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El rey de la casa


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Una de las cosas que he aprendido últimamente es que no hay alimentos que engorden o alimentos que adelgacen, sino más bien medidas correctas. Así, todo depende de cuánto se coma y cuánta energía se gaste. A la hora de adelgazar, nada como comer pocas calorías para que gastes más que lo que consumes. Pero qué hacer si te toca organizar una merendola de cumpleaños y estás a dieta y quieres participar del tema... Algunos dirían que esa tarde tocaba saltarse la dieta, otros que mejor agarrar una lata de Coca Cola Zero y mirar con envidia cómo los demás comen todo aquello que te guste. Pero hay una opción que hasta ahora desconocía...

¿Dirías que es posible comer dulce de leche bajo en calorías? ¿Una tarta de limón y queso 0%? ¿Qué tal una auténtica mousse de chocolate sin nada de grasa? Pues estos y algunos otros más fueron los postres que degustamos el miércoles en la merienda de cumpleaños del rubio.



Hay una empresa que se llama Cuatro Asteriscos que se ha especializado en comidas muy bajas en calorías. Te las preparan en raciones individuales y te las llevan a casa o al trabajo y, como se pueden congelar, puedes hacer un pedido grande e ir comiéndolo poco a poco. Tienen todo tipo de platos, pero nada como los postres. Su tarta de queso con dulce de leche, por ejemplo, tiene 80 calorías.; y una mousse de chocolate, ¡sólo 65! Para mí ha sido una bendición porque no es que me vaya ahora a merendar todos los días un postre de estos (podría uno al día sin saltarme la dieta), pero da gusto saber que está ahí. Además, muy ricos.

Creo que fue una de las meriendas de cumpleaños más light de mi vida, ¡y sin renunciar al dulce! Así da gusto hacerse mayor. Pussar och kramar!

Hacía tiempo que no escribía sobre mis vicisitudes deportivas y creo que ya toca. No, no he vuelto al gimnasio como tal. Sigo haciendo deporte en la Clínica y justo esta semana comienzo una nueva rutina que me va a duplicar las horas de ejercicio, así que espero que se mejore la quema de grasas y acelere un poco el proceso de adelgazamiento. Como se trata de no pasarse, y allí son rutinas adaptadas, voy a poder hacerlo todo sin miedo a lesiones.

El caso es que estos días estoy bastante animado porque me empiezan a salir muy bien los ejercicios y estoy trabajando especialmente bíceps y tríceps, así como las articulaciones superiores. Para mí es importante porque me encantaría, una vez llegue a mi peso, poder tener un cuerpo, además de delgado, bien definido y es esencial 'tener bola'. Me sigo quedando embobado cuando mi profesor de pilates me dice cómo he de hacer algo y, de repente, flexiona el brazo y su antebrazo se convierte en una bola tremenda de músculo. ¡Eso quiero yo!

Ayer por la mañana, haciendo otras rutinas con mi entrenador de fitness, tuve que ponerme con él de pareja para unos estiramientos. He empezado a sospechar que igual son mis compañeros que me boicotean, pero era la primera vez que trabaja con el profe y me ha salido todo genial. Incluso me ha felicitado.

La cosa marcha. Gano en flexibilidad y confianza a la hora de hacer las cosas; eso sí, no consigo hacer varias cosas a la vez. Si me fijo en la postura y la respiración, se me va la posición de los pies o doblar las rodillas, y si me esfuerzo en mantener el brazo donde toca, me pongo a hacer apnea sin darme cuenta. Vamos, que sigo siendo un novatillo... Pussar och kramar!

Lo malo de querer hablar de una forma engolada es que hay que estar muy convencido y muy seguro de lo que se dice en todo momento. Inpendientemente de que pueda sonar extraño, falso o cursi, se trata de un modo de comunicarse bastante molesto, pero lo peor es que quedes, además de petulante, como un auténtico ignorante.

Un síntoma de esto es el uso reiterado de fórmulas absurdas y frases hechas, algo que abunda mucho entre periodistas. Un caso muy llamativo es una fórmula muy manida por parte de informadores latinoamericanos de nombrar a los países añadiendo su sistema político. Por ejemplo, en vez de Argentina, decir "la República Argentina". Está tan extendido, que muchos ignorantes lo usan sin saber qué dicen realmente. El otro día lo tuvo que aguantar Mariano Rajoy en Colombia. Desgraciadamente, es un fallo que oigo o leo continuamente en medios de Hispanoamérica. ¿Tan difícil es, simplemente, decir el nombre del país? ¿Tan complicado entender la diferencia entre monarquía y república?

Que no digo que los periodistas españoles no tengamos fallos generalizados (nadie es perfecto, yo el primero), pero hay errores y errores... Pussar och kramar!

La naturaleza no deja de asombrarnos...



Pussar och kramar!



Afortunadamente, no todo lo que nos llega de China se resume en gatos dorados de la suerte y arroz tres delicias. De vez en cuando, llega a mis manos alguna canción interesante. Pero hasta ahora ninguna como 'Deadline', un tema del cantante Hins Cheung que se podría calificar de puro schlager danés. De hecho, cuando empieza a sonar el tema, muchas veces me creo que es una canción de Dinamarca, porque tiene un comienzo que me recuerda a algunas que tengo en mi iPod muy parecidas.

El caso es que este tema me gusta un montón. El estribillo lo tiene en lo que yo llamo inglés musical, que viene a ser el que usan los cantantes de países con poco bagaje en el idioma de Shakespeare y se resume en repetir frases manidas tipo 'I love you', 'I need you', 'I am alive' y cosas así. Independientemente de esto, me encanta el estribillo, los versos, el puente... Vamos, que ha sido toda una sorpresa porque hacía mucho que no me gustaba una canción china. Pero lo último ha sido que, en el videoclip del tema, hay un guiño homoerótico que eso sí que no me lo esperaba.

Ya me he apuntado en la lista de 'Cosas que hacer durante mis procrastinaciones' buscar más temas del muchacho, a ver si tiene otros singles de este estilo... Pussar och kramar!

Copio vilmente la idea de Nacho Civera y yo también me animo a escribir mis 15 debilidades. Últimamente he descubierto algunas que están más cerca de ser pruebas de un fracaso que de una metáfora con corazón, y creo que mi colega sólo se refiere a estas últimas, así que las obviaré para empezar y terminar esta entrada con una sonrisa.

Una canción que suena en el momento preciso gracias al duendecillo del 'random'.

Planificar un viaje.

Montar en avión (el que sea, donde sea, como sea).

Reírme mientras leo una novela y perder.

Una historia que me hace llorar.

Un abrazo con un amigo, de los que estrujan.

M&M's.

Hablar en un idioma extranjero siempre que puedo.

Copenhague.

Tinto con limón en una terraza en Jerez.

Guapos.

Mis marcas fetiche (ya sabéis cuáles).

Eurovisión + Melodifestivalen.

Flis Flis

Escribir aquí mis 14 debilidades anteriores.



Si fuera tan fácil tener una buena idea...

* Me encanta esta ilustración de Esther Aarts (prácticamente todo lo que he visto de ella me gusta).

Sin saber bien cómo, he desarrollado una adicción por las fotos con globos aerostáticos. Lo descubrí el otro día, y creo que es de las que no pienso perder nunca. ¡Me encantan!

Con la nueva casa, hemos aprovechado para comprar muebles nuevos y decorar el espacio. Esto ha implicado poner cuadros, claro. De los que había en nuestro viejo hogar, hay uno que no ha 'cruzado la pasarela', ya que el rubio decidió nominarlo al desván. Era un poster de Maker's Mark que a mí me gustaba mucho, pero se ve que a él, no tanto. El resto, afortunadamente, sí. Un mapamundi ilustrado que compré en Monocle (mi primera inversión en arte), una portada de 'Tintin en el país de los soviets' y una gran foto de Madrid amaneciendo sobre lienzo vuelven a alegrarnos las paredes.

Se le ha sumado un póster que compré en Praga de un cuadro del artista Nikolaj Korelov, un autor que me gusta mucho, sobre todo por el impresionante uso que hace de los colores y cómo parecen cobrar vida en el cuadro. Y mi idea es poner alguno más. Es por ello que, buscando cuadros chulos y originales, he encontrado la web Artflakes, en la que es posible encargar un póster, un lienzo, una tarjeta postal... de un banco de imágenes con millones de posibilidades. Gracias a un acuerdo con National Geographic, Lonely Planet y muchos museos, es posible elegir entre miles de fotos y obras de sus catálogos, pero también entre millones de fotos subidas a la web por fotógrafos anónimos y que ganan un porcentaje (20% mínimo) por cada usuario que les encargue a los de Artflakes material con su trabajo.

Es ahí donde encontré una galería de imágenes de globos aerostáticos sobre templos en Birmania que me hipnotizó. ¡Imposible que no te gusten!

Subir tus mejores fotografías es gratis e incluso yo me abrí un perfil por si acaso alguien quiere comprar o tener en su despacho una foto hecha por mí. Y no he parado de recomendárselo a algunos amigos que tienen fotografías tremendas y que creo que podrían sacar un buen dinero (exijo que Raquel y Diego se hagan YA un perfil). Yo me he enamorado de una imagen para el salón, pero le rubio ha vuelto a torcer el gesto y dice que me deja ponerla en el dormitorio. Lo único bueno que tiene es que, mientras, tendré que buscarme otra para el salón... Pussar och kramar!



Cuando el público salía del Malmö Arena, un camión ya daba la bienvenida a Eurovisión 2014, en un alarde de previsión por parte de la DR (la televisión pública de Dinamarca). Algunos precisamente han criticado este gesto, así como los resultados finales, por su falta de sorpresa, como "si estuviera preparado". Llevo muchos años de eurofán declarado como para saber que nunca hay nada ya escrito y que todo puede pasar. De hecho, aunque la victoria danesa ha sido incontestable, yo pasé buena parte de las votaciones preocupado por el ascenso de Azerbaiyán. En este caso, las favoritas quedaron muy bien, y sólo Grecia se coló en el top, pero de ahí a decir que no hubo ninguna emoción...

Una vez más, mis canciones preferidas no han quedado bien. Salvo el caso heleno y Noruega, el resto (Finlandia y Estonia) fueron a parar al fondo de la clasificación. Ya en el camino se quedaron Austria y San Marino. Esto hace que me cuestione qué tipo de eurofán soy, porque nunca ganan las que más me gustan y reconozco que el tema de Dinamarca no me llama la atención. Supongo que seré de esos a los que el resultado no les influye tanto y prefiere dejarse envolver por la magia del festival.

El que no debe hacerlo mucho es Federico Llano. El responsable de TVE en Eurovisión debería presentar su dimisión. Cada vez son más las voces que lo piden y denuncian su falta completa de sensibilidad por hacer de la candidatura española un caballo ganador. Afortunadamente, los eurofans estamos curados de espantos y ya nos conformamos con que la canción de España no sea bochornosa. Este año pasaba desapercibida hasta para nosotros mismos, pero al menos no daba vergüenza. Pero si se quiere ganar, o al menos quedar bien, hay que trabajar desde el minuto 0, y ahí es donde Federico Llano no quiere, no le interesa o no sabe. Con autores que sí sepan de qué va el festival, artistas que den la talla y, sobre todo, canciones redondas y modernas, se pueden conseguir buenos resultados. Es cosa de tomárselo tan en serio como hacen los países que sí ganan el festival; tomar ejemplo.

Aún quedan 12 meses para saber qué pasará en Dinamarca. De lo que estoy convencido es de que volveremos a tener un show inolvidable y que de nuevo nos reunirá en torno al televisor, en la hermandad musical más grande del mundo. Pussar och kramar!





Un año con tantas bodas... ¡quién me iba a decir a mí que acabaría asistiendo a una desde el sofá de casa de mis padres! Bueno, realmente no es un enlace de verdad, sino la puesta en escena de una canción titulada 'Marry Me', pero no importa. Esta tarde, en el escenario del Malmö Arena, estará Krista Siegfrids, la representante de Finlandia este año en Eurovisión. Es mi favorita y no tengo dudas de que le pienso dar mi 12 y votar por ella. Espero que pase a la final, pero en este tipo de concursos nunca se sabe y ya llevamos muchas sorpresas a las espaldas como para dar algo por hecho. De todos modos, gane o no, se clasifique o no, yo ya soy del equipo Ding Dong.



El resto de canciones que me gusta este año lo componen Austria, San Marino, Noruega, Malta, Estonia, Albania, Hungría y Alemania. La favorita, Dinamarca, no es de las que más me llama la atención, pero tampoco sería una mala ganadora. Eso sí, me llama la atención que, de vencer, sea de nuevo en Suecia. ¿Victorias por parejas?
Pussar och kramar!



He tardado más de un año en enterarme de que, en 2012, coincidiendo con el Jubileo de Isabel II, los chicos de Nestlé en Reino Unido decidieron hacer una edición especial de Kit-Kat. Así, la chocolatina se convirtió en la Brit-Kat y se rediseñó el envase para que estuviera presente la bandera del país. Si lo hubiera sabido, ¡habría acabado con las existencias! Sobre todo porque el año pasado sí que fui a Londres, por lo que no tenía excusa. Eso sí, debo decir en mi defensa que no las vi por ningún sitio, aunque creo que pasé muchas horas en la boutique de M&M's como para ver algo de la competencia...

Y hablando de la competencia. ¿Acaso alguien cree que no hicieron en Reino Unido lo mismo que en el resto de los países con las bolsas de M&M's sólo con los colores de las enseñas nacionales? La Union Jack también se convirtió en mis adoradas grajeas de chocolate... Y como esto lo sacaron mucho después de mi visita, me niego a darme ningún chocazo. Aunque he de reconocer que la bolsa es como para guardarla. ¡Qué chulada de diseño! Pussar och kramar!



Esta semana he comprado dos polos y tengo en mente repetir. Una de las principales consecuencias de mi dieta es que todo se me ha quedado grande. Empieza el calor, toca ponerse manga corta y, ¡sorpresa! no me está nada bien. Es gracioso, porque tenía algunos polos antiguos reservados para este momento, pero se ve que me he pasado de rosca y, antes siquiera de ponérmelos, ya me están grandes. Y uno que me regalaron los de Lacoste muy chulo con la bandera coreana, a pesar de ser la talla más grande de la firma (y que yo ahora estaré dos tallas o incluso tres por debajo), sigue estándome pequeño.

No entiendo lo de los tallajes internacionales, sobre todo en marcas reconocidas. Es decir, cómo un polo Lacoste comprado en Francia con la talla 8 no me está bien y uno de la talla 6 en España, sí. Es lo mismo que me pasó con uno de Hackett. Antes de ponerme a régimen, usaba siempre la misma talla en esa marca. Pues bien, ahora, que mis antiguos polos los puedo usar de mantas, resulta que sí me está bueno uno que me trajeron de Londres con la misma talla que los otros. Es más, me está justo, ni unos centímetros grande.

De todos modos, este verano toca ir de nuevo a lo barato. Los dos polos que cayeron el fin de semana pasado eran de Springfield, que tenían una promoción, y los que me quiero comprar van a ser de Kiabi, que son aún más baratos y tienen una calidad y durabilidad bárbara. Me conformo con que los cuatro, más el de Hackett, el de Lacoste (si quepo en él antes de octubre) y uno de Nike me aguanten todo el verano; porque como baje de talla en julio o agosto me voy a enfadar muy mucho, que no me gusta comprar tanta ropa para nada... Pussar och kramar!



Le he cogido un cariño sin igual a mis tazas. No sé exactamente cuándo comencé a encariñarme con ellas, pero la realidad es que, hoy por hoy, las quiero como a un hijo. Y, como me ocurriría con los bebés, no aspiro a familia numerosa. Con las que tengo, hay suficientes, y todas tienen una historia, por lo que les tengo si cabe aún más cariño.

Ahora mismo tengo cuatro. Por un lado, una roja muy grande con el logotipo de Friends que me regaló el rubio a juego con otra de color blanco. A la blanca se le rompió el asa una vez que se cayó al suelo y ahí sigue, pero la mía es la roja. Actualmente es exclusiva para mi caldo de verduras de antes de comidas y cenas. ¡Y ojo con que alguien la use para algo! Es mía y sólo mía.

Otra taza que tampoco me gusta mucho que cojan es la que me trajo una amiga de China. Reconozco que los JJOO de Pekín me provocaron más rechazo que otra cosa, al entenderlos como plataforma de propaganda del régimen de aquel país, pero el color y el diseño de la taza me chiflaron desde el primer momento que la vi. Es la que suelo usar para tomar cafés, leches... Aunque le ha salido una competidora, recién llegada al club: la de Mr. Wonderfull que me regaló otra amiga por mi último cumpleaños. Ella, como la taza, es la bomba, y también han caído muchos cafés en ella.

La última es la más pequeña. Tenía antojo de ella desde hacía años. No podía ir a un Starbucks sin pensar que la compraba... y así fue hasta que el rubio me la compró. Es así de pequeña porque es la que uso para las infusiones y como éstas no me gustan aguadas, cuanto menos líquido quepa, mejor. Además, me gusta mucho su diseño y la forma redondeada.

Lo malo de encariñarte con estas cosas es la pena que da cuando se rompen, la mala leche que me entra cuando las usan otros, el agobio cuando de repente te regalan más tazas y ya no sabes qué hacer con ellas pero no quieres tirar las viejas... Sí, estoy fatal de lo mío... Pussar och kramar!

¿A vosotros no os pasa que os da un subidón tremendo cuando descubrís, sin pretenderlo, una canción o un cantante que os encanta y engancha? Esto es lo que me ha pasado a mí con la británica Sarah Ozelle y su disco 'Back To Life'. Y todo llegó de la forma más extraña: escribiendo un artículo sobre esmaltes de uñas.

Sí, suena a locos. Estaba yo redactando el tema para Loff.it cuando busqué en YouTube si había algún vídeo que permitiera completar mejor el artículo sobre la nueva colección de esmaltes cuando encontré uno en inglés. Inmediatamente dejé de escribir para concentrarme en lo que veía y, sobre todo, escuchaba. ¿Qué canción era esa? Saqué el Shazam y me dio la respuesta (el vídeo lo podéis ver al final del post).

Terminé de escribirlo y me fui a BandCamp (mucho más barato que iTunes) a oír el resto de temas. No lo podía creer. El temazo del anuncio, 'In Control', es mi favorito, pero es que el resto de canciones también me encantaron. Miento, una de ellas, la que precisamente da nombre al álbum, no me gustó, pero el resto... Me recuerda un poco a Kylie Minogue, pero también a otras cantantes con un rollo discotequero. Hacía muchísimo que no me pasaba lo de que casi todos los temas de un disco me encantaran. No me lo pensé, por menos de 5 euros me lo compré y ahora no para de sonar en mi iPod.

Y que esto me pase en la semana previa a Eurovisión, yo que sólo quería oír las canciones del Festival estos días... Pussar och kramar!



No sabría definirlo con certeza. ¿Me he enamorado o he sufrido síndrome de Estocolmo ante la multitud de cajas de cartón que he tenido que abrir y tirar en las últimas semanas? Sea lo que fuera, la realidad es que estoy profundamente conmovido y maleni profundo con Danbo, la mascota de Amazon Japón. ¿Alguien ha visto cosa más rica hecha con cartón?

Me recuerda a los cartones de leche del famoso vídeo de Blur, una de las pocas canciones que me gustan de ese grupo, y tengo miedo que se convierta en fanatismo coleccionista. Ya me veo yendo a Japón y haciéndome con todo tipo de chorradas decorativas (sí, esas a las que luego tienes que quitarles el polvo una a una y te acuerdas de la hora en la que se te ocurrió comprarlas) con la figura del muñequito. Pero es que es tan mono... Truly in love, vamos. Pussar och kramar!



Si este blog fuera un diario, hubiera sido todo un pecado mi ausencia de la última semana. La mudanza, como supongo todas las mudanzas, ha sido de órdago y ha dejado situaciones de todo tipo que necesitarían de más de un post para ser contadas. Pero como no es precisamente un diario personal, bastarán cuatro pinceladas.

Ya estoy en mi nuevo piso. Hemos salido ganando con el cambio: más espacioso, más luminoso y más habitaciones. Hay un menos: pagamos menos alquiler. Y también un contra: no hay ascensor. Pero se trata de un segundo, lo cual no es un impedimento (salvo en la mudanza en sí, que sí que echaba de menos un ascensor muchas de las veces que cargué bolsas, muebles y demás de un lado a otro). Y como ahora tenemos vecinos abajo, pero no arriba, hay otro giro más (antes era al contrario). El barrio, al ser el mismo, no nos ha deparado grandes sorpresas, pero es interesante ver cómo un simple cambio de perspectiva puede dar una imagen diferente y, por qué no, también novedosa.

Esta semana que hoy comienza espero que sea ya la del asentamiento definitivo. Quedan algunos flecos, como colgar las cortinas, encargar el cabecero de la cama o comprar una silla de ordenador, pero son detalles; lo importante ya está hecho y no sería bonito no agradecer la ayuda de los amigos que nos echaron una mano para que así fuera: Alberto, Nacho, Antonio, Sara... Y puedo prometer y prometo que no pienso hacer más mudanzas en bastante tiempo. Sobre todo porque ahora sí vivo en un sitio que me apetece convertir en un hogar y tengo ganas de disfrutarlo.

De hecho, hay algunas paredes que hemos dejado en blanco precisamente para decorarlas más adelante, con nuevas adquisiciones, imágenes que nos encanten y que sean el reflejo de lo que nos depara el futuro. Mucho mejor la casa a medio hacer... Pussar och kramar!