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El rey de la casa


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Galería de arte

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¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¿Es la suerte o el destino? Sea como fuere, y sin necesidad de razonamiento ni metáfora, la realidad y otras razones intestinales han querido que 77,7 sea la cifra con la que mi nutricionista haya certificado que he llegado, quizás por primera vez en mi vida, a mi peso ideal. Han sido nueve meses de trabajo y esfuerzo, un tiempo que no me importa denominar como embarazo, en tanto que creo que me han dado herramientas para que comience una nueva vida a partir de esta semana, en la que el reto es aún mayor: mantenerme.



Estoy muy agradecido a mucha gente, especialmente a los profesionales de la Clínica Ravenna de Madrid, pero también a mis mejores amigos. Durante este tiempo, he tenido la suerte de contar con el apoyo de todos y cada uno, tanto en Madrid como en Jerez. Jamás he oído un "bah, por un día que te la saltes", "bueno, al menos prueba un poquito", "ya estás muy bien, para de hacer dieta"... y tantas frases que otros compañeros de fatigas tenían que oír de familiares y gente cercana.

Me he sentido acompañado y sé que la alegría que me demostraron ayer cuando les comuniqué la buena noticia era más que sincera. Es por ello que quiero darle las gracias a todos, de corazón, porque me han regalado un día que jamás olvidaré.
Pussar och kramar!

Seguro que muchos habéis oído hablar de la Fundación Movember. Aunque está radicada en Australia, funciona en todo el planeta y su cometido es financiar diferentes investigaciones y proyectos relacionados para luchar contra el cáncer de próstata y testicular. Y lo hacen con algo tan masculino como es el bigote, que animan a dejárselo crecer durante un mes como forma de excusa para iniciar una conversación y hablar de la Fundación, sus valores y sus metas.

Bien es cierto que el cáncer de próstata no es un desconocido, pero ojalá fueran (fuéramos) más los hombres que se deciden a realizarse exploraciones periódicas como las mujeres con las mamas. El testicular sí que es poco conocido, quizás por vergüenza, de ahí que se enseñe en programas de salud cómo hacerse uno mismo las exploraciones (es curioso, casi siempre con equipos de rugby merendables).

Como parte de apoyar a Movember, además de las donaciones en sí, se pueden crear equipos que promuevan desde sus foros a la Fundación. Yo he entrado en el de mis amigos Roberto y María, que se llama 'Puretas on the Mo' y al que estáis todos invitados si os apetece aportar alguna donación (a partir de 15 € y te dan factura para que puedas desgravarla) a la causa. La cantidad de investigaciones que están apoyando por todo el mundo y el dinero que están recaudando desde hace años es increíble. Da gusto formar parte de un movimiento así. Pussar och kramar!

No había oído hablar de la película 'Una cuestión de tiempo' ('About Time') hasta hace poco más de una semana. Lo primero que pensé, al ver el cartel, es que ni loco veía nada en donde saliera Rachel McAdams. No sé por qué, pero le he cogido un poco de manía a la chica, independientemente de que haya trabajado en historias que me gustaron mucho hace años. Creo que es porque termina haciendo unos papeles sobreactuados muy cargantes, pero no sabría explicarlo del todo. Sólo sé que me cae mal.

Luego vi el trailer y decidí que sí o sí iba a verla. Me daba igual Rachel y sólo me fijé en que era del director de mi adorada 'Love Actually'. Qué bien hice aprovechando la oferta de Tuenti del 2x1 para ir a verla en versión original el pasado jueves con el rubio. Hacía mucho que no salía tan encantado del cine y en el camino de vuelta no paramos de hablar de lo que nos había gustado, de los momentos cumbre del guión, de los guiños continuos a 'Love Actually', de su fantástica banda sonora...



Resulta curiosa la magia del cine. El personaje principal te atrapa y te convence hasta el punto de que tú mismo te enamoras un poco de Domhnall Gleeson, un pelirrojo irlandés que seguramente en la vida real nunca calificarías de guapo pero que en la gran pantalla tiene morbo e incluso belleza. Y si a eso le sumas el acento británico, que también actúa Bill Nighy y que la película tiene momentazos, risas y muchísimo interés... imposible no calificarla como el estreno del año (sólo un pero: es la película con peor vestuario de la década, horrendo es quedarse corto).



Ya estás tardando si no la has visto. Pussar och kramar!



Me fascinan las papelerías. En Tokio estuvimos más de una hora en una, y no fue la única en la que entramos y compramos a lo largo del viaje. Pasear entre estanterías llenas de libretas de todo tipo y diseño, bolígrafos, carpetas... es adictivo. Cómo no probar algún rotulador de los que están en ese mueble gigante lleno de colores y diferentes grosores y brillos, no sucumbir a elegir mentalmente qué cuaderno te comprarías si necesitaras uno en ese momento, con qué tipo de rayas, el color de la cubierta, el tamaño...

A veces pienso que esta pasión por el material escolar se debe a que en mi colegio no hacía falta comprarlo. Nuestros padres pagaban un dinero a principio de curso y nos daba derecho a todo: carpetas, bolis, recambios de hojas, cartulinas... Todos en clase teníamos exactamente lo mismo, salvo que alguien quisiera llevar sus propias cosas, algo que a la gran mayoría de padres le parecía una tontería pues pagar, pagabas sí o sí la cuota. Sin embargo, luego he conocido a mucha gente que le pasa lo mismo que a mí y que sí se pasaron toda su infancia comprando los cuadernos, carpetas y demás cosas que realmente le gustaban, eligiendo en las tiendas cada septiembre el material para comenzar el curso (yo no lo hice hasta 1º de BUP).

El miércoles fui loco de contento a un Tiger para comprar pegamento de barra, una goma de borrar y un sacapuntas (por cierto, acabé comprando una goma con sacapuntas incorporado). Me encantó tener la excusa real de que necesito esas cosas para mis clases de sueco y que iba a comprarlas. Luego el rubio me dio una goma pequeña de Milan que tenía guardada, así que ahora tengo dos, y lápices no hicieron falta porque tengo varios (uno de ellos, del Museo Balenciaga, de fieltro rosa fucsia muy poco discreto, por cierto).

Eso el miércoles. El lunes fui a comprar una carpeta a un Carlin (ya les vale qué precios manejan) y acabé saliendo con una de Benetton para Miquel Rius que me gusta bastante. Y eso sin contar el cuaderno tamaño A5 de tapas rojas y cuadrícula pequeña (que no milimetrada) que compré el mes pasado y que estrené el pasado sábado. Sí, estoy como tonto con mi vuelta a clase, ¡y aún falta que me llegue por correo el diccionario que compré el otro día en Bokus!

No voy a hacer las cuentas porque prefiero no saber cuánto me estoy gastando en las clases de sueco, voy a limitarme a disfrutar de mi nuevo material escolar. ¿Niño con zapatos nuevos? No, nada como sacapuntas recién desprecintado y estrenar carpeta. Pussar och kramar!

Una persona muy sabia me ha recomendado que trate de comportarme como nunca he hecho: sin querer anticiparme, sin miras más allá de 24 horas, lo que viene siendo un Carpe Diem. Sé que no le faltan razones, sé que no sé hacerlo y sé que quiero intentarlo. Una de las cosas por las que me lo dijo es porque le confesé mi miedo a que me pudiera la pereza a la hora de ponerme en casa a estudiar sueco. Me había reservado la mañana de ayer miércoles y el martes se me ocurrían mil excusas para no ponerme e incluso sin ellas, todo era pereza. Me dijo que no pensara más en el tema, que me limitara a levantarme el miércoles y que ya vería qué pasaba y si tenía o no ganas.

Tenía razón. Me levanté y, para mi sorpresa, no me costó sentarme en la mesa del salón con mis diccionarios, el cuaderno, los bolis, el iPad (sí, el profe nos deja tarea y material en un Dropbox y como en el salón no tengo el ordenador ni lo quiero para no distraerme, veo las cosas a través de la tablet) y muchas ganas de hacerlo bien hasta por lo menos las 11, que era cuando tenía previsto irme a hacer deporte. El caso es que no paré a las 11, sino a las 13 h y porque me llamaron para pedirme una cosa urgente de trabajo. Luego por la tarde continué un poco más y, si no hay cambios, esta mañana de jueves la pienso aprovechar terminando todo lo que me he propuesto estudiar esta semana.

Estoy contento y me siento un poco tonto. Contento porque he conseguido el objetivo e incluso lo he llevado más allá. Tonto porque el tiempo que pasé preocupado lo pude haber empleado en otras cosas como, por ejemplo, ser más feliz y no una nube negra. ¿Por qué me cuesta tanto disfrutar de las cosas buenas y estirarlas como un chicle para que la felicidad que siento en algunos momentos no dure lo que una cerilla, sino que sea Roma el día que Nerón sacó el mechero?

No dejo de pensar en que esta personalidad que me he configurado me perjudica más que me beneficia. Y aunque tenerlo todo controlado y buscar la perfección no creo que sea un problema, sí lo es no poner el foco en otras cosas que son igual de importantes, como la felicidad intrínseca que se consigue aprovechando todo lo bueno que hay en tu vida. Seguiremos trabajando en ello... Pussar och kramar!

Supongo que será deformación profesional, pero es un hecho: me encantan las buenas portadas de revistas. Cuando veo una que me llama la atención por algo, me cuesta dejar de mirar. Me pasó hace poco con la que Esquire España dedicó a Peter Dinklage (es una pena que siendo la publicación que es no tenga más números con portadas así de buenas) y recuerdo muchas de Fuera de Serie en la que no hacía falta un personaje para que me fascinaran (aunque mi favorita era una con una bailarina), porque la foto de un destino remoto, un hotel o una naturaleza muerta erizaba el vello.

Una de las que más me ha gustado últimamente es la del último número de Arena Homme, una revista coreana de moda masculina. La protagoniza Siwon, uno de los miembros de Super Junior. Me encanta el diseño, la elección de colores y, aunque las prendas seguro que son excesivas, aparecen de un modo bastante discreto que le da un aire moderno sin esas exageraciones y extrañezas estilísticas a las que los coreanos son muy dados cuando quieren ir de modernos. Una pena que no pueda hojear la editorial de moda que lleva dentro, porque lo poco que he visto me ha encantado. Pussar och kramar!



Gracias al blog Brandication conozco la iniciativa Cook4Food, que ha nacido en Dinamarca y que pretende que personas a las que le guste la cocina y tengan dificultades económicas ejerzan de cocineros en casas de otras personas. A cambio, no sólo comparten mesa y compañía con los dueños de la casa, sino que ese día no tienen que preocuparse por hacer la compra o ganarse las lentejas.

No sólo tiene por qué ceñirse al ámbito privado. Es decir, los cocineros voluntarios pueden participar también en 'cocinas' industriales para ayudar, a cambio de su comida del día, a centros de ayuda, asociaciones y otros movimientos sociales que buscan echar una mano a desfavorecidos, creando así una cadena solidaria muy interesante.

La parte de las cocinas privadas no me termina de convencer, pero como modo de animar al voluntariado social, en el caso de la segunda o acudiendo a casas de ancianos sin recursos, por ejemplo, creo que es una gran iniciativa. Espero que tenga éxito y pueda extenderse, aunque también es cierto que en España sobran voluntariados y falta convertir en puestos de trabajo esos quehaceres que deberían formar parte del entramado público.

Me recuerda a la iniciativa del café solidario, pero mucho más práctico. Además, la picaresca española hace que no me fíe de cosas como las del café porque siempre hay caraduras que se aprovechan de la buena voluntad de la gente para no gastar el dinero que tienen. Me han hablado de más de un caso de personas que acuden a comedores sociales teniendo suficiente para comer a diario. No sé si es posible, pero debería ser delito actuar de ese modo. Pussar och kramar!


He vuelto al cole. Mejor dicho, a la Universidad. Pero no para empezar una carrera, que uno no está ya para cambiar de profesión, sino para aprender un poco más de la lengua de Astrid Lindgren. Así es. Me he matriculado en sueco, en nivel 1A para ser exactos, y lo he hecho en la Complutense, lo que me convierte en alumno de una universidad pública. ¿Alumno? Bueno, más bien primo pobre, porque ni nos dan carné ni creo que tengamos derecho a ello. Nos limitamos a pagar y punto... o eso creo, no nos han dicho nada al respecto.

El caso es que no pude matricularme en la EOI porque se me pasó el plazo y no quise complicarme la vida esperando posibles plazas libres. Así, aunque sea más caro, el Centro Superior de Idiomas Modernos de la Complutense va a ser mi hogar durante más de veinte sábados hasta mayo. Allí voy a pasar toda la mañana aprendiendo las nueve vocales del sueco, sus particularidades gramaticales y, espero, un sinfín de vocabulario (eso si consigo cumplir mi objetivo de sentarme todas las semanas en casa a estudiar y repasar, porque con un único día a la semana de clase no creo que consiga grandes avances si no trabajo en casa). Esto me va a dejar sin escapadas de fin de semana (salvo la previa a Navidad, que ya tengo el billete comprado y me temo que no lo voy a cambiar por dar la clase), así que algo ahorraré (o me servirá como excusa perfecta para tapar mi paupérrima situación económica actual).

Reconozco que no me falta ni ilusión ni ganas. Me encantó ir a comprar el cuaderno y esta semana tengo que ir a por una carpeta. En dos semanas o así, ya tendré libro (como es un idioma minoritario, el de la librería de la UCM no ha querido hacer el pedido hasta que no le hemos confirmado que lo vamos a comprar... en fin...) y quiero pillar un diccionario de bolsillo en Internet. De paso, he desempolvado mi libro de cuando estudié sueco en Pamplona, con una profesora particular.

¿Empezaré a postear en sueco? ¿Tendré un blog paralelo? ¿Acabaré yendo a Ikea para leer las etiquetas de la comida? Un universo desconocido toma forma este curso 2013/14. ¡Mochila preparada! Pussar och kramar!



Por si faltaban motivos para querer perderme por las calles de Dresde, va y me envían fotazas que no han conseguido otra cosa que la que esperaban: hacerme desear tener el dinero, los días y la oportunidad de querer visitar una de las ciudades más bonitas de Alemania. Ojalá la próxima primavera, cuando empiece a hacer un poco de calor...




Es por ello que me da tanta rabia cada vez que recuerdo la destrucción que el ejército norteamericano provocó durante la Segunda Guerra Mundial en una ciudad dedicada por completo al arte. Creo que la Historia nunca podrá perdonar tamaña fechoría, del todo injustificada tanto para el desarrollo de la guerra como por lo que conllevó. Convertir Dresde en un horno de terror y derretirla literalmente, así como caer cada edificio, cada monumento, fue cruel. Por si faltaran motivos para decir NO a la guerra...





Pussar och kramar!

A veces, las ideas que mejor funcionan son las más simples. No hacían falta estudios previos ni pagar a caras empresas de consultoría. Cogemos las listas del INE de nombres más presentes en España y, ajustándonos a éstas, personalizamos las latas y botellas de nuestros refrescos con dichos nombres. Una vez en el mercado, nos recostamos en la silla del despacho y a esperar que Internet explote con uno de los mayores 'boom' de fotos en redes sociales jamás ocurrido.

Y no es un caso de España, sino de todos los países donde Coca-Cola ha puesto en marcha su campaña de latas 'nominativas' (por cierto, en nuestro país ha tardado mucho más que en otros de nuestro entorno). Instagram, Facebook, Twitter... no hay red social que no se haya visto inundada por imágenes de latas; ni supermercados con adolescentes que, como si fueran piratas buscando un tesoro, revisan lata por lata del estante hasta dar con la que tiene su nombre (provocando las iras del reponedor de turno).



Y mientras esto pasa, los millones en publicidad que se está ahorrando la empresa no dejan de subir (sí, estoy aportando mi granito de arena con este post; pero la lata con mi nombre, por ahora, se queda sin foto). Pussar och kramar!

La entrada de ayer de este blog no tenía un título al azar. El concepto 'Cada lunes empieza tu fin de semana' es otra de las genialidades de Raquel Gratis Total, autora del recién renombrado GT Fashion Diary y que considero, de corazón, una de las culjanters y trendsetters más interesantes de España. Y no lo digo desde la perspectiva exagerada de que es una gran amiga, sino con conocimiento de causa: ella inventó el término 'maleni' y ayudó a la extensión de 'culjanter' con jota; además, su labor en Internet, que realiza de forma desinteresada, sin que en ningún momento se haya convertido en una fuente de ingresos, marca la agenda de muchos medios y profesionales de las tendencias y el estilo de vida. Sus descubrimientos, que ella comparte porque quiere que los demás también conozcamos algo que no debemos dejar pasar por alto, son tomados para bazares, reportajes, estilismos... que apenas la nombran, pero que todos sabemos que ha inspirado.

El de Raquel es el caso típico de la bloguera clásica que ha sabido marcar y ganar un espacio. Lo raro es que no se haya dejado corromper por los euros que seguro le hubieran llovido si aceptara cualquier tipo de patrocinio y asistir a meriendas y desayunos sin importarle su trabajo real. Creo que ahí radica su posición perenne, por mucho que a algunos les duela, en el Olimpo de los blogueros de tendencias y moda de España. Se lo ha ganado a pulso y sus contactos con los más importantes medios y firmas de moda de nuestro país lo atestiguan.

Ayer no la nombré en ningún momento del post. Fue pretendido. Es lo que a ella le hacen continuamente. Pero ¿acaso una bloguera que hace las veces de fuente no merece ser nombrada como 'trendsetter'? ¿Es que le quita veracidad, originalidad o calidad a un texto explicarle al lector o a la audiencia que esta nueva moda o tendencia tiene, entre otros, a una bloguera como señaladora? Debemos quitarnos falsos prejuicios. Copiar está muy mal, pero hacer un producto de calidad tomando a las mejores fuentes como referencia, no. Si el resultado final está trabajado y no es un simple 'copiar y pegar', seguro que Raquel es la primera en quitarse el sombrero, incluso si no la nombran.

Conocida es su pasión por el buen diseño, por la artesanía y la tradición bien entendidas, por Balenciaga y Ghesquière y por la buena mesa. Compartimos amor por Copenhague y por Di Por Dior; y tenemos pendientes varios copazos nada más pueda beberlos por culpa de la dieta. El lunes que viene, prometo no copiarle ningún post y volver a mis historias anodinas. Quién sabe, igual escribo de Dinamarca... Pussar och kramar!

Lunes de negocios


Quien dijo que el futuro de las reuniones de empresa estaba en las salas de videoconferencias se equivocaba. Sí, es muy interesante charlar con un cliente que está en Brasilia como si realmente se encontrara al otro lado de la mesa, o incluso a tres bandas con unos comerciales en Nueva York, pero el auténtico 'no va más' es mantener una reunión en el Airbus A319 que se ha marcado Emirates y que incluso lo ha equipado con ducha-spa y diez suites privadas.

Martes de abrigo


Lo bueno de que empiece a hacer un poco de frío es que ya hay excusa para empezar a sacar nuestras prendas favoritas de otoño, esas que sólo estas semanas se pueden enseñar y lucir porque no hay que taparlas con un abrigo. Yo estoy redescubriendo los jerséis después de muchos años y me he enamorado del sutil homenaje que ha diseñado Michael Bastian para Gant en el que une dos de mis fetiches: banderas y Dinamarca. ¡Quiero ese jersey!

Miércoles de lectura en casa


En el día a día, no estamos para perder ni un segundo, pero eso no sólo se aplica a los temas profesionales y familiares, sino también a los personales. Pocas cosas relajan más que un buen libro, pasar aunque sean sólo diez minutos en el sofá o en la cama con una buena historia en las manos. ¿Soy el único que negocia consigo mismo cuántas páginas más se permite leer antes de cerrar el libro y dar las buenas noches? Ahora estoy disfrutando con la última novela de David Safier, uno de mis autores preferidos. La vida de la vaca Lolle me tiene atrapado.

Jueves con un toque azul


Como en las bodas, pero sin tarta ni invitados. El azul es uno de mis colores preferidos y me gusta que las cosas tengan un poco de él, máxime si no tiene mucho sentido. No, no se trata de convertirse en una maleni adicta al colorante azul, sino de darle un toque aprovechando que la gama es tan amplia y aplicarlo a diferentes momentos de nuestro día a día. Yo ahora estoy aficionándome a las infusiones, así que he rescatado algunos sobres que me traje de Japón. Me he dado cuenta de que me empieza a gustar el té de arándanos. Abrir el sobre de ese azul intenso me hace sentir un poco 'cool'. ¿O será porque es té japonés y no entiendo lo que dice el paquete?

Viernes de parar y observar


A veces, basta con hacer símplemente eso: parar y observar, para maravillarnos con un alrededor que desconocíamos. Es lo que he descubierto en las imágenes de Madrid del fotógrafo Paco J. Bonilla. No sólo sube a su Tumblr instantáneas madrileñas, pero sí son las que más me han llamado la atención porque supongo que me han hecho reflexionar sobre la belleza que tiene la decadencia de una urbe que sí, se apaga, pero estoy seguro que para renacer cual ave fénix y gracias a sus ciudadanos, sin políticos ni proyectos faraónicos de por medio.

Photos: Gant, Emirates, Paco J. Bonilla, Nilsinho y RTVE.





Una de las portadas de disco que más me ha gustado en el último año ha sido la del álbum 'Right Place, Right Time' de Olly Murs. Supongo que el hecho de que me hayan gustado las canciones, sobre todo 'Army of Two' y su increíble vídeo, influye, pero creo que, aunque las detestara, reconocería que me encanta el diseño de las portadas.

Tengo la sensación de que al equipo de Olly también les ha parecido un gran acierto. O al menos es lo que me ha parecido al ver que se retomaba la idea con la reedición del disco que se ha hecho con canciones nuevas, así como en la carátula del próximo DVD que estará a la venta con diferentes actuaciones.

En lo que respecta a los singles, se ha continuado con lo que yo creo que le da más fuerza al diseño: la tipografía. Es prácticamente lo único que se respeta, porque sí que se juega con otro tipo de fotografías, encuadres, colores y fondos. Creo que, en este punto, se han equivocado. Quizás hubiera quedado muy repetitivo, pero yo hubiera apostado por una continuación calcada, o quizás con variantes más sutiles. Aunque si el objetivo era diferenciar álbumes de singles, eso está más que conseguido.



Creo que igual me pido el disco en formato físico como regalo de cumpleaños o de Navidad. En noviembre sale la edición especial en DVD (ya le vale, sacar del mismo disco dos ediciones especiales, pero bueno...) y trae demasiados extras como para no querer echarle el guante. Eso sí, habrá que ver antes el precio, que no es plan de arruinar a nadie y puedo esperar perfectamente a que baje. Pussar och kramar!



El mundo del rugby está más de moda que nunca. Incluso en países con poca tradición como en España empieza a notarse cada vez más presencia. Basta comprobar cómo las firmas apuestan cada vez más por el polo de entrenamiento como prenda casual. Además, los valores del rugby, la deportividad que destila y que sus jugadores sean, ante todo, unos caballeros dentro y fuera del terreno de juego, son los que, en el fondo, todos queremos transmitir.

No es de extrañar, por tanto, que exjugadores como Ben Cohen se estén haciendo un hueco en el mundo de la imagen y la publicidad, máxime si, además, se involucran en diferentes causas benéficas. Y tampoco que los grandes diseñadores les escojan para ser embajadores de sus firmas. El último en entrar a formar parte de este elitista grupo ha sido el australiano Nick Youngquest, fichado por Paco Rabanne para ser la imagen de su nueva fragancia masulina: Invictus.

La elección de Youngquest es obvia, ya que el jugador es tan polémico y va tan a contracorriente como el propio Rabanne. Así, desde posar desnudo para diferentes calendarios y causas solidarias a mostrarse abiertamente a favor de la salida del armario de deportistas profesionales, ha hecho de todo y siempre sin perderse ni un partido. "Es importante comunicar energía positiva a la sociedad. He comprendido que tengo que ser un modelo a seguir y hacer las cosas bien, ser un buen chico”, explica con media sonrisa.

Y buen chico, no sé; pero merendable y majete, lo es un rato. Por cierto, la colonia huele fenomenal y si te gusta '1 Million', también de Paco Rabanne, te la recomiendo. Yo la voy a usar todo el otoño, seguro. Pussar och kramar!



Quisiera saber hacerme el tonto. De hecho, tengo la sensación de que lo hago tan mal que ni siquiera lo intento, por lo que nunca conseguiré mejorar esa faceta que tantos han cultivado hasta la maestría. Una pena, porque esto de que se me note tanto cuando alguien me la pela hay veces que me provoca un pequeño remordimiento de conciencia. Y como, además de cristalino, soy un bocazas, no me doy cuenta de que he verbalizado que algo o alguien me resbalan hasta que ya lo he dicho...

Lo único que me consuela es que mis amigos saben que si me intereso por algo es porque de verdad me preocupa o interesa, que compromisos, los mínimos. Algo es algo, ¿no? Pussar och kramar!

Sí, como en la película de las albóndigas, pero en la vida real. O al menos eso es de lo que se trata: de involucrar la comida con la lluvia. En este caso, el puerro. ¿Quién no ha querido presumir ante sus amigas con un paraguas que puede pasar desapercibido en la cesta de la compra como si fuera una hortaliza? Pues eso mismo es lo que proponen en una tienda asiática especializada en cosas curiosas.




Eso sí, luego abierto no tiene mucha gracia, por lo que ni las más fanáticas de los paraguas (por ejemplo, mi madre, que empieza a ser enfermizo lo suyo con esos objetos, que viaje que hace, viaje que vuelve con uno o dos y ya no ganamos para paragüeros en casa) me temo que terminarían comprándolo... ¿O no?
Pussar och kramar!

Siempre he mirado a mi madre como si estuviera loca cuando me decía que una de las cosas que más le relajaba era fregar los platos. De hecho, tenemos un lavaplatos en mi cocina que se estropeó hace muchísimos años por no usarse y que sigue ahí, testigo mudo de una dueña que prefiere el estropajo y el Mistol a cargar platos y vasos en una bandeja y dejar que Calgonit haga su trabajo.

Sin embargo, con el paso de los años, me he dado cuenta de que hay actividades caseras, también relacionadas con la cocina, que me provocan bastante descanso. Una de ellas es el pelar judías verdes o habas e ir poniendo los granos o lo que sea en un cuenco, mientras se desechan las vainas. No es algo que haga en Madrid (nunca las he visto en el mercado, así que me resulta complicadísimo ponerme a ello), así que toca ceñirse a mis esporádicas visitas a Jerez y coincidir que mi madre tenga previsto hacerlo.

Otra es limpiar lentejas. No lo he comprobado hasta ayer domingo en todo su esplendor. Desde que estoy en paro dispongo de más tiempo para cocinar, así que las legumbres las compro secas y me encargo yo de cocerlas en la olla (nada de olla express, al chup-chup), preparar el sofrito, etcétera. Este verano le encargué a mi madre que me comprara unos saquitos de las que compra ella, unas salmantinas de la casa Curto, y ayer estuve haciendo trasvase del saquito al tarro de la despensa. Son tan naturales que siempre se cuela alguna piedrecita, un poco de arenisca o pequeñas ramitas, por lo que te obliga a ir poco a poco, como si fueras un buscador de oro del Klondike.

Al final, un tarro lleno y un buen rato que me quitó el estrés del día y me dejó listo para dormir como un lirón. Pussar och kramar!