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El rey de la casa


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Vivir en sociedad es lo que tiene, que lo hacemos rodeados de etiquetas. Somos un cúmulo de ellas y etiqeutamos a los demás con otro buen montón. Es así, y lo inteligente y sabio es tener el saber y la prudencia necesarias como para desetiquetar y retiquetar lo más objetivamente posible. De todas, la mejor que te pueden poner es la de guapo. Para bien o para mal, ese adjetivo lleva asociados otros muchos igual de positivos. A alguien guapo se le predispone apto, bueno, capaz... incluso inteligente, cosmopolita, encantador, simpático... Luego, cuando conoces a la persona en cuestión, se verá si es cierto o no, pero la predisposición siempre es más positiva que cuando se trata de alguien feo.

En las últimas semanas se ha hablado mucho de Gabriel Wikström, el ministro sueco de Sanidad. No por su política, su trabajo en el Ministerio, su participación en algún foro de la UE o su validez. No. En este caso, porque la prensa turca lo ha elegido el ministro más guapo de Europa y, según la foto que veas, no seré yo el que le quite el puesto sin haber visto a la competencia. Han sido muchos los medios que se han hecho eco de la noticia, pero, además de la merendabilidad del susodicho, poco o nada se ha comentado de su trabajo como político.

Sin embargo, dejándonos llevar por las hormonas y las etiquetas. Siendo tan guapo, ¿acaso nos lo imaginamos siendo un inútil a lo Ana Mato? ¿Un despreciable ser inyecto como Montoro? ¿Un corrupto y vividor como Jaume Matas? ¿Un 'flower power' místico como Leire Pajín? Pues no. Te lo imaginas como un ministro moderno, progre, en contacto con la ciudadanía, anti-recortes, simpático... Si es que no hay nada como una etiqueta... Pussar och kramar!



1 comentarios

  1. rickisimus2  

    Y digo yo, ¿a quién le importa si es eficaz o no con esa sonrisa? Ay, que me he puesto superficial, pero es que en comparación con los políticos españoles, no hay punto de comparación. Casi me alegro de no saber sueco para poder juzgarle solamente por su físico y no pensar que es como Ana Mato.

    Por otra parte, la Mato es colega de él ¿no? Se reunirá con él en Bruselas... ¡qué suerte tiene la jodía!

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