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El rey de la casa


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Ya lo he dicho alguna vez por aquí. Una de las cosas que más me gusta de volver a una ciudad es poder repetir pequeños gestos que me conectan con ella. No me ocurre en todas, claro está, pero sí en aquellas que me han marcado, de las que me he enamorado, donde he estado a gusto y he sido feliz. Volver al restaurante donde aquella vez... Entrar de nuevo en esa tienda donde encontré el libro... Pasear por la calle donde el número de merendables superaba todos los récords...

Lo que no esperaba es que esta máxima se volviera en mi contra. O más bien que me diera tan perfectamente cuenta de que me estaba perdiendo cosas muy interesantes en el portal de al lado por querer empeñarme en mi 'revival' turístico. Y lo viví en Londres.

Sí, me cuesta ir a esa ciudad y no entrar en la tienda de M&M's, incluso saliendo con las manos vacías como el otro día. Y sí, me cuesta no entrar en las tiendas de discos de Oxford Street, pasear junto al Big Beng, ir a Picadilly, curiosear por los escaparates de Jermyn Street, ir a algún restaurante del SoHo a comer... Pero esta vez, por temas de logística, no pude hacer prácticamente nada de eso. A cambio, por seguir los pasos de mis dos compañeros de viaje, conocí unas tiendas de ropa a las que quiero sí o sí volver con calma con el rubio para, literalmente, quemar la tarjeta.

Además, probé una rica comida italiana en un sitio llamado Vapiano que no conocía y que está lleno de locales encantados de pagar muy poco por un plato de pasta o pizza hecho al momento y, en el caso de la pasta, delante de tus ojos (es una cadena que tiene franquicias por todo el mundo, aún no en España). Y todo eso sin apenas alejarme de Regent Street, que suele ser mi base de operaciones tras el traslado de Manor House del rubio. Es decir, que aún me queda mucho Londres por descubrir sin necesidad ni de cambiarme de distrito... ¡Y yo ya tengo ganas de volver!

Eso sí, prometo comportarme mejor que hace unas semanas, porque me mimeticé tanto con la gente del Club de Tenis de Queens que no hice más que beber champán, vino blanco y, como siempre, el mejor Pimm's del mundo. Resultado: una borrachera que ni Massiel en sus buenos tiempos... ¡Con lo formalito que yo era! Pussar och kramar!

4 comentarios

  1. Sufur  

    ¡Más envidia! Ah, llevo un año sin pisar Londres... ¡me falta!

  2. daniel westk  

    Pues anda que yo la única vez que estuve en Londres fue para llevar a mi madre y a mi tía a que lo conocieran hace tres veranos. Es una de mis asignaturas pendientes... meterme en los entresijos de la ciudad y conocerla fuera a parte de las rutas de turisteo.

  3. rickisimus2  

    Hace siete años y medio qu no voy a Londres. La última vez me llevé un sabor agridulce porque no estaba en mi mejor momento. A lo mejor debería volver para desquitarme.

    Por cierto, ¡no te imagino bebido!

  4. rickisimus2  

    Por cierto, acabo de vivir esa sensación de volver a visitar ciertos lugares conocidos en Estambul. Te comprendo perfectamente.

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