Archives

El rey de la casa


WorldKnown

WorldKnown

Galería de arte

buy posters and art prints



Sí. He vuelto al gimnasio. Aún no tengo los resultados pero me estaba anquilosando y echaba de menos la rutina que me impuse para bajar peso, así que he optado por una solución intermedia: vuelvo pero no me pongo a hacer las mismas tandas de musculación ni cardio. Es más, he desechado casi al completo lo primera y lo segundo, pues con calma y, sobre todo, mucha cinta para andar rápido. Que sí, que se puede hacer en la calle y es gratis, pero en el gimnasio controlo la velocidad, que es constante, y no tengo que sortear viandantes, ni hay cuestas de más o menos, ni perros, ni pasos de cebra, ni semáforos... y hay la posibilidad de grandes vistas a cuerpos de impresión, aunque hoy no hubiera nada que ver.

Como hoy me extraían sangre, decidí irme del Centro de Salud al gimnasio directamente. Así, llegué más temprano que nunca. Tanto, que no pude cambiarme en los vestuarios porque estaban fregándolos (que digo yo, que qué hora más mala para limpiar, cuando hay mucha gente que va a las 8.30 a hacer deporte). Menos mal que iba en chándal, así que me tocó hacerlo con pantalón largo, una prenda que sólo veo a los musculosos del gim y a las abuelas. Allí estaba Manchester (a qué hora entrará este chico...), que por cierto está algo más musculado que la primera vez que le vi (como sólo hace musculación, le debe estar yendo bien). El resto, ni lo conocía ni me llamaba nada la atención. De hecho, no vi nada de nada interesante salvo un chico en las bicicletas que llegaba cuando yo me iba y, sobre todo, una pareja de merendables veinteañeros con los que me crucé saliendo del vestuario ya duchado y vestido.

De hecho, en materia de merendabilidad, lo único interesante ha sido poder ver a uno de los monitores de natación entrenando en la piscina antes de entrar en su turno. Si con polo blanco y bermudas rojas ya está para comérselo, no quiero decir con un pequeño y apretado Speedo (ay, omá). Por cierto, que hablando de la piscina, pude ver a una pareja de mujeres ciegas que iban a nadar. Una de ellas iba con un perro lazarillo y el pobre animal se quedó en uno de los lados esperando. Espero que lo pasara bien con el ambiente clorado. Para que luego haya quienes ponen excusas para no aprender a nadar... Muy grande lo de estas dos señoras. Pussa och kramar!

2 comentarios

  1. Di  

    Tu gimnasio es un microcosmos. Por cierto, a ver si algún día (por variar) hablas de los estilismos femeninos :P

  2. Sufur  

    Anda que no da horas de entretenimiento mirar a los maromos del gimnasio y ponerles simpáticos motes :-P

Publicar un comentario