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El rey de la casa


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Estos días he tenido que afrontar una montaña rusa emocional bastante importante. Y todo porque tengo algunas historias con final abierto pero finalizadas desde hace muchos años que, sin avisar, salen a la luz de vez en cuando. Aunque soy optimista, creo que la catarsis de estos días me va a ayudar a dejar algunos temas atrás para siempre, o al menos esa es mi intención.

El caso es que me he dado cuenta de una lección muy importante: no puedes reaccionar ante el dolor que te provocan con una huida, hacía adelante o hacía donde sea, sin querer mirar atrás ni para pedir explicaciones. No. Tienes derecho a pedirlas, pero hay que hacerlo sin esperar a que pasen 12 años. De hecho, ni un mes. Porque el problema de que una relación o un problema no finalice de un modo consensuado es que, para una de las dos partes, puede enquistarse y mucho. Y con el paso del tiempo, la propia memoria jugará malas pasadas, y transformará la realidad... Y al mismo tiempo, la otra parte olvidará prácticamente el tema, seguirá con su vida y, si le preguntan por ello, te dirá que no se acuerda de nada y que sólo tiene un recuerdo muy bonito de aquello y no sabe exactamente cómo o por qué ocurrió...

Y haces introspección y te das cuenta de que tú tampoco recuerdas bien muchos detalles y que en otras historias, en las que tú juegas el papel del otro, tampoco recuerdas ni tienes ni idea de lo que pudo pasar, y se te queda cara de tonto cuando el otro te pregunta sobre aquello, te pide explicaciones o, aún peor, te dice que le heriste. Y eso es el quiste que te has creado tú mismo por no saber afrontar las cosas cuando tocan y hacerlo tan tarde (aunque peor es no hacerlo nunca y que el quiste se convierta en un cáncer emocional).

Al menos, te queda la certeza de que hoy es un buen día para empezar a vivir sin esa historia en la cabeza. Que no vas a tener respuestas porque ya es imposible, y
que mucho más sano quedarte con los muchos años buenos a los meses malos, porque tu vida vaya por un lado tan diferente que no merece la pena. Pussar och kramar!

1 comentarios

  1. Di  

    Yo no creo que haya que pedir explicaciones a la gente. Cada uno hace lo que quiere. Creo que en lo que sí tienes razón es lo en lo de no dejar que esas historias te afecten. Deberíamos ser mucho más autosuficientes.

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