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El rey de la casa


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Con la excusa de que vienen unos amigos de Bilbao, esta noche celebro en mi casa una minifiesta de cumpleaños. Creo que los avatares de mi vida me obligan cada vez más a crear momentos de alegría, y me los tengo que hacer yo, porque si tengo que esperar a la suerte o al destino o a lo que sea... voy listo. Es por ello que llevo unas semanas dándole vueltas a hacer una fiesta o una cena o algo este año.

Al principio pensé en hacer algo con mis amigos cercanos, pero luego hice las cuentas y no me cuadraba el presupuesto con el número de invitados. El rubio propuso traerlos a casa, pero le expuse la imposibilidad espacial y volumétrica de esa idea. No se cabe y no hay ni sillas para todos. Al final, cena para cinco y el resto se les irá invitando poco a poco.

Y como ni siquiera hoy es mi cumpleaños, y aún queda una semana, pues no será por falta de tiempo. Lo que sí me ha hecho muchísima ilusión ha sido ir a la pastelería de diseño tipo megatartas que hay en Bravo Murillo y encargar una pequeña tarta a mi gusto. Me he sentido como un niño pequeño escogiendo el sabor, la cobertura, el diseño... y creo que es la primera vez que lo hago. Recuerdo haberle dicho alguna vez a mi madre cómo la quería, pero a grandes rasgos (de chocolate, de piñones...). Y como tampoco soy de celebrar mi cumpleaños, que no habré celebrado ni diez en mi vida, pues hay falta de costumbre... Pero este año sí que se festeja, así que, a por los taitantos con alegría!
Pussar och kramar!

Ha vuelto a pasar... M&M's lanza un nuevo formato y yo ya me he generado la imperiosa necesidad de probar los M&M'S MEGA!!! Que son tres veces más grandes que los normales y no sé cuántas que los mini...



Los han lanzado tanto en formato chocolate con leche como chocolate y cacahuete, es decir, los dos clásicos. Y justo coincide con la entrada en España de los M&M's de chocolate negro, que ya se pueden encontrar en supermercados. ¡Esto es una conspiración! Y yo me he rendido a ella cual cobarde... Pussar och kramar!



Hace unos días fui al teatro con el rubio a ver 'Smiley'. Tenía muchas ganas de ver esta obra y me la perdí cuando estaba representándose este verano, así que fue enterarme de que la volvían a montar, esta vez en un escenario mayor, como el del Teatro Maravillas (Malasaña), y comprar dos entradas.

Lo que no sabía es que había cogido el día del estreno. De hecho, lo que pensé fue que, siendo un lunes, estaría la sala más bien vacía... y no hasta los topes de famosetes, mamarrachos, señoras que no se enteraban de nada y tipejos entre los que me incluyo. De todos modos, ¿por qué se celebra un 'estreno' que no es tal?, porque los mismos actores ya habían representado la obra pocos meses antes en otra sala de Madrid.

Cuestiones aparte, he de confesar que mereció la pena, y mucho. La obra está muy bien, el guión es gracioso con momentos muy divertidos y, quizás, un final algo pesado, pero que tampoco se convierte en una losa. Y qué decir de los actores. Hay que quitarse el sombrero con ambos, porque lo bordan. El retrato de la sociedad gay urbana actual es muy acertado y es imposible no sentirse identificado e integrado en ese Madrid que muestran sobre las tablas porque es el de verdad, el que está ahí presente.

No sería este mi blog si no dedicara unas frases a Ramon Pujol, el actor rubio. Yo no lo conocía apenas, porque no he seguido ninguna de las series en las que ha trabajado. Grave error. Tras verle en el escenario... ¡madre mía que cuerpazo! Eso sí que es meterse en el papel... ¡Tiene músculos que no sabía ni que existían! Y no desmerece mi interés hormonal su calidad artística, porque transmite genial. Eso sí, felicidades al Centro de Entrenamiento Personal Juan Ruiz López, responsable de la puesta en forma del actor, porque lo que han conseguido es impactante. ¡YO QUIERO!

Pussar och kramar!

¿Qué pasa cuando unes el cómic de 'Akira' con 'Los Simpsons'? Según el ilustrador Bill Mund, que surge 'Bartkira', un interesante ejercicio de combinación de dos mundos, aparentemente, muy diferentes y que ya va por el segundo volumen gracias a la financiación de los interesados en poseerlos. Curioso... Pussar och kramar!

La revista Wired ha publicado cómo lucirían algunas de las ciudades del planeta si no hubiera luz eléctrica, estuvieran a oscuras y solo las estrellas pudieran iluminarlas. Es decir, más oscuras aún que en la Edad Antigua, en tanto que no hay hogueras ni candelabros ni nada que brille provocado por el hombre. He de decir que el resultado, aunque no sé en qué grado puede ser cierto ni su base científica, es impresionante y hermoso.

Ver si es así o no, llevarlo a cabo, es una utopía, pues no se puede parar el progreso, pero quizás nos pueda hacer pensar sobre la necesidad de controlar algo más la contaminación lumínica, o que no todo tenga que ser un mundo de neones y fluorescentes de colores... Pussar och kramar!



Ayer estuve por la tarde en el centro y pasé por un gimnasio que es el causante de que la glorieta de San Bernardo esté siempre llena de chicos merendables en chándal. Me fijé en su puerta y ponía, entre sus cualidades como local, que los vestuarios eran amplios y tenían sauna. Hasta ayer, siempre tomé lo del tema de la sauna como una excusa que hay en algunos gimnasios para que algunos liguen y otros pierdan el tiempo, pero como ahora soy cliente de uno, lo que me saltó a la cabeza fue otra cosa: ¿qué sentido tiene?

O más bien, ¿en qué momento la usas? Es decir, ¿quién dispone de tantísimo tiempo como para que pueda incluir un rato de sauna en su rutina? Porque no sé los demás, pero yo voy al gimnasio con el tiempo en el culo y ni de coña me daría para diez minutos de sauna. De hecho, nunca me da tiempo a hacer la rutina completa que me marca mi entrenador porque eso me obligaría a estar haciendo deporte más de 80 minutos, a lo que si le sumas el cambiarte, la ducha, el vestirte, el peinarte y demás, se pone perfectamente en 110 minutos como tiempo total, 125 si añades la caminata ida y vuelta hasta casa.

Y yo no tengo algo más de 2 horas para dedicarle a diario o los días que sean al gimnasio, y mucho menos incrementar ese tiempo metiéndome en una sauna... Ahora entiendo a los que se tiran tres horas en los gimnasios. No es que estén locos, que lo están, sino que son unos concienzudos que quieres acabar las rutinas y, luego, perder el tiempo con esas tonterías que para eso la pagan en la cuota, que seguro que es mucho más alta que la del Basic Fit...

Yo, en mis 60 minutos pelados de ejercicio, 90 dedicados al gim con ducha, vestuario y demás, no necesito de sauna y pierdo muchísimo tiempo de trabajo y quehaceres caseros. Como para saunas... Pussar och kramar!

He vuelto al gim. Hace mucho que no contaba mis aventuras deportivas por el blog y, mira por donde, ha tocado hoy.

Más o menos os pongo en situación. Mis primeras semanas de adelgazamiento las pasé haciendo deporte algunos días por semana (pocos) en el gimnasio municipal del barrio. La fauna era tal, hormonalmente hablando, que estaba todo el día fascinado. Luego lo abandoné porque empecé a hacer gimnasia casi a diario en la clínica en la que perdí peso, con dos entrenadores que adaptaban todo el ejercicio a las pocas calorías que comía.

Cuando llegué a mi peso, mantuve el entrenamiento en la Clínica, ya que creía necesario incorporar el deporte a mi vida diaria. Eran dos veces por semana con Carlos, mi entrenador, que me puso un programa de tonificación para la piel y un poco de musculación. El caso es que cancelaron esas clases y yo he continuado con Carlos todo este tiempo. Sin embargo, mi situación económica ha motivado que no pueda mantener dos días por semana el entrenamiento personal, por lo que ahora le veo una vez por semana y voy a un gimnasio del barrio otros cuatro.

Como voy por la mañana, temprano, no hay mucha gente y, mucho menos, cancaneo general, por lo que en cuanto a hormonas es más bien un desastre. Sin embargo, me he dado cuenta, y esto es lo que quería contar aquí, que he mutado o algo raro ha pasado en mi cabeza que, desde que empecé a entrenar allí, en vez de fijarme en la merendabilidad de los guapos, no hago más que hacerlo en los músculos, así en general. Me quedo embobado viendo pectorales, triceps, isquiotibiales, biceps... los tengan guapos o feos, merendables o no...

La razón es que ahora estoy cambiando las rutinas para muscular, que se acabó ya el mantenimiento sin más. Me pasó cuando me saqué el carné de conducir, que no paraba de hablar y fijarme en los coches. Ahora tocan los músculos... Y se ve cada pectoral en ese gimnasio... Ay, omá, quién lo tuviera. No me quejo, voy en buen camino y se notan ya algunas mejoras, pero esto es de medio recorrido e incluso largo.

Como le decía el otro día a ACE76, qué pena no tener Instagram para presumir de progresos... Pussar och kramar!

Con todo el dolor de mi corazón, he decidido abandonar Pepephone y solicitar la portabilidad a Vodafone. La alianza entre la compañía británica y ONO supone, en mi caso, la posibilidad de optar a una tarifa especial para clientes de la fibra óptica que dejaría mi factura de móvil en menos de 3 € mensuales. Mi pobreza actual es extrema, así que no tengo demasiado margen para pensármelo, ya que, aunque pago muy poco con Pepephone, casi nunca más de 12 € mensuales, sigue siendo un ahorro considerable.

Y me da pena porque creo que en otras circunstancias no lo hubiera hecho. Nunca me he sentido mejor tratado por una compañía telefónica que los años que he estado con Pepephone (con los que sigo conservando la segunda de mis líneas, la que uso para el trabajo) y, si tuviera aún mi anterior trabajo, con sueldo fijo, vacaciones remuneradas y todo eso, sé que los 100 € anuales que me voy a ahorrar con el cambio no valdrían tanto.

Siempre lo he dicho, valoro mucho más la libertad que me ha dado siempre Pepephone para hacer y deshacer, quejarme y alabar, y la respuesta que también he recibido, para quitarse el sombrero. Un trato que jamás he visto ni en Movistar, ni en Jazztel, ni en Vodafone... y que ahora me da pena no poder recompensar siendo su cliente y pagando lo que creo que es justo.

Como diría Scarlata O'Hara, con la mano levantada, juro que volveré a ser cliente con mi número personal, el que más uso. Mientras, Pepe, que sea un hasta luego...
Pussar och kramar!



Leía el otro día en un blog acerca de una pareja que, tras diez años de relación, lo dejaban porque se dieron cuenta de que "se habían convertido más en buenos amigos y se había apagado la llama". No pude hacer menos que sorprenderme y, después, enfadarme.

Porque, en fin, tras diez años de relación, lo suficientemente buena como para que al dejarlo no se hayan tirado los trastos a la cabeza y sigan siendo amigos, ¿qué esperaban? A mí lo que realmente me preocuparía es que, tras una década junto a mi chico, siguiera teniendo las mismas inseguridades y sentimientos irracionales que al principio. Creo que en la madurez de la relación amorosa, en el paso de estadios que afianzan el conocerse el uno al otro hasta el punto de anticiparse o incluso no hacer falta una palabra para saber lo que piensa o quiere el otro.

Necesitar mariposas constantes, que todo sea una continua obra pastelosa romántica, es más bien una chiquillada que no beneficia a nadie, porque si la relación no madura, si se mantiene en el eterno adolescente, acabará meada y con acné. Y si hay algo que resulte realmente motivo de orgullo es haber tenido la suerte de acabar al lado de alguien que te completa, pero no desde el primer día, sino desde el momento en el que, con la relación ya echada a andar y asentada, deja de ser tu chico para ser parte de ti.

Que no me vengan con tonterías. Eso de que la llama se apagó, que ya no había chispa... no esconde más que una verdad que quizás es demasiado reveladora, o demasiado dura, o demasiado vergonzante. Pero solo por una chispa no se rompe una relación.
Pussar och kramar!



En un experimento llevado a cabo en Londres por la firma finlandesa F-Secure, y respaldado por la agencia Europol, al menos seis personas llegaron a aceptar la denominada 'Cláusula Herodes' para poder conectarse al wi-fi de una cafetería. En ella se especificaba que, para poder acceder a la red, los usuarios accedían a "entregar a su primer hijo para toda la eternidad". El experimento fue realizado para concienciar sobre la poca atención que le prestamos a las condiciones de uso que aceptamos y las vinculaciones legales que éstas conllevan. La empresa, por su parte, ya ha asegurado que no reclamará a los pequeños "tras el consejo de sus asesores legales".

A bordo, le llamamos 'crocantino'. Fuera del Costa Diadema, simplemente, helado de almendra. Como diría un caballero medieval, vive Dios que es de lo más rico que he probado en mi vida. Y si encima tenemos barra libre de semejante ambrosía... El resultado es un catarrazo de aupa, con garganta inflamada y una sinusitis galopante que casi me deja para el arrastre y que me regaló uno de los peores vuelos de mi vida. Pero sarna con gusto no pica, y si para descubrir semejante maravilla casi muero en el intento, me quedo con el casi, que para eso sigo vivo y con el paladar aún más ilustrado que antes.

Por cierto, confirmado que mejor no piso un crucero mientras lo pueda evitar... o que tenga que engordar urgentemente 10 kilos, porque menuda cantidad de comida es un ser humano capaz de comer en uno de esos barcos... Al final, por mucho gimnasio, mucha piscina, mucho spa y mucho de todo, te pasas al día comiendo, digiriendo o preparándote para comer. Y así no hay quien mantenga la línea.



Estrenar un barco es una cosa única. Verlo salir de astilleros, con los trabajadores del mismo reunidos en masa por toda la infraestructura despidiéndose de 'su niño', los tripulantes emocionados, el pasaje conteniendo el aliento... Y a eso le sumas la sensación de que eres la primera persona en sentarse en esa silla, en dormir en ese camarote, en pedir un Aperol Spritz a ese camarero... o en disfrutar de un espectáculo de música y baile increíble, pudiendo saludar y felicitar a la coreógrafa, que nerviosa apuntaba los fallos que iba viendo en un cuaderno rodeada de sus amigos...

Increíble experiencia la del Costa Diadema. Fui el único periodista español presente a bordo y no puedo negar que no fuera todo un honor. Ahora a tratar de trasladar tanta emoción en mis artículos sobre el barco... Pussar och kramar!