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El rey de la casa


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A principios de la semana pasada, una compañera me comentó lo bien que se lo habían pasado en un sitio cerca de La Granja (Segovia) recogiendo moras en familia. Me pareció un plan magnífico y, como me dijo que los mejores días para 'cosechar' eran ese fin de semana y el siguiente, no me lo pensé dos veces: el sábado tocaba ir a por moras sí o sí. Eso sí, nosotros íbamos con un guía de excepción que nos llevó mucho más cerca, a Navacerrada, donde se podían coger bastantes sin necesidad de salir de la provincia de Madrid.

La lluvia deslució la experiencia, pero casi que lo agradezco porque al final, gracias sobre todo a un rato en el que el tiempo dio un descanso, llegamos a casa con muchísimas más moras de las que pensaba y, como no queremos que se pongan malas, nos estamos pegando un lote a comerlas que tengo miedo de que se nos ponga la piel de color púrpura. Vamos, que si llega a salir el sol, no quiero pensar cuántos kilos hubiéramos recolectado, porque estaba la sierra cuajada de zarzas.

Ayer desayuné y merendé moras con yogur. El rubio lleva ya varios batidos de moras (por cierto, muy ricas en proteínas) con frutos secos y leche. A eso hay que sumarle un bizcocho que hice de moras y chocolate a la stracciatella... y que he regalado a algunos amigos. Aún así, quedan para dos o tres días... No me importa. Aunque me canse, las considero un símbolo de mi nueva vida. Podría haber preferido quedarme en casa, un sábado tranquilo, mucho más si llovía, pero me empeciné en ir, en moverme, en hacer cosas con mi chico y dos buenos amigos, no estar solo para variar... y lo disfruté como nunca, me mojé en plena lluvia con una sonrisa de satisfacción, me sentí feliz y pleno. El año que viene, repetimos. No faltaré a la cita. Pussar och kramar!





Una de las cosas que más me llamó la atención de mis últimos días en Japón fue observar que prácticamente todas las tiendas de Tokio estaba ya preparadas para las celebraciones de Halloween. En una sociedad tan consumista como la nipona, no es de extrañar que de todo hagan un imperio de las compras pero, ¿un mes de antelación?

Aussiebum también se ha puesto las pilas ya con la noche del terror y vuelve a lanzar una edición limitada para festejarla. Aquí entiendo que lo hagan con tiempo, pues hay que esperar a que el pedido llegue desde Australia y no es plan de no poder disfrazarte sin tus calzoncillos 'ad hoc'. Los de este años he de confesar que me gustan mucho más que los de anteriores ocasiones.

Disponibles en blanco y negro, con un estampado con pequeños fantasmas de colores fluorescentes, no pasarán desapercibidos. Se encuadran dentro de una colección cápsula a la que han llamado 'Ghost Thrusters' y se han confeccionado en poliéster y elastano. No falta, claro está, su diseño con cintura elástica (en el caso de los bóxers, con acabado satinado). El precio, afortunadamente, no tan alto como acostumbra (la crisis, que nos vuelve a todos más racionales), alrededor de 18 € la unidad.

Lo que no sé es si cumplirá su cometido. Ya sabemos lo que estiliza y mejora llevar unos Aussie puestos. Además, para dar susto con la ropa interior no hace falta comprarse un calzoncillo con estampado de fantasmas... Pussar och kramar!



Tras leer este post de Raquel GratisTotal, he llegado a la conclusión de que he cambiado por completo mis hábitos de compra. Pero no se trata de un cambio radical sino, como me está ocurriendo con otras cosas en este momento de mi vida, más bien de un pollo sin cabeza. Me explico: gracias a que ahora puedo comprar en prácticamente cualquier tienda (y dado que me he comprado ropa en Seúl y Tokio la lista empieza a ser casi del 100% de las boutiques mundiales) estoy experimentando un afán consumista que jamás había tenido en lo que a ropa respecta.

No nos equivoquemos, no es que antes me vistiera con lo que fuera o cupiera y estuviera amargado por ello. No. Yo vestía como me gustaba y no me compraba nada que realmente no me hiciera ilusión. La prueba está en que sigo vistiendo con más o menos el mismo estilo, aunque sí quizás incorporando patrones diferentes cuando creo que me beneficia. El caso es que ante tanta variedad, me veo muy tentado a comprar sin parar, lo cual es justo lo que menos me conviene ahora que mis ingresos son tan reducidos.

Es por ello que empiezo a sorprenderme por otro cambio de actitud ante las compras. Después de la excitación del 'me lo llevo todo' que tuve hace unos meses, me estoy viendo a mí mismo en un rollo zen y elevado que también me sorprende. En Tokio visitamos dos Muji buscando un polo como el que me compré por casualidad unos días antes y que me encantó. El día de la compra había más colores y como no me fijé en ellos, sino sólo en el que compré, quise volver y, si algún otro me gustaba, hacerme con él.

No fue posible. Era una prenda en rebajas de remate final y se ve que, o ya no quedaba nada o, como yo creía, la habían retirado. Podíamos haber ido a un tercer Muji, mucho más grande, pero decidí que "si el destino no quiere, no quiere". Y estos misticismos a la hora de comprar, ni son propios de mí, ni sé de dónde han salido. ¿Será culpa de que ahora tomo infusiones? Pussar och kramar!



Me fascina esta imagen. No sé si es el efectismo del naranja del abrigo en medio de la maraña de prendas oscuras, el acojone del pobre perro o constatar que las hay que se ponen lo que sea (y me refiero al gorro, que una prenda naranja butano todos la hemos tenido) con tal de asegurarse una atención, un 'click' de un fotógrafo o un 'me gusta' en Facebook o cualquier red social.

No sé quién da la espalda, tampoco si los fotógrafos y la redactora están hablando de banalidades tipo 'de qué marca son tus botas que se arrugan y te están grandes' o si es una importante empresaria o política con una clara necesidad de estilista personal que le cambie el armario y a la que interrogan sobre algún asunto importante de Estado. Lo que sí sé es que la foto me ha tenido un buen rato embobado ante la pantalla.

Y también sé que prefiero la ropa básica, cómoda y sin petulancias de la chica que sostiene unos folios a la madame protagonista... Mis condolencias a la familia del perro porque seguro que su pariente tiene que soportar a una ama de cuidado...
Pussar och kramar!



Qué mejor muestra de la decadencia total del mundo de los blogs en general, de los de moda en particular y de las egoblogueras en concreto que vender tu alma por unas tiritas para los callos de los pies. Porque, a ver, que si se trata de convertir tu blog en una plataforma publicitaria y te gusta mucho la moda, qué menos que hacerlo porque esté detrás Dior, Hermès o Burberry... ¿pero Compeed?

Gracias a Lucio Chiné, que nos puso al corriente, pude ver el post de una egoblogger en la que trataba de colar como si nada (seguro que fue un duro ejercicio estilístico y redaccional para ella) el uso de los productos para pies mientras listaba las piezas del conjunto. Si el mundo girara en la dirección correcta, lo más normal es que los lectores de ese blog hubieran exclamado un WTF! gigante y hubieran dado de baja la suscripción en el feed. Pero no.

Y no por la lobotomía crónica que impera entre la audiencia de este tipo de blogs, sino porque realmente está ya todo tan de capa caída que da igual. Sólo basta con leer los comentarios. A la hora de escribir este post, la inmensa mayoría de los 22 que llevaba la noticia eran mera propaganda de otros tantos blogueros para que la chica o quien sea entre en sus respectivos egoblogs; donde habrá o no Compeed, quién sabe si Mistol o Ariel. De hecho, qué triste debe ser que los comentarios que recibas sólo sean de ese estilo, sin fijarse en la ropa que has elegido, sin entrar a trapo en el tema y que sabes perfectamente que son un 'cortar y pegar' que van haciendo a diario en cada uno de los blogs de su lista...

Ahora vendrá el típico que dirá que es envidia lo que tengo porque ni Compeed me paga un duro por nada, ni se ha puesto en contacto conmigo nunca y, sobre todo, porque yo hace siglos que ni llego a los 10 comentarios. Pero les diré que prefiero un blog pobre, con pocos comentarios pero inteligentes y de gente que no pretende que entre en los suyos sin motivo, sin necesidad de vender la moto a nadie y preservando ante todo mi independencia. A mí un par de cientos de euros al mes no me valen todo lo que perdería. A otros, quizás sí. Pussar och kramar!



La firma Hermès ha dedicado sus últimas colecciones al mundo del deporte. Bien es cierto que, al principio, coincidía esta acción con las Olimpiadas de Londres y le restaba, por tanto, originalidad, pero los que tenemos la suerte de conocer bien a la 'maison' sabemos que ellos, realmente, van por libre, y el hecho de que no haya grandes acontecimientos deportivos en 2013 no ha sido impedimento para que sigan tomando este tema como referencia.

Eso sí, se trata de una de las firmas de lujo más importantes y no vale cualquier deporte ni van a 'rebajar' sus propuestas llenando sus exquisitas boutiques de muñequeras de algodón, ropa para hacer ejercicio o (horreur!) lycras. Es por esto que los estampados y la presentación de las prendas gira en torno a juegos tan respetables y clásicos (por no decir anacrónicos en algunos casos) como el croquet, el tenis de mesa o el tenis. Sí, no son deportes de masas, pero permiten crear vídeos tan simpáticos como los que ha presentado Hermès en su canal de YouTube y que ponen 'a ejercitar' a sus corbatas y a sus vajillas, entre otras piezas de la colección.



Me declaro adicto a estas formas de publicidad. ¡Viva la creatividad! ¡Mueran las presentaciones anodinas! Pussar och kramar!

De toda la vida, septiembre ha sido el mes de la vuelta al cole, al trabajo, el fin del verano, la llegada del frío... Es cierto que el cambio climático y los calendarios escolares no siempre han acompañado para que la teoría se cumpliera, pero es cierto que es llegar el día 1 y se cambia el chip, hasta el punto de que los días de sol parecen menos calurosos.

Este año, mi mes de septiembre ha sido bastante peculiar, ya que fue el que elegimos para irnos de vacaciones. Y no unos días sueltos, sino toda la primera quincena. Mi opinión a bote pronto: nunca más. Y no porque no haya sido un lujazo poder movernos por Japón con temperaturas mucho más soportables que las que hizo en agosto (por cierto, ha sido uno de los veranos más calurosos que jamás se recuerdan en el archipiélago), sino porque la vuelta está siendo más cuesta arriba que nunca. Por un lado, porque todo el mundo lleva ya dos semanas mínimo de incorporación laboral, por lo que han tenido tiempo de sobra para recuperarse del estrés post-vacacional o la vuelta al paro, según el caso. Por otro, porque esperan de ti lo mismo, y se me ha acumulado mucho que hacer en muy poco tiempo y ando muy descolocado.

Así, de repente tengo una pila de cosas por hacer, pero resulta que tengo jetlag, cero ganas de empezar con nada, que ando de animo tirando a mal y que no estoy en mi mejor momento en prácticamente ninguna faceta. Vamos, que todo son alegrías... Echemosle la culpa al jetlag, que no se queja. Pussar och kramar!



Las de arriba son cinco chicas coreanas que forman el grupo musical Crayon Pop. El nombre no deja lugar a dudas: pop pasteloso, facilón y divertido; con coreografías graciosas y vestuario 'ad hoc'. Su canción 'Bar Bar Bar' (juegan con los símbolos de las máquinas tragaperras) ha sido todo un pelotazo en Corea este verano. Allí aún mantienen la tradición de que, durante las vacaciones, los temas más tontos triunfen y ellas lo han conseguido.

El caso es que han empezado también a abundar las parodias en torno a la canción. Algunas eran esperables, como la que hicieron en la versión coreana de Saturday Night Live, pero lo que no podía imaginar es que hasta la propia Policía se animara a hacer su versión. ¿Alguien recuerda a los dos agentes expedientados por emular a las Serebro? Pues aquí, al contrario, incluso dejan poner los logotipos y añadir un copyright. Lo han hecho un grupo de agentes de la propia Corea, que saltan y brincan uniformados.



Parece 'Humor Amarillo' pero no lo es. ¿En serio estos agentes no tienen otra cosa mejor que hacer? A que va a ser verdad que en Corea no hay delitos... Pussar och kramar!

Primer lunes en Madrid. Se acabaron las vacaciones y toca retomar la monotonía. Hay mil cosas por hacer, que lo de irte de viaje en septiembre es un rollo porque ya todo el mundo lleva 15 días de actividad. Esto es lo que te propones...



Pero se impone la realidad...