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El rey de la casa


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Mi último descubrimiento musical viene de mi adorada Dinamarca. Stine Bramsen, la voz de Alphabeat, tiene un single que a la primera escucha no me terminó de convencer pero que tenía algo que me hizo oírlo una vez más... y otra... y otra... ¡Y me encanta! Se llama 'Prototypical' y se lanzó el pasado enero. No sé por qué pero últimamente me atraen mucho las canciones que tienen un fondo de percusión muy potente, casi sin necesidad de más instrumentación. Estoy encantado. Pussar och kramar!



Antes, cuando trabajaba en un semanario, no había mucho descanso. Miento, el fin de semana, que empezaba el viernes por la tarde, y los lunes por la mañana, mientras mis jefes se reunían y los demás dormitábamos o preparábamos con calma cosas para la semana. Ahora, en cambio, como trabajo en una revista mensual, el ritmo ha cambiado. Hay una semana en la que se dormita y otra en la que vas de cabeza y que puede incluir perfectamente un fin de semana completo de trabajo.

¿El resultado? Que pierdas por completo el norte y no sepas en qué día estás. Hoy se supone que es miércoles, pero ayer me tuve que repetir mil veces que era martes, porque trabajé viernes, sábado y domingo, y el lunes no falté a la cita, pero tuve un sarao nocturno de cena de impresión y fiesta con cócteles chachi pirulis que me dejó la sensación de que era un viernes perpetuo. Y como ayer trabajé hasta la hora de comer, pues por la tarde sentía que seguía en viernes. Pero no, hoy es miércoles y ayer, martes.

Menos mal que pasado mañana sí que es viernes y, como no hay colegio en Madrid, hemos decidido cogernos el día... Salvo la comida, que ya tenía una reunión programada y prefiero no posponerla, porque la semana que viene empezaremos a trabajar con bastante ritmo y, si conseguimos adelantar muchas cosas, igual evito trabajar un fin de semana o dos... Y yo siempre había pensado que lo mejor era un mensual... En unos meses lo vuelvo a contar. Pussar och kramar!

Me equivoqué. Lo dije varias veces: "Esa caja blanca no estaba en el vídeo real". Pero sí, estaba, a la derecha del rey durante su mensaje la noche del 23F.



No sabía que iban a emitir un documental sobre el intento de golpe de Estado, así que me incorporé tarde, ya empezado, cuando el rubio me llamó para verlo. No daba crédito a lo que estaba escuchando. ¡Era imposible! A medida que iban saliendo diferentes personajes, mi incredulidad iba creciendo... Y el colmo fue Fernando Ónega también metido en el ajo (lo que no sé es por qué no me pareció suficiente prueba de que era un invento el que saliera Garci...). Al final, lo que pensaba: todo era ficción.

Igual que me parece exagerado elevar el programa del domingo a la misma altura que 'La guerra de los mundos' de Orson Welles, no entiendo que pueda haber quien se escandalice o quien considere que hay que polemizar en torno a un ejercicio audiovisual que, en mi opinión, fue muy interesante. Como dijeron en el debate posterior, porque pone de manifiesto lo volubles que somos a la verdad; y porque sigue dejando la sensación de que hay flecos que se escapan en todo esto.

De hecho, me parece que la intención del programa la resumían al final del mismo y al comienzo del debate: es intolerable que el Tribunal Supremo imponga un veto de 50 años de clasificación de archivos. Merecemos saber todo lo que se conozca que haya detrás del golpe de Estado; y más cuando llevamos décadas oyendo cómo el papel del rey ese día es lo único que justifica que sigamos teniendo una monarquía como forma de Estado y no una república, que es lo propio de un país democrático. Pussar och kramar!



La temperatura del termómetro apenas sube desde hace días de los 5 ºC, el tostador acaba de lanzar con violencia dos rebanadas de pan al aire y la cucharilla remueve con poca convicción un café aguado. Son las seis de la mañana de un martes de febrero y el boletín de noticias de la radio es lo único que rompe el silencio. Sobre la mesa, una pequeña luz verde en el teléfono avisa de que acaba de llegar un mail. "¿Quién está despierto a estas horas?", piensa mientras desbloquea la pantalla con desgana. Es un mensaje de su mejor amigo. Tres palabras: "Uno bajo par"; y una foto del hoyo 16 del Port Royal Golf Course de Bermuda, considerado el más difícil del mundo y con 217 metros de recorrido. "Maldito suertudo", exclama mientras apaga el teléfono e introduce la taza en el microondas. El café se ha quedado frío.

Hacía siglos que la primera semifinal del Melodifestivalen no me gustaba tanto como la de este año. Sí, es cierto que alguna canción me sobraba, pero la gran mayoría me convenció e incluso las que no me gustaban me parecieron, salvo excepción, decentes. Empecé la noche con un favorito: Álvaro Estrella, que me convenció tanto en su ensayo como en su actuación, pero la terminé siendo talifán a muerte de la gran diva Helena Paparizou. Sencillamente, lo bordó sobre el escenario de Malmö.



Los suecos siempre me fastidian las quinielas, así que Álvaro no pasó a la segunda ronda... y se quedó a las puertas. La Paparizou, encima, se la tendrá que jugar en el Andra Chansen. Y las dos que se clasificaron... pues un poco de pereza sí que dan...

Casualidad o no, la verdad es que llevo el último mes oyendo mucho a Helena, que sin duda es una de mis cantantes favoritas. Su discografía está llena de canciones que me encantan, y otras tantas que no me dicen nada, de ahí que siempre me haya costado ponerla en mi Olimpo personal, pero después de su actuación de este fin de semana... Imposible no hacerlo, y más si tenemos en cuenta temazos como 'Mambo', 'Gigoló', 'My Numer 1' o un tema que descubrí hace unas semanas y cuyo vídeo está lleno de griegos merendables en ropa interior: 'Poso m aresei'.



No sólo escoge buenos temas, también hace muy buenos castings, ¿verdad? Pussar och kramar!