Archives

El rey de la casa


WorldKnown

WorldKnown

Galería de arte

buy posters and art prints



Esta noche, cuando la gran mayoría de españoles que conozco estén tomando las doce uvas, el rubio y yo hará una hora que lo hayamos hecho. Y es que entramos en 2015 en un huso horario diferente, en consonancia con la prisa que tenemos para que acabe este 2014 más lleno de agobios y neuras que de alegrías y festejos. Veremos fuegos artificiales, sí, pero sobre un marco majestuoso: la Acrópolis, y es que nos vamos a Atenas a pasar allí la última semana del año.

De hecho, esta entrada está programada, porque llevamos en Grecia desde el lunes. Ha costado, pero conseguimos informarnos antes de marchar de todo lo que se ha proyectado en la ciudad para las fiestas, que también duran hasta reyes, como en España. Además, hay un gran parque temático navideño, con mercadillos y todo tipo de juegos, justo al lado del denominado 'barrio gay', que habrá que ver si es barrio o, como suele ocurrir, dos calles y media. De todos modos, se llama Gazi, está al lado y eso es un punto a favor.

Mañana, cuando el Telediario esté haciendo un repaso por cómo entraron en 2015 en diferentes puntos del planeta y salgan los fuegos artificiales sobre el Partenón, ahí estaré yo, botando en su base con el concierto que hay previsto esta noche de 23.00 a 03.00 h. Quién sabe, soñar es gratis, ojalá estén sobre el escenario Mixalis Xatzigiannis y Elena Paparizou... Sería un sueño hecho realidad.
Pussar och kramar!

¿Hay algo más 'demodé' que un blog? ¿Hay algo más pasado de vueltas que un 'top' recopilatorio o una lista de lo que sea a finales de diciembre? ¿Y si recuperamos una lista en un blog? ¡Ni que esto fuera 2008!

El caso es que no tengo ganas ni tiempo para hacer una compilación de canciones como sí hice en otras épocas de mi vida que, de lejanas, casi que parece que fueron cuando aún estaba en el instituto. Así que, en vez de hacer un top, una lista o algo así, voy a poner algunas canciones que este año han marcado mi vida.

Y eso obliga a empezar por una que sería divertido que fuera también un propósito. Lo confieso... quiero aprender a bailar la coreografía de los bailarines de Heyne en 'Red Lie'. Bueno, también querría que tres de sus bailarines me enseñaran otras cosas, pero me conformaré por ahora con los pasos de baile... La canción es una tontada pop, pero me anima muchísimo y me da mucha energía y positividad. Y como de eso no voy sobrado, pues me quedo con este tema para recordar 2014 con una sonrisa.



2014 también ha sido el año definitivo de mi idilio con la música en ruso. Lo que comenzó como un 'qué nombre tan curioso tiene esa chica' se ha convertido en todo un karaoke andando por Madrid los días tristes. Nada como 'enchufarse' a Polina Gagarina... o más concretamente a sus canciones de hace varios años, porque todas las que me gustan son antiguas. Cosas de descubrirla ahora.



Y si toca unir ambos conceptos: rusos y coreografías, en ese caso, toca añadir el que es el nuevo himno no oficial de Alemania y que, sí, me encanta. Todo empezó por el vídeo de los dos policías austriacos haciendo un playback de la canción en su coche. Grazias a a Shazam, no tardé en descubrir el 'Atemlos durch die Nacht' de Helene Fischer. Su videoclip oficial es muy schlager, muy gay, muy todo. Pero no gana a los policías...



Pussar och kramar!



Acabo de ver el último episodio de la temporada de Downton Abbey. Ha sido, como siempre, espectacular. Y aunque el final no haya sido un sobresalto que nos mantenga en vilo hasta el próximo otoño, eso no quita para que el episodio en sí no haya sido toda una montaña rusa de emociones. De repente estaba carcajeándome en el sofá ante la última ironía inglesa cuando no estaba yendo a buscar un pañuelo porque no pude reprimir las lágrimas...

Últimamente, mi vida es también así. Salvo por lo de las carcajadas. No hay, sencillamente. Pero los bajones son tan grandes que ya volver a sentirme un día tranquilo y afable es como si fuera una felicidad extrema. Este año he aprendido muchas cosas, una de ellas que he perdido por completo el control, pero no tanto como supongo, en tanto que gano en lucidez. Otra cosa es que sepa qué hacer o hacia dónde seguir el camino, a pesar de que me conozca mejor que nunca.

Quiero que 2015 sea un año de grandes cambios, especialmente en lo profesional y, sobre todo, en lo personal. Y no me refiero en mi vida personal, que esa, afortunadamente, va bien, sino en mi interior. Seguir trabajando para conseguir ser feliz y estar, como dice el anuncio, 'a gusto con mi vida'. Eso implica darle a cada qué y a cada cual la importancia que realmente se merece. Manos a la obra. Pussar och kramar!



Diciembre va a ser un mes 'a la antigua usanza', es decir, como cuando tenía un trabajo por cuenta ajena. Esto se traduce en que voy a hacer varias escapadas y la primera de ellas comienza hoy. Me marcho con el rubio a Colonia, a ver a varios amigos que emigraron a Alemania en los últimos años o meses, según el caso. Toca repartir el tiempo para ver a todos, porque es casualidad que estén allí y entre ellos no se conocen, pero será fácil porque todos tienen el mismo plan: que flipemos con los mercadillos navideños.

Debo reconocer que era algo escéptico con el tema de los mercadillos porque lo asocio a las cutradas que ponen en Madrid para vender 'mierdas' como disfraces, pelucas y demás tonterías que nunca entenderé porque en esta ciudad son tan preciadas durante la Navidad. El caso es que hablo en pasado porque ha sido ver algunas de las fotos que hay en Internet sobre Colonia en esta época del año y, directamente, no he podido dejar de contar las horas que faltan para el vuelo.



Tengo una cuenta pendiente con Colonia. En esa ciudad sufrí mi primera ruptura amorosa y, la verdad, la recuerdo como si fuera ayer. La he revivido en mi cabeza mil veces y, aunque ya no duele tanto, sigue siendo un momento que no asocio precisamente con la felicidad. Supongo que este viaje, que es la primera vez que vuelvo, me ayudará a dejar de asociar la ciudad con ese suceso, máxime cuando lo otro ocurrió en verano. Al menos sí que voy con muchas ganas de divertirme. Ya veremos qué pasa. Pussar och kramar!



Romain Rolland fue un escritor francés al que le publicaron su primer libro en 1902, cuando tenía 36 años. Trece después ganó el Nobel de Literatura.

No, no digo esto porque vaya a convertirme en uno de los muchos blogueros en publicar una novela. Y no, mucho menos porque sueñe con alzarme con el premio de la Academia Sueca de 1927 (año al que sí que espero llegar igual de guapo y lozano que ahora... todo es ponerse). Viene a cuento porque hay días en los que no está de más recordar que a los 36 aún pueden comenzar muchos caminos, muchas posibilidades y, sobre todo, muchas aventuras en nuestra vida.

Total, apenas has vivido unos 13.269 días y sigues siendo un 'pipiolo' al lado del bueno de Ming, que lo dio todo por la Ciencia...


Pussar och kramar!

Leía sobre la retirada temporal de Pastora Soler cuando llegué a la conclusión de que estoy un poco como ella. No porque de repente tenga pánico escénico, que no soy precisamente de escenarios, pero sí en tanto que, como ella, he perdido algo que siempre tuve: el control.

No sé qué me ocurre, pero soy incapaz de controlar la ansiedad laboral. Los expertos que conocen mi historial me dicen que antes no es que la controlara, sino que la calmaba comiendo y no era consciente de todos los nervios que tenía hasta que no era una cosa desmadrada; y que ahora, como no como mucho, no los apago así como así.

Yo creo que, independientemente de la comida, todo es un asunto de inseguridad. Antes la ansiedad laboral la controlaba mejor porque era 'mi mierda, una conocida en la que ya sabía chapotear sin angustiarme'. Ahora, como freelance, no hay mierda que valga, porque trabajas para mucha gente, clientes cada uno con sus pros y contras, y tú eres solo un recurso. Además, precisamente porque estoy empezando, aún no he entrado en las ruedas de los pagos que me permitirían una estabilidad económica dentro de una situación en la que algunos pagan incluso a los 120 o 150 días.

Sea como fuera, el caso es que hay días en los que, como el lunes, todo se desborda y el estrés te mata, te pone a mil y te agota como si te hubieran dado una paliza. Quiero pensar que, como no comí grasas, tantos nervios me ayudaron a quemar calorías. Ya que no me calmo y la meditación no termina de funcionar, al menos, que adelgace...
Pussar ch kramar!