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El rey de la casa


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Galería de arte

buy posters and art prints

Lo he intentado pero no recuerdo cuál fue mi primera compra en Internet. Reconozco que siempre he sido poco cauto para estas cosas. Cuando se enteraban, hace unos años, que comprabas a través de la web, todos se echaban las manos a la cabeza porque pensaban que los datos de tu tarjeta de crédito pasaba, automáticamente, a formar parte de una base de datos del hampa, la misma que dejaría sin ahorros todas tus cuentas bancarias. A ver, que una cosa era que no me creyera los miles de correo spam de banca electrónica que me enviaran y otra que desconfiara por completo del sistema.

Supongo que sería un billete de avión. Creo que es lo que más he comprado nunca, incluso ahora, cuando he diversificado mucho mis adquisiciones vía web: música, ropa, libros, regalos, viajes y paquetes de vacaciones... Lo que aún no he podido añadir a esa lista ha sido el vino. Supongo que será por el hecho de no ser bebedor, porque no será por las posibilidades que hay en este campo.

Según el estudio 'Los compradores europeos de vino on-line', cuyas conclusiones me han resultado bastante interesantes, parece ser que son los apasionados de la enología los que más han confiado en Internet para conformar su bodega, e incluso gastan más en las botellas que los que sólo las compran del modo tradicional (hasta 14 euros). Además, al permitir una red de distribución más pequeña y efectiva, en tanto que los costes pueden reducirse, permite consumir y descubrir vinos de otros países, que no siempre están a mano (es el caso en España del vino de Il Borro, que fabrican los Ferragamo y que sólo se pudo adquirir en Vente-Privee).

De hecho, fue uno de los socios fundadores de esta firma de venta online, Xavier Court, quien presentó en el último Vinexpo de Burdeos las conclusiones del estudio. La empresa francesa bien puede considerarse un distribuidor de altura. Con más de 2,5 millones de botellas vendidas en 2012 -25.000 botellas en España- y una facturación de 30 millones de euros en el sector, Vente-Privee es el distribuidor online de vinos y espumosos líder del mercado galo.

Del mismo modo, proliferan los clubes por y para amantes del vino, con compras que se realizan por prescripción, suscripción y venta directa. Es el caso de las empresas españolas Todovino o Bodeboca, que llegaron a aliarse con el servicio abordo de Iberia, la primera, y que permiten comprar vino a precios muy competitivos, ya que las botellas les llegan directamente de las bodegas a sus almacenes y las ventas son en cantidades pequeñas para evitar sobrantes.

Me pregunto, si me animara a comprar vino por Internet, qué etiqueta sería. Supongo que un blanco, afrutado y meloso, que son los que más me gustan. Un alemán, de las bodegas que bordean Stuttgart, donde probé el mejor vino dulce que jamás haya tomado. Una pena no recordar su nombre... aunque para qué, si el dueño nos comentó que todo lo que embotellaba estaba ya vendido a Oriente Medio. Estos millonarios...
Pussar och kramar!

Una de las grandes asignaturas pendientes del mundo del lujo es la asimilación de las últimas tendencias y novedades tecnológicas y sociales, más allá de lo que es la moda en sí. La irrupción de las firmas en redes sociales y plataformas digitales fue tardía y aún hoy no se exprimen lo suficiente. Salvo excepciones, el trabajo desarrollado por éstas en ambientes 2.0 deja mucho que desear, escudándose en un falso apego por la tradición y el clasicismo para argumentar su inactividad y, por qué no decirlo, su obsolescencia.

Sin embargo, de vez en cuando aparecen iniciativas que obligan a quitarse el sombrero. Una de ellas es el #RegentTweet, un evento que organiza la asociación de comerciantes de la londinense Regent St. desde hace tres años y que lleva a sus boutiques a una importante representación de los blogueros y twitteros más representativos del mundo de la moda de toda Europa. Tuve el honor de que la organización me invitara este año y pude comprobar un nivel de calidad tecnológica que nunca había visto en ningún tipo de acontecimiento del mundo del lujo, desde la creación de una red de seguimiento a través de códigos bidi a una interacción de diferentes plataformas tan sólo utilizando el hashtag del evento. Así, era muy sencillo que todo el mundo estuviera al tanto de lo que estaba pasando el sábado 22 de junio en Londres.

Ni que decir tiene que es muy sencillo para Regent St. sacar músculo como arteria comercial. En esta calle y sus aledaños se encuentran algunas de las firmas más emblemáticas del mundo, ya sean en moda como en belleza, tecnología o restauración. Apple, Jaeger, Guess, Molton Brown o COS son sólo algunos ejemplos de lo que podemos encontrar en ella.

Todo estaba preparado para dejar mucho más que un buen sabor de boca y como, afortunadamente, la atención al público es más que exquisita, independientemente de que se trate de una firma de lujo o de una tienda barata, fue imposible no disfrutar de la jornada (especialmente si se tiene la suerte, como fue mi caso, de poder vivirla con Diana de @dipordior, una de las blogueras de moda más interesantes del panorama español).

El listón se queda muy alto para otras iniciativas parecidas. En España, las que se han realizado en los últimos, especialmente en Madrid, alrededor de las calles Serrano, Jorge Juan u Ortega y Gasset, tendrían mucho que aprender de la organización y de la seriedad que demostraron los londinenses, con una integración de las nuevas tecnologías que, por ahora, brilla por su ausencia en nuestro país. Pussar och kramar!

Estar en el aeropuerto de Heathrow esperando tu vuelo y que se siente el equipo sub-veintialgo de rugby de Gales a tu lado es...



Pero que cuando estás ya babeando lleguen los escoceses y se sienten una fila más allá convierte la situación en...



Pero que los jugadores te miren, se fijen en que llevas una sudadera de un equipo francés de rugby y te saluden y guiñen como si fueras fan o, quién sabe, un jugador francés despistado...



¡Ay! Amo Londres. Pussar och kramar!



Una de las cosas que más me frustraba de mi nuevo vida de parado es que había previsto invertir mucho tiempo en leer libros, porque suponía que tendría mucho tiempo libre para ello. Pero no, pasaban los meses y no había empezado ni uno. Y no porque estuviera muy ocupado, sino porque me podía la pereza y, al final, terminaba jugando al iPad a cualquier cosa antes de leer las aventuras y desventuras de algún personaje loco de 'chick lit'.

Hablo en pasado porque, afortunadamente, he dejado atrás esa etapa. La causante no podía ser otra que una de las musas de ese género y, para mí, mi escritora preferida con diferencia: Sophie Kinsella, a la que encima tuve la suerte de entrevistar hace unos años. Acaba de publicarse en papel 'Tengo tu número', su último libro, y podría decirse que, como siempre, me lo he 'bebido' en tres días. Y también como siempre, me ha encantado y me he reído muchísimo. Hace ya tiempo que salió en formato digital, pero no me apetecía leerlo en el iPad, a pesar de que lo tenía descargado en pdf. No, yo los libros los leo en papel.

Y ahora estoy leyendo 'Por fin en casa', de Julia Llewellyn, que me está gustando mucho y cuya estructura narrativa me recuerda a la película 'Love Actually', no sólo porque sean múltiples historias que se cruzan, sino porque también es en Londres, por diferentes barrios de la ciudad. El secreto para coger ritmo de lectura ha sido escaparme, muchos días con el rubio, a un Starbucks a leer. Nada de iPad, nada de estar en casa con la tentación del ordenador y las series. Sólo el móvil y el libro, y sentarnos en los sofás una o dos horas, con un café grande en la mesa. Así, entre páginas y un poco de conversación, he pasado algunas de las tardes más relajadas y satisfactorias del último mes. Me encanta. Pussar och kramar!



Voy a hacer un 'corta y pega' de un artículo de la web Puro Márketing porque me ha encantado descubrir gracias a ellos el trabajo de Tomoko Shintani. Es un poco maleni, pero me gusta mucho su estilo de dibujo. Pussar och kramar!

Seguramente, a muchos el nombre de Tomoko Shintani no les diga nada. Sin embargo, esta artista japonesa alcanzó gran popularidad a través de trabajos creativos e ilustraciones donde el tradicional vaso de Starbucks siembre estaba presente. Lo que en principio parecía un sencillo pasatiempo momentáneo se convirtió en la esencia de muchos otros de sus trabajos, replicando esta técnica que gracias a Instagram alcanzó gran difusión reconociendo su creativo talento. Desde entonces, han sido decenas los dibujos que la artista ha creado sin dejar nunca olvidada su pasión por esta marca, como si de un homenaje o tributo se tratara.

Cuando te compras un iPhone, una de las cosas que haces a continuación es hacerte con una funda para protegerlo, personalizarlo o hacerlo más pintón (a menos que seas un raro como yo y te compres la funda antes que el aparato, como me pasó con mi iPad). Lo malo de estas cosas es que, al final, no hay tanta variedad como esperas de fundas, especialmente si no estás buscando gastarte una millonada en ella. Así, quitando las que nunca comprarías ni loco, no hay tantas opciones disponibles como parece.

La tienda online Society6 lo pone fácil a la hora de conseguir fundas completamente diferentes y muy bonitas. Eso sí, a 35 dólares la unidad, lo que te obliga a estar muy convencido de tu compra. A cambio, una personalización digna de un museo de arte. Es posible hacerse con fundas de todo tipo: fotografías de autor, obras de arte, mosaicos, ilustraciones... y con la garantía de que no las encuentras en cualquier tienda. Afortunadamente, no tengo iPhone, así que me libro de haberme autogenerado otra necesidad consumista... que llevo esta semana muchas. Pussar och kramar!



Gracias a mi amiga Gosia, que por cierto acaba de estrenarse como bloguera, he conocido la web en la que el ilustrador Vahram Muratyan desglosa su libro 'Paris vs New York'. En la obra, el autor compara ambas ciudades mediante divertidas y acertadas, cuando no mordaces, críticas al estilo de vida que las han hecho famosas, comparaciones que dividen en dos cada página del libro.

De todas, me ha llamado la atención la siguiente, en la que trata de trasponer sobre el mapa de Manhattan los diferentes distritos parisinos (y lo mismo con Nueva York sobre el Sena). Algunos, calcados; otros, nada que ver, pero resulta interesante descubrir cómo dos lugares tan diferentes pueden tener, incluso sobre plano, más igualdades de las que aceptaríamos a simple vista. Puedo pasarme horas cotejándolos... No descarto hacerme con el libro o robárselo a Gosia, lo primero que pueda.
Pussar och kramar!


Estaba convencido de que, en materia de hoteles, lo había visto ya todo. Pero no, siempre hay algo ahí que te desencaja la mandíbula y te obliga a llevarte las manos a la cabeza porque no das crédito. Esto me pasó a mí en Belfast el pasado fin de semana. El Hotel Europa, en el que me hospedé y que está considerado uno de los principales del país, acogió en una de sus salas para celebrar bodas y convenciones ¡una gala benéfica de boxeo! Y la gente cenaba alrededor de los púgiles...

Sin duda, esto sólo pasa en Irlanda. No entiendo qué relación puede haber entre cualquier acto benéfico y que varias parejas de señores de diferentes tamaños se peguen hostias sobre un cuadrilátero. Por supuesto, no faltaba la buenorra en traje de lentejuelas. Dos colegas del 'San Francisco Chronicle' que viajaban conmigo me convencieron para echar un vistazo. Ninguno de los tres se podía creer lo que veían sus ojos. Eso si que es un 'punch' a los convencionalismos... Pussar och kramar!



Cualquiera que me conozca sabe que soy muy urbanita. Me encantan las grandes ciudades, perderme en sus intercambiadores de transporte, visitar aeropuertos, pasear por los centros urbanos... Pero hay veces que la belleza de la Naturaleza es tan incontestable que no puedes si quiera dejar de mirar. Es lo que me ha pasado con un destino del que prácticamente lo desconocía todo hasta ponerme a escribir un artículo breve sobre éste como propuesta de vacaciones veraniegas.

Se trata de Madagascar, una isla con una cantidad de contrastes en la que es posible hacer prácticamente de todo rodeado de todo tipo de paisajes y especies. Selva, la tienes; desierto, también; montañas y desfiladeros tipo Colorado, por supuesto; playas de cocoteros, faltaría más... Y así con todo. Desde la Oficina de Turismo de la isla del Índico me pasaron unas imágenes que me tienen flipado. La de los baobabs es, sencillamente, increíble. ¡Quiero tocar esos árboles!



He estado mirando para el reportaje cuánto costarían los vuelos y, sí, no son asequibles, pero una de las opciones más económicas es haciendo antes una parada, que puede ser de varios días, en Mauricio. ¿No sería un plan redondo? Para mí, perfecto.
Pussar och kramar!



El ruibarbo es un vegetal que, si me preguntan, yo diría que surge del cruce entre un apio y un rábano. Lo más curioso es que tiene un sabor dulce, por lo que la mezcla que propongo carece de toda lógica. Así, es fácil verlo en recetas de tartas y otros postres en el norte de Europa, pero especialmente en Reino Unido e Irlanda.

Este fin de semana, un contratiempo inesperado me llevó a un Tesco a comprar unos yogures. Como suelo ser osado a la hora de probar cosas nuevas y no demasiado exóticas, no pude contenerme ante el Activia 0% sabor ruibarbo. Mi veredicto... sólo diré que estoy deseando que llegue ya el día 21, que vuelvo a Reino Unido, para comprar unos cuantos y relamer la cuchara.

Por cierto, que tengo pendiente probar los nuevos yogures desnatados que ha lanzado Danone con sabor coco, que es uno de mis aromas favoritos. ¿Tendrá el mismo éxito que el ruibarbo? Pussar och kramar!


Belfast me ha encantado. No tenía grandes expectativas y me encontré con una jornada soleada, mucho ambiente en la calle y bastantes edificios interesantes. Además, afortunadamente para ellos, los norirlandeses han sido más bendecidos por la genética que los ingleses, así que la merendabilidad en la calle era más interesante q en las ciudades del resto de Reino Unido.

Es curioso cómo han configurado una mezcla entre UK e Irlanda. Había veces que me sentía en Dublín y otras, en Londres.supongo que en esto consiste Irlanda del Norte.

Aproveché que tenía prácticamente todo el día libre para patearme la ciudad. Muy interesante su Catedral con un montón de recordatorios y banderas de las diferentes guerras Mundiales, el museo de los excombatientes, la Aduana del puerto... Y me llamó la atención un centro comercial en el que han habilitado una cúpula como la del Reichstag, pero más pequeña, desde la que se ven grandes vistas. Está en el mismísimo centro de la capital y se llama Victoria Square, y me gustó mucho cómo está diseñado, con muchas interconexiones entre plantas que crea caminos muy divertidos.

Hoy viernes seguimos camino a Derry (o Londonderry, según si eres católico o protestante) y espero seguir enamorándome de este pedacito del norte. Pussar och krammar!



Me marcho dentro de unas horas a Irlanda del Norte. Me estreno en esta región del Reino Unido y me apetece bastante. Vuelo a Dublín, de ahí en coche a Belfast y paso la noche en la capital hasta llegar el viernes a mi destino real: Londonderry o Derry. El caso es que, según quién, la ciudad se llama de una forma u otra. Es decir, Derry si eres un católico irlandés y Londonderry si eres un protestante norirlandés. Yo no sé cómo demonios escribirlo en los reportajes que luego haré sobre ello...

Es Capital Cultural Europea de este año y se ha convertido en uno de los destinos más interesantes del norte europeo. Teatro, danza, exposiciones... todo un cartel artístico del que voy a tener la suerte de ser un invitado de lujo. A la vuelta, el domingo, nos leeremos. Pussar och kramar!

En mi casa nunca fuimos de llevarnos un bocadillo o un bollo para el recreo. Mi madre decía que, si queríamos algo, debía ser una fruta o nada. Y como las manzanas gigantes no suelen ser la comida más atractiva para un niño de 7 años, pues solía ganar nada. Luego, en el instituto, gozaba, al igual que el resto de mis compañeros, de unas palmeras de chocolate que eran la delicatessen definitiva, con casi un kilo de chocolate en cada palmera, que la rodeaba por todas partes y sólo costaba 80 pesetas. Calificarla como deliciosa es quedarse corto.

No sé por qué dejaron de venderlas en la confitería de al lado de mi instituto, porque la gente daba hostias por ellas como quedaran pocas... El caso es que ese momento fue el último en el que comí cosas a media mañana hasta ahora. Con la dieta, no me puede faltar un plátano todos los días, que mi cuerpo necesita potasio. Se me hace un poco extraño tener una comida obligatoria a esas horas, pero menos mal, porque cuando se me olvida, los rugidos de mi estómago están ahí para avisarme de que toca comerse uno.

Los que no tendrán esa sensación serán los hijos del diseñador gráfico David LaFerriere, a quienes su padre les dibujó y personalizó la bolsa de su desayuno escolar cada día durante cinco años. Y que ahora ha subido a Internet para que podamos disfrutar de cientos de bolsas con una rebanada de pan de fondo y todo tipo de dibujos. ¡Sublime! Pussar och kramar!

Sigo con mi selección particular de artículos de la web 'The Luxury Journal'. Hoy me paro en el particular 'Gentleman Manifesto' que publicaron hace unos días y en el que aparecen perlas que son para enmarcar como esta:

"Hoy todas las mujeres reclaman su propio Don Draper a la vez que ninguna está dispuesta a que la pongan los cuernos, quieren el Muffin de chocolate negro relleno de chocolate blanco, saborearlo y disfrutarlo, que las sacie y que no engorde, todo al mismo tiempo".

La moraleja que extraigo del artículo es que, más que el traje o las formas, ser un caballero hoy en día es una cuestión de actitud. Yo también pienso de este modo. Es cierto que la ropa, el físico cuidado, la cultura que uno tenga y cierta dosis de extroversión son puntos muy a favor de cualquiera que se tenga por un 'gentleman'; pero no lo es menos ese refrán que dice que 'aunque la mona se vista de seda...'. Cuánta gente conocemos que son auténticos galanes sin haberse vestido nunca con nada que haya sido presentado sobre una pasarela. A fin de cuentas, la fascinación que producen no es por su gusto al vestir, sino por su capacidad para maravillarnos.

"Crees en lo que haces. No necesitas un traje de Tom Ford ni una reserva en el Dorsia ya que con tus vaqueros en el peor antro del lugar tus ideales se mantienen igual de firmes".

Pussar och kramar!

He descubierto la web 'The Luxury Journal' gracias a mi amiga Carmen Caro y desde entonces no he parado de leer artículos en ella. Me ha llamado la atención uno en el que la autora narra en qué se fija cuando conoce a un hombre. Es lo que ella llama "escáner-test", básicamente un examen rápido de unos 20 segundos aproximadamente de pequeños detalles que "marcan la diferencia":

"Qué zapatos ha elegido para la cena; si usa o no reloj (si no lo usara puedes preguntarle si tiene hora para ver su teléfono móvil o para obtener una respuesta del tipo “olvidé el reloj en la taquilla del gimnasio” y se obtienen así un par de datos más); si se muerde las uñas para ver si es nervioso o inseguro; Si el perfume que lleva puesto es ácido o dulce; Si se ha manchado durante la cena; Qué marca de tabaco fuma; Si se depila o no las cejas; el color de sus ojos y si te mira con seguridad al hablar o si por el contrario evita el contacto visual; si gesticula sospechosa y femenínamente más de lo que debiera o si sus gestos son firmes y escasos; si se agujereó alguna vez las orejas en alguna época de rebeldía adolescente fijándote en el lóbulo…".

He llegado a la conclusión de que soy un tipo bastante simple. Cuando conozco a un hombre no me fijo en tantas cosas, y mucho menos en apenas 20 segundos. Será precisamente "porque soy un hombre" y, como dicen muchas mujeres, nosotros no nos fijamos en esas cosas, pero yo creo que es porque no necesito tanto estudio. Es decir, dependiendo de la situación, en los primeros segundos en los que conozco a alguien, sólo me fijo en si me resulta guapo y/o atractivo. Eso ya determina el resto.

Sé que soy un poco radical. Si es guapo, se le perdonan muchas cosas de entrada. Si es feo, no hay tanta benevolencia. Cuando ha pasado un tiempo prudencial, todos pasan a ser evaluados con el mismo criterio. Pero cuántos feos llegan a estar ahí ese tiempo sin que me hayan producido desinterés... Pues muy pocos. C'est la vie. Pussar och kramar.