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El rey de la casa


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El otro día salí indignado del supermercado. En el pasillo de los dulces vi que había salido al mercado toda una ofensa a los que amamos la rotundidad de un clásico. ¡Tortas de Inés Rosales sin azúcar y con edulcorante!



Ya me costó asimilar en su día que aparecieran tortas con sabor (la marca sevillana tiene tortas con naranjas, con canela y con almendras), pero esto creo que es pasarse. ¿Cómo va a saber igual una torta de anís de toda la vida con su azúcar a echarle edulcorante? Si la competencia no ha conseguido ni acercarse a su calidad, ¿cómo van a hacerlo cambiando ellos mismos los ingredientes? Y no, por mucho que se empeñen, no es lo mismo.

Como dice el rubio, la mermelada es un alimento que obliga echar azúcar en la receta. Sin esta, no es lo mismo, NO es mermelada. Pues las tortas de Inés Rosales sin azúcar, sintiéndolo mucho, TAMPOCO. Vamos, hombre. Pussar och kramar!

1 comentarios

  1. Meg  

    Estás mirando el producto desde el punto de vista de una persona sin problemas con el azúcar.

    Mi abuela habría dado lo que fuera porque esas tortas con edulcorante hubieran existido cuando ella, diabética, no podía tomar nada con azúcar natural. Era una odisea preparar algo especial para su cumpleaños, pues por la diabetes no podía tomar prácticamente ningún dulce.

    Yo ahora lo vivo de cerca con mi tío (y espero que con nadie más de la familia) y uno de los mejores amigos de Mr. Osako es diabético y celíaco (y ya la cosa se complica con doble salto mortal).

    Respecto a la mermelada sin azúcar... en realidad, en la actualidad, casi todos los productores de mermeladas y configuras han eliminado el azúcar como tal y utilizan sustitutivos como jarabes de glucosa (que no es exactamente lo mismo, puedes verlo aquí: http://cristinagaliano.com/2011/diferencia-entre-mermelada-y-confitura/).

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