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El rey de la casa


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Hoy he ido al gimnasio más temprano de lo que lo hice la semana pasada. Hoy he quedado a comer y no quería que entre una cosa y otra el tiempo entre el deporte y tener que irme de casa fuera escaso y no pudiera apenas hacer nada. Creo que ha sido un acierto, especialmente porque hoy ¡por fin he podido hacer una tanda de elíptica! Sí, señores, he podido subirme a una de esas máquinas que simulan que estás esquiando y estar en ella 15 minutazos. Eso sí, después de calentar mejor que nunca y hacer un poco de musculación, que no es plan de pegarse por una máquina y luego que te dé un dolor por una mala postura o lo que fuera.

También estoy muy contento porque con la máquina de musculación que creo que sirve para hacer abdominales, pero que no lo tengo muy claro, he aguantado más tiempo e incluso en el último tramo subí un poco los kilos a mover, por lo que me sentí satisfecho conmigo mismo. Eso sí, tanto tute en las primeras tandas más la elíptica ha logrado que acabara en la bicicleta un tanto medio muerto, aunque también he terminado los 15 minutos.

Precisamente cuando estaba en la bicicleta ha ocurrido el momento más hormonalmente interesante del día. Hoy el gimnasio estaba bastante concurrido, pero llamaba la atención que había más veinteañeros (veintipocos) que los otros días. Entre ellos, casi al final de mi jornada, aparecieron dos chicos que parecían modelos de Belami y que iban juntos. Hubo un momento (éste al que me refería) que parecía que iban a mi dirección y que se iban a poner a hacer bicicleta en las dos que estaban libres, que eran precisamente las que estaban a cada uno de mis lados. Pero no, pasaron de largo y se pusieron, a unos metros, a hacer remo. ¿Hay alguna máquina que haga lucir al deportista más sexy y atractivo que ésa cuando se hace bien?

A parte de estos chicos, que rondarían los 19 o 20, había algunos que ya vi el jueves y uno nuevo, que me pareció bastante atractivo. Es un poco más bajo que yo y tiene un cuerpazo, porque está musculado sin estar mazado y a eso hay que añadir unas piernas también musculadas y, sobre todo, un culazo impresionante, algo curvado y, por lo que se adivinaba gracias al chándal, muy, pero que muy duro. Por cierto, hablando de chándal, que ayer encontré el mío por casualidad y hoy he ido al gim con él (es sólo el pantalón, uno de Adidas que compré en Belgrado hace años). Se me hacía raro ir por la calle así vestido, menos mal que al llegar a casa me cambié. Con lo que yo he sido... Pussar och kramar!

1 comentarios

  1. rickisimus2  

    Ya está bien de descripciones y fotos de semejantes. ¡QUEREMOS FOTOS REALES YA!

    ;-)

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