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El rey de la casa


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El domingo me tocó ejercer de abuelo cebolleta y contarle al rubio quién era Javier Álvarez y, sobre todo, qué era la canción 'Uno, dos, tres, cuatro'. Para una generación de actuales treintañeros, todo un himno: el de la insumisión al servicio militar obligatorio. Parece que fue hace siglos, pero no hace ni 15 años de la aprobación del decreto que la suprimía.

Mi infancia y adolescencia se desarrolló, entre otras cosas, en todo un cultivo de valores antibelicistas, pacifistas y, por supuesto, insumisos. Compramos camisetas de grupos de insumisos, para apoyar a jóvenes pacifistas, a Talleres de Paz, en contra de los voluntarios forzosos... Y es una pena cómo todo se ha diluido prácticamente hasta la nada con la supresión de la 'mili', porque la raíz sobre la que se sustentaba todo no era el servicio militar, o al menos no se vendía así, sino en la desmilitarización, en la búsqueda de la paz por encima de todo, en que la guerra NUNCA es la solución...

Sin embargo, en esta sociedad ombliguista en la que vivimos, la paz ya no importa, o al menos la guerra ya da un poco más igual, así como el rearme o la instrucción de jóvenes en servicios militares de otros países. Y no lo hace porque ya no nos afecta a nosotros, porque ya no hay jóvenes que lo sufran en primera persona. Una pena, porque el espíritu pacifista debe ser más fuerte que una ley que obligue al reclutamiento, porque con o sin 'mili', solo la paz es la respuesta; y nunca está de más reivindicarla. Pussar och kramar!

1 comentarios

  1. Di  

    Mientras tanto en Noruega http://www.lavanguardia.com/internacional/20141018/54418028513/noruega-obligara-mujeres-realizar-servicio-militar.html

    De locos

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