extractora en marcha o algún otro ruido. Yo lo quería rojo, pero se ha impuesto la opción gris. Al menos era barato.

 Y todo esto cuando lo que yo realmente quería comprar eran unas zapatillas para tirar de una vez las Nike que compré en el Decathlon y que tienen ya la suela que es papel de fumar... Creo que el martes caen unas Mustang azules que he visto en Bravo Murillo de rebajas, pero seguiré buscando otras, menos deportivas y más de calle. A ver si las encuentro rápido. Pussar och kramar!

* Todo esto se publicó en mi muro de FB con un por qué, pero voy a guardarme la explicación para mí.



La bandera de la imagen de arriba no se corresponde con ningún país, pero ahí está, ondeando al viento. Se encuentra en Aqaba, la ciudad del sur de Jordania en plena costa del mar Rojo, pero no luce el emblema del reino, sino que enarbola la que se considera que es la bandera de la revolución árabe.

Erigida en 2004, fue la segunda más alta del mundo cuando se inauguró (desconozco si le han quitado la medalla de plata). Lo que sí mantiene es un récord muy curioso. Gracias a su altitud y a su situación estratégica, es la única bandera del planeta que es visible al mismo tiempo desde cuatro países: Jordania, Israel, Egipto y Arabia Saudí.

El próximo sábado tendré la suerte de estar a sus pies y, espero, verla ondear gracias al viento del mar Rojo. Supongo que verá la costa de Israel, y también, a lo lejos, Egipto. Más difícil será hacerlo de Arabia Saudí, pero no me importaría subirme a algún monte si es necesario. Es lo que tiene ser un freaky de las banderas, que de repente te vas una semana a Jordania y lo que más ilusión te hace es un mástil con un trozo de tela...



Pussar och kramar!



En el dormitorio de mi cuarto en Jerez hay un póster gigante de Petra. Lleva ahí muchísimos años, tantos que, por lo visto, ha generado en mi madre la necesidad imperiosa de ir a Jordania y ver, en persona, si es tan bonita la realidad como la foto. Me temo que seré yo el primero que pueda dar una opinión al respecto. Será este viernes, en la tercera jornada de una visita al país que, espero, sea tan interesante como intensa (al menos la agenda que llevamos así lo permite pensar).

Tengo ganas de ver cómo es la realidad del país, o al menos lo que podamos apreciar. Sé que Jordania no es el paraíso que Rania y su imponente aparato de márketing han creado en las revistas del corazón, pero quiero saber hasta qué punto se puede vivir bien o no en el país, cómo es el día a día, sus carreteras, sus infraestructuras... Muchas ganas de ir, y no solo por Petra.

Pussar och kramar!

George Barr McCutcheon nació en Lafayette (Indiana) en 1866. En 1901 publicó 'Graustark: The Story of a Love Behind a Throne', una novela de aventuras ambientada en un imaginario reino europeo que fue un gran éxito y que dio pie a una larga saga.

En pleno éxito literario, se apostó 100 dólares con su editor de Grosset & Dunlap a que podía repetir el éxito con una novela publicada con seudónimo, desafiando así la idea de que el nombre del autor era lo más importante para la popularidad de una obra.

Durante seis semanas se dedicó a escribir 'Los millones de Brewster', que sería publicada en 1902 bajo el sobrenombre de Richard Greaves como autor. En los primeros tres meses en el mercado, la novela vendió 150.000 ejemplares y McCutcheon ganó la apuesta a su editor.

Ayer comencé a leer esta novela y me ha conquistado. Ya me he 'bebido' sus primeras 100 páginas y no sé si quiero seguir porque me da miedo acabármela antes de tiempo. Querría saborearla, paladearla lentamente como si fuera una onza de chocolate negro. Será difícil, pues tengo un vuelo este jueves y me temo que caerá en uno de los saltos. Mientras, trataré de que la suerte, como a Brewster, no me sea esquiva.

Pussar och kramar!

He aprendido a hacer cuestionarios tipo concurso para el portal web en el que trabajo y, la verdad, estoy bastante ilusionado, porque de siempre he tenido un alma de presentador de concursos en mi interior. Para celebrarlo, he querido incluir en el blog algo que nunca suelo hacer: poner fotos mías. Claro que a modo de juego. ¿Eres capaz de adivinar si soy yo o no el de las imágenes? Pussar och kramar!

Mentiría si dijera que te echo de menos a diario, porque no lo hago. También lo haría si dijera que me das igual, que he pasado página, que te he guardado en el cajón de recuerdos del pasado, ese lugar mágico en el que las cosas malas se difuminan al mismo tiempo que las buenas se tornan aun más buenas por arte de magia.

La realidad es que, a veces, como ahora, me entran ganas de verte, de darte un abrazo. Me encantaría que, el día que volvamos a vernos, todo fuera así de sencillo. Un abrazo y, por arte de magia, como si no hubieran pasado los años. No sé ni por dónde empezar a hablar si tenemos que ponernos al día. Lo que sí creo es que tardaremos mucho más en hablar de lo que pasó. No soy orgulloso, pero se trató de una competición y no voy a dejarme ganar. No porque me dé miedo perder, sino porque no quiero que ganes.

¿Por qué tan lejos? ¿Por qué tan complicado todo? ¿Por qué ni una sola oportunidad de ir en todos estos años? Jugueteo con la locura de plantarme allí solo para arreglarlo. Al menos, me consuela pensar que soy demasiado pobre para hacerlo. Menos mal, porque mi biografía está llena de locuras que hago solo porque el impulso es mucho mayor que el raciocinio, y ya me arrepiento de muchas. También es cierto que ninguna me ha hecho más pobre, sí más experimentado, sí más conocedor de que no tengo arreglo.

Hoy sí te he echado de menos. Y no en abstracto o por alguna razón que ligeramente me recuerde a ti. Sino porque he pensado en ti, porque quería oír tu voz, verte, hablarte... pasar ya de una vez la página de la que debe ser nuestra primera conversación después de tantos años. Me da miedo, me pone nervioso... ¿y si no resulta como espero? ¿y si me he ilusionado demasiado? ¿y si me decepcionas? ¿Será mejor dejarlo así? Total, una quimera más en el aire, ¿qué daño puede hacerme?

Te echo de menos.


Hemos tomado por costumbre cenar viendo algún programa ya emitido por La Sexta y que no pudimos ver en directo. Así, hay cenas que se amenizan con 'El club de la comedia', otras con 'Zapeando' y, dependiendo de la actualidad del día, con el informativo de las 20.30 h, si es que ya lo han puesto en la aplicación de A3Media.

Ayer me gustó mucho un comentario que hizo uno de los colaboradores de 'Zapeando'. Estaban hablando sobre parejas que, pareciendo muy jóvenes en las fotos, afirmaban llevar juntos más de 10 años. Uno hizo una broma sobre si es que empezaron a salir en la guardería, a lo que Quique Peinado, que tiene precisamente un hijo pequeño, contestó algo así como que "tendré que tener cuidado, no vaya hoy a recogerlo y ya se me haya echado el niño una novia... o un novio".

Lo dijo tras una pequeña pausa, pero no para hacer un chiste, sino de una forma que daba a entender que no tenía por qué dar por hecho que tenía que ser una chica lo que interesara a su hijo, sino que será lo que sea. Y me pareció genial porque poco a poco se empiezan a romper tabúes y modos.

Ayer, mientras unos discutían sobre la boda de Maroto, el uso de adjetivos o no para describirla y lo acertado o no de dejarle la invitación sin responder a los novios, el mismo programa incluía una foto de dos chicos en la sección en la que se trataba de adivinar cuánto tiempo llevaban juntos diferentes parejas que enviaron al programa sus fotos.

Eso es normalidad. Lo de Maroto, como bien dice este tuit, un combo difícil de igualar. Pussar och kramar!


Ayer me fui a cenar con mi amigo Nacho a un nuevo restaurante mexicano que han abierto en Madrid. Debo confesar que tengo una debilidad por él. Y no me refiero a que me parezca guapete o no, sino a que le llevo diez años de edad y fui testigo de su inicio como profesional en la que por aquel entonces era mi revista. Él no era un becario puro y duro, pero si un junior que iba a pasar su primer año completo de trabajo en un medio de comunicación de verdad.

Y siendo como es, nos deslumbró por su profesionalidad, su buen hacer... Y eso que al principio casi no hablaba, de lo tímido que nos quería hacer ver que era. Luego nos dimos cuenta que no, que era más bien cautela del que es inteligente 'per se'.

El caso es que hacía tiempo que no nos veíamos y me encantó poder estar con él, charlando de todo y de nada, de nuestras vidas, de la profesión, de comida mexicana, de las vacaciones (las suyas)... Unas horas en las que ninguno sintió la necesidad de ver el móvil, o de responder a alguna conversación. En las que solo lo utilicé yo, para hacer una foto que tuiteé y que me hizo sentir algo culpable porque Nacho, activo y presente en redes sociales, no hizo ni el intento, ni mostró interés en compartir nada, sino solo en centrarse en pasarlo bien conmigo.



Dicen que la generación que sigue a la mía tiene el cerebro comido por las redes sociales, los gadgets, la necesidad de conexión y comunicación. Yo ayer vi un claro ejemplo de que se equivocan los que generalizan. Es más, a nuestro alrededor había muchos periodistas (era una cena de prensa), la mayoría mayores que yo o de mi quinta, y sí que estaban más pendientes de tuitear, charlar por whatsapp o directamente hablar por el móvil que en las conversaciones de los que tenían a su lado.

Brindo por Nacho. Y gracias por regalarme unas horas de amistad, complicidad y conversación que en este periodo de mi vida significan tanto para mí.



¿Qué pasaría si, de repente, sin saber cómo, Adolf Hitler resucitara, tal cual estaba el día de su suicidio? ¿Cómo sería su sorpresa al conocer el estado actual de Alemania?  (a pesar de que los últimos acontecimientos nos dan que pensar sobre su muerte 'espiritual')

Sobre estos parámetros parte uno de los libros más divertidos que he leído últimamente. Me estoy enganchando a la novela cómica alemana, porque ya era muy fan de David Safier y, ahora, añado a la lista a Timur Vermes, autor de 'Ha vuelto'. Se lo vi a mi amiga Diana y ya me interesó por la cubierta, un bonito diseño. Pero es que el interior es aun más fascinante. He aprendido historia, me he divertido, me he hecho cábalas sobre la trama que nunca se han cumplido... y me ha gustado el final, porque no me esperaba que fuera así de ninguna de las maneras.

Ahora estoy leyendo otro libro en el que ya las primeras páginas me han atrapado tanto como 'Ha vuelto'. Supongo que lo reseñaré cuando lo acabé en este blog que está más muerto que vivo, pero moribundo al fin y al cabo, que no es poco.

Me llama la atención que, por más libros que leo que me gustan, no termino de centrarme para estar al menos una hora leyendo sin parar. Los leo a ratos cortos, casi por capítulo al día y no todos los días. Igual es que no estoy en una etapa lectora de mi vida. Sea eso u otra cosa, me conformo con pensar que, al menos, mi disfrute con un buen libro sigue siendo igual de placentero. Pussar och kramar!

No sé yo si es porque estoy más desconectado de todo estos días, pero no me ha parecido ver tanto revuelo en torno al nuevo reloj de Apple como con los teléfonos... Nunca he sido de llevar reloj, así que no me considero carne de cañón del objeto en cuestión, y tampoco soy amante de Apple por encima de todas las cosas, por lo que será aun más difícil que me gaste un dinero que no tengo en lo que no sería una lobá, sino un suicidio económico.

Me ha gustado mucho este gráfico que vi a una amiga en Facebook. Pero como decía una publicidad de tarjetas de crédito, hay cosas que el dinero no puede comprar, y seguro que a muchos applemaniacos, el poseer el nuevo reloj les llena mucho más que todos los Joselitos o Fiat 500 del mundo... Pussar och kramar!




Lo habitual es que sienta repelús cuando leo u oigo algo relacionado con grupos activistas formados por madres estadounidenses. No puedo evitar relacionarlo con Sarah Palin y la forma en la que explotó el estatus de 'madre que lleva a sus hijos al hockey', así como a la mujer del reverendo de The Simpsons. Pero hay una excepción que confirma la regla.

Ellas se llaman 'Moms Demand Action for Gun Sense in America' y no solo hay madres, sino tambiénuna multitud de personas que creen de verdad que hay que legislar contra el uso de las armas en Estados Unidos. La decisión del Tribunal Supremo norteamericano que ha legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo ha sido para ellas un soplo de esperanza. Saben que es un camino lento, como el que han tenido muchas leyes pro igualdad en el país (ojalá no haga falta tanto como para el matrimonio interracial), pero no imposible.

Su reflexión del pasado fin de semana me ha encantado:

After the first state allowed women to vote, it still took 30 years to pass the 19th amendment. It took Mothers Against Drunk Driving 8 years to get the nation to adopt a federal drinking age of 21. And it took more than a decade of activism to make same-sex marriage legal nationwide.

Gun sense will come quickly to America as the tide turns. Eighteen states have closed their background check loopholes, and Nevada may become the 19th state to do so in 2016. We are reaching a tipping point.

As President Obama said about activism and the Supreme Court's decision on same-sex marriage: "Progress on this journey comes in small increments, sometimes two steps forward, one step back, propelled by the persistent effort of dedicated citizens. And then sometimes, there are days like this, when that slow, steady effort is rewarded with justice that arrives like a thunderbolt."


No me cabe duda de que más tarde que temprano se legislará contra el libre acceso a las armas y, sobre todo, a portarlas y hacer uso de ellas en Estados Unidos. Pero sin la labor de concienciación de madres como ellas, costará mucho más. Pussar och kramar!




¿Qué pasaría si un grupo de vecinos crean espontáneamente una canción y, por casualidad, se convierten en representantes de Israel en Eurovisión? Esto es lo que cuenta una de las películas más simpáticas que he visto en mucho tiempo. Se trata de 'Cupcakes', un filme israelí en el que abordan el Festival desde una óptica sarcástica y socarrona, sin cortarse para hacer mofa de los tópicos pero, al mismo tiempo, para reivindicar la esencia del propio certamen. Una mirada muy gay y, sobre todo, muy interesante por parte del equipo que hizo la conocida 'Yossi & Jagger'.

He de confesar que me bastaron diez segundos del trailer para querer verla. El rubio la había bajado en plan sorpresa y vaya si me sorprendió, porque normalmente me propone unas películas que ni de filmoteca sobre cine experimental checo... Pero sí, acertó, y me encantó pasar el domingo disfrutando como eurovisivo que soy de 'Cupcakes'. Y no solo por la banda sonora. He de reconocer que el casting es de aupa, con un buen número de actores merendables en los que destaca Ofer Shechter, pero también Ofer Hayoun o Alon Levi.



No es una maravilla cienmatográfica, ni falta que hace. Cumple al máximo su deseo de entretener, de emocionar y, encima, con Eurovisión como hilo argumental. Guiños como que el último jurado sea el de Eslovenia o que los rusos participen con un matrimonio 'sospechoso' son solo dos muestras de que el guión está también escrito por fans del festival. ¿Qué más se puede pedir? Pussar och kramar!

El de la foto de la izquierda es un modelo balear llamado River Viiperi. Ahora juguemos con la imaginación. Vamos a tomar dos supuestos. El primero, que el chico no fuese modelo, sino solo un chico guapo. Y segundo, que fuese mi amigo. Si River se hiciera esa misma foto y la publicara en su Facebook o en su cuenta de Twitter, no dudaría en alabarla. No me cortaría a la hora de decirle que me parece que sale muy guapo, que está genial en esa foto. Seguramente, ni él, ni yo, ni ninguno de nuestros amigos comunes entendería mi comentario como algo más allá de un cumplido o una opinión sincera.

El otro día, hablaba con mi amigo X sobre una foto que había subido nuestro amigo en común Y a Facebook. Este último cuenta con bastante éxito en redes sociales y me llamó la atención que tanto X como yo admitimos que, unos días antes, nos dio mucha vergüenza dejar un comentario por escrito en su muro diciéndole a Y lo bien que salía en una foto que había publicado, en la que aparecía realmente guapo. La razón fue la misma en ambos: el hecho de que ya se había adelantado media docena de 'fans', adoradores con todo tipo de halagos, vítores y loas; y no era plan de pasar por uno de ellos.

Y no, no se trataba de una foto que diera lugar a un pensamiento lividinoso como esta...



...sino de una bastante normal.

No había caído en la cuenta de cómo varía nuestro comportamiento en redes sociales dependiendo de factores como el éxito de un amigo soltero. Por un lado, me siento un poco mal, porque creo que a mí me gustaría que un amigo me dijera con sinceridad que le parece que salgo genial en una foto, y yo me lo callé. Por otro, me siento un poco tonto porque sé que mi amigo Y no va a sacar de contexto ese comentario, como yo tampoco haría si fuera al revés. Y también me siento un poco cerrado, hasta el punto de que no creo que, por ahora, actuara de forma contraria a como lo hice.

Va a ser que nos importa mucho más de lo que parece aquello que dejamos por escrito, lo que piensen o lo que pueda parecer. En esto, seguimos bastante anclados en el pasado. Una hoja que nunca acaba de pasar. Pussar och kramar!


No sé si este libro existe o si es un invento que venía bien para la ilustración de un artículo sobre lo políticamente incorrecto, pero creo que, en el caso de que sea solo una portada imaginada, ya tardan en escribirlo. Eso sí, en manos de alguien con una pluma lo suficientemente mordaz, sarcástica y cruel como para que no podamos parar de reír...


Ya solo la portada me tiene más que encantado. Pussar och kramar!

Llevo unos días en los que no dejo de sentir orgullo. No, más bien, ORGULLO, de nuestros nuevos alcaldes. No solo por la satisfacción de que en Madrid y Barcelona podamos tener unas alcaldesas para quitarse el sombrero, sino porque parece que la tónica es bastante general en todas las ciudades a las que han llegado las agrupaciones ciudadanas, aunque no les hayan dado mucho bombo a nivel nacional como a Colau o Carmena.

Es el caso de las mareas gallegas. Leo con casi una lagrimilla en los ojos este párrafo en 'El País' de ayer:

"El regidor coruñés Xulio Ferreiro ha sustituido la ofrenda al Santísimo Señor Sacramentado por un homenaje a la matemática María Wonenburger, una sabia fallecida hace justo 12 meses a los 86 años y que fue la primera española que logró una beca Fullbright para doctorarse en Estados Unidos. Ante el monolito en su honor que se alza en el parque de Santa Margarita, el alcalde de Marea Atlántica ha pronunciado estas palabras: 'Hoy el alcalde de A Coruña está donde tenía que estar, homenajeando a la ciencia, homenajeando al conocimiento, y homenajeando a una coruñesa'".



Y como laicista convencido, como español bastante harto de que no se respete la aconfesionalidad de las instituciones públicas, empiezo a ver una lucecita al final del túnel. La salida aun queda lejos, lo sé, pero un hilo de luz permite ver mucho mejor que la oscuridad total en la que nos encontrábamos. Sí, estoy metafórico.
Pussar och kramar!

Lo malo de escuchar casi todo el tiempo la música de tu iPod es que resulta difícil encontrar canciones nuevas. Escuchar alguna emisora de radiofórmula o tener un canal de vídeos musicales sintonizado en el televisor solucionarían este asunto, y no el escuchar de vez en cuando el top de más vendidas de iTunes o las que me envían mis colegas del International Song Contest, que es lo que suelo hacer normalmente. Claro que eso supondría no estar escuchando el 100% del tiempo canciones que me gustan y arriesgarme a tener que tragarme truño tras truño con, de propina, muchos minutos de publicidad.

La semana pasada estuve en Vilna de viaje y, mientras me duchaba y me vestía, en vez de poner el iPad, puse en el televisor un canal de vídeos (no recuerdo ahora si la VH1...). El caso es que, al salir de la ducha, empezó a sonar una canción que me cautivó. No pude hacer otra cosa que buscar el móvil, darle a Shazam y apuntarla para agenciármela una vez estuviera en Madrid.

Resulta que la canción aun no estaba a la venta (ya sí) cuando la busqué, pues era un adelanto en primicia de lo nuevo de Leona Lewis; 'Fire Under My Feet'. Mi último descubrimiento musical y, sin duda, todo un chute de energía cuando toca, como hoy domingo, ir al gimnasio a las 9.30 de la mañana...



Pussar och kramar!

Hace un año exactamente me daban uno de los palos profesionales más importantes que jamás haya recibido. De repente, lo que podía haberse convertido en toda una apuesta de futuro, con miras internacionales y de dirección, se convertía en una gran humareda de la que salía tosiendo y sin saber prácticamente por dónde había venido la hostia.

Cosas del destino, que es muy puto, han querido que también fuese ahora cuando haya comenzado otro reto profesional que, si bien no tiene el mismo tono rimbombante que el del año pasado, sí que parece ser que promete un camino fructífero. Que será largo, que me obligará a aprender a no ser impaciente, pero que sí que parece que puede ser bueno para mí y mis planes de futuro. Para empezar, con una especialización del sector que cada día siento más construida y sólida y, sobre todo, más mía.

Poco a poco, paso a paso, aprendiendo de un pasado que no está tan lejano, un presente en el que sobrevivo más que otra cosa y un futuro en el que espero poder poner en práctica todo lo que estoy aprendiendo para ser, cada día en mi profesión, más y más feliz. Pussar och kramar!

La semana pasada estuve dos veces en Inglaterra. Aunque lo normal sería empezar contando la primera de las escapadas, he preferido hacerlo con la segunda. Y es que volví de Londres más que encantado de mi primera escapada mano a mano con Raquel GratisTotal, bloguera de moda, fotógrafa y, sobre todo, amiga. La idea era ver la exposición 'Savage Beauty', que recorre el trabajo en torno al modisto Alexander McQueen.

Ella es fan del diseñador, por lo que no paró de contarme anécdotas, detalles interesantes, historias, leyendas... con una pasión y una entrega que no pude por menos que entusiasmarme yo también en el Victoria & Albert. Cómo sería que normalmente no aguanto mucho más de una hora en un museo y estuvimos más de dos y se me pasaron bastante rápido. Si eres fan de McQueen, espero que no te quedes sin entrada. Si no y tienes la oportunidad de ir con alguien como Raquel, ya tardas en decir que sí.

Pero, además, aprovechamos para 'culjantear', que eso sí que se nos da bien. Ahora en Londres se lleva el turismo de barrio, pero nada de acabar en Shoreditch como todos los 'hipsters' del momento. Nosotros decidimos patearnos bien South Kensington, que para eso estaba cerca del V&A y de nuestro hotel (por cierto, hotelazo); pero también redescubrir Notting Hill, que parecía muerto en las últimos años con el desarrollo de otras zonas menos turísticas y que, afortunadamente, esto le ha permitido recuperar un encanto que perdió a raíz de la película y su 'boom'. Allí me quedé enamorado de la tienda All Saints, cuya decoración eran, básicamente, máquinas de coser Singer.



La ropa que vendían en sus dos plantas no me motivaba nada, muy escandinava, toda gris, negra y blanca; pero el espacio era sublime. Y no era el único de Portobello Road que merecía la pena. Me enamoré también de la sastrería Stumper & Fielding, un lugar donde pienso arrasar si algún día me hago millonario.

Lo bueno de ciudades tan grandes como Londres es que siempre te dejas mil cosas en el tintero y no cuesta volver. Cruzo los dedos para que sea cuanto antes. He vuelto con mono de acento británico. Pussar och kramar!



Me llama la atención lo pudoroso que soy para cosas que nadie da importancia y, para otras más comunes, no tengo problema alguno. Por ejemplo, antes muerto que tender mi ropa interior en un tendal que dé a la calle o a un patio interior de vecinos siempre que haya una alternativa. Y no será porque mis Aussiebum no sean dignos de exposición, sino porque, simplemente, no me gusta que vean mis calzoncillos tendidos, Definitivamente, no encajo en ciertos barrios populares de Madrid, con tanta ropa 'al aire'... Pussar och kramar!



Hace siglos de mi última visita a Berlín, así que no puedo ocultar que la que hoy comienza me llena de ilusión. Va a ser un viaje muy diferente, tanto en compañía como en amigos a visitar; y la agenda está llena de todo un poco. Obviamente, convencer a tres personas de que hagamos lo que yo quiero es imposible, y tampoco lo pretendo ni pienso hacerlo, así que solo he pedido, por favor, que me lleven al Museo de la RDA, aunque Antonio diga "que no es para tanto". Si luego consigo que vayamos al Kulturbrauerei ya podría sentirme el más feliz, pero no quiero abusar de la suerte.

Cuando fui a Berlín, regresé diciendo que jamás había visto tanto chico guapo por metro cuadrado. Y no me refiero solo a rubios merendables, aunque fue en ellos en los que más me fijé. De hecho, es un título que ni siquiera Copenhague ha conseguido quitarle a la capital alemana. Y que yo diga eso, es que estamos ante una cosa muy increíble en cuanto a belleza masculina y merendabilidad...

Nos leemos a partir del martes. Pussar och kramar!



El de arriba es un cantante sueco llamado Måns Zelmerlöw (hasta a los propios suecos les cuesta pronunciar bien su apellido). Forma parte de una gala en la que, para muchos, espío unas desafortunadas declaraciones homófobas participando desnudo en una imitación de Miley Cirus como parte del programa de una gala de una revista para gays. Sus comentarios polémicos los hizo hace más de un año en un programa de televisión y le llovieron bastantes críticas. Desde entonces, además de disculparse, ha tenido todo tipo de gestos para convencer de que no es homófobo.

El caso es que, como ahora ha ganado el Melodifestivalen y representará a Suecia en Eurovisión, las polémicas declaraciones se han vuelto a convertir en noticia en diferentes países (curiosamente, no sus rectificaciones) y muchos eurofans han sacado el mismo cuchillo que ya sacaron cuando Carola o cuando el cantante de Armenia el año pasado fue irrespetuoso con Conchita Wurst.

Más allá de la polémica en sí, me llama la atención cómo se niega la posibilidad de cambio. Es decir, seguramente Måns, sin llegar a odiar a los gays ni mucho menos, tenía opiniones homófobas, cuanto menos intolerantes, que lo convertían en tal. Hacerlas públicas puede que le sirviera para, con el aluvión de críticas, pensar en su forma de ver el mundo, recapacitar y CAMBIAR DE OPINIÓN. O quizás es todo una pose y sigue pensando así; pero salvo que seas él, no lo podemos saber. El chico se esfuerza en mostrar su arrepentimiento, ¿por qué negarle la posibilidad de que, realmente, se haya dado cuenta de que era un error pensar así?

Yo mismo tengo ahora convicciones que, hace unos años, eran completamente diferentes. Amigos, familia, escritores... influyeron en mi forma de pensar para que cambiara mi modo de ver algunas cosas. Supongo que no seré diferente en este aspecto y que a todos nos ha pasado. Entonces, ¿por qué negar a un homófobo que pueda volverse tolerante y respetuoso? Los que le acusan una y otra vez, ¿no actúan de un modo tan radical y beligerante como la propia homofobia?

Creer en la tolerancia es, también, hacerlo en la sensatez, y en la posibilidad de que aquellos que opinan que hay personas 'más normales' que otras, o que tienen más derechos dependiendo de su orientación sexual, raza, sexo, credo, color de ojos...; pueden cambiar de opinión si se les da los argumentos necesarios en el momento justo.
Pussar och kramar!



Parece que fue hace un siglo, quizás dos, cuando realmente se trata de un programa de radio que tenía cada semana en una emisora digital hace... ¡12 años ya! El caso es que, enamorado de hacer radio como soy, tuve la fortuna de poder presentar un programa de música llamado 'Around The World' en el que contábamos la lista de éxitos de muchos países, más allá de los habituales. Y, claro, Australia y Nueva Zelanda eran unos habituales cada semana.

Además de las listas, poníamos algunas canciones, casi todas números 1 en sus respectivos países. ¡Cómo nos costaba a veces pronunciar lo más correctamente posible algún nombre de artista!

El caso es que no tardamos en emitir un temazo del que, por aquel entonces, era un 'triunfito' australiano llamado Guy Sebastian. Se llama 'Angels Brought Me Here' y hay que quitarse el sombrero ante su genio. Hoy es toda una estrella, con muchos discos editados (incluyendo un Grandes Éxitos) y fijo en las listas de ventas y éxitos de su país.

Confío en que, pronto, también lo sea en toda Europa. Y es que este muchacho de origen maorí ha sido el elegido por la televisión australiana para ser el representante de este país en el Festival de Eurovisión de este año. Para celebrar los 60 años de concurso les han invitado y no podían haber elegido mejor. Tenía miedo de que no llevara algo decente, pero 'Tonight Again' es, sencillamente, todo un TEMAZO. Se ha colocado directamente como mi favorita, junto a los anfitriones, Austria, y no puedo parar de bailarla.



Guy, ¡Europa te necesita! Pussar och kramar!



Como buen gimnasio que se precie, en el mío hay vestuarios repletos de taquillas para que podamos dejar allí lo que sea necesario mientras quemamos calorías o hacemos que las proteínas consigan aumentar la masa muscular. Como en la gran mayoría, se trata de taquillas numeradas, y en este caso se reparten por diferentes zonas del vestuario, en dos hileras.

Como somos animales de costumbres, lo habitual es que siempre tiendas a dejar tus cosas en la misma taquilla. ¿Pero qué pasa si llegas y está ocupada o hay dos personas cambiándose justo delante, y el resto del vestuario está libre? Pues nada, lo que haría cualquier persona racional, es decir, te diriges a una de las taquillas en las que puedes dejar tus cosas perfectamente sin molestar a los que se cambian y tú mismo gozas de comodidad, ¿verdad?

Pues no. Es decir, eso es lo que se supone normal. Sin embargo, hay personajes en mi gimnasio que demuestran una actitud bastante esquizoide con el tema de las taquillas. No les vale cualquier taquilla, tiene que ser justo 'la suya'. Solo si está ocupada, y con todo el dolor y desgarro posible, el cual dejan patente, van a la de al lado, pero si está libre, aunque haya una persona cambiándose justo delante, y el resto del vestuario esté vacío, irán a por 'su taquilla', molestarán, obligarán a apartarse a un lado al que se está terminando de vestir y respirarán tranquilo porque el orden del universo sigue su curso.

En serio, vivimos en un mundo de tarados. Pussar och kramar!

Mi joven y guapérrimo higienista dental me ha felicitado por mi perfecta higiene hace unos minutos, que tenía revisión. Así da gusto ir al dentista y, sobre todo, salir con una sonrisa como la de los grandes carteles que hay en la puerta.

Se llama Luis, por su acento juraría que es gallego y supongo que estará aún estudiando, porque la doctora es la que ha revisado todo cuando él terminó. Yo he estado a punto de felicitarle por sus ojazos marrones, que brillaban, y, sobre todo, por el culazo que le hacía el pantalón celeste de dentista, pero entre una cosa y otra se me pasó hacerlo. A ver si está para cuando vuelva dentro de seis meses, porque será muy interesante comprobar si en medio año está más merendable aún o no.

Lo dicho, que da gusto ir al dentista algunas veces. Pussar och kramar!



Seguro que no queda nadie que no haya visto las impactantes y horribles imágenes de terroristas destrozando a martillazos esculturas de arte mesopotámico. Es brutal comprobar, una vez más, como la religión es motivo de intolerancia, irracionalidad y, sobre todo, de destrucción.

Paralelamente a la noticia, fueron muchos los que no tuvieron reparos en afirmar lo mucho que se alegraban de que soldados, políticos y científicos de países colonizadores ROBARAN y EXPOLIARAN museos y restos arqueológicos durante los últimos dos siglos con el objetivo de aumentar las colecciones, si no crearlas, en las capitales de las metrópolis. A medida que las leía, bullía en mí una tremenda furia. Al principio, porque hay que tener muchos huevos para meter en el mismo saco a Grecia y su Partenón ROBADO Y EXPOLIADO con lo que está pasando ahora en Iraq. Pero, sobre todo, porque te das cuenta de que la mentalidad imperialista, por no decir racista-xenófoba, sigue igual de perenne ahora que en el siglo XIX.

Claro, que luego te cuentan que, en la España de 1958, un cardenal mutiló en Sevilla estatuas romanas cincelando penes y nadie está dispuesto a mandar al British Museum todo el patrimonio clásico de Hispania, ¿verdad? Pues lo mismo con lo que pertenece al país donde se encontraron esos restos.

Hace falta humildad, pero no solo por la parte de los imperialistas colonizadores, que van de soberbios, sino también de los países tradicionalmente expoliados. Todos estamos de acuerdo en que el objetivo fundamental es la supervivencia de las obras de arte, en su localización primigenia o no; pero eso no da carta blanca al robo-secuestro-expolio. Es por ello que, si un país no puede asegurar 100% el buen estado de esos restos históricos debería ser lo suficientemente humilde como para pedir a otro que sí puede que los tenga a buen recaudo, exponiéndolos si fuera posible.

Es alarmante lo que la falta de medios está provocando en el Museo Egipcio de El Cairo, y estoy convencido de que, bien repartidas, las piezas podrían ser restauradas con garantías y conservadas perfectamente hasta que la institución pudiera volver a hacerse cargo de ellas. Lo mismo se debería hacer con las Iraq o Malí. Pero, ojo, de ida y vuelta, porque, que yo sepa, los británicos, franceses, alemanes... NO SON LOS DUEÑOS DE LO QUE ROBARON SUS ANTEPASADOS. Pussar och kramar!