Archives

El rey de la casa


WorldKnown

WorldKnown

Galería de arte

buy posters and art prints

El pasado agosto experimenté mi primera experiencia de fiestas de pueblo del norte. Estuve en el chupinazo de Calahorra, que es el día que dan comienzo las fiestas del pueblo riojano y, como no quería ser menos, me vestí para la ocasión. He de reconocer que pensaba que había que ir más como en San Fermín, pero los calagurritanos se ponen, más que el fajín, una especie de camisola que hace las veces y, si refresca, se la ponen tan ricamente. Además, como cada peña tiene un color, aunque el rojo es el color base, luego ves a mucha gente de rosa, verde o azul, que son los colores de las peñas mayoritarias.

Lo que he de reconocer es que, aunque no me lo pasé mal, prefiero las fiestas del sur. No es que en una feria andaluza se hagan cosas demasiado diferentes, pero al menos es en recintos más cerrados, no a lo largo de todo el pueblo que te dejas los pies en los adoquines. Y se bebe, sí, mucho, pero también se come, mucho, y se baila y canta, mucho. En este caso, más bien se bebe y se come cuando se acuerda uno, y nada típico, sino cualquier cosa. Bailar y cantar... pues lo que pongan, cual verbena. Donde estén unas buenas sevillanas...



Creo que son más divertidas las andaluzas y, sobre todo, integran a todo el mundo, independientemente de la edad. Las de Calahorra me dieron la sensación de que estaban divididas en tramos de edad. Los jóvenes no se mezclaban con los viejos y los actos estaban muy separados unos de otros... y como hacía calor, prácticamente todos los veinteañeros iban sin camiseta... #ayomá #minipuntoparacalahorra Aún así, espero volver algún año y ¡ponerme el blusón en la cintura! Nada de fajines... Pussar och kramar!

0 comentarios

Publicar un comentario