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El rey de la casa


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El miércoles lo dediqué a una actividad nueva: jornada de compras con mi madre. Intensiva, de 11 a 20 h con sus paradas y sus cafés. Me encantó. Lo pasé muy bien y, sobre todo, me quedo con la satisfacción de que ella disfrutó como una niña pequeña. No es que nos hiciera falta, pero sí es cierto que tenemos muy buena relación y como apenas nos vemos, se agradeció bastante.

Hizo como los ejecutivos: cogió un vuelo a las 9 de la mañana y se plantó en Madrid. A las 10.30 salía por la puerta de la Terminal 4 y empezaba la jornada maratoniana de compras navideñas. Primera parada, mi casa, tras previa compra del Bono Turístico de 1 día (en la web pone que hay que presentar el DNI y que es nominativo, pero no; el bonometro en sí es simple y lo podía haber comprado mientras esperaba a mi madre y no que tuvimos que hacer un poco de cola). Ella nunca ha estado en alguna de mis casas de Madrid y la de ahora le gustó mucho. Desayunó, hicimos intercambio de mercancías varias y... ¡al barrio de Salamanca!

Ni centro ni Gran Vía ni Plaza Mayor: Jorge Juan, Milla de Oro y Nuevos Ministerios. Se trataba de comprar, puro y duro. Así, entre que si ahora compro regalos para uno, para otro, para la amiga, para el abuelo... se pasó la mañana casi sin darnos cuenta. Lo más divertido: como comíamos en un restaurante de Ortega y Gasset, para hacer un poco de tiempo y coger ideas de regalos para ella, la metí en Louis Vuitton y Hermès. Se enamoró de un poncho de 860 € en ésta última (recordatorio: si me hago rico en el sorteo de la Lotería Primitiva de este jueves, que llevo un boleto, comprarle un poncho de Hermès). Es una soñadora...

La comida nos encantó. Fue una parada pausada y tranquila en la que hablamos largo y tendido sobre mil asuntos, seguida de una infusión. Repuestas las fuerzas, cogimos el bus a Nuevos Ministerios y comenzamos la segunda etapa de las compras. SI ya para entonces iba cargado, no quiero decir nada sobre cómo fue la cosa tras visitar Cortefiel, Fnac y El Corte Inglés... La merienda, ya con el rubio incorporado al equipo, fue, sobre todo, para poder dejar las mil bolsas a un lado, ordenarlas para poder llevarlas en el avión sin riesgo para el resto del pasaje (eran cuatro mil bolsas más o menos). Y a las 8, camino del aeropuerto.

Ha sido estupendo y espero que el año que viene podamos repetir. Mis padres, ahora sí los dos, volverán en invierno y tienen previsto hacer noche. Pero esas visitas, que son pocas (vienen una vez cada dos años o así), tienen otro carácter más turístico. ¡Quieren ver 'El rey León'! Pussar och kramar!



Si hay un medio que me provoca mucho, pero mucho respeto, ése es el marino. Basta fijarse en las dimensiones de los océanos, a lo largo y a lo ancho, pero sobre todo al fondo. ¿Cómo no estar alerta ante todo lo que aguarda ahí abajo? Y no me refiero sólo a los fondos abisales, sino a todas las capas en general. Porque estamos acostumbrados a que los peces pequeños huyan de los humanos, al menos los pececillos que nadan cerca del rompeolas de las playas, porque hay otros que no huyen precisamente... Eso sí, lo más seguro es que cambiaran su actitud si supieran que, en el fondo, les tememos más nosotros a ellos que viceversa.

Aún recuerdo con pavor el día que hice snorkel en Seychelles. Como no me gusta nadar ni bucear con aletas, decidí ir con los pies descalzos. ¡Qué miedo! No pude estar ni dos minutos en el agua. Como hay miles de peces de colores y están acostumbrados a los turistas, que encima les llevan comida de los hoteles (mendrugos de pan), no sólo no huían, sino que se acercaban curiosos. ¡No podía parar de pensar que iban a morderme algún dedo del pie! Y por ahí sí que no paso, así que me subí al barco y me dediqué a echarles pan, que era más seguro (claro que echaba el pan donde estaban mis compañeros de viaje, por lo que de repente veían a un montón de peces hambrientos a su alrededor y también se acojonaban, jejejeje).

Y es que el mar es demasiado desconocido aún como para que vayamos despreocupados por él. Y si no, la siguiente foto. Y que no me cuenten que las ballenas no comen humanos, que en ese momento no estaría yo para pensar en herbívoros...



Pussar och kramar!


Todos los noviembres, lo mismo. Me preguntan que qué quiero de cumpleaños, de Navidad... y no sé qué decir. Y no será porque no me guste que me regalen cosas o que no necesite, pero entre una cosa y otra no suele haber muchas cosas que desee y, sobre todo, no necesiten de que esté yo para comprarlas. Incluso este año que he tneido que cambiar el armario y necesito ropa no podría decirle a nadie que me regale algo porque prácticamente he renovado ya el armario y lo que falta es demasiado caro para ser regalado o demasiado complicado para acertar y que no tenga que devolverlo y cambiarlo por otra cosa.

Lo habitual sería pedir libros, pero apenas leo y tengo muchos pendientes; o DVD, pero ya no compro ninguno porque me cansé de acumularlos para verlos sólo una vez; o música, pero ya he dicho que casi que prefiero una tarjeta de iTunes, salvo excepciones. Y la opción de colonia, cosméticos, velas, etc. está descartada por motivos de sobra conocidos. Así, me tengo que romper mucho la cabeza porque no sólo he de dar ideas a mis padres y a mis hermanos, sino también a amigos que me hacen feliz teniendo detalles conmigo y que este año, por si fuera poco, ven como tampoco les puedo aceptar viandas, chocolates y demás ricos bocados que de tantos apuros les sacaban con su amigo glotón (o sea, yo).

Estoy por comprarme un viaje, hacer participaciones como en las listas de boda y el que quiera, que me regale una o varias. Igual mato dos pájaros de un tiro... o quizás sigo pensando regalos, no vaya a ser que encima me quede sin ninguno por no haber dado ideas a tiempo y estar en las nubes... Pussar och kramar!

Shawn Desman es un cantante canadiense de orígenes portugueses bastante famoso en su país. A mí me lo descubrió hace muchos años mi amigo Ricardo, ya que tiene un tema en la película 'Honey', por cierto protagonizada por una jovencísima Jessica Alba y en la que, por salir, también lo hace la gran Missy Elliot. El caso es que me electrizó desde la primera vez que oí 'Shook' y pensé que el futuro le deparaba muchos números 1 mundiales.

Pero no. De hecho, sus fans de Canadá le reprochan bastante al cantante que no haya querido hacer más cosas fuera de allí, que tiene talento para rato y que ya vale de centrarse en apariciones por su país cuando al sur tiene la industria musical de verdad, la que le puede lanzar al estrellato que sí pero no pero puede... le ocurriera hace una década.

Ahora estrena 'Alive', un cortometraje que él mismo ha dirigido y cuyas canciones forman parte de su cuarto álbum de estudio. Entre las joyas que contiene se encuentra una canción que ya está en mi iPod desde hace un par de semanas y que descubrí gracias a un amigo portugués. Se llama 'Too Young To Care' y tiene todos los ingredientes para triunfar, con una fantástica base R&B y un 'crescendo' muy bailable. ¡Me encanta!
Pussar och kramar!

Aún no ha llegado el invierno en el calendario pero para mí hace ya semanas que empezó. No, no se trata de una queja de la última ola de frío, sino de una que dura meses. Desde que empecé a perder peso, se ha descompensado la temperatura corporal de mi cuerpo y la real, es decir, que mi cuerpo reacciona creando calor para el cuerpo de antes y no para el actual, mucho menos acondicionado para el frío. Así, después de pasar el verano menos caluroso de mi vida, estoy en el otoño más horripilantemente frío.

No exagero cuando digo que me congelo. Cualquiera que toque mis manos sabrá lo que es dársela a la misma muerte, de lo fría que están; e incluso cuando hago ejercicio necesito más de media hora para entrar en calor y aún así mi piel sigue fría. Lo peor es cuando salgo a la calle y hace frío de verdad. Ahí no hay abrigo que valga. Llevo dos semanas con bufanda, guantes y gorro y sé que es simplemente otoño, que aún queda todo enero y febrero que son los meses más fríos en España, y no sé qué hacer.

No, no es una estratagema para ahora decir que voy a emigrar a climas cálidos cual flamenco. Estoy preocupado y mucho. El jueves pasado salí de comer en un restaurante con calefacción, donde todo el tiempo tuve frío, y al pisar la calle unos minutos me dijo una amiga que se me estaba amoratando la cara. Esa tarde la pasé en casa enfermo de frío. ¡Y es noviembre! Me veo pidiendo asilo por unos meses en Argentina, Australia, Zanzíbar... ¿No dicen que Punta del Este está genial en verano? Pussar och kramar!






Tommy Torres es músico, compositor y productor. Ha trabajado con Alejandro Sanz, Ricky Martin y Arjona, entre otros, y canciones como 'Tu recuerdo' son suyas. El pretendiente de una de sus fans le escribió pidiéndole ayuda para enamorarla...



Tommy decidió ir un paso más de lo normal y esta fue la respuesta (magistral y para quitarse el sombrero) que le dio a Paco en formato vídeo:



Pussar och kramar!



El mundo de la moda, el diseño e incluso la gastronomía ha reivindicado para sí lo naïf. Desde hace unos años, asistimos a una vuelta de lo infantil bajo la excusa del amor por lo vintage, la segunda mano, el rescate de piezas y prendas de los baúles y la añoranza de tiempos que 'tuvieron que ser mejor', aunque sea más que obvio que, seguramente, no fuera así. Pero se ha hecho desde un punto de vista, como ocurre con las modas, meramente estético, ya que no hay muchos dispuestos a renunciar a los placeres de los adelantos del siglo XXI.

Hay quien ha hecho negocio de esto. Un claro ejemplo son las malenis. Con la excusa de que nada como el hogar, han llenado de cupcakes y complementos de repostería (de silicona a ser posible, de Lékué sí o sí) las baldas de librerías y tiendas de decoración, así como las calles con boutiques de 'frosting' artesano, signifique eso lo que signifique. Pero naïf o vintage no es sinónimo de malenismo. De hecho, ambos conceptos ni siquiera tienen por qué ir de la mano.



Buena muestra de ello es A Vida Portuguesa, una boutique que reivindica el packaging de principios y mediados del siglo XX como 'nuevo postmodernismo' y que se ha convertido en visita obligada en Oporto (donde nació el proyecto, de la mano de la periodista Catarina Portas) y en el barrio lisboeta de Chiado. Que nadie espere allí las ñoñadas de Mr. Wonderfull y sus productos 'buenrollistas'. Sus baldas son una oda al diseño gráfico, a los maestros de la ilustración comercial, a los primeros 'decoradores' de la sociedad de consumo y, por qué no, al 'product placement'. En su catálogo, por ejemplo, las múltiples latas de aluminio de Derriere la porte, así como antigüedades y curiosidades lusas como bolachas de jengibre o cajas de lápices Porquinho.

Un vintage del siglo XX que marca tendencia en el XXI y que, ojalá, tenga su réplica española dentro de poco, sin caer en lo ñoño ni en el merchandising turístico. ¿Será posible? Pussar och kramar!





Coges a tres alemanes, dos austriacos y un suizo; a ser posible, mayoría de rubios merendables. A continuación añades cuarto y mitad de pantalones bávaros, una pizca de acordeón, unas cervezas XXL y lo aderezas todo con un suave recuerdo a 'We Will Rock You' de Queen. ¿Qué sale si lo agitamos todo en la coctelera? La respuesta es uno de los últimos éxitos schlager de Alemania: el grupo voXXclub, que ha llenado de gamberrismo folk el panorama musical teutón con su canción 'Rock mi'.

Andan desatados en las montañas centroeuropeas. Entre los calendarios de pastores ligeros de ropa y ahora grupos de música 'de tractor' van a terminar poniendo de moda el agroturismo alpino, una actividad bastante costosa mientras el franco suizo siga por las nubes y mis ingresos, bajo cero... Pussar och kramar!


Dicen que es en periodos de crisis cuando surgen las mejores ideas y los auténticos emprendedores demuestran su valía. Y eso debería ser así independientemente de que estuviéramos hablando del ámbito privado o del público, puesto que los funcionarios y personal de libre elección deberían trabajar codo con codo en la mejora del Estado, como en una empresa privada sus dueños y empleados para seguir ganando dinero. Eso sí, en el caso de lo público, y sobre todo en estos días, más que ganar, se trata de no perder. Para ello, qué mejor que crear vías de ingresos imaginativas y atrayentes, que ayuden a las paupérrimas arcas. Pero confiar que eso pase en España es como pedirle peras al olmo, porque por hache o por be, siempre se queda todo en papel mojado.



Correos es un buen ejemplo. La sociedad estatal cuenta con un servicio que me parece, a priori, la leche: la personalización de los sellos. Es sencillo: tú encargas tu propio diseño de sello y la Fabrica Nacional de Moneda y Timbre se encarga, una vez aprobado, de hacer los pliegos que necesites. Pues bien, lo que podría convertirse en una buena forma de ganar dinero se queda en nada por culpa de la mente privilegiada que decidió poner un precio desorbitado al servicio.



El pedido mínimo es de 25 sellos, un pliego que cuesta 30,79 €. Cada estampilla se corresponde con un sello de tarificación A, es decir, de envío normal entre dos puntos de España. Si se hacen las cuentas, podremos comprobar que cada uno sale por 1,23 €, por lo que el envío, que en el caso de que pusiéramos un sello no personalizado costaría 37 céntimos, se nos encarecería un 332,43% así, sin despeinarse. ¿Está alguien dispuesto a pagar unos 86 céntimos más por carta sólo por la pijada de poner un sello único? Es que ni cuando 'vivíamos por encima de nuestras posibilidades' tenía sentido...



Estoy seguro de que si cada sello terminara costando 40 céntimos, mucha gente se animaría a tener un detalle simpático esta Navidad o para enviar invitaciones de boda, por ejemplo, pero a ese precio... ¿En qué estaban pensando? ¿Tanto cuesta hacer las pegatinas? Pussar och kramar!



Hay veces en las que a uno le cuesta mucho entender algunas cosas del mundo de la moda. Sí, es cierto que todo es márketing y que se trata de vender y hacer las cosas atractivas, muchas veces sin importar la lógica ni que haya una razón sostenible, pero tampoco hay que pasarse. Es lo que he pensado al conocer Milk, la última colección de ropa interior de Aussiebum. La firma australiana ha presentado cuatro modelos fabricados ¡con fibras de leche! ¿Pero acaso la leche tiene fibras con las que se pueda tejer algo? ¿Es algodón mutante o se va a deshacer a nada que se moje, cual galleta?

Definen a estas piezas como ecosostenibles, muy ligeras y que permiten una perfecta aireación. No lo dudo, ya ocurre con la mayoría de los productos de esa marca, pero ¿en serio de fibra de leche? Claro que luego le das al play del vídeo y te ponen a un rubito merendable (que en las fotos sale fatal, pero en imágenes, mamma mía!) y se te olvidan las dudas e incluso acabas mirando el precio. Y eso sí que es volver a la realidad. No estoy yo para pagar 20 € por ellos; y como es una edición limitada a fin de existencias, estoy pendiente de un pedido desde hace más de un mes que me tiene en ascuas y me niego a comprarles nada hasta que no llegue, los Milk pasarán de largo.
Pussar och kramar!

Corto y pego la nota de prensa de LastMinute.com acerca de las 10 llamadas más curiosas recibidas por sus agentes. Algunas, sin duda, son para quedarse ojipláticos. Pussar och kramar!

1. Divertidos patinazos de la lengua: Ciertos destinos tienen nombres que pueden resultar exóticos para algunos clientes y esto provoca divertidos fallos en la pronunciación. Y sin duda, el nombre que genera más problemas en su pronunciación, según lastminute.com, es Fuerteventura, que algunos clientes han llamado “Frutte e Verdura” o “Future Venture”. Otros destinos complicados han sido “Reimeinei”, que resultó ser Rímini, o "Monike” por Múnich.

2. En el último minuto: No es inusual que los clientes llamen y comenten que se encuentran ya en la puerta del hotel donde quieren reservar una habitación en ese mismo momento. Un caso muy curioso fue el de un generoso cliente que reservó un viaje tres horas antes de la salida programada. Cuando su novia, al enterarse, le dijo que su decisión había sido demasiado precipitada y que no tendría tiempo de hacer su maleta, él se ofreció a comprarle toda la ropa que necesitara cuando llegaran a su destino.

3. Confusiones: Cuando un cliente reservó un vuelo para un país para el que era necesaria una visa de entrada y fue notificado sobre ello por el agente de viajes, su respuesta fue que efectivamente eso podría resultar un problema porque él no disponía de Visa, sino de Mastercard.

4. Secretos inconfesables: Algunas de las reservas que lastminute.com ha realizado a través del teléfono, han resultado ser Top Secret. Por ejemplo, uno de los clientes solicitó vehementemente no ser contactado por el Servicio de Atención al Cliente en relación a su reserva porque iba a viajar con su amante en vez de con su mujer. Otro fue mucho más allá al pedir que se protegiera su reserva con un código especial de palabras para asegurarse de que su mujer no pudiera descubrir nada.

5. Preguntas inusuales: Durante las llamadas, muchos clientes realizan consultas ciertamente curiosas. Una de las más extrañas fue la de un cliente que preguntó si podía entrar al hotel que había reservado sin zapatos y andar por sus instalaciones descalzo. Otros han consultado sobre si su hotel ofrecía servicio de acompañantes, si la habitación reservada tenía espejos en el techo, si había mosquitos en el hotel, si se podía dormir en el suelo e, incluso, si era posible reservar el hotel completo.

6. Ambiciones románticas: Algunos agentes de lastminute.com se han visto sorprendidos al convertirse en confidentes de la vida amorosa de los clientes. Uno de ellos, por ejemplo, preguntó si el hotel contaba con jacuzzi y un colchón confortable ya que estaba buscando una habitación muy sensual.

Por San Valentín, se ofrecen escapadas románticas que, a menudo, incluyen una caja sorpresa que los clientes reciben en la habitación del hotel. En una de las llamadas, un huésped comenzó a hacer preguntas cada vez más detalladas sobre el contenido de este paquete y cómo lo podía utilizar con su pareja. Las consultas llegaron a tal nivel de detalle que hicieron sentir avergonzado al propio agente de viajes que se encontraba al otro lado del hilo telefónico.

7. Deseos especiales: Una de las solicitudes más increíbles recibidas por el Servicio de Atención al Cliente fue la de un cliente que pidió que, mientras él estuviera fuera de vacaciones, el agente de viajes pudiera encargarse de recoger su correo y regar las flores de su casa. Otras curiosas peticiones han sido desde una cama de agua, hasta la organización de una gran fiesta de bienvenida en el hotel para celebrar la llegada de un huésped.

8. Problemas de pareja: Después de regresar de sus vacaciones, un cliente puso una reclamación a un animador del hotel donde se había alojado, por intentar ligar con su novia. En su queja, llegó a solicitar el despido de este trabajador.

Otro caso curioso fue el de una pareja que reservó unas vacaciones, pero poco antes del inicio del viaje el novio rompió la relación. Él no perdió el tiempo y solicitó un cambio de nombre en las reservas para su nueva novia –al mismo tiempo que pidió a lastminute.com que no avisara a su ex pareja sobre esto si se ponía en contacto con los agentes-. Un viaje puede ser la última tabla de salvación de una pareja. Un cliente reservó una escapada de lujo a Venecia, que le costó casi 2.000 euros. A la hora de reservar explicó al agente de Atención al Cliente que se enfrentaba a “fuertes discrepancias conyugales y no le quedaba otro remedio que trabajar duramente para redimirse”.

Otra pareja que contactó a los agentes de lastminute.com estaba obviamente muy lejos de la reconciliación. La mujer telefoneó para realizar una reserva para ella y su perro. Explicó que su mascota podía viajar con ella, su marido no.

9. Para gustos, colores: Es bien sabido que los colores pueden ejercer una fuerte influencia en el estado de ánimo. Así debía de pensar el cliente que se quejó porque la ropa de cama y las cortinas de su habitación no eran exactamente de la misma tonalidad.

Otro cliente reclamó porque había tenido que dejar de disfrutar de su querido English breakfast durante unas vacaciones en… Malasia.

10. Descuentos: La excusa más utilizada para solicitar un upgrade, un regalo o un descuento es la de la luna de miel, pero hay algunos clientes que realizan peticiones realmente increíbles. Éste es el caso de un padre que solicitó al agente de viajes que registrase a su hija de 16 años como si tuviera 11, para que el vuelo le resultara más barato. Más radicales son algunos clientes que han llegado a solicitar una única habitación para 10 personas –una petición que se produce de cuando en cuando, con variaciones en el número de huéspedes solicitados-.



No recuerdo haber iniciado muchos viajes un sábado por la tarde, pero Complutense obliga... O eso pensaba yo, porque no había caído que hoy 9 de noviembre es fiesta en Madrid y, por tanto, no hay clases. Como mi curso de Sueco se imparte los sábados por la mañana de forma intensiva, si queremos irnos a hacer una escapada, ésta debe ser a partir de la hora de comer y será necesario cogerse un lunes o incluso un martes. Es lo que hemos hecho este fin de semana.

Dentro de unas horas nos vamos a una ciudad que a todos mis amigos que han estado les ha encantado: Oporto. Nosotros la teníamos en la lista de sitios a los que queríamos ir desde hace mucho tiempo, pero ha sido ahora cuando se ha dado la ocasión, encima a un precio increíblemente bueno. Y como estamos enamorados de Portugal, su comida, su café, sus pasteles, su gente, su idioma... pues raro será que no vengamos igual de extasiados que el resto. Y, por supuesto, con la maleta llena de café y no sé si habiendo probado o no un rico pastel de Belem, que uno sigue a dieta, aunque no precisamente para adelgazar.

Esto quiere decir que no actualizaré mínimo hasta el miércoles, cuando espero contar las bondades de la ciudad, presumir de haberme encontrado allí con una amiga y no por ello menos culjanter y admirada (eso sí, me da rabia no ser el primero en verse en Oporto con ella porque ya estuvo la otra culjanter haciéndolo hace años...) y, sobre todo, habiendo disfrutado con mi chico de unos días solos, que lo necesitamos. Pussar och kramar!

Las tiendas de aplicaciones para móviles y tabletas están a rebosar de app de todo tipo. A mí no me suelen interesar, pero de vez en cuando das con alguna que te soluciona alguno de esos #dramasdelprimermundo que tanto nos desvelan. Es como la versión gratuita de Parcel, que te tiene informado del estado de hasta tres envíos para que el mensajero no pase de largo mientras tú estás comprando manzanas reinetas (¿os he dicho que he aprendido a asarlas al microondas sin calorías?), o el Shazam.

Reconozco que con ésta última tengo una relación de amor-odio. Amor porque creo que es interesante y todo lo que me sirva para descubrir nuevas canciones es bienvenido. Odio porque mi teléfono móvil de mierda apenas tiene memoria y ocupa tanto que me lo suele petar a nada que pide actualizarse.

Hace unos días me encontraba en el probador de una tienda de ropa (Tenkey, mi nueva marca fetiche) con la que luego fue mi nueva camisa blanca, cuando sonó una canción en el hilo musical. La llevaba oyendo un minuto o así y ya decidí que me encantaba y que quería saber qué tema era, así que saqué el Shazam. Casi me desespero porque pensé que, a la velocidad que suele ir el móvil, no llegaría a tiempo de ponerlo a buscar. Para mi sorpresa, lo logré.

Y para mi desmayo, resulta que la canción que sonaba ¡era de una cantante española! Ni el ritmo, ni la producción, ni el estilo me hicieron pensar que se trataba de una compatriota. ¡Y mucho menos de Angy!, aunque esto es normal porque no he seguido su carrera y no distingo su voz ni me sé sus canciones. Lo que sí tengo claro es que su Boytoy, que lanzara hace ocho meses ya, me encanta y se ha convertido en uno de los descubrimientos del mes, que por cierto está siendo prolífico en canciones...
Pussar och kramar!

¿Cuánto pagarías por una camiseta oficial de la selección de fútbol de Letonia? "Y para qué quiero yo una camiseta de Letonia", será seguramente lo primero que se te pase por la cabeza. Pues sí, eso mismo pensé yo también, pero ya puestos, si hubiera que poner un precio, ¿cuánto sería? Si la respuesta es 1 euro, entonces Ebay lo pone fácil.

Me he enganchado a la web más famosa de subastas y compras online. Poco a poco me he ido enterando de muchos trucos y encuentras auténticas gangas. No, no me he acabado comprando la camiseta de fútbol letona (aunque reconozco que, en materia de equipaciones futboleras, me llama mucho la atención la de rayas grises y negras del Atlético de Madrid), pero eso no quita para afirmar que por ese precio, siendo nueva, es toda una ganga.

Así, el otro día cayó una camiseta original de Ben Sherman por menos de 15 € gastos de envío incluidos. Siempre quise tener una y casi me la compro cuando se pusieron de moda gracias a Operación Triunfo, pero no lo hice. Ahora, aunque estuve dudando en si decantarme por la clásica o por una diferente, ya me he quitado la espinita. La elegida... pues ya la luciré cuando llegue, que no es plan de desvelarlo todo.

Y también han caído tonterías que valen 1 euro y que, como no siempre pagas gastos de envío, se convierten en la tontada que le da un poco de sal al día: que si una funda de pasaporte coreano, que si una libreta-manzana, que si un infusionador en forma de fruta... A este paso, me veo pidiendo a Ebay que me inhabilite la cuenta un mes, que me arruino euro a euro...
Pussar och kramar!

Debo reconocer que soy un poco fantasioso. Me encanta quedarme absorto en mis pensamientos mientras viajo en autobús, me ducho, oigo un discurso aburrido... He perdido la cuenta ya de cuántos negocios prósperos he abierto en mi mente, cuántas revistas he creado y levantado de su ostracismo, con el mayor de los éxitos, claro. No soy pesimista, en mi cabeza nunca fracasan mis aventuras imaginarias. Porque sí, se quedan ahí, en la imaginación, en posibilidades de empresariado ocioso si tuviera mucho, pero mucho dinero que arriesgar.

Seamos sinceros. Hay mucho gurú emprendedor al que le que le ha ido muy bien y siempre tiene tiempo para pontificar sobre la importancia de tomar riesgos. Pero esos gurús, por lo normal, tienen dinero, al menos para comenzar, porque partir de la nada entrampándote sí que es lo más estúpido que se puede hacer. Luego, si el negocio no sale, ese emprendedor pierde dinero, pero no hasta los calcetines. Y si sale bien, pues vía libre para pontificar. A saber cuántos emprendedores amantes del riesgo comen de la beneficiencia...

Pues ahí estoy yo, pensando en mis negocios imaginarios, tan tranquilo, y últimamente no deja de venir a mi cabeza una disyuntiva. ¿Contratarías a un amigo en paro y con necesidades económicas si estuviera en tu mano contratarle pero ese puesto es exclusivamente para ser tu secretario personal? Sí, hasta en sueños me complico la vida. Y como no paro de pensar en ello, sin saber por qué, he llegado a la conclusión de que no lo haría. Si ya me cuesta imaginar a un amigo como subordinado (no creo que fuera saludable), mucho menos como un asistente, por muy buen pagado que estuviera y muy buen jefe fuera yo.

Y no lo digo por clasismo, ya que no considero a un asistente inferior a cualquier otro empleado de una empresa, pero en ese caso, a diferencia de si contrataras a un amigo para tareas de otro tipo, se trata, quieras o no, de servirte, de ser un bastón, una ayuda, un respiro... y es imposible mantener la amistad. Y un trabajo se tarda más o menos, pero se puede encontrar con más facilidad que un buen amigo. Pussar och kramar!

Imagínese a Vladimir Putin en medio de un escenario, rodeado de un público 100% homosexual que le aplaude enfervorecido y le jalea repitiendo su nombre mientras agita banderas y pancartas. Ciencia ficción, ¿verdad? Ahora haga lo mismo, pero sustituyendo al dirigente ruso por una mujer que ya ha pasado los 50 y cuyas ideas sobre el matrimonio entre homosexuales no dista mucho de la del primero. Seguro que tampoco entiende tanto aplauso histriónico del público, incluso puede que también le parezca un imposible; pero nada más lejos de la realidad.

Para entender que una cosa así ocurra basta con ponerle nombre a la dama del escenario: Carola. Ella es la diva de Eurovisión, del schläger y de todo lo que suene a sueco y gay con una mínima melodía que permita mover las caderas con ritmo. Y lo es a pesar de sus declaradas posiciones ultraconservadoras y de su activa participación en la Iglesia Evangélica de su país. Un fenómeno imposible de entender desde un punto de vista objetivo, pero real y duradero, pues son más de 30 años los que lleva encandilando a miles y miles de fans ‘de la otra acera’ con sus canciones.



Toda ella es una paradoja. Que una chica más bien tirando a mojigata de las afueras de Estocolmo, que no enseña 'cacho' ni de casualidad y que nunca utiliza el recurso de lo sexy pueda triunfar y sentar cátedra como lo ha hecho, ya es motivo suficiente para hacerle la ola y reverenciarla como diva eterna. Pero es que, además, Carola ha elevado a rango de maestría el uso del ventilador en un escenario (¿acaso hoy concebimos a una aspirante a musa del pop cantando sin un chorro de aire que la desmelene?), así como ha dejado muy claro que, o gritas en los estribillos hasta desgañitarte, o despídete de formar parte del Olimpo de las divas gays.

Dicen los estadounidenses que ellos tienen a Barbra. Ya quisiera ver yo a la Streisand cantando en directo subida a un trapecio de equilibrista a varios metros de altura y dando volteretas en él sin perder ni una vez el tono ni el resuello ya cumplidos los 40. Y tampoco me imagino a la de Brooklyn haciendo un dúo, también en directo, con una grabación de una canción de 1958. En esta particular Ryder Cup, Europa gana de calle. No necesitamos a nadie más en el equipo, con Carola vamos sobrados. Ella, y sólo ella, es invincible. Pussar och kramar!