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El rey de la casa


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El miércoles lo dediqué a una actividad nueva: jornada de compras con mi madre. Intensiva, de 11 a 20 h con sus paradas y sus cafés. Me encantó. Lo pasé muy bien y, sobre todo, me quedo con la satisfacción de que ella disfrutó como una niña pequeña. No es que nos hiciera falta, pero sí es cierto que tenemos muy buena relación y como apenas nos vemos, se agradeció bastante.

Hizo como los ejecutivos: cogió un vuelo a las 9 de la mañana y se plantó en Madrid. A las 10.30 salía por la puerta de la Terminal 4 y empezaba la jornada maratoniana de compras navideñas. Primera parada, mi casa, tras previa compra del Bono Turístico de 1 día (en la web pone que hay que presentar el DNI y que es nominativo, pero no; el bonometro en sí es simple y lo podía haber comprado mientras esperaba a mi madre y no que tuvimos que hacer un poco de cola). Ella nunca ha estado en alguna de mis casas de Madrid y la de ahora le gustó mucho. Desayunó, hicimos intercambio de mercancías varias y... ¡al barrio de Salamanca!

Ni centro ni Gran Vía ni Plaza Mayor: Jorge Juan, Milla de Oro y Nuevos Ministerios. Se trataba de comprar, puro y duro. Así, entre que si ahora compro regalos para uno, para otro, para la amiga, para el abuelo... se pasó la mañana casi sin darnos cuenta. Lo más divertido: como comíamos en un restaurante de Ortega y Gasset, para hacer un poco de tiempo y coger ideas de regalos para ella, la metí en Louis Vuitton y Hermès. Se enamoró de un poncho de 860 € en ésta última (recordatorio: si me hago rico en el sorteo de la Lotería Primitiva de este jueves, que llevo un boleto, comprarle un poncho de Hermès). Es una soñadora...

La comida nos encantó. Fue una parada pausada y tranquila en la que hablamos largo y tendido sobre mil asuntos, seguida de una infusión. Repuestas las fuerzas, cogimos el bus a Nuevos Ministerios y comenzamos la segunda etapa de las compras. SI ya para entonces iba cargado, no quiero decir nada sobre cómo fue la cosa tras visitar Cortefiel, Fnac y El Corte Inglés... La merienda, ya con el rubio incorporado al equipo, fue, sobre todo, para poder dejar las mil bolsas a un lado, ordenarlas para poder llevarlas en el avión sin riesgo para el resto del pasaje (eran cuatro mil bolsas más o menos). Y a las 8, camino del aeropuerto.

Ha sido estupendo y espero que el año que viene podamos repetir. Mis padres, ahora sí los dos, volverán en invierno y tienen previsto hacer noche. Pero esas visitas, que son pocas (vienen una vez cada dos años o así), tienen otro carácter más turístico. ¡Quieren ver 'El rey León'! Pussar och kramar!

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