Archives

El rey de la casa


WorldKnown

WorldKnown

Galería de arte

buy posters and art prints

Está claro que la misma noticia, según el ángulo desde la que se aborde, puede ser contada de muchas formas. Es una de las lecciones que aprendes primero en la Facultad de Periodismo y una práctica muy interesante si tienes a un profesor con al menos un dedo de frente y que sabe plantear desafíos para que, al tiempo que redactas, tomes conciencia del poder que se deposita en manos de la prensa.

Ayer, gracias a Diana, vi este pantallazo de 'The Business Woman' que no puede ser más acertado. Esto sí que es enfocar la noticia desde el punto de vista de tu público y, sobre todo, de diferenciarte del resto, no solo de la competencia. Además, el golpe de mano es sublime. BRAVO. Pussar och kramar!



Tengo una relación de amor-odio con Malú. Por un lado, no es una artista que me caiga simpática. Obviamente, no la conozco y no me ha hecho nada, aunque en ese caso mi simpatía o antipatía no sería con respecto a la cantante, sino a la persona... Pero dentro de que no me cae muy bien como personaje (quizás le falta algo de capacidad para transmitir, para que el público se adhiera a ella, independientemente del éxito que pueda tener o no entre las lesbianas, algo que no tengo claro si es leyenda urbana o no porque no conozco a casi ninguna lesbiana y, desde luego, nunca les he oído decir nada sobre Malú), reconozco que luego saca canciones y no puedo hacer otra cosa que quitarme el sombrero y meterlas directamente en el iPod.

Es gracioso pero hasta ahora eso solo me había pasado con algún tema de Paulina Rubio, a la que tenía enterrada varias veces y luego aparecía 'Ni una sola palabra' o 'Causa y efecto'...

El caso es que 'Blanco y negro' me parece una de las canciones más bonitas de los últimos años, sin ser yo nada dado a las baladas. Al año siguiente llegaría 'A prueba de ti', más dinámica y que también me enganchó por la letra. Finalmente, este verano, gracias a que mis amigas y mis padres tienden a oír la radio en el coche y no un CD o un reproductor de música, terminé conociendo y gustándome 'Deshazte de mí'.

Sí, son solo tres canciones y tiene muchas más, pero no hay muchos cantantes que lleguen a los tres temas en mi iPod; y Malú es una de ellas. Quién sabe, igual el año que viene llega la cuarta, luego la quinta... ¡y yo acabo yendo a un concierto suyo! Pussar och kramar!

El de David Safier no es el único libro que está en la lista de deseos. Mis autores preferidos se han puesto de acuerdo para lanzar novedades casi a la vez, eso sí, en sus respectivos países. Como el primero fue el alemán, ya está traducido y a punto de llegar a las librerías. No sé, en cambio, cuánto tardarán los que están a punto de lanzar mis otras dos escritoras fetiches: Sophie Kinsella y Marian Keyes.

La primera de ellas vuelve a escribir un capítulo más de las aventuras de Becky, su personaje de la saga 'Loca por las compras' que tan nefastamente fue llevada al cine hace algunos años. Ahora precisamente es al mundo del celuloide donde le llevan sus pasos, ya que la 'shopaholic' viaja a Hollywood en la novela 'Shopaholic to the Stars'. Tan solo de pensar en los líos en los que se meterá mientras recorre Rodeo Drive o Beverly Hills ya hace que empiece a reírme...

También Marian Keyes estrena novela este otoño. 'The Woman Who Stole My Life' es prometedora, por su título y por su portada... y porque los fans de la irlandesa queremos que así sea, especialmente tras la un tanto decepcionante última novela, que cerraba el ciclo de las hermanas Walsh por la puerta de atrás. No es que 'The Mystery of Mercy Close' fuera un peñazo, pero no estaba ni mucho menos a la altura de obras geniales como 'Sushi para principiantes', por citar un ejemplo.

Es lo malo de crearte expectativas, que es difícil superarlas, también mantenerlas, pero muy fácil quedarte a medias o por debajo. Solo espero que no sea el caso con estos dos libros (salvo el de Safier de ayer porque ya dejó claro que no tenía nada que ver con el registro cómico de los anteriores). Así realmente lo deseo. Pussar och kramar!

Tengo por costumbre evitar películas y libros de nazis y la II Guerra Mundial. No me pierdo ni un documental, y reconozco que me encantó 'El Hundimiento', pero no estoy por la labor de ver visiones de ese periodo de la historia tamizadas por Hollywood. En todo caso, cine alemán, que me da la sensación de que serán más respetuosos con la veracidad histórica, y poco más.

En unos meses leeré casi con toda probabilidad una novela enmarcada en el gueto de Varsovia. Si me lo llegan a decir hace tan solo unos días, no me lo hubiera creído, pero así es. Resulta que uno de mis autores preferidos, el alemán David Safier, cuyas novelas cómicas me encantan y están entre mis lecturas obligadas, ha escogido ese periodo histórico para su último libro.

'28 Tage Lang', que es así como se llama, parece que abandona la sátira a la que nos tenía acostumbrados para narrar una historia conmovedora y valiente. En España sale a la venta este 2 de octubre bajo el título '28 días'. Tengo curiosidad por leerle en otro tipo de prosa, pero, al mismo tiempo, espero que vuelva a la anterior, que no hay aun viaje sin retorno, porque no me gustaría que perdiéramos la pluma más divertida de las letras europeas... Pussar och kramar!

A veces me da por poseer cosas que no sé muy bien para qué las quiero, porque no voy a poder hacer nada con ellas. Supongo que será el mero hecho de poseerlas, porque su funcionalidad es más bien nula. La mayoría suelen estar relacionadas con El Pequeño Nicolás, el personaje mítico de la literatura infantil francesa.


Una de las cosas que siempre busco y, por ahora, no he encontrado, es la edición en griego del que es mi libro preferido de sus aventuras: el de Las Vacaciones del Pequeño Nicolás. Las veces que lo he leído, me he desternillado, y no va a pasar nada parecido si lo hago en griego, entre otras cosas porque no sé ese idioma, es más, no creo que lo ojeara más de un par de veces de llegar a tenerlo en mi poder. Pero qué puedo decir... ¡LO QUIERO!

Lo mismo con la edición de sellos que sacó Correos de Francia hace unos años coincidiendo con la aparición de las Aventuras inéditas... ¡Para qué querré un grupo de sellos franceses! Sí, van a acabar en un cajón, serán 10 € tirados a la basura... pero es que son tan chulos!!! En serio, que alguien saque al coleccionista de El Pequeño Nicolás que llevo dentro, que por ahora lo controlo pero no sé si será posible por mucho más tiempo... Pussar och kramar!


He llegado a la conclusión de que tengo lo que se denomina Síndrome del Tío Matt, o lo que es lo mismo, un enamoramiento tal por los viajes que la vida carece de sentido si no se está a las puertas de uno. El nombre rinde homenaje al famoso personaje de Fraggle Rock, que mandaba postales a su sobrino desde el mundo exterior (nunca nos planteemos cómo llegaban, basta con saber que lo hacían).

Estos meses de cambio profesional abrupto se han visto acompañados de muchos ajustes. Uno de ellos ha sido el de los viajes. De repente, mi agenda se llenaba de fines de semana en Madrid, y entre semana, también, porque tampoco abundaban los viajes de prensa ante la falta de presupuesto de las firmas. Era un calendario demasiado en blanco... y me estaba volviendo loco, o más bien tornándome triste y apagado.

Las expectativas viajeras, que pasan por una escapada en el puente de la Constitución y otros dos viajes en primavera no terminaban de llenarme, aunque son viajes que me tienen muy ilusionado. El problema era que el rubio y yo reservamos las vacaciones de fin de año para un gran viaje y, anulado el que queríamos por falta de dinero, encontrar otro estaba siendo un imposible.

Lo realmente frustrante era que mis búsquedas daban fruto, pero no lo suficiente. Es decir, encontraba auténticas gangas si tuviera hoy el mismo sueldo que cuando trabajaba en Fuera de Serie, como una semana en Grecia y Chipre, recorriendo varias ciudades, vuelo y hoteles por menos de 750 €; o diez días en Cabo Verde por unos 800 €. Precios que, teniendo en cuenta la semana de la que se trata, están de rechupete (desengañémonos, esa semana no hay gangas de pensión completa en el Caribe por 200 €). Pero la realidad era que aún así, excedía lo que me podía gastar.

Me di cuenta de que era una situación que estaba ahogándome, hasta el punto de que realmente me hacía sentir desgraciado. Al final, apareció. No era la mayor ganga del mundo, pero sí una oferta muy buena (que luego los mamones de Destinia con sus tasas ensombrecieron un poco) que no quería dejar pasar. Y, para más casualidad, encontré una segunda a un hotel justo donde yo quería, con muy buena pinta y desayuno incluido. ¿El presupuesto? Si nos ajustamos un poquito allí, lo cubrimos sin problemas.


Ha sido mano de santo. Desde que cerramos vuelo y hotel, tengo una sonrisa en los labios perenne e incluso veo el resto de escapadas con mucha más alegría. Y como parece que un viaje llama a otro, me han invitado a probar un hotel y su nuevo spa en Ibiza, isla en la que nunca he estado y que me llama mucho la atención. Sí, no hay nada como tener de nuevo el calendario lleno de marcas para ser feliz. Es lo que tiene sufrir de Síndrome del Tío Matt, que es la única medicina posible... Pussar och kramar!

De repente, te acuerdas de aquella vez que un novio de aquel entonces te dijo "S'agapo" desconociendo que entendía lo que significaba. Lo hizo como disimulando, mientras recogía unas cosas y yo le daba la espalda. Sonreí sin demostrar que había entendido lo que dijo, sabiendo que no me veía la cara. Luego, un rato después, contesté "S'agapo poli".


Últimamente me acuerdo de pequeños episodios de hace siglos, casi que de otra vida... Y no sé si me gusta o no, que el paso del tiempo todo lo desvirtúa... Pussar och kramar! 

La entrada en directo de Pedro Sánchez en Sálvame ha levantado una gran polvareda. A mí no me parece mal que el líder del PSOE aproveche las plataformas mediáticas que considere más oportunas para lanzar su mensaje, o rectificar una imagen o una impresión que considera equivocada, como fue el caso antes de ayer con el tema del toro de Tordesillas.


Lo que sí me parece un gran error fue que parte del argumentario que utilizó el PSOE fue que los televidentes y la audiencia del programa de TeleCinco se merecen un respeto. Utilizar el argumento del respeto por la audiencia es peligroso, porque, de repente, se quedan sin respeto los lectores, oyentes y televidentes de aquellos programas que quieran contar con Sánchez y el PSOE le niegue su presencia. ¿O acaso no merecen los espectadores de programas dedicados a la actualidad política una entrada en directo del socialista?

Ahora se está hablando de que el PSOE quiere que se le haga una entrevista en alguna o algunas de las femeninas más punteras. No sé si en Vogue, en Telva o en ¡Hola!, pero seguramente tendrá menos repercusión que lo de Sálvame, y mucho menos que el famoso reportaje de las ministras de Zapatero o la entrevista a Soraya Saenz de Santamaría con fotos ligeramente  sexy en Magazine de El Mundo. Poco a poco, nos estamos acostumbrando a este tipo de cosas.

Eso sí, la última frontera, es decir, Pedro Sánchez en SúperPOP o Nuevo Vale, aún queda bastante lejos... Pussar och kramar!

Vivir con un científico es lo que tiene, que terminas viendo el I+D+i con unos ojos diferentes. O, más bien, que terminas viéndolo, es decir, sin darle la espalda o ignorándo su existencia como parece ser que le ocurre a buena parte de la sociedad española y, especialmente, a los políticos y empresarios financieros de este país.

Finlandia fue mi primer país escandinavo fetiche. Cuando era pequeño incluso aprendí palabras y frases en finlandés, por si conseguía irme allí de intercambio. Luego derivó a Suecia y, de allí, a Dinamarca, pero Suomi sigue estando en mi corazón. Es por ello que me sentí muy orgulloso cuando leí un artículo en el que desgranaba la fatal situación económica del país y cómo quieren rehabilitarla.

Por un lado, hay que decir que Finlandia va para el tercer año con la economía en graves pérdidas, sube el desempleo (tasa del 9%) y se está registrando una 'fuga de cerebros', al verse las generaciones jóvenes y mejor preparadas sin oportunidades para desarrollar trabajos de alta cualificación. La crisis de Nokia, que llegó a representar el 4% del PIB nacional, y de la industria papelera, así como las sanciones a Rusia, vecinos y uno de los mercados principales de exportación para ellos, no ha hecho más que mermar la infraestructura económica.

¿Cómo quieren solucionarlo? Además de políticos que plantean volver a las 40 horas de jornada laboral semanal y aumentar la edad de jubilación (liberales, cuánto daño han hecho...), se está invirtiendo en I+D. La idea es que sea la industria biotecnológica la que se convierta en la locomotora del país, así como todo lo derivado de la industria limpia y ecológica. Además, también se habla de desarrollar una mejor industria naval y marítima. Es decir, invirtiendo en ciencia.

Mientras, aquí, seguiremos apostando por el paño caliente, la tirita y el chicle pegado en el agujero de la tubería. Es decir, en el turismo 'lowcost', la construcción y servicios, muchos servicios. ¿Se darán cuenta alguna vez de que las economías prósperas son las que crean riqueza con una industria potente? Pussar och kramar!

El pasado mes de mayo me regalaron unas semillas de petunia para que las plantara en una especie de lata llena de arena especial llena de nutrientes. Planté seis semillas de las que solo germinaron dos. La cosa no empezaba muy bien, pero era optimista. Los dos brotes crecieron relativamente rápidos y en dos semanas ya tenían sus hojas y todo. El problema eran las flores, ¿por qué no salían?

Como soy nuevo en esto, todos me decían que no desesperara, que como crecían de cero debía ser paciente y no descartar nada, ya que seguían creciendo. El caso es que llegó finales de julio y ambos brotes, aunque habían crecido bastante, tenían muchas hojas e incluso había aprendido qué debía podar y cortar, seguían sin florecer. ¡Y me iba un mes de vacaciones! Realmente, iban a estar dos semanas sin agua, porque el rubio las cuidaría mientras...

A la vuelta de las vacaciones, milagrosamente, no había muerto. Seguía igual que la dejamos, más o menos. Era desesperante y casi que hubiera preferido que se muriera, porque estaba harto de que no floreciera nunca y se suponía que septiembre era el mes límite de la petunia.

Dos días más tarde, sin embargo, amanecí y me encontré con esto...



No duró abierta ni 24 horas, pero qué alegrón me llevé. Y la semana pasada creció la segunda, que también duró muy poquito abierta. A que al final me hago agricultor...
Pussar och kramar!



El pasado agosto experimenté mi primera experiencia de fiestas de pueblo del norte. Estuve en el chupinazo de Calahorra, que es el día que dan comienzo las fiestas del pueblo riojano y, como no quería ser menos, me vestí para la ocasión. He de reconocer que pensaba que había que ir más como en San Fermín, pero los calagurritanos se ponen, más que el fajín, una especie de camisola que hace las veces y, si refresca, se la ponen tan ricamente. Además, como cada peña tiene un color, aunque el rojo es el color base, luego ves a mucha gente de rosa, verde o azul, que son los colores de las peñas mayoritarias.

Lo que he de reconocer es que, aunque no me lo pasé mal, prefiero las fiestas del sur. No es que en una feria andaluza se hagan cosas demasiado diferentes, pero al menos es en recintos más cerrados, no a lo largo de todo el pueblo que te dejas los pies en los adoquines. Y se bebe, sí, mucho, pero también se come, mucho, y se baila y canta, mucho. En este caso, más bien se bebe y se come cuando se acuerda uno, y nada típico, sino cualquier cosa. Bailar y cantar... pues lo que pongan, cual verbena. Donde estén unas buenas sevillanas...



Creo que son más divertidas las andaluzas y, sobre todo, integran a todo el mundo, independientemente de la edad. Las de Calahorra me dieron la sensación de que estaban divididas en tramos de edad. Los jóvenes no se mezclaban con los viejos y los actos estaban muy separados unos de otros... y como hacía calor, prácticamente todos los veinteañeros iban sin camiseta... #ayomá #minipuntoparacalahorra Aún así, espero volver algún año y ¡ponerme el blusón en la cintura! Nada de fajines... Pussar och kramar!



La tomata no pasará nunca por ser el tomate más bonito, pero madre mía qué sabor, qué riqueza de textura, qué explosión de vitaminas... Volver de Calahorra cargados de hortalizas recolectadas en los huertos de mis familiares políticos y amigos, cultivadas sin apenas químicos y para el consumo privado, me ha reconciliado más que nunca con el mundo del campo. Durante dos semanas he vuelto a aprender a qué sabe un tomate, que una cebolla es gigante y que los calabacines son bastante irregulares.

Y no hace falta ser gourmet para notar la diferencia, porque la tomata, al partirla, es como poner carpaccio sobre el plato. Nada de huecos y tomates que solo tienen agua en su interior y que acaban siendo gajos en forma de media luna. Qué delicia... utilicé la última en la ensalada que compartí con un amigo, sin decirle nada sobre los tomates, y no tardó ni medio minuto en decirme que de dónde había sacado esos tomates tan exquisitos.

Volver a tener que comprar los que venden en mi calle convirtió mi siguiente ensalada en un mar de lágrimas... Como si le faltara agua a esos tomates... Pussar och kramar!