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El rey de la casa


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No han sido pocos los que, al llegar al poder, se han dedicado con ahínco a eliminar a posibles rivales que pudieran, más pronto o más tarde, quitarles el puesto. Y no me refiero a rivales de partidos, facciones o clanes opuestos, sino a los de su propio lado. Bajo la filosofía de que en un mundo sin segundos, el primero es más poderoso, se fueron manejando con soltura personajes como Stalin, las tres generaciones de dirigentes de Corea del Norte y un sinfín de dictadores desde la Antigüedad.

Pero la ausencia de segundos no es sólo una táctica política, sino también empresarial. Uno de los que la desarrolló con bastante soltura fue Pedro J. Ramírez en el mundo. Tras su despido, algunos hablaban de Casimiro García-Abadillo como sucesor natural. ¿Casimiro qué? ¿Sucesor natural? Cualquiera que haya pasado por Unidad Editorial sabe que allí no había sucesores naturales, ni herederos ni nada que se le pareciera. El baile de puestos, los cambios y destituciones, las caídas en desgracia eran pan de cada día; y a eso había que sumarle la personalidad de una persona encantada de conocerse y al que le gustaba más ser el centro de atención más que a un tonto un lápiz y que no se perdía la posibilidad de estar en un debate televisivo por algo tan baladí como un cierre de edición.

Dicen algunos que el periodismo español es peor sin Pedro J. Ramírez al frente de 'El Mundo'. Yo creo que el periodismo español no podía ir a peor, pero sin duda el despido de este señor no lo va a perjudicar. Incluso puede que al contrario, porque no hay peor periodista que aquel que, en vez de contar la verdad, se empecina en contar la suya, contra viento y marea, o que está dispuesto a todo por vender diarios, aunque sea mentir a los lectores. Y que yo sepa, el periodismo no tiene nada que ver con el comercio periodístico. Pussar och kramar!

PD: Muy buenos ayer los de El Mundo Today. Pocas veces el sarcasmo fue tan crítico.






Ayer fue uno de los chascarrillos más oídos por las redes sociales. Ante la cantidad de sandeces que tenemos que oír de los actuales ministros de nuestro país con respecto a sus creencias religiosas aplicadas a la economía, ha sido un diputado de Amaiur el que ha decidido darle un toque de humor al asunto y, ojalá, acabar con tanto beaterío de tres al cuarto como se traen los trasnochados, por decir algo, miembros del Gabinete.

Me jode que tenga que ser uno de Amaiur porque tengo bastantes reservas sobre su modo de entender el juego democrático, así como su posición con respecto a temas que creo fundamentales como la libertad de expresión y el respeto por las víctimas del terrorismo; pero no porque sea de ellos deja de tener su gracia. Lirismo puro.
Pussar och kramar!



Si cierro los ojos, aún oigo como si fuera ayer la voz de Javier Ares llamando "extraterrestre" a Miguel Indurain mientras el navarro hacía historia en las montañas francesas. En su momento, me parecía simpático, un estilo diferente de narrar el deporte que supo calar hondo. Como todo, el abuso cansa. Lobato en la Fórmula 1 y, sobre todo, los comentaristas talibanes del fútbol se han encargado de banalizar la adjetivación superlativa, una fórmula que cada vez me rechina más, sobre todo porque empieza a convertirse en algo tan habitual el ensalzar a los deportistas como si fueran dioses que hasta ellos mismos se lo creen.

Pero hoy quiero hacer precisamente lo que critico. Si hay una persona que ha sido vitoreada hasta la médula en este país, ése es Rafael Nadal. No le quito un ápice de mérito a todo lo que ha conseguido y demostrado, porque es para quitarse el sombrero, pero lo de este pasado fin de semana ha sido ya rizar el rizo. Que consiguiera llegar a una final con ampollas en las manos, la espalda jodida, prácticamente lesionado, soportando temperaturas propias del Sáhara... y no sólo eso, sino que lograra ponérselo difícil al rival para que terminara necesitando más de dos horas para derrotarle, en esas circunstancias, es para realmente pensar que el manacorí no es de este mundo.

Al César lo que es del César; y Nadal es, sin duda, uno de los mayores ejemplos de superación y arrojo, de profesionalidad en el deporte de élite y de responsabilidad. Seguramente, fuera de su campo, haya muchos como él; pero en los que tienen la suerte o el privilegio de estar de cara al público no cumplen mayoritariamente con esa descripción. Es por eso que hoy toca quitarse el sombrero ante un grande. ¡Bravo, Rafa! Pussar och kramar!





Hace unos días comí en el lugar en el que se tomaron estas imágenes, que no es otro que las oficinas de Yahoo! España, en la madrileña María de Molina. Fue la primera vez que palpaba el concepto de lugar de trabajo dinámico, integrado y buenrollista que inventaron las empresas de Internet en California y que, poco a poco, han exportado a sus filiales e incluso muchas empresas de otros sectores empiezan a adoptar.



Me llamó la atención la amplia zona que dedican al esparcimiento y relax del personal, supongo que porque tendrán que pasar muchas horas allí, pero sobre todo que realmente estuviera todo pensado para facilitar las cosas y hacerlas cómodas, aunque eso implique un sobrecoste. Se nota, por ejemplo, en el tema de la comida. Allí hay un comedor donde los empleados pueden ir a diario y donde no se les cobra, independientemente de que se decidan por un menú del día tradicional o por bandejas de sushi, barra libre de ensaladas, bocadillos... Por haber, hay barra libre de helados, refrescos ¡e incluso chocolatinas!

El día que yo comí allí, como fue después de Reyes, había hasta un roscón sobre una de las mesas, por no decir nada del café (Nespresso). ¡Y encima todo estaba rico!

Salí de allí con el estómago lleno, feliz por haber pasado un buen rato charlando con una buena amiga que trabaja en esas oficinas y, sobre todo, con el convencimiento de que, si quiero mantenerme delgado, debo evitar trabajar en Yahoo! y su política de chocolates y helados a granel y gratis. ¡Miedito! Pussar och kramar!



Francisco Javier Colorado Soriano es un madrileño de 27 años que se encuentra dando la vuelta al mundo en bicicleta. Sin duda, una actividad muy loable si tiene los recursos y el tiempo para llevarla a cabo... Pero no tanto si exige una dosis tan alta de egoísmo como ha demostrado. Me explico.

Colorado se libró por los pelos de un atentado con granadas mientras recorría con su bici Baluchistán, una región de Pakistán colindante con Afganistán. Las fuerzas de seguridad del país asiático le asignaron un grupo de 12 policías como escoltas por la peligrosidad de la región y siete de ellos murieron en el ataque. ¿Qué necesidad tenían esas personas de morir? Sí, es cierto que el ciclista no provocó el atentado ni hizo nada que motivara las muertes en sí; pero hasta cierto punto ha llevado a la muerte a siete personas por culpa de su temeridad.

¿Acaso es necesario pasar por Pakistán para dar la vuelta al mundo en bici? ¿Tienen que pagar los pakistaníes de sus impuestos que la Policía escolte a occidentales que están allí sin ningún motivo de peso? Si quieres dar la vuelta al mundo y pasar por la zona más peligrosa de Pakistán, perfecto, tú mismo, pero renuncias a escoltas y te arriesgas, que para eso nadie te obligó a seguir ninguna ruta en concreto.

Me pregunto sí él estará ahora acordándose del dolor de las siete familias de los policías o si seguirá centrado exclusivamente en sus planes de cicloturismo. Ya ha anunciado que prosigue viaje, ahora a India, otro país donde no puedes dar por segura tu completa seguridad... ¿Cuántos más deberán morir para que cancele la ruta o, al menos, la modifique? Lo dicho: egoísmo en estado puro. Pussar och kramar!

Imagen y mapa: El País.



Cierta dama de la alta sociedad, que en sus ratos libres trabajaba en España para una maison de moda y que es muy francesa ella, pedía a los miembros de su equipo de trabajo que la llamaran 'princess'. Daba igual que ella fuera o no una princesa, perteneciera o no a la realeza o haga siglos que ese tipo de tratamientos han quedado denostados. A ella se le ponía en el moño y por no oírla...

El caso es que estos días estoy oyendo sin parar a otra 'princess' francesa, que tampoco es princesa pero que todos la llaman así. Al menos, esta vez, tiene más sentido, ya que se trata de un nombre artístico, el de Sarah Age Ali, cantante de origen libanés que se dio a conocer cantando versiones en su canal de YouTube. La última canción de Princess Sarah es uno de los temas que más está sonando estos días en mi iPod. Se llama 'La Force d'y croire' y me encanta. Pussar och kramar!



La Pasarela Cibeles (o como quiera llamarse ahora) dejó de tener un mínimo atractivo para mí hace mucho, pero mucho tiempo. La última vez que estuve fue hace un par de años y sólo para coincidir allí con dos culjanters que, de mutuo acuerdo, decidimos que nunca mais. Afortunadamente, hace aún más años que no me ha surgido la necesidad de ir por trabajo y con el nuevo tampoco existe esa posibilidad. Eso sí, me toca ir, como dije ayer, a la pasarela masculina que empezó hace un semestre y que patrocina Isidoro.

Pero esta tarde, cuando vaya al desfile que tengo programado, no lo haré con desgana, ya que será la firma Tenkey la protagonista. Puede que nunca hayas oído hablar de esta marca, pero se ha convertido en mi nueva marca fetiche. Se trata de una firma cuyas colecciones juegan a lo que ellos llaman 'new traditional' y que se trata de una moda college, con mucho polo de rugby, rayas, ropa de corte universitario británico... en estilos clásicos pero sin ser rancios. A veces tienen puntos muy de moderneo para mi gusto, pero el grueso de la colección son piezas bastante ponibles y sin estridencias, con un toque rugby que, claro, me encanta.

Una de mis prendas favoritas de mi nuevo armario es un polo gris que, cuando me lo regalaron, pasó algo desapercibido, pero que no hay una vez que me lo ponga sin que lo alaben. Me encanta, de ahí que recomiende la tienda a los amigos que vienen de compras a Madrid, o que animara a mi padre a comprarse algunas cosas allí. Además, tienen outlet en Internet para hacerse con básicos baratos.



Así que esta tarde haré como las señoronas en los desfiles de moda primigenios, cuando se mostraba la alta costura para que luego encargaran la ropa, que apuntaré lo que, sí o sí, acabará el próximo invierno en mi armario. ¡Qué duro es ser culjanter!
Pussar och kramar!

El señor de la imagen se llama Isidoro y su colmado se ha convertido en todo un referente internacional, sobre todo por el hecho de haber conseguido que prácticamente todo un país acuda a sus tiendas a comprar desde un tornillo a una alfombra, pasando por un coche, un manojo de puerros o contratar un seguro de hogar. Vamos, que como se suele decir en España, si no está en El Corte Inglés, no existe (y más concretamente en Madrid, si no está en el de Nuevos Ministerios, es que no queda ninguno).

El caso es que el poderío de los grandes almacenes y su diversidad están más patentes que nunca hoy en mi agenda. Comienzo la jornada laboral con una presentación de Viajes El Corte Inglés, que ha llegado a un acuerdo con el Gobierno de El Salvador para ofertar paquetes promocionales; y lo terminaré con la presentación de la próxima colección de Emidio Tucci, la firma propia masculina, que desfila hoy como apertura de eso que han llamado Men MFShow y que patrocina el colmado.

Me pregunto si Isidoro, que para algo es el presidente de la empresa, se pasará o no por allí. Tiene que ser interesante verlo en persona y, sobre todo, ver cómo actúa la gente a su alrededor, si son en extremo pelotas como los que van con Esperanza Aguirre, o si se comportan como gente normal y no le tratan de cardenal medieval. Aunque me da que esta noche no coincidiremos... Pussar och kramar!

Ayer llegaron mis padres a Madrid. Van a estar hasta el jueves y me apetece mucho disfrutar de su compañía. De hecho, como tampoco les veo mucho, noto con facilidad la evolución que ha tenido nuestra relación. Es una simbiosis rara en la que, al tiempo que te tratas de adulto a adulto, no dejas de ser un poco el niño pequeño.

Y no porque para tus padres siempre seas ese mocoso que corría con un peto de pana a trompicones por el pasillo, sino porque hasta tú mismo tienes la necesidad, al estar con ellos, de liberarte, soltar presión y dejar salir ese lado infantil y despreocupado que realmente hace la vida más fácil y que el encorsetamiento de la vida adulta impide que se desarrolle.

Que los roles están ahí perennes se nota, por ejemplo, en que mi padre antes muerto que permitir que yo pague algo (me encanta que me inviten, así que no hay problema), o que mi madre es la que decide tácitamente, sin necesidad de hablar, como ocurre en casa. Sin embargo, siempre hay detalles que delatan que ya no tienen a un primogénito imberbe, sino un adulto hecho y derecho. Uno que, además, les ha salido cocinillas, así que esta noche pienso sorprenderles con un menú degustación digno de estrella Michelin en mi casa.

Este es el menú con el que tengo previsto sorprenderles:

- Aperitivo: lomo ibérico, salchichón ibérico y picos de Jerez.
- Mini ensalada de canónigos con tomate, palmito y cebolla morada.
- Brocheta de hortalizas asadas y huevos de codorniz.
- Tosta de huevo poché con queso azul y jamón ibérico con mojo rojo canario.
- Salmón a la plancha sobre cebolla caramelizada y salsa parmesano casera.
- Tarta mousse de chocolate.
- Chupito de flan a la crema de brandy de Jerez.
- Café y macarons.

Para beber, maridando los diferentes platos según el momento:

- Villa M. Moscatel blanco de Canelli. Piamonte (Italia).
- Ebeia Roble 2012. Tinto 100% Tempranillo. Ribera del Duero (España).
- Moët & Chandon Brut Imperial. Champán de Chardonnay, Pinot Noir y Pinot Meunier. Champagne (Francia).
- Porto Vau Vintage 1997. Vino dulce que ensambla Touriga Franca, Tinta Roriz, Tinta Barroca, Touriga Nacional y Tinto Cão. Oporto (Portugal).

Sólo espero que se chupen los dedos. Pussar och kramar!



Hace algo más de un año decidí arriesgar una situación laboral poco satisfactoria pero sí muy segura para los inciertos tiempos que corren. Era consciente de que podía significar un suicidio profesional, ya que no abundan precisamente las personas interesadas en invertir en prensa, y el sector de mi especialización: el lujo masculino, aún menos. Sin embargo, decir que he estado parado sería mentir, ya que he podido realizar colaboraciones con otros medios, descubrir nuevas facetas del periodismo y, sobre todo, dedicar todo mi esfuerzo a mi salud, que era la razón principal por la que di el paso de dejar mi anterior revista.

No creo en alineaciones de astros ni cosas así, por lo que no sé si es un premio del universo a mi tenacidad o algún hombre del espacio que ha querido recompensar el que llegara al objetivo que me marqué en el tema de la salud, pero el caso es que, aproximadamente un año después, hoy vuelvo a cruzar las puertas de una redacción. Y no de cualquiera, sino de un medio en el que hubiera dado un pie por estar incluso cuando trabajaba en la competencia. Me siento afortunado porque es un gran salto cualitativo y pienso estar a la altura tanto de las expectativas que tienen en mí como de las que me he puesto a mí mismo.

Se me hizo raro poner el despertador de nuevo a las 7.31 h y va a ser una semana caótica entre el estreno laboral y la visita de mis padres de cuatro días, pero no será la primera vez que consigo encajar una agenda imposible. Ahora, con la energía que da sentirte valorado por, sin duda, los mejores del sector, me siento a rebosar de ganas de muchas cosas, y eso también va por el blog, que ni se cierra ni espero dejar de postear bastante. Porque realmente no vuelve el que nunca se fue, ¿verdad? Pussar och kramar!



Seguro que al ver la foto de Nick Youngquest de arriba habrás pensado lo mismo que yo: ¡cómo se puede tener ese ombligo tan feo! Está claro que el que cortó el cordón umbilical al muchacho no estaba muy acertado ese día. Que tampoco se trata de tener un agujero, pero ya que vamos a hacerlo para que quede medio pa'fuera, pues al menos que no quede así de cutre.

El caso es que se ve que los de Paco Rabanne pensaron lo mismo que yo. Si se echa un vistazo a las diferentes fotografías y vídeos que han lanzado de Invictus, la nueva fragancia, es posible comprobar cómo el ombligo de Nick nunca es el mismo. Eso sí, el real ni está, ni se le espera. ¡Qué intolerantes con los ombligos feos los de Paco Rabanne! Pussar och kramar!



PD: Si coges la primera foto, recortas la zona del ombligo y agrandas la imagen, es imposible saber si se trata de un ombligo o de un pezón. Verídico.