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El rey de la casa


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Dentro de unas horas estaré tomando un avión rumbo a Praga. Voy a visitar la ciudad para conocer un nuevo hotel de la cadena Barceló y las novedades turísticas de la ciudad, que luego se verán reflejados en unos artículos para Loff.it, que es una web en la que colaboro desde hace algún tiempo. Hacía mucho que no iba a un viaje de prensa y debo confesar que me apetece muchísimo, pero, en este momento de mi vida, me asusta.

Digo esto porque va a ser la primera vez que viaje desde que empecé a perder peso en la Clínica y no quiero romper la dieta por nada. Me está yendo fenomenal y los progresos son gigantes, sé que no me merece la pena comer algo que no debo porque puede dar al traste con el trabajo de algunos días y obligarme a andar lo andado, pero la carne es débil. A mí favor tengo la fuerza de voluntad que estoy demostrando, más fuerte que nunca, así como que he pedido a los organizadores que respeten dentro de lo posible mi dieta y se aseguren de que puedo comer en los restaurantes previstos la comida que está dentro de mi régimen (como es una dieta bastante variada, raro es que no tengan un poco de verdura y alguna carne o pescado para hacer a la plancha). Además, por si acaso, me llevo algo de comida envasada, aprovechando que voy a facturar, y la tendré en el frigo del hotel por si acaso, así como lo que me toca comer a media mañana y de merienda, que no vaya a ser que me pille en medio de la calle y me tenga que poner como un loco a buscar una tienda de comestibles.

El caso es que son cuatro días, demasiados para demostrarme a mí mismo que soy capaz de no transgredir. Aquí no se trata de decir 'un día es un día' o permitirte ciertas licencias. Siempre lo había hecho hasta ahora con las dietas y, como es fácil de adivinar, nunca funcionó. Ahora me lo estoy tomando muy en serio y debo tener cabeza. Sólo espero que no me venga algún checo de estos de la foto y me diga: "o comes chocolate, o nos pondremos muy tristes", porque cómo voy yo a negarles la felicidad a ellos...



O peor aún, que venga en persona el rubio y tremendo Jan Pochobradský, elegido el más guapo del país, y me haga proposiciones deshonestas para un casado si no me como unas patatas al horno... ¡Mundo cruel! Pussar och kramar! y cruzad los dedos por mí.

1 comentarios

  1. Sufur  

    Grrr cómo te envidio!

    Mi experiencia personal con las dietas es casi inexistente, pero tengo entendido que, como en los buenos matrimonios, un pecadillo de vez en cuando no altera el resultado final... :-P

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