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El rey de la casa


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El otro día lo hablaba con unas colegas: es impresionante observar el uso que le da gran número de personas a los comentarios habilitados en los medios digitales para comentar las noticias. Por un lado, da igual de qué se trate, siempre se acaba hablando de política, especialmente la de 'las dos Españas' (derecha vs izquierda, nacionalistas vs españolistas...); por otro, siempre hay el que insulta al redactor de la misma porque "le llaman periodismo pero es amarillismo", "porque el que lo ha escrito no tiene ni idea", "porque vaya panda de profesionales de mierda"...; y tampoco falta demagogia a raudales.

Yo tengo la suerte de que apenas he trabajado en medios cuya edición digital tenga posibilidad de ser comentada, pero sí que me ha pasado que he escrito artículos en elmundo.es o en expansion.com en los que, cómo no, también acabó llenándose la zona de comentarios de los lectores de ese tipo de opiniones.

¿Tan aburrida está la gente que puede permitirse perder el tiempo en acceder con su cuenta de usuario y ponerse a escribir la primera burrada que se le ocurra?

El otro día estaba leyendo una noticia sobre quién cobra cuánto a la hora de los pagos con tarjeta cuando me topé con el siguiente comentario:

Me flipa que alguien haya tenido tiempo de crear una cuenta de usuario, configurarla, aceptarla y validarla, escribir ese comentario y subirlo a la web. ¿Tanto tiempo libre tiene? En serio, la gente está muy loca... Pussar och kramar!

Nunca me han gustado las sandalias. Antes, mis reparos consistían, sobre todo, en lo mucho que sufrían mis pies al llevarlas. Es normal. Si pesas mucho y, encima, usas un calzado sin ningún tipo de amortiguación, tus pies se machacan. Así, era andar un rato y pensar que me habían machacado los pies, que acababan cansados y pidiendo tregua.

Pero da igual que estés gordo o delgado, las sandalias son el calzado más incómodo y disfuncional del mercado. Es más, su hermana gemela, es decir, la chancla, resulta mucho más cómoda, si la tienes con un mínimo de suela gruesa, claro. Aparte de los problemas que supone ir en sandalias para correr, especialmente si son de talón abierto, hay que sumarle el peor de los contratiempos: la lucha contra los elementos. Que sí, que vale, que es verano y, a menos que te sorprenda una tormenta, las probabilidades de que hundas el pie en nieve o en un charco son casi nulas pero...

Vas andando tranquilamente con tus sandalias y resulta que alguien está regando, ya sea la manguera o el charquito que deja, acaba mojándote los dedos. Pero si fuera sólo el agua... porque es fácil que te entre arena o polvo... y eso por no hablar del miedo continuo a ser pisado en algún momento por otra persona que precisamente no lleve sandalias, sino unas buenas botas o incluso un tacón de aguja.

Y luego está la razón estética. ¿En serio a alguien le parecen atractivos esos dedos de los pies amorfos o con pelos o con uñas moradas, amarillas o levantadas? Si la moda del día a día se relaja en verano hasta decir basta, el cuidado de los pies de muchos está en 'stand by' desde 1963 por lo menos... Donde esté un buen zapato veraniego, que se quiten las sandalias. Y las chanclas, sólo para la playa o piscina, por favor. Pussar och kramar!

El fin de semana en Calahorra me ha descubierto una vocación por la huerta que desconocía. ¡Quiero recolectar en huertos caseros todo tipo de frutas y hortalizas! Además, creo que es tendencia y uno tiene que mantener su estatus de culjanter, ¿no?

Estuve el sábado en el huerto de una amiga del rubio, celebrando su cumpleaños. El padre de la chica cultiva allí un montón de cosas. De hecho, alabé que tenga esa curiosidad, porque así no sólo se cosecha una cosa y todo al mismo tiempo, sino que un día te vuelves con cebollas, otro con tomates, el tercero con peras... Y allí había desde hortalizas a frutales, por lo que si no te gustaba una cosa, seguro que otra te encantaba. Además, Calahorra es la capital de la hortaliza, por lo que todo no es que esté bueno, sino que está superior. Me dieron permiso para recolectar lo que quisiera, pero lástima que se puso a llover y apenas pude hacerme con unas cebolletas dulces XXL... Lo dejo pendiente para una próxima visita, porque me encantó.

Hoy la he añadido (un poco, porque ya digo que es gigante) a la ensalada y, como me temía, no sólo no pica, sino que estaba deliciosa, casi dulce. Y tengo la certeza de que se ha cultivado sin pesticidas ni nada raro, así que puede que sea la cebolla más ecológica que he comido nunca. Además, aprovechamos para ir al local de un hortelano y hacernos con tomatas (no es un error, es un tipo de tomate de ensalada cinco veces más grande de lo normal), melocotones, nectarinas, pepinos... Sólo venden allí lo que sacan a diario del huerto, así que más de temporada, imposible.

Aproveché para ver por primera vez un manzano del tipo Golden, un peral lleno de peritas enanas, ver plantas de calabacines (qué buenos los que nos trajimos también a Madrid...)... Vamos, que ya me veo recolectando sí o sí en mi próxima visita. Y como bien ha dicho Meg, subrayo lo de recolectar, que el resto de cosas que supone un huerto son muy sacrificadas y nada sugerentes... Pussar och kramar!

¿Romano o heleno? ¿Griego o italiano? Esa es la dicotomía a la que nos enfrentamos a la hora de elegir con qué versión de 'Non E' L'Inferno', una canción con mucha fuerza que en el país trasalpino fue presentada por Emma con bastante éxito y que ahora ha versionado Mixalis Xatzigiannis en su último disco, cantándola en griego. Muy fiel a la original, el tema del chipriota se llama 'Ποιος Είμαι Εγώ'.

Debo reconocer que soy muy fan tanto de él como de las canciones en griego. Es un idioma que me enamora, que me evade y me apasiona; pero también soy un firme defensor de que pocas veces una versión es mejor que el tema original tal fue compuesto. Da igual que se trate del mismo cantante haciéndolo en diferentes lenguas, si se pensó en inglés, será en ese idioma como quedé más redonda. Sin embargo, no deja de ser un ejercicio interesante oír ambos temas: dos idiomas, un chico y una chica, dos lenguas ricas en poesía y lirismo, una melodía impactante, dos voces con mucha fuerza... Un mismo pentagrama. Pussar och kramar!



Una de las cosas que hago en Loff.it, además de escribir artículos sobre hoteles y destinos a los que nunca tendré suficiente dinero para ir, es echar una mano en la sección The Music. Es sencillo, tres canciones al día, comentadas y con el vídeo integrado. Cada uno escoge las que más le gustan y, sin pretenderlo, cada uno se ha especializado en un estilo, una fórmula, un tipo de música...

Hace unos días, una de las canciones que seleccioné fue el nuevo single de Chenoa, en su versión inglesa. La canción me gusta, de ahí que la eligiera e incluso me la haya comprado en iTunes. Lo que no podía imaginar era que, ante mi comentario de que prefería poner la versión en inglés porque los versos de la versión española me parecen absurdos y mejor no entender bien lo que canta, se me iban a echar encima las talifans de la cantante. Por un lado, no creo que deba justificar mi opinión sobre Chenoa, sobre gustos, los colores. Por otro, no es mi culpa si las canciones de la mallorquina, al menos las que he oído últimamente en español, tenga versos que parecen una poesía chunga de Gloria Fuertes siendo imitada por Millán Salcedo.

Pero el motivo de este post es que el tema me ha hecho pensar acerca de qué flaco favor le hacen las fans como las que han escrito a la web 'defendiendo' a Chenoa. ¿Se dan cuenta de que, más que apoyar, las perjudica? Es decir, nosotros en Loff.it no estamos obligados a sacar a Chenoa ni a nadie, que ella esté ahí es porque creemos que merece la pena destacar la canción, aunque luego se la critique, y es un espacio promocional que nunca viene mal, sobre todo si tenemos en cuenta que forma parte de una plataforma más grande como es ABC.es ¿Se dan cuenta de que lo que provocan es que se te quiten las ganas de poner más canciones de su adorada cantante? ¿Que me dé igual lo que haga, que paso de que me insulten por seleccionar a Chenoa? Que hay millones de artistas en el mundo? Pues eso, que flaco favor le hacen... Pussar och kramar!

Estos días he tenido que afrontar una montaña rusa emocional bastante importante. Y todo porque tengo algunas historias con final abierto pero finalizadas desde hace muchos años que, sin avisar, salen a la luz de vez en cuando. Aunque soy optimista, creo que la catarsis de estos días me va a ayudar a dejar algunos temas atrás para siempre, o al menos esa es mi intención.

El caso es que me he dado cuenta de una lección muy importante: no puedes reaccionar ante el dolor que te provocan con una huida, hacía adelante o hacía donde sea, sin querer mirar atrás ni para pedir explicaciones. No. Tienes derecho a pedirlas, pero hay que hacerlo sin esperar a que pasen 12 años. De hecho, ni un mes. Porque el problema de que una relación o un problema no finalice de un modo consensuado es que, para una de las dos partes, puede enquistarse y mucho. Y con el paso del tiempo, la propia memoria jugará malas pasadas, y transformará la realidad... Y al mismo tiempo, la otra parte olvidará prácticamente el tema, seguirá con su vida y, si le preguntan por ello, te dirá que no se acuerda de nada y que sólo tiene un recuerdo muy bonito de aquello y no sabe exactamente cómo o por qué ocurrió...

Y haces introspección y te das cuenta de que tú tampoco recuerdas bien muchos detalles y que en otras historias, en las que tú juegas el papel del otro, tampoco recuerdas ni tienes ni idea de lo que pudo pasar, y se te queda cara de tonto cuando el otro te pregunta sobre aquello, te pide explicaciones o, aún peor, te dice que le heriste. Y eso es el quiste que te has creado tú mismo por no saber afrontar las cosas cuando tocan y hacerlo tan tarde (aunque peor es no hacerlo nunca y que el quiste se convierta en un cáncer emocional).

Al menos, te queda la certeza de que hoy es un buen día para empezar a vivir sin esa historia en la cabeza. Que no vas a tener respuestas porque ya es imposible, y
que mucho más sano quedarte con los muchos años buenos a los meses malos, porque tu vida vaya por un lado tan diferente que no merece la pena. Pussar och kramar!

Mario Vaquerizo y sus chicos suelen producir actitudes contrapuestas, pero nunca indiferentes, y su versión del éxito de Icona Pop ya es una seria candidata, si no la única, a canción del verano. Da igual que haya rimas imposibles y completamente chocantes, metidas con calzador, ¿no se suponía que eran precisamente esas licencias temerarias sobre el pentagrama lo que convertían a un tema absurdo en todo un éxito de chiringuitos y piscinas municipales? Pues las Nancys lo han bordado.

Decir a estas alturas que el vídeo está rodado por Amenábar y que se presentó en 'Sálvame Deluxe' sobra. Un homenaje audiovisual a 'La naranja mecánica' que, con aires 'kitsch' y la melodía pegadiza de las suecas, hacen del pack todo un 'must' veraniego. Pero yo me quedo con la sorpresa que supuso ver, durante la emisión del capítulo de 'Alaska y Mario' de hace dos semanas, el del rodaje del vídeoclip, a un antiguo conocido de hace siglos mano a mano con Alejandro Amenábar.

Miguel Aguirre, acreditado como Primer Ayudante de Dirección, es un chico al que conocí hace más de una década. Él aún era estudiante de Comunicación Audiovisual y siempre estaba metido en cortos, obras de teatro y todo tipo de actividades. No tuvimos mucho contacto y, de hecho, se perdió, pero siempre he tenido un fantástico recuerdo suyo, de ahí que me diera mucha alegría verlo ahí, junto a uno de los grandes del cine español. En un momento en el que el sector se desmorona, da gusto constatar que el talento, y Miguel de eso tiene mucho, aunque no siempre se valore, sí se ha hecho en este caso. Pussar och kramar!





¿Es la petanca el juego más 'chic' del verano? A juzgar por lo que se cuece en París, la respuesta es afirmativa. Este lunes lo pude comprobar. La empresa Vente-Privee organizó en una de las mansiones con jardín más interesantes del centro de la capital francesa, el Hôtel Salomon de Rothschild (Valentino lo eligió para su último desfile de Alta Costura), una de esas fiestas en las que hay que estar sí o sí y en la que todo giraba en torno a esta 'competición de abuelos' que ahora es reivindicada por el público 'hipster'.

La fascinación de las firmas de lujo por la petanca no es nueva. Precisamente Louis Vuitton presentó hace algunos años un estuche especial con bolas creadas con piel de becerro y con su inconfundible estampado Monogram. Independientemente de que jugaras o no, eso era una señora fiesta. Los de Vente-Privee saben organizarlas. No había un número excesivo de invitados, tampoco huecos vacíos, y no faltó ni bebida, ni comida ni, sobre todo, barras en las que pedir tanto lo primero como lo segundo, que no hay nada más cutre que tener que hacer cola para hacerte con un refresco, un cóctel o un bocado.

Grandes fuentes de frutas, otras tantas de hortalizas (había una que no sabíamos qué era, a rayas rosas y blancas), dos puestos de mini-perritos, otros de helados en mini-conos, una parrilla de brochetas de carne, cous-cous... Vamos, todo un lujo en compañía de personas relacionadas con la industria de la moda de todo el mundo, ya que coincidía con una feria sectorial en la ciudad (sí, gente de la moda que se deja el dinero en la industria y que no busca exclusivamente el postureo...).

Y dentro de la mansión, una zona en la que divertirse haciendo un poco el bobo mientras te fotografiaban con sombreros, gafas, fulares... Una noche redonda. Pussar och kramar!



Ayer llegué de dos días muy, pero que muy productivos e interesantes en París. Pero no puedo pararme a contarlos como me gustaría (lo haré pronto, o eso espero) porque dentro de unas horas salgo para Panticosa a otro tema de trabajo. Contrastes variados y la misma huida del calor madrileño. El viernes, volveremos a encontrarnos.
Pussar och kramar!





Dada mi situación de escasez de dinero, he empezado a preparar ya la lista de libros que espero que me regalen de aquí a Navidad. Luego los que bien me quieren se quejan de que no saben qué regalarme. Ilusos... este año se van a cagar, porque no sólo están los cuatro o cinco libros que suelo pedir de media, sino también un montón de ropa con la que llenar unos armarios que, actualmente, están bastante vacíos gracias o por culpa de mi nuevo tallaje menguante que aún necesitará de unos meses más para estabilizarse. Vamos, que mientras no llegue a mi peso y sepa en qué talla me voy a quedar, todo lo que me compre ahora no me valdrá casi seguro dentro de un par de meses, y no es plan de comprar mucho bajo esos parámetros...

Es lo bueno de los libros, que da igual su talla, si de bolsillo o tapa dura, porque lo interesante es lo que viene dentro: la historia. Ya he visto que hay una nueva novela de David Safier en Alemania, que espero que traduzcan pronto al castellano; y mi otra autora preferida, Sophie Kinsella, ha hecho lo mismo en Reino Unido. Tengo pendiente que me compren el último de Marian Keyes; y ayer le eché el ojo a una novelilla veraniega titualda 'L'épicerie', pero como se trata de la continuación de una saga francesa que empezó con 'L'auberge', igual me tendré que pedir antes ésta última.

Y aún no he hablado de los libros que tengo pendientes. Vamos, que será por lecturas... Pussar och kramar!



Procuro enfadarme poco. Más bien, trato de no hacerlo por tonterías y tratar de reservar ese sentimiento, que en mi caso suele ser bastante iracundo, para cuando pasa algo de verdad. Es por ello que los motivos suelen ser viscerales y bastante molestos, de ahí que los cabreos me duren algunos días. De hecho, me parecería una falta de 'respeto' hacia el motivo en sí que mis enfados no se alargaran en el tiempo ya que, implícitamente, estaría dando a entender que no era para tanto y que había un poco o mucho de histrionismo en el asunto.

Me llama la atención esa gente que se enfada, se cabrea, gesticula, discute... y a la media hora está como si nada, hablando de naderías o, aún peor, tratando de ser románticos, agradables, amigables, risueños... ¿Pero es que no te acuerdas que hace apenas media hora estabas bramando en arameo? ¿Tan poco te importa lo que haya sido motivo de enfado? No lo entiendo. Aunque quizás debería envidiarles, porque ese estrés y malestar que se ahorran, que mis cabreos, como he dicho, son bastante viscerales en lo literal y me dejan muy mal cuerpo, demasiada tensión en él...

Cada día tengo más claro que me he equivocado eligiendo forma de ser...
Pussar och kramar!



Dicen que no hay nada como una buena percha para que todo traje siente bien. La realidad, en cambio, nos ha enseñado en que no siempre pasa eso. Para desgracia de algunos, como realmente lucen perfectos es sin ropa. Y no, no me refiero a esas personas que están mejor desnudas porque deslumbran con su cuerpazo (ñam ñam) sino a las que no les sienta bien, o al menos no tan bien como se esperaría gracias a su anatomía, una buena prenda. Es cierto que engañan a la vista y que, por tanto, deslumbrarán en cuanto se la quiten, pero puede que el destino les haga más complicado que a otros llegar a ese punto de desvestido...



No tienen ese problema los que pueden lucir un traje y que éste les esté como un guante. Son seres odiables que pueden presumir de tener un físico y un porte acordes y envidiables. Aunque siempre se puede jugar al despiste y es que, igual que muchos aprenden a disimular michelines u otros defectos físicos, también es posible saber cómo hay que vestir un traje para hacer creer que se tiene un cuerpo mucho mejor del que se posee realmente. Ahí está la verdadera pedagogía de la moda: el tener la capacidad suficiente como para maximizar el poder visual de cada prenda. El secreto para ello: conocerse, mucho y cada día.



No se trata de ser narcisistas, pero no hay que rehuír el espejo, mirarse en él, tocarse el cuerpo y descubrir curvas, formas, aristas... Si información es poder, conocimiento lo es todo. Encontré esta serie de fotografías en Tumblr y me llamó la atención cómo a algunos de los modelos no les sentaba bien el traje para el cuerpo que tenían; cómo otros estaban igual de merendables en una y otra imagen; así cómo la camisa y la americana eran capaces de darle más puntos de los que merecían a otros. Y si les pasa a ellos... Pussar och kramar!



Ayer domingo tuve la oportunidad de ver una película que animo a todo el mundo a que encuentre un poco de tiempo para verla. Se trata de 'El cuarteto', la película con la que se estrena Dustin Hoffman como director y que reúne a cuatro grandes actores de Reino Unido para contar una tragicomedia exquisita. Al principio, pensé que sería como la del 'Hotel Marigold', una especie de canto al carpe diem de la tercera edad, pero no. Hacía mucho que no me emocionaba tanto con el final de un filme. Sin llegar a lo pasteloso, sin necesidad de mostrar más de lo necesario ni jugar a la pena, imposible sentirse ajeno a la historia de la pantalla.

La película cuenta cómo prepara un albergue para músicos y artistas de ópera retirados una gala que puede significar el fin de los impagos y, por tanto, del cierre del mismo. Una recién llegada, Maggie Smith, que interpreta a una exitosa diva, no quiere participar, pero todos saben que si vuelve a reunirse con otros tres residentes para cantar el cuarteto de 'Rigoletto', la noche será mucho más que un éxito. Los miedos, las envidias, el pánico a las críticas y al fracaso, a volver a ensayar... hay tanto por superar...

¿Cuántas veces hemos oído eso de 'secundarios de lujo'? Nunca fue más cierto que en esta película. Todo el plantel de actores que interpreta a los residentes del asilo son antiguas estrellas de la música, el Teatro Nacional, la Orquesta de la BBC... un bonito homenaje que Hoffman borda. Bravissimo!



Pussar och kramar!