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El rey de la casa


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Si hay algo que no me gusta, eso son las infusiones. Detesto el té, la manzanilla, el poleo-menta... y así con todas sus variedades. Rojo, negro, frutas silvestres, verde, canela... Las variedades son tantas como la mente es capaz de imaginar. De hecho, yo creo que el mundo colorido y variado de las infusiones, con sus etiquetas de colores y su aparataje circundante es una de las causas, que no la única, del auge del movimiento maleni. Todavía recuerdo mi cara de asombro cuando fui a un restaurante chino cerca de la plaza de Las Ventas de Madrid con dos amigos franceses y ambos se pidieron té para acompañar la comida a base de arroz frito, rollito primavera y cerdo agridulce.

El otro día, un amigo me dio a probar el de frutos rojos, que es rico en antioxidantes. Tuvo que poner sacarina y hielo para que eso terminara siendo bebible y dejara de ser una infusión para convertirse en un refresco de fresa algo aguado. Aún así, no me convenció.

Tenía que estar vulnerable a las infusiones porque unas semanas después, por puro aburrimiento, mientras esperaba sin hacer nada en la Clínica, me dio por probar uno de los muchos sabores que tienen en el comedor gratis para el que los quiera. Lo malo de comer o beber por aburrimiento es que vas con poca predisposición a que te guste. En mi caso, ninguna. Escogí la bolsita que pensé que me resultaría menos repulsiva: la de Honeybush & Vainilla de Hornimans (me encanta el olor y el sabor de la vainilla, y si encima, pensé, tiene miel, deberá gustarme algo...). El resultado: me encantó.

Supongo que como el vaso del que disponía era de esos de máquina de café, la infusión se concentró mucho y no sabía aguada. La compré y lo repetí en casa. Efectivamente, en una taza grande, no me llama la atención (salvo si pongo varias bolsas), pero con poca agua, es un dulce caliente de vainilla. Pero no tiene miel. La infusión de honeybush se obtiene a partir de las hojas, el tronco y las flores del matorral del arbusto de miel sudafricano. ¡Lo que se aprende mientras pones agua a hervir! Ahora, lo que no puedo negar es que el hecho de que ahora, aunque sea muy de vez en cuando, esté tomando infusiones es señal inequívoca de que me hago viejo. Ya me veo quedando para jugar al Bridge... Pussar och kramar!

3 comentarios

  1. Ladonnabupu  

    Oh, dios mío!!!! De aquí a nada de te veo cocinando cupcakes!!! Terror!!

  2. Nils  

    Eso nunca, mi religión me lo prohíbe : P

  3. MEG  

    Yo soy todo lo contrario, me encanta el té. Hay varias mezclas con vainilla que me vuelven loca, entre otras, el té verde con vainilla de Lidl.

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