Archives

El rey de la casa


WorldKnown

WorldKnown

Galería de arte

buy posters and art prints

Hoy he vuelto a ir al gimnasio a una hora nueva: a mediodía. Faltaban pocos minutos para las 12 cuando entraba por allí y, sorpresa, casi que no reconocía a nadie. La hora de cambio, por lo visto, debe ser entre las 11 y las 12, porque los que sí me suenan se quedan haciendo ejercicio cuando yo me voy y no había ni rastro de ellos. Bueno, excepto de dos: uno de los chicos guapos con los que me suelo cruzar en el vestuario cuando me marcho y otro, moreno y con cuerpazo impresionante, sobre todo el pectoral y el culo (del que ya hablé otro día). Es fácil imaginar la alegría que me entró cuando empecé a entrenar en la cinta con cada uno de ellos a un lado... Igual que la tristeza cuando se fueron a los pocos minutos para muscular y, en su lugar, se pusieron dos jubilados un tanto ajados.

Me ha llamado la atención lo poco preparados que iban algunos a hacer deporte. Uno de los abuelos vestía unas bermudas de tela con un diseño que casi le faltaba el salacot para parecer un aventurero del siglo XIX. Por otro lado, una mujer de aspecto eslavo iba en vaqueros y una camiseta de punto, además de bisutería muy muy brillante. ¿En serio que se puede hacer deporte así? Yo creo que, sin pasarse, la vestimenta adecuada, además de lo que supone de mejora y comodidad para el ejercicio, forma parte del ritual, es decir, permite creerse uno mismo que va a realizar una rutina deportiva.

Aunque, claro, la vestimenta no lo es todo. Nunca entenderé a aquellos que se ponen en las bicicletas a, supuestamente, hacer ejercicio, pero se dedican a escribir mensajes con el móvil sin parar o leer un libro o el periódico mientras pedalean. Yo no considero que eso sea hacer ejercicio, sino más bien realizar una tarea mecánica y casi sin esforzarse. Si se trata de entrenar, se entrena y en serio. Pero convertir la sala de fitness en una sala de lectura no me parece serio.

Por cierto, quiero aprovechar para darle un fuerte abrazo virtual a Tina Turner. Hoy he hecho bicicleta y cinta. Cuando terminaba mi tanda en ésta última, empezó a sonar en mi iPod su canción 'Proud Mary'. Debo confesar que me meto mucho en la música que oigo mientras hago ejercicio. Con ella lo he dado todo, hasta el punto de que, en la parte final de la canción, ¡comencé a correr! Yo, que se supone que sólo ando ligero... ¡¡Tina ha hecho un nuevo milagro!! Pussar och kramar!

3 comentarios

  1. Renzo Patricio Manrique Guerrero  

    Tienes razón. Pero uno no puede cambiar la forma de pensar de otros. Es mejor hacer las cosas, 1 por vez, y más aún cuando queremos alcanzar objetivos concretos.

  2. Nils  

    Hola, Renzo. Bienvenido! Totalmente de acuerdo. Hay tiempo para todo, no es necesario leer mientras se pedalea o se corre en la cinta.

  3. ace76  

    Es que Tina es mucha Tina!!!

Publicar un comentario