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El rey de la casa


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Galería de arte

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El equipo creativo de Christian Louboutin se llena de optimismo y alecciona a las mujeres sobre el mejor método para "pescar hombres guapos" esta primavera. Según ellos, nada como llevar los zapatos adecuados, y qué mejor que uno de su firma, cómo no, para que el éxito esté asegurado. La idea no pasaría de mera anécdota (además poco original) si no se hubiera materializado en una campaña publicitaria creada por Peter Lippmann en la que el zapato, el paisaje del río y los modelos se integran creando un resultado muy colorista, con impresionantes cielos nubosos.




Hay que decir que Peter Lippmann es un reconocido fotógrafo que se ha caracterizado sobre todo por sus series de imágenes de naturalezas muertas, ya sean plantas medicinales, cactus o un impresionante trabajo sobre racimos de uvas en descomposición al que llamó 'Noble ? Rot' y que recomiendo mucho, porque son increíbles y pocas veces hemos visto unas uvas así.

Ya trabajó para Louboutin en su catálogo de 2010, con un trabajo diferente, mucho más agreste; aunque nada comparado con su editorial para Marie Claire con gallinas ejerciendo de modelos de joyería. ¿Hay algo más loco? Sí, que realmente pesques a un hombre llevando unos tacones imposibles como mosca de anzuelo a un embarcadero junto a una caña de pescar...

PD: ¿Soy el único al que esta campaña le recuerda a esta canción?
Fotos: ©Peter Lippmann

Cuando mi amigo Kike trata de convencernos de que su mejunje de avena con clara de huevo está rico, todos le miramos con una sonrisa de incredulidad. El hecho de que sea un fanático de las dietas, el ejercicio y la musculación le ha convertido en todo un cocinillas de recetas extrañas. Algunas veces, he de reconocer que sorprende con auténticas delicatessen casi sin calorías; pero otras creemos que es más su autosugestión. Lo que voy a escribir ahora no es fruto de mi imaginación ni me he autosugestionado para estar convencido de ello.

Esta semana he empezado a cocinar al vapor. El lunes pasado compré una cacerola que necesitaba y, de paso, me hice con un complemento para éste tipo de cocina. Había visto los moldes de silicona de Lekué (en la foto), pero nunca me ha convencido lo de cocinar en plástico, y me daba más confianza la falsa bandeja agujereada de metal. Pues bien, he de reconocer que los filetes de pollo están mucho más ricos si se cocinan en este sistema que a la plancha; y lo mismo digo de las verduras, aunque esto ya lo sabía porque lo pude comprobar en México. Tienen un sabor más rotundo y necesitan menos tiempo que cuando las hervía. Además, si mantienen los nutrientes, ¿cómo es que no me animé antes a cocinar así?

Así, lo único que he comido esta semana a la plancha ha sido el día que me tocó un filete de ternera (no sé si se podría hacer al vapor pero creo que ya es excesivo).

Estoy contento porque no sólo descubro nuevos sabores para mi paladar, sino que estoy consiguiendo lo más difícil de una dieta: que no te resulte aburrida, monótona, insípida y triste. Al menos en las comidas y cenas, porque lo que es el desayuno... pero eso será otro post. Pussar och kramar!




Hoy debería escribir mi quinta aventura en el gimnasio, pero no va a ser así. Podría decir que la razón es por el horrible resfriado que tengo, que me impide respirar bien (además de tener que estar todo el día con pañuelos que eviten el moqueo continuo que padezco) y que me haría bastante cuesta arriba el ejercicio. También podría dar como motivo las horribles agujetas que tengo en los dos muslos y que me duelen bastante (y qué no sé cómo han aparecido ayer por la noche), pero no. De hecho, conociéndome, sabiendo cómo ando de motivado con este tema, seguramente hoy hubiera ido al gimnasio a las 9 en punto (tengo una reunión importante a las 12), independientemente de mocos y músculos doloridos.

La razón por la que no he ido al gimnasio es porque he comenzado un proceso de adelgazamiento en una clínica especializada en obesidad y me han pedido que, hasta que no tengan los resultados de las diferentes pruebas y análisis que me han solicitado, no haga ejercicio. Por las articulaciones, porque hago ejercicios incorrectos o por la razón que sea, el caso es que les he hecho caso y, por ahora, no voy a hacer nada. Me dicen que es mejor que me centre estas semanas en la pérdida de peso a través sólo de la dieta y, una vez encarrilada, ya haré ejercicio, además del que pueda hacer en la clínica (tienen tablas especiales para gente con soprepeso, en diferentes grados, y te monitorizan personalizadamente).

A mí me da un poco de miedo que, por estar dos semanas parado sin ir al gim, pierda un poco el empuje que tengo ahora para ir sí o sí a hacer deporte, pero creo que es razonable lo que me piden. Cruzo los dedos para seguir igual de motivado.
Pussar och kramar!

PD: Por cierto. Estoy enganchado a un tema pop coreano con rollo country y la mar de divertido (la letra es muy optimista, me gusta). Es éste:

Ayer no pude ir al gimnasio a mi hora habitual, así que fui por la tarde, sobre las 5. La verdad es que me esperaba que estuviera bastante lleno, pero no, estaba más o menos como por la mañana, pero con algunas diferencias. Por un lado, la media de edad es muchísimo más baja, como preveía, ya que no hay tanta tercera edad y muchos más jóvenes. Por otro, las máquinas que cuesta coger, porque suelen estar ocupadísimas, son las de correr y las de musculación, y no las bicicletas y las elípticas.

Debo reconocer que me marqué hacer algo más de lo que realmente hice luego. No sé si fue porque estuve buena parte del día andando o porque, no sé por qué, llegué un poco acelerado al gimnasio, pero el caso es que me cansé más que nunca y ni siquiera pude terminar la primera tanda de cardio que me había propuesto (el resto, sí). Me atreví con alguna máquina nueva de musculación y aproveché bien el tiempo, pero a cambio de sudar y cansarme como nunca hasta ahora.

En cuanto a chicos, como era de esperar, la calidad y cantidad se ha aumentado bastante. Por un lado, hay un montón en la zona de musculación. Tuve la suerte de que, al llegar, coincidí en el vestuario con dos con un cuerpo de los que a mí me gustan y yo llamo 'perfectos', es decir, musculados sin estar mazados y que a nada que mueven los brazos sale un interesante 'bola' en el bíceps. En concreto me fijé en uno que no tuvo otra genial idea que cambiarse de pantalón justo delante mía y puso un culo increíble casi en mi cara (sufrimientos del vestuario...). Luego, en la propia sala, había mucho donde mirar, aunque mi favorito de la tarde fue un chico moreno con un pantalón largo de chándal, de los grises de toda la vida, que marcaba un paquete impresionante (me pregunto qué ropa interior llevará para marcar así o si en reposo es un semental de cuidado). Como dice Di: yo, de cásting en el gimnasio...

El caso es que este chico del chándal gris, así como el del vestuario, tenían un comportamiento muy extraño para mí. Apenas hacían cosas en las máquinas y se tiraban charlando un montón de tiempo entre ejercicio y ejercicio. No eran los únicos. Así cualquiera se tira varias horas en el gimnasio... No entiendo qué hacía tanta gente charlando o parado sin hacer nada, para luego ponerse a unas tandas muy cortas en alguna máquina. Igual ése es el modo de muscularse, no sé, pero me choca.

Y con el cambio de horario fui testigo de un fenómeno que hasta ahora no había vivido: el de las madres de los campeones. Es decir, las madres que están en el gimnasio esperando a que sus pequeños acaben su hora de natación. Se quedan sentadas en los pasillos comunes, leyendo un libro o hablando entre ellas, sin hacer nada más productivo. ¿No sería mejor que hicieran deporte mientras sus hijos nadan? Así aprovecharían más el tiempo y se pondrían en forma para aguantar el tute que dan los pequeños en casa (había tanto niño cuando salía que no pude dejar de acordarme del episodio de Sexo en NYC en el que Miranda sufre el ataque de los enanos en el gimnasio). En fin, que no saben optimizar su tiempo, una de las cosas que yo me he propuesto para este 2013. Pussar och kramar!

Face Team es un grupo de chicos húngaros que han sabido convertir su pasión por el baloncesto en todo un espectáculo. Aunque son ya algunos años los que llevan juntos, ha sido gracias a su participación en el programa de televisión Britain's Got Talent por lo que muchos han podido conocerlos, sobre todo fuera de Hungría. En su primera audición, prácticamente lo bordaron y dejaron a público y jurado, boquiabiertos; tanto por lo bien que lo hicieron como por lo merendables que eran algunos de ellos.



El caso es que han sabido rentabilizar muy bien su paso por el programa, ya que ahora cuentan con una agenda bastante llena de actuaciones. Si bien el baloncesto húngaro no se encuentra entre la élite mundial, estos chicos han demostrado que no hace falta ganar copas para aficionarse a un deporte (cosa que, por desgracia, pasa mucho).

Mi favorito es el chico que precisamente hacía de portavoz del grupo en el programa (no sé si porque el resto no hablaba inglés). No sé cómo se llama, pero hace honor a la fama de guapos que tienen los jóvenes húngaros y que pude comprobar cuando estuve en Budapest (luego, como buenos centroeuropeos, se estropean una barbaridad). He encontrado un vídeo en el que se presenta, pero como el húngaro no hay quien lo entienda, pues me quedo con el misterio de saber quién es. Prefiero verles en acción, que no es una pérdida de tiempo.




Su fama ha roto fronteras y es por ello que no sólo actúan en su país, donde realizan bastantes actividades para jóvenes, sino también en el extranjero. Es el caso de esta campaña de Orange en Israel, donde protagonizan el anuncio de la empresa de telefonía móvil. ¿Para cuando en España? Me pido prime. Pussar och kramar!



PD: el portavoz del equipo se llama Albert Dániel : P

Hoy he ido al gimnasio más temprano de lo que lo hice la semana pasada. Hoy he quedado a comer y no quería que entre una cosa y otra el tiempo entre el deporte y tener que irme de casa fuera escaso y no pudiera apenas hacer nada. Creo que ha sido un acierto, especialmente porque hoy ¡por fin he podido hacer una tanda de elíptica! Sí, señores, he podido subirme a una de esas máquinas que simulan que estás esquiando y estar en ella 15 minutazos. Eso sí, después de calentar mejor que nunca y hacer un poco de musculación, que no es plan de pegarse por una máquina y luego que te dé un dolor por una mala postura o lo que fuera.

También estoy muy contento porque con la máquina de musculación que creo que sirve para hacer abdominales, pero que no lo tengo muy claro, he aguantado más tiempo e incluso en el último tramo subí un poco los kilos a mover, por lo que me sentí satisfecho conmigo mismo. Eso sí, tanto tute en las primeras tandas más la elíptica ha logrado que acabara en la bicicleta un tanto medio muerto, aunque también he terminado los 15 minutos.

Precisamente cuando estaba en la bicicleta ha ocurrido el momento más hormonalmente interesante del día. Hoy el gimnasio estaba bastante concurrido, pero llamaba la atención que había más veinteañeros (veintipocos) que los otros días. Entre ellos, casi al final de mi jornada, aparecieron dos chicos que parecían modelos de Belami y que iban juntos. Hubo un momento (éste al que me refería) que parecía que iban a mi dirección y que se iban a poner a hacer bicicleta en las dos que estaban libres, que eran precisamente las que estaban a cada uno de mis lados. Pero no, pasaron de largo y se pusieron, a unos metros, a hacer remo. ¿Hay alguna máquina que haga lucir al deportista más sexy y atractivo que ésa cuando se hace bien?

A parte de estos chicos, que rondarían los 19 o 20, había algunos que ya vi el jueves y uno nuevo, que me pareció bastante atractivo. Es un poco más bajo que yo y tiene un cuerpazo, porque está musculado sin estar mazado y a eso hay que añadir unas piernas también musculadas y, sobre todo, un culazo impresionante, algo curvado y, por lo que se adivinaba gracias al chándal, muy, pero que muy duro. Por cierto, hablando de chándal, que ayer encontré el mío por casualidad y hoy he ido al gim con él (es sólo el pantalón, uno de Adidas que compré en Belgrado hace años). Se me hacía raro ir por la calle así vestido, menos mal que al llegar a casa me cambié. Con lo que yo he sido... Pussar och kramar!


Sobran razones para hacerle un monumento a Ben Cohen, pero sin duda es su faceta filantrópica lo que le ha convertido en una referencia de todo lo bueno que hay en el mundo. El ex jugador de rugby inglés sí que ha sabido personalizar el espíritu del deporte, del trabajo en equipo, de superarse a sí mismo. Su lucha para conseguir que miles de niños que sufren acoso en la escuela, por ser gays o por el motivo que sea, es encomiable. Y si para conseguir fondos hay que vender calendarios o ediciones limitadas de ropa interior, se hace. Faltaría más. Pussar och kramar!




Ayer fue mi segundo día de gimnasio. Voy a tener que revisar algunas de las teorías que tenía sobre mi experiencia en el mismo. Para empezar, lo de que a las 9.30 h está vacío. El martes, sí; pero ayer jueves estaba bastante lleno para la hora que era, incluso había que hacer cola para utilizar alguna de las máquinas, sobre todo las elípticas, de las que se han apropiado los jubilados como si fuera la parada del autobús.

El caso es que yo pensaba haber hecho una tanda en una de ellas, pero no pude, así que la cambié por la cinta, después de una tanda en la bicicleta e intercalando las que hacía en la sala de musculación. Me sentí orgulloso al aprender, en esta zona, a usar una máquina que el martes traté de utilizar pero no terminé de entender cómo iba, a pesar de que había visto a un chico utilizarla antes. Esta vez no hubo problema, y creo que sirve para hacer abdominales (no estoy seguro, la verdad). Traté también de hacer un ejercicio con mancuernas y bolas de pilates, pero no las tenían muy llenas de aire y lo descarté.

Cuando entré estaba Manchester en la zona de pesas, pero se tuvo que ir rápido porque no le volví a ver. Definitivamente, ese chico está mejor desnudo que con ropa de gimnasio (y el verde fluorescente le queda fatal). También había más fauna típica en la zona de pesas, con varios chicos jóvenes (rollo cani) y dos muy forzudos (uno de ellos me llamó la atención porque de cintura para arriba estaba mazadísimo, pero de piernas tenía dos cerillas de finas; quedaba muy raro, ya podría trabajar músculos también en esa parte), pero ninguno merecería el título de merendable. Incluso hubo un conato de chico interesante, pero fue abortado. Cosas de la distancia.

Mi gimnasio tiene dos plantas. En la baja está la piscina. En la superior, las máquinas y zona de cardio, formando una corona circular alrededor de la piscina, que está a la vista de todos gracias a grandes cristaleras (y por eso pude ver a un tipo bastante buenorro meterse al agua). Así, la zona de cintas de correr está opuesta a la de elípticas. Cuando un chico veinteañero y mono se puso a hacer elíptica mientras yo estaba en la cinta, desde lejos me pareció que, por fin, había encontrado al guapo del gim, pero no, aunque tenía unos muslos bastante interesantes, todo sea dicho (me gustan los chicos con muslos gruesos).

Por cierto, que quiero desde aquí elevar una queja por aquellos que van al gimnasio y usan bañadores en lugar de ropa deportiva. A ver, tapar, tapan lo mismo, pero un bañador no está pensado para usarse fuera del agua, ni regula transpiraciones ni nada de nada. Habiendo prendas para ello, ¿qué necesidad hay? Es como darse un baño en ropa interior. Por una causa concreta, vale; pero mejor si se evita como práctica habitual. Estuve por decirle algo (era el chico de los muslos), pero me abstuve. Le doy una segunda oportunidad, sólo por ser él. Pussar och kramar!

PD: Por cierto, mucho mejor ayer que el martes. Menos sensación de fatiga, más tiempo haciendo ejercicios sin parar y no me fui arrastrándome por el suelo. De hecho, si no fuera porque no quiero forzar mucho en mis primeras semanas, hubiera podido estar algo más. Me gusta.


Nunca he sido fan de Elvis. Quizás porque llegué tarde al fenómeno (no había nacido) y, por tanto, conocí desde el primer momento su declive, sus años finales en los que el mito se caía a pedazos. Sin embargo, me pasa como a casi todo el mundo: que conozco más canciones de él de las que soy consciente, y que si repaso su discografía me sorprendo tatareando más de tres. Del cantante americano había visto muchas imágenes: de su época de soldado, de su tupé rockero, de sus meneos de caderas, de sus extraños looks con capa y pantalones de campana...

Ayer vi en Tumblr la imagen que preside esta entrada. Me fascinó el erotismo que desprende, la juventud rebosante del cantante, esa chulería con las mangas remangadas y el corte de pelo a capas. Y qué decir de la camiseta. ¿A alguien le pega ese homenaje a las calles de París en un Elvis que parece tener los 18 recién cumplidos? Sin duda, hay fotos con mucho que contar. Pussar och kramar!

Esta mañana he vuelto al gimnasio. Hacía años que no pisaba uno para hacer ejercicio y vaya si lo he notado. Mi evidente falta de forma física no me ha permitido salir de allí con una sonrisa, aunque tampoco es que esperara otra cosa. Si el primer día es duro, imagínense para un tipo que pesa mucho, no le gusta hacer deporte y se ha obligado a ir a ese centro de tortura ¡por cuyo uso paga!

La idea es ir por la mañana, temprano pero no a primera hora, para no tener que pelear con esas personas extrañas que gustan de ir a trabajar después de darse una paliza en el gimnasio. Así, sobre las 9.30, hacía mi entrada. He decidido comprar un bono de 10 sesiones (es un gimnasio público cerca de mi casa, con piscina y bastantes máquinas) y, una vez lo gaste, ya veré si me compro el mensual o si me voy a un gim privado, que son más baratos pero que no compensa, o eso creo, al principio, ya que no voy a ir más de tres veces a la semana durante el primer mes, para ir cogiendo poco a poco algo de forma y aguante.

Allí me presenté, con mi bolsa del gim (una de Nike que tengo guardada para estas ocasiones y que tuve que rescatar del trastero), toallas, gel, ropa para cambiarme y mis nuevas zapatillas. He seguido los consejos de mi antiguo compañero de piso y gurú del fitness y me compré unas Mizuno con mucha amortiguación. Para hacerme con ellas, ayer fui a Decathlon con mi amigo Nacho. ¡Madre mía que horror de diseños! En serio, parece que practicidad y belleza están reñidas en el caso de las zapatillas de fitness. ¿Son necesarios esos fluorescentes, plateados, dorados y rayas imposibles? El caso es que elegí las menos feas para mí y vaya si fue un acierto. Con ellas en los pies, es como si flotara. ¡Buen consejo, gurú!

Como dije antes, ir al gimnasio es algo que no me gusta. Muchos me han dicho que intente verle el lado interesante, como el poder ver a mucho buenorro haciendo deporte, e incluso en bolas en los vestuarios. Siempre respondo lo mismo: cuando hago gimnasia, sea la que sea, acabo congestionado, con flato, a punto de morir y sin respiración. Es decir, que en ese momento lo último que tengo es líbido. Y aunque me fije, que me fijo, que soy humano, nada me da más pereza que ligar (y mucho menos ahora que estoy casado, que no son ganas de jugar con fuego y, mira, no estoy para tonterías).

Eso sí, a la hora que yo he ido hoy, como esperaba, la media de edad es altísima. Vamos, que yo la bajé un montón. Prácticamente todo el mundo supera los 60 años, ya que es una magnífica hora para los jubilados. También hay alguna ama de casa y, de mi edad o parecida, no seríamos más de diez (chicos y chicas). De ellos, realmente merendable sólo había un chico: Manchester. Le llamo así porque iba vestido con una camiseta del Manchester United para hacer deporte (lo cual he decidido que es rasgo inequívoco de heterosexualidad).

Cuando mi cuerpo empezó a decirme que parara de una forma muy sutil (creí que me iba a morir vomitando), me fui a los vestuarios a ducharme y vestirme. Ahí, la primera en la frente: se me habían olvidado las chanclas (no volverá a pasar). Estaba desierto, así que tenía todas las duchas para mí. Cuando salí, lo de siempre. No sé por qué, pero me cuesta muchísimo secarme bien en un vestuario. Tardo más del triple de lo normal y la toalla se empapa enseguida y no seca bien.

En eso estaba, luchando contra la toalla, cuando llegó Manchester. Los dos solos, yo en bolas y él desnudándose. Mi líbido seguía perdida en un mundo paralelo, así que me limité a mirar por curiosidad y obligación de mirón. La verdad es que el chico en bolas gana: buen pecho, bien de miembro, bolas rasuradas y es rubito, lo que le hace ganar puntos. Eso sí, su gusto en ropa interior es horrible. ¿Quién se compra bóxers D&C que hacen pelotilla tratando de imitar a los reales D&G? En fin, si alguna vez hablo con él del tema, le aconsejaré un par de marcas...

Al poco empezó a entrar más gente en el vestuario. Yo acabé de vestirme y me fui, aún congestionado, arrastrándome por el pasillo y tratando de acordarme de lo que debía comprar en el Mercadona antes de llegar a casa. El aliento lo he recobrado hace unos cinco minutos (escribo esto a las 14 horas) y ya siento las primeras agujetas en todo el cuerpo. Todo sea por la causa... Pussar och kramar!




En unas horas estaré disfrutando de esta playa. Me marcho a Tulum (México) a pasar una semana de vacaciones en las que el objetivo es descansar mucho, echar afuera malos rollos, leer bastante (estas Navidades me regalaron bastantes), visitar alguna pirámide maya (aprovecharé para reclamar por el falso final del mundo) y volver con energía suficiente para empezar, ahora sí, un nuevo periodo en mi vida.



Como es el segundo enero consecutivo que me dedico a viajar, y más concretamente a irme a climas cálidos a bañarme a la playa, creo que corro el riesgo de acostumbrarme. De hecho, resulta llamativo que el año pasado acabé bañándome muchísimo en invierno y luego en verano apenas pisé la playa. Aunque algo me dice que el destino de las vacaciones de este verano acabará con esa estadística...

Mientras eso llega, disfrutemos de las aguas turquesas y la arena blanca de la Riviera Maya. Pussar och kramar!




Ayer quedé impactado con estas imágenes de las caídas de varios ciclistas en el Tour de Francia en los últimos años. Johnny Hoogerland, el del maillot azul destrozado, cayó sobre alambres de espinos por culpa de un coche de la organización, y tuvo cortes impresionantes, uno de ellos con 33 puntos de sutura. Al igual que Bauke Mollema, el chico de azul y naranja, terminaron la etapa a pesar de todos los contratiempos, o el que cayó por culpa de un perro que se cruzó.




Los casos de dopaje han acabado con el ciclismo. Los que crecimos viendo a Indurain, mientras Javier Ares lo radiaba, les considerábamos casi extraterrestres. Hoy, apenas conocemos a ningún ciclista que no esté envuelto en sospechas de trampa, y sólo salen en la prensa por esos motivos o, peor aún, por morir arrollados durante sus entrenamientos. Pero, a pesar de los titulares, quiero pensar que son mayoría los que aman este deporte, sus reglas y la superación personal que les supone cada día llegar a meta pasando todo tipo de penalidades. Por ellos, me quito el sombrero.
Pussar och kramar!

Ayer, un pasajero de un avión que ya había comenzado la aproximación al aeropuerto de Barajas, activó el acceso a Internet de su teléfono móvil, hizo la foto que aparece a la izquierda y la compartió automáticamente con sus seguidores en Instagram. Cuando los mismos seguidores le recriminaron su actitud contraria a las normas, reaccionó como el típico gallito chulesco.

Siempre me he preguntado qué gana este tipo de personas con esa forma de proceder. ¿Qué consiguen alardeando de una conducta que se salta las normas? ¿Es eso lo que entienden por rebeldía? ¿Les hace sentirse un poquito anarquistas dentro de una vida burguesa aborregada?

Independientemente de que tengan más o menos sentido las normas de comportamiento en un avión (de hecho, se espera que en breve permitan el uso de teléfonos móviles y aparatos con acceso a Internet en pleno vuelo), son las que son y hay que acatarlas. Si no te gustan, es fácil, no vueles y buscas otra forma de llegar a tu destino. Pero si la que tomas es el avión, aceptas las normas de la compañía, desde la de un sólo bulto de mano a la de tener el móvil apagado en aterrizaje y despegue, así como en modo Avión durante el vuelo. No son difíciles de entender y menos de seguir.

Es como si mañana me invitan a un cumpleaños al que hay que ir obligatoriamente vestido de blanco. ¿Qué pasa si no quiero vestirme de ese color y el anfitrión es tajante al respecto? Pues que o no voy, o me visto de blanco y paso por el aro. Pues con los aviones, lo mismo.

Qué pena que estos listillos rebeldes no prefieran gastar sus energías en otras cosas más útiles que ir de guays. Pussar och kramar!

PD: Debo confesar que la foto me encanta. El cielo de Madrid, el contraste con el interior del avión, la luz que lo envuelve... Lo cortés no quita lo valiente.



En el mundo del deporte, enero es el mes por excelencia del rally Dakar. Coincidiendo con la prueba, una de las más duras del circuito de rallies, ha comenzado en Francia una campaña de publicidad protagonizada por el piloto Sébastien Loeb, uno de los galos más atractivos y que a sus 38 años hace suspirar a muchos. La campaña es para la firma de cosmética masculina Mennen y en ella podemos ver al campeón afeitándose o acicalándose (me llama la atención la axila perfectamente depilada de Loeb; supongo que por estética y no porque aporte algo al desarrollo de la conducción).



Pocas veces una campaña con un personaje famoso puede resultar tan efectiva. Sébastien gusta a todos. Muchas esposas apreciarán su belleza y virilidad y verán con buenos ojos a la marca, así como puede que suspiren por verle con el torso desnudo en las pausas de sus programas favoritos. Los chicos heterosexuales, por su parte, ven a un campeón del motor, una disciplina por la que muchos se cambiarían con él. Además, no es un niñato ni lo pretende, sino un hombre maduro y joven que no hace alarde de ningún tipo de metrosexualidad. A los chicos homosexuales, por otro lado, las razones son todas las anteriores, sumadas. Así, todo el público objetivo contento.

Carlos Sainz acudirá al Dakar. En su caso, sus campañas de publicidad son de otro modo. Yo, por ahora, me quedo con el francés. Pussar och kramar!

Ayer, sin pretenderlo, encontré en Internet el blog de mi mejor amiga. Es uno que escribió entre 2004 y enero de 2006 en LiveJournal, cuando lo de tener blog era algo prácticamente nuevo y daba caché. Mi memoria es horrible. No recordaba que ella hubiera tenido uno (y seguramente le animaría yo a hacerlo, que me conozco). De hecho, me cuesta incluso acordarme de que lo leyera, a pesar de que en muchas entradas aparecen frases dirigidas a mí como lector. Quiero pensar que sí, que lo leía, pero no entiendo que no lo recuerde, ni que tampoco venga a mi memoria cómo reaccionaba ante esas frases tan amargas.

Muchos de esos días, mi amiga expresa lo mal que se encontraba, lo agobiada y estresante que era su vida. Quiero pensar que supe estar ahí y ayudarla, porque siempre lo he procurado hacer, pero me siento mal porque no lo recuerdo y me agobia pensar que pude no haber leído esos párrafos hace ya siete años y no estuviera a la altura.

No pude reprimir una sonrisa cuando leí las entradas que hablaban de su ex y cómo le costaba sacarlo de su vida, o de un medio amante que tuvo sobre el que nuestro afán era saber qué tipo de ropa interior usaba. También verlo todo con perspectiva, puesto que su vida ahora mismo es completamente diferente. ¡Si incluso aún no tenía carné de conducir y lleva años de choferesa oficial de todos!

Me he parado a pensar qué pensará alguien que, dentro de unos años, encuentre por casualidad este blog. No está cargado de intimidades, pero algunas hay, y siento curiosidad por saber cómo será el ejercicio de comparación que yo he hecho con mi amiga, aplicado a mí. ¿Qué resaltaría, qué le llamaría la atención, con qué se reiría? Sólo espero que, como yo con mi amiga, también piense que todo ha ido, y mucho, a mejor. Pussar och kramar!

PD: Feliz 2013 a todos.