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El rey de la casa


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¿Cómo sería un universo paralelo en el que lo normal fuera ir desnudo y atreverse a llevar pantalones un acto considerado diabólico por los 'hombres de bien'? Ésta es la pregunta que trata de contestar un cortometraje alemán de apenas 5 minutos que está arrasando en Internet (ya sabemos que todo lo que tenga desnudos frontales se convierte rápidamente en un éxito en la Red).

Pililas a parte, se trata de 'Studies On Hysteria', una pieza que esconde el último comercial de la firma de vaqueros Colorado y que ha sido dirigido por tres estudiantes de cinematografía. Para interpretarlo, nudistas reales que grabaran desnudos sin darle importancia a la falta de ropa y el merendable Philip Wilhelmi.



Se ha inspirado en otro cortometraje que, a su vez, también fue un spot publicitario: el 'Every Change Needs A Beginning' de la firma de ferretería Hornbach. En esta ocasión, se trata de un mundo en el que todo el mundo lleva siempre las manos en los bolsillos y sólo utilizan los pies, hasta que un día descubren que esas dos extremidades superiores también sirven para algo...



Dos ejemplos de que sólo hace falta imaginación y una buena historia para crear algo diferente, llamativo y, sobre todo, que deje huella. El corto de los vaqueros ha cosechado ya más de una veintena de premios y menciones en diferentes festivales. Y nosotros, mientras, con la patochada de KH7... Pussar och kramar!





Sacado de Goodmorningnight.com



Lo reconozco, me encantan los alemanes guapos y Alemania en general. Berlín es una de esas ciudades que me enamoraron cuando las descubrí y tengo un rincón especial en mi corazón para Frankfurt. Mi biografía no sería la misma sin la ruptura de una relación en Colonia, mi conversión en forofo de la Selección Española en Stüttgart o mi afición por paladear vinos dulces y blancos del Riesling. Y tampoco sin mi absoluta devoción por Daniel Brühl (sin duda, el más merendable de Alemania) o Matthias Schweighöfer, un sexy guilty pleasure en toda regla.

Esta semana he descubierto otros dos actores alemanes a los que ya le había echado el ojo alguna vez, pero que nunca habían cobrado tanto protagonismo. Se trata de Hanno Koffler y Max Riemelt. Ambos protagonizan una de esas películas que creo que todos debemos ver sí o sí: 'Freier Fall' ('Caída libre'), la historia de un policía casado y a punto de ser padre que descubre cómo se está enamorando, poco a poco, sin querer, sin que su lucha interna logre pararlo, de un compañero.

A Hanno le conocí en otra película con trasfondo homosexual: 'Tormenta de verano', que reconozco que me gustó mucho cuando la vi. Por otro lado, Max protagonizó otro de esos filmes imprescindibles: 'La ola', así como 'Napola', sobre los jóvenes en el periodo nazi. Dos merendables, cada uno en su estilo, pero que ponen muy brutote y que forman una pareja de vértigo en 'Freier Fall'.




Disponible con subtítulos en castellano y buena calidad, no se tarda nada en poder verla tranquilamente gracias a Mega. Independientemente de lo guapos o atractivos que me puedan parecer los actores, si la recomiendo es porque de verdad es un peliculón y la historia que narra es para quitarse el sombrero de lo bien que está montada. No dudas ni un momento que sea así como se derrumbe la vida de una persona que nunca, hasta entonces, se había planteado que, quizás, su realidad perfecta no era lo que realmente deseaba. Pussar och kramar!


Una de las cosas de las que me siento orgulloso porque creo que me definen bastante bien es el listado de libros que leo a lo largo del año. No soy un intelectual precisamente en lo que a lecturas respecta. No me verán con un libro de Saramago bajo el brazo, ni de Dario Fo, ni Günter Grass... A mí, lo sabe quien me lea desde hace tiempo, lo que me va es la lectura sencilla, divertida y facilona de Sophie Kinsella o de Marian Keyes (por cierto, que tengo el último de ésta última aún sin leer, lo cual no es nada propio de mí). Sus historias me divierten, me evaden y, sobre todo, me entretienen hasta el punto de que el tiempo pasa volando cuando me sumerjo entre sus páginas.

Es por ello que estos días no me reconozco. Tras leer un artículo en El País sobre la felicidad danesa, me entraron ganas de leer 'Per el afortunado', una novela por la que Henrik Pontoppidan recibió el Nobel de Literatura en 1917. Mi madre me la regaló por mi cumpleaños y llevo desde entonces en sus páginas. Gracias a que es una edición bastante moderna, la lectura es sencilla y me está resultando muy cómodo. Aún así, se me hace raro verme con ese libraco enorme. Me da un aire intelectual muy gracioso.

Y por si fuera poca intelectualidad. Ayer estuve en la presentación de una novela. Yo creo que sólo me falta ya acudir a la inauguración de una exposición de arte... Pero no se trataba de cualquier libro, sino de 'La confabulación de Eros', el estreno editorial del que para mí es una de las mejores plumas de la blogosfera: Proudstar, que en las librerías no se esconde bajo pseudónimo y firma como Daniel Fernández.

Lo compré ayer, no voy a empezarlo hasta que no acabe el de Pontoppidan, así que prometo hacer crítica más adelante, pero sí he de confesar que mis expectativas son muy altas porque soy admirador desde hace años del magnífico uso que Proudstar demuestra de las figuras literarias, de su capacidad para tomar los recursos estilísticos clásicos y hacerlos suyos para lograr una prosa ágil y sencilla. Si estaba animado leyendo las aventuras de Per, saber que luego me esperan las de Joel, el protagonista de 'La confabulación de Eros', es razón más que suficiente para que estos días dedique un poco más de tiempo a la lectura. Pussar och kramar!

La presencia de las nuevas tecnologías en la educación hace que me sienta viejo. Este curso, como dije, estoy estudiando sueco y la asignatura tiene un blog donde se repasa lo que se hace cada semana en clase, el material se nos pasa vía Dropbox y mail, se entrega el trabajo semanal al profesor a través del correo electrónico, los alumnos intercambiamos archivos en un grupo privado... Pero lo último que pensé que haría es hacer un examen en casa y por Internet.

Me explico. El profesor no se presentó el sábado porque estaba muy enfermo. Le llamamos por teléfono y nos dijo que había actualizado el blog para que nos enteráramos (cómo se le ocurre pensar que un sábado a las 8 de la mañana no tendremos otra cosa que hacer que mirar el blog de la asignatura...), y que había decidido que el examen, en vez de aplazarlo a enero, mejor lo hiciéramos cada uno en su casa. Dicho y hecho. Colgó el examen y, salvo la prueba oral, ahí estaba todo.

¿Exceso de confianza? Puede ser. Yo me sentí algo raro mientras lo hacía. Entre una cosa y otra, había muchas preguntas y tardé casi dos horas en contestar a todo y escribir los textos. Me sentía realmente en un examen. Supongo que todo es una cuestión de actitud... Pussar och kramar!



Me gustaría decir que llevo toda la semana sin postear nada porque hoy sábado, después de diez años o más, tengo un examen. Sí, de hecho, los sábados son los días que más temprano me levanto de toda la semana y éste en concreto lo hago para irme a que examinen mi paupérrimo nivel de sueco, aunque como soy grado 1A, pues igual hasta lo apruebo... No, en serio, espero aprobarlo, que aunque poco me lo he preparado bien y he trabajado bastante estos últimos meses haciendo la tarea en casa, etcétera.

El caso es que yo tenía previsto haber estudiado mucho más de lo que lo he hecho. Y ayer viernes era el día elegido para el empujón definitivo e intensivo, pero no fue posible. Estudiar, estudié, pero muy poco. Hice de todo lo que uno podía hacer para no estudiar menos actualizar el blog. De repente, todo era prioritario y urgente y debía 'sacrificar' el sueco... Menos mal que durante la semana me moví en metro con el cuaderno de apuntes en la mano y repasando una y otra vez. Es de lo que más orgulloso me siento.

Tengo que contar con calma un día de estos lo de mis clases de sueco con un profesor serbio que habla español bastante mal pero lo suficientemente digno como para ganarse la vida con ello. A mí me cae fenomenal y ya quisiera yo hablar sueco como él lo hace (a patadas) con el español, porque lo mío no llega ni a nivel patadas todavía. Estamos trabajando en ello...

Pues eso, que mañana foto alegre y espero retomar un poco el blog antes de las fiestas. Pussar och kramar!

Siempre me ha llamado la atención cómo un montón de gente, de repente, sin previo aviso, empieza a llamar a algo o alguien al que siempre se le había conocido de una forma, de otra. Ocurrió con el Milán, que pasó a ser el Milan como si ahora todos fueramos italianos (aún estoy esperando que esos puristas digan correctamente Rosenborg, Michael en alemán y no en inglés o la 'v' holandesa) y no deja de pasar con los famosos que fallecen.

Quién no recuerda cuando, al morir Rocío Durcal, de repente todo el mundo empezó a llamarla Marieta. A ver, que la familia o sus amigos la llamaran por su verdadero nombre, me parece lo normal pero ¿tanta gente era amiga íntima de la artista? Como en todo, no era más que postureo, una pretensión de aparentar que se es más amigo de lo que se era, incluso en casos en los que no se recordaba que hubieran coincidido nunca con ella. Y a eso se suman gozosos los periodistas que buscan "un lado humano" en cada noticia, cuando quieren decir morbo gratuito.

Ahora ocurre con Mandela. ¿Alguien hace tres años llamaba al mandatario sudafricano Madiba? ¿A cuento de qué viene ahora que se rellenen crónica con ese nombre? Es postureo político, algo que en España sobra y que es una materia en la que nuestra incompetente clase dirigente tiene doctorado cum laude. Porque esos mismos que ensalzan las virtudes y el afán de paz y libertad de Mandela, su política de no violencia y respeto por el 'enemigo'; los que no dudan en compararlo con Gandhi o Jesucristo, son los mismos que defienden a ultranza la "vigilancia no invasiva" a la que están sometiendo a Miguel Ricart.

A esos políticos y contertulios les diré una cosa: ni Mandela, ni Gandhi, ni Jesucristo hubieran vigilado a Ricart, es más, le hubieran tendido la mano para intentar ayudarlo a reinsertarlo en la sociedad y, sobre todo, hubieran respetado sus derechos constitucionales. Pussar och kramar!



Nunca me ha gustado la excesiva etiquetación de las cosas y, mucho menos, la de las personas. Si el mundo fuera menos encorsetado para este tipo de cosas, la vida sería más sencilla y más agradable; porque los que tendemos a ir contra corriente también nos cansamos de sentirnos rebeldes cuando lo único que hacemos es vivir de otro modo o, al menos, no como la mayoría. Pussar och kramar!

PD: No, no quiero un chándal rosa por Navidad. ¡Eso es de niñas! : P

Mucho se ha hablado desde el lunes de la revelación de Tom Daley sobre su noviazgo con otro chico. El saltador británico no puede decir que haya sorprendido precisamente con su declaración vía YouTube, pero sí es cierto que ha hecho algo bastante poco común en el mundo del deporte de élite.

Yo me quedo con la reacción que tuvieron en sus respectivas páginas de Facebook los dos compañeros de selección con los que más amistad tiene: Jack Laugher y Chris Mears. Ni que decir tiene que ambos le dan su total apoyo y transmiten su alegría por el importante paso que ha dado su compañero (es lo correcto y no sería de recibo una actitud contraria; si se tuviera, en estos casos, lo normal sería no decir nada o pasar de puntillas por el tema), pero yo destaco el modo en el que ambos lo hicieron: con fotos de hace muchos años junto a Tom.



No sólo subrayan que su amistad no es nada de hace dos días ni que vaya a tener que cambiar por haber hecho público lo que seguramente sabían, sino que también ponen de manifiesto que el deporte de élite, además de compañerismo, se sustenta en muchos años de esfuerzos y sacrificios que dejan a un lado el hecho de con quién se acuesta o de quién se enamora cada uno en su vida privada. Daley está ahí, como Laugher o Mears, por su trabajo diario, por su entrenamiento y capacidad de superación. Juntos, los tres y el resto del equipo, trabajan por las medallas en Río. Como hicieron de pequeños. Como hicieron la semana pasada. Y como harán mañana y dentro de un año.

Ése es el mensaje que importa. Pussar och kramar!

Si te das una vuelta cada cierto tiempo por Madrid asusta comprobar la falta de originalidad en el sector del pequeño comercio. Aquí la máxima es ganar dinero rápido y que la inversión retorne aún más rápido, y si para eso hay que torpedear el sector, se torpedea, que más vale migajas para 100 que una barra completa para 10.

Esto viene a cuento a que el otro día me enteré de que había en Ortega y Gasset una pastelería portuguesa llamada Lisboa. Últimamente no paran de abrir en el centro pastelerías y cafeterías portuguesas. ¿Es que hemos descubierto de repente los pasteis de nata? ¿A cuento de qué viene tanto café Delta y tanta sublimación de los postres portugueses? Y ojo, que no es porque no sea un gran fan, que precisamente si hay un café que me encanta es el portugués, pero así, de repente, media docena de sitios nuevos ofreciendo lo mismo... ¿Es que no hay más países con dulces típicos? (eso sí, de poner precios portugueses, ni hablamos)

Pero no sólo abren sin parar cafeterías lusas. También es cada vez mayor el número de perfumerías de imitación de grandes marcas. Son esas que afirman conseguir el mismo resultado pero por un precio ridículo. Pues sólo en un pequeño tramo de Bravo Murillo hay cinco diferentes. ¿En serio hay negocio para todas? Y hace unos meses fueron las parafarmacias o las tiendas de yogur helado... por no hablar de la cadena Tiger, pero como en este caso no son franquicias, pues no los meto en el mismo saco.

Al final, como ocurrió con las tiendas de telefonía, las inmobiliarias o los Compro Oro, el éxito de los primeros que tuvieron la genial idea de abrir local se vio sumergido, aplastado y sepultado por las decenas de espabilados que también querían sacar tajada del negocio. Eso sí, seguro que todos ellos se llaman a sí mismos emprendedores...
Pussar och kramar!


El miércoles lo dediqué a una actividad nueva: jornada de compras con mi madre. Intensiva, de 11 a 20 h con sus paradas y sus cafés. Me encantó. Lo pasé muy bien y, sobre todo, me quedo con la satisfacción de que ella disfrutó como una niña pequeña. No es que nos hiciera falta, pero sí es cierto que tenemos muy buena relación y como apenas nos vemos, se agradeció bastante.

Hizo como los ejecutivos: cogió un vuelo a las 9 de la mañana y se plantó en Madrid. A las 10.30 salía por la puerta de la Terminal 4 y empezaba la jornada maratoniana de compras navideñas. Primera parada, mi casa, tras previa compra del Bono Turístico de 1 día (en la web pone que hay que presentar el DNI y que es nominativo, pero no; el bonometro en sí es simple y lo podía haber comprado mientras esperaba a mi madre y no que tuvimos que hacer un poco de cola). Ella nunca ha estado en alguna de mis casas de Madrid y la de ahora le gustó mucho. Desayunó, hicimos intercambio de mercancías varias y... ¡al barrio de Salamanca!

Ni centro ni Gran Vía ni Plaza Mayor: Jorge Juan, Milla de Oro y Nuevos Ministerios. Se trataba de comprar, puro y duro. Así, entre que si ahora compro regalos para uno, para otro, para la amiga, para el abuelo... se pasó la mañana casi sin darnos cuenta. Lo más divertido: como comíamos en un restaurante de Ortega y Gasset, para hacer un poco de tiempo y coger ideas de regalos para ella, la metí en Louis Vuitton y Hermès. Se enamoró de un poncho de 860 € en ésta última (recordatorio: si me hago rico en el sorteo de la Lotería Primitiva de este jueves, que llevo un boleto, comprarle un poncho de Hermès). Es una soñadora...

La comida nos encantó. Fue una parada pausada y tranquila en la que hablamos largo y tendido sobre mil asuntos, seguida de una infusión. Repuestas las fuerzas, cogimos el bus a Nuevos Ministerios y comenzamos la segunda etapa de las compras. SI ya para entonces iba cargado, no quiero decir nada sobre cómo fue la cosa tras visitar Cortefiel, Fnac y El Corte Inglés... La merienda, ya con el rubio incorporado al equipo, fue, sobre todo, para poder dejar las mil bolsas a un lado, ordenarlas para poder llevarlas en el avión sin riesgo para el resto del pasaje (eran cuatro mil bolsas más o menos). Y a las 8, camino del aeropuerto.

Ha sido estupendo y espero que el año que viene podamos repetir. Mis padres, ahora sí los dos, volverán en invierno y tienen previsto hacer noche. Pero esas visitas, que son pocas (vienen una vez cada dos años o así), tienen otro carácter más turístico. ¡Quieren ver 'El rey León'! Pussar och kramar!



Si hay un medio que me provoca mucho, pero mucho respeto, ése es el marino. Basta fijarse en las dimensiones de los océanos, a lo largo y a lo ancho, pero sobre todo al fondo. ¿Cómo no estar alerta ante todo lo que aguarda ahí abajo? Y no me refiero sólo a los fondos abisales, sino a todas las capas en general. Porque estamos acostumbrados a que los peces pequeños huyan de los humanos, al menos los pececillos que nadan cerca del rompeolas de las playas, porque hay otros que no huyen precisamente... Eso sí, lo más seguro es que cambiaran su actitud si supieran que, en el fondo, les tememos más nosotros a ellos que viceversa.

Aún recuerdo con pavor el día que hice snorkel en Seychelles. Como no me gusta nadar ni bucear con aletas, decidí ir con los pies descalzos. ¡Qué miedo! No pude estar ni dos minutos en el agua. Como hay miles de peces de colores y están acostumbrados a los turistas, que encima les llevan comida de los hoteles (mendrugos de pan), no sólo no huían, sino que se acercaban curiosos. ¡No podía parar de pensar que iban a morderme algún dedo del pie! Y por ahí sí que no paso, así que me subí al barco y me dediqué a echarles pan, que era más seguro (claro que echaba el pan donde estaban mis compañeros de viaje, por lo que de repente veían a un montón de peces hambrientos a su alrededor y también se acojonaban, jejejeje).

Y es que el mar es demasiado desconocido aún como para que vayamos despreocupados por él. Y si no, la siguiente foto. Y que no me cuenten que las ballenas no comen humanos, que en ese momento no estaría yo para pensar en herbívoros...



Pussar och kramar!


Todos los noviembres, lo mismo. Me preguntan que qué quiero de cumpleaños, de Navidad... y no sé qué decir. Y no será porque no me guste que me regalen cosas o que no necesite, pero entre una cosa y otra no suele haber muchas cosas que desee y, sobre todo, no necesiten de que esté yo para comprarlas. Incluso este año que he tneido que cambiar el armario y necesito ropa no podría decirle a nadie que me regale algo porque prácticamente he renovado ya el armario y lo que falta es demasiado caro para ser regalado o demasiado complicado para acertar y que no tenga que devolverlo y cambiarlo por otra cosa.

Lo habitual sería pedir libros, pero apenas leo y tengo muchos pendientes; o DVD, pero ya no compro ninguno porque me cansé de acumularlos para verlos sólo una vez; o música, pero ya he dicho que casi que prefiero una tarjeta de iTunes, salvo excepciones. Y la opción de colonia, cosméticos, velas, etc. está descartada por motivos de sobra conocidos. Así, me tengo que romper mucho la cabeza porque no sólo he de dar ideas a mis padres y a mis hermanos, sino también a amigos que me hacen feliz teniendo detalles conmigo y que este año, por si fuera poco, ven como tampoco les puedo aceptar viandas, chocolates y demás ricos bocados que de tantos apuros les sacaban con su amigo glotón (o sea, yo).

Estoy por comprarme un viaje, hacer participaciones como en las listas de boda y el que quiera, que me regale una o varias. Igual mato dos pájaros de un tiro... o quizás sigo pensando regalos, no vaya a ser que encima me quede sin ninguno por no haber dado ideas a tiempo y estar en las nubes... Pussar och kramar!

Shawn Desman es un cantante canadiense de orígenes portugueses bastante famoso en su país. A mí me lo descubrió hace muchos años mi amigo Ricardo, ya que tiene un tema en la película 'Honey', por cierto protagonizada por una jovencísima Jessica Alba y en la que, por salir, también lo hace la gran Missy Elliot. El caso es que me electrizó desde la primera vez que oí 'Shook' y pensé que el futuro le deparaba muchos números 1 mundiales.

Pero no. De hecho, sus fans de Canadá le reprochan bastante al cantante que no haya querido hacer más cosas fuera de allí, que tiene talento para rato y que ya vale de centrarse en apariciones por su país cuando al sur tiene la industria musical de verdad, la que le puede lanzar al estrellato que sí pero no pero puede... le ocurriera hace una década.

Ahora estrena 'Alive', un cortometraje que él mismo ha dirigido y cuyas canciones forman parte de su cuarto álbum de estudio. Entre las joyas que contiene se encuentra una canción que ya está en mi iPod desde hace un par de semanas y que descubrí gracias a un amigo portugués. Se llama 'Too Young To Care' y tiene todos los ingredientes para triunfar, con una fantástica base R&B y un 'crescendo' muy bailable. ¡Me encanta!
Pussar och kramar!

Aún no ha llegado el invierno en el calendario pero para mí hace ya semanas que empezó. No, no se trata de una queja de la última ola de frío, sino de una que dura meses. Desde que empecé a perder peso, se ha descompensado la temperatura corporal de mi cuerpo y la real, es decir, que mi cuerpo reacciona creando calor para el cuerpo de antes y no para el actual, mucho menos acondicionado para el frío. Así, después de pasar el verano menos caluroso de mi vida, estoy en el otoño más horripilantemente frío.

No exagero cuando digo que me congelo. Cualquiera que toque mis manos sabrá lo que es dársela a la misma muerte, de lo fría que están; e incluso cuando hago ejercicio necesito más de media hora para entrar en calor y aún así mi piel sigue fría. Lo peor es cuando salgo a la calle y hace frío de verdad. Ahí no hay abrigo que valga. Llevo dos semanas con bufanda, guantes y gorro y sé que es simplemente otoño, que aún queda todo enero y febrero que son los meses más fríos en España, y no sé qué hacer.

No, no es una estratagema para ahora decir que voy a emigrar a climas cálidos cual flamenco. Estoy preocupado y mucho. El jueves pasado salí de comer en un restaurante con calefacción, donde todo el tiempo tuve frío, y al pisar la calle unos minutos me dijo una amiga que se me estaba amoratando la cara. Esa tarde la pasé en casa enfermo de frío. ¡Y es noviembre! Me veo pidiendo asilo por unos meses en Argentina, Australia, Zanzíbar... ¿No dicen que Punta del Este está genial en verano? Pussar och kramar!






Tommy Torres es músico, compositor y productor. Ha trabajado con Alejandro Sanz, Ricky Martin y Arjona, entre otros, y canciones como 'Tu recuerdo' son suyas. El pretendiente de una de sus fans le escribió pidiéndole ayuda para enamorarla...



Tommy decidió ir un paso más de lo normal y esta fue la respuesta (magistral y para quitarse el sombrero) que le dio a Paco en formato vídeo:



Pussar och kramar!



El mundo de la moda, el diseño e incluso la gastronomía ha reivindicado para sí lo naïf. Desde hace unos años, asistimos a una vuelta de lo infantil bajo la excusa del amor por lo vintage, la segunda mano, el rescate de piezas y prendas de los baúles y la añoranza de tiempos que 'tuvieron que ser mejor', aunque sea más que obvio que, seguramente, no fuera así. Pero se ha hecho desde un punto de vista, como ocurre con las modas, meramente estético, ya que no hay muchos dispuestos a renunciar a los placeres de los adelantos del siglo XXI.

Hay quien ha hecho negocio de esto. Un claro ejemplo son las malenis. Con la excusa de que nada como el hogar, han llenado de cupcakes y complementos de repostería (de silicona a ser posible, de Lékué sí o sí) las baldas de librerías y tiendas de decoración, así como las calles con boutiques de 'frosting' artesano, signifique eso lo que signifique. Pero naïf o vintage no es sinónimo de malenismo. De hecho, ambos conceptos ni siquiera tienen por qué ir de la mano.



Buena muestra de ello es A Vida Portuguesa, una boutique que reivindica el packaging de principios y mediados del siglo XX como 'nuevo postmodernismo' y que se ha convertido en visita obligada en Oporto (donde nació el proyecto, de la mano de la periodista Catarina Portas) y en el barrio lisboeta de Chiado. Que nadie espere allí las ñoñadas de Mr. Wonderfull y sus productos 'buenrollistas'. Sus baldas son una oda al diseño gráfico, a los maestros de la ilustración comercial, a los primeros 'decoradores' de la sociedad de consumo y, por qué no, al 'product placement'. En su catálogo, por ejemplo, las múltiples latas de aluminio de Derriere la porte, así como antigüedades y curiosidades lusas como bolachas de jengibre o cajas de lápices Porquinho.

Un vintage del siglo XX que marca tendencia en el XXI y que, ojalá, tenga su réplica española dentro de poco, sin caer en lo ñoño ni en el merchandising turístico. ¿Será posible? Pussar och kramar!





Coges a tres alemanes, dos austriacos y un suizo; a ser posible, mayoría de rubios merendables. A continuación añades cuarto y mitad de pantalones bávaros, una pizca de acordeón, unas cervezas XXL y lo aderezas todo con un suave recuerdo a 'We Will Rock You' de Queen. ¿Qué sale si lo agitamos todo en la coctelera? La respuesta es uno de los últimos éxitos schlager de Alemania: el grupo voXXclub, que ha llenado de gamberrismo folk el panorama musical teutón con su canción 'Rock mi'.

Andan desatados en las montañas centroeuropeas. Entre los calendarios de pastores ligeros de ropa y ahora grupos de música 'de tractor' van a terminar poniendo de moda el agroturismo alpino, una actividad bastante costosa mientras el franco suizo siga por las nubes y mis ingresos, bajo cero... Pussar och kramar!


Dicen que es en periodos de crisis cuando surgen las mejores ideas y los auténticos emprendedores demuestran su valía. Y eso debería ser así independientemente de que estuviéramos hablando del ámbito privado o del público, puesto que los funcionarios y personal de libre elección deberían trabajar codo con codo en la mejora del Estado, como en una empresa privada sus dueños y empleados para seguir ganando dinero. Eso sí, en el caso de lo público, y sobre todo en estos días, más que ganar, se trata de no perder. Para ello, qué mejor que crear vías de ingresos imaginativas y atrayentes, que ayuden a las paupérrimas arcas. Pero confiar que eso pase en España es como pedirle peras al olmo, porque por hache o por be, siempre se queda todo en papel mojado.



Correos es un buen ejemplo. La sociedad estatal cuenta con un servicio que me parece, a priori, la leche: la personalización de los sellos. Es sencillo: tú encargas tu propio diseño de sello y la Fabrica Nacional de Moneda y Timbre se encarga, una vez aprobado, de hacer los pliegos que necesites. Pues bien, lo que podría convertirse en una buena forma de ganar dinero se queda en nada por culpa de la mente privilegiada que decidió poner un precio desorbitado al servicio.



El pedido mínimo es de 25 sellos, un pliego que cuesta 30,79 €. Cada estampilla se corresponde con un sello de tarificación A, es decir, de envío normal entre dos puntos de España. Si se hacen las cuentas, podremos comprobar que cada uno sale por 1,23 €, por lo que el envío, que en el caso de que pusiéramos un sello no personalizado costaría 37 céntimos, se nos encarecería un 332,43% así, sin despeinarse. ¿Está alguien dispuesto a pagar unos 86 céntimos más por carta sólo por la pijada de poner un sello único? Es que ni cuando 'vivíamos por encima de nuestras posibilidades' tenía sentido...



Estoy seguro de que si cada sello terminara costando 40 céntimos, mucha gente se animaría a tener un detalle simpático esta Navidad o para enviar invitaciones de boda, por ejemplo, pero a ese precio... ¿En qué estaban pensando? ¿Tanto cuesta hacer las pegatinas? Pussar och kramar!



Hay veces en las que a uno le cuesta mucho entender algunas cosas del mundo de la moda. Sí, es cierto que todo es márketing y que se trata de vender y hacer las cosas atractivas, muchas veces sin importar la lógica ni que haya una razón sostenible, pero tampoco hay que pasarse. Es lo que he pensado al conocer Milk, la última colección de ropa interior de Aussiebum. La firma australiana ha presentado cuatro modelos fabricados ¡con fibras de leche! ¿Pero acaso la leche tiene fibras con las que se pueda tejer algo? ¿Es algodón mutante o se va a deshacer a nada que se moje, cual galleta?

Definen a estas piezas como ecosostenibles, muy ligeras y que permiten una perfecta aireación. No lo dudo, ya ocurre con la mayoría de los productos de esa marca, pero ¿en serio de fibra de leche? Claro que luego le das al play del vídeo y te ponen a un rubito merendable (que en las fotos sale fatal, pero en imágenes, mamma mía!) y se te olvidan las dudas e incluso acabas mirando el precio. Y eso sí que es volver a la realidad. No estoy yo para pagar 20 € por ellos; y como es una edición limitada a fin de existencias, estoy pendiente de un pedido desde hace más de un mes que me tiene en ascuas y me niego a comprarles nada hasta que no llegue, los Milk pasarán de largo.
Pussar och kramar!

Corto y pego la nota de prensa de LastMinute.com acerca de las 10 llamadas más curiosas recibidas por sus agentes. Algunas, sin duda, son para quedarse ojipláticos. Pussar och kramar!

1. Divertidos patinazos de la lengua: Ciertos destinos tienen nombres que pueden resultar exóticos para algunos clientes y esto provoca divertidos fallos en la pronunciación. Y sin duda, el nombre que genera más problemas en su pronunciación, según lastminute.com, es Fuerteventura, que algunos clientes han llamado “Frutte e Verdura” o “Future Venture”. Otros destinos complicados han sido “Reimeinei”, que resultó ser Rímini, o "Monike” por Múnich.

2. En el último minuto: No es inusual que los clientes llamen y comenten que se encuentran ya en la puerta del hotel donde quieren reservar una habitación en ese mismo momento. Un caso muy curioso fue el de un generoso cliente que reservó un viaje tres horas antes de la salida programada. Cuando su novia, al enterarse, le dijo que su decisión había sido demasiado precipitada y que no tendría tiempo de hacer su maleta, él se ofreció a comprarle toda la ropa que necesitara cuando llegaran a su destino.

3. Confusiones: Cuando un cliente reservó un vuelo para un país para el que era necesaria una visa de entrada y fue notificado sobre ello por el agente de viajes, su respuesta fue que efectivamente eso podría resultar un problema porque él no disponía de Visa, sino de Mastercard.

4. Secretos inconfesables: Algunas de las reservas que lastminute.com ha realizado a través del teléfono, han resultado ser Top Secret. Por ejemplo, uno de los clientes solicitó vehementemente no ser contactado por el Servicio de Atención al Cliente en relación a su reserva porque iba a viajar con su amante en vez de con su mujer. Otro fue mucho más allá al pedir que se protegiera su reserva con un código especial de palabras para asegurarse de que su mujer no pudiera descubrir nada.

5. Preguntas inusuales: Durante las llamadas, muchos clientes realizan consultas ciertamente curiosas. Una de las más extrañas fue la de un cliente que preguntó si podía entrar al hotel que había reservado sin zapatos y andar por sus instalaciones descalzo. Otros han consultado sobre si su hotel ofrecía servicio de acompañantes, si la habitación reservada tenía espejos en el techo, si había mosquitos en el hotel, si se podía dormir en el suelo e, incluso, si era posible reservar el hotel completo.

6. Ambiciones románticas: Algunos agentes de lastminute.com se han visto sorprendidos al convertirse en confidentes de la vida amorosa de los clientes. Uno de ellos, por ejemplo, preguntó si el hotel contaba con jacuzzi y un colchón confortable ya que estaba buscando una habitación muy sensual.

Por San Valentín, se ofrecen escapadas románticas que, a menudo, incluyen una caja sorpresa que los clientes reciben en la habitación del hotel. En una de las llamadas, un huésped comenzó a hacer preguntas cada vez más detalladas sobre el contenido de este paquete y cómo lo podía utilizar con su pareja. Las consultas llegaron a tal nivel de detalle que hicieron sentir avergonzado al propio agente de viajes que se encontraba al otro lado del hilo telefónico.

7. Deseos especiales: Una de las solicitudes más increíbles recibidas por el Servicio de Atención al Cliente fue la de un cliente que pidió que, mientras él estuviera fuera de vacaciones, el agente de viajes pudiera encargarse de recoger su correo y regar las flores de su casa. Otras curiosas peticiones han sido desde una cama de agua, hasta la organización de una gran fiesta de bienvenida en el hotel para celebrar la llegada de un huésped.

8. Problemas de pareja: Después de regresar de sus vacaciones, un cliente puso una reclamación a un animador del hotel donde se había alojado, por intentar ligar con su novia. En su queja, llegó a solicitar el despido de este trabajador.

Otro caso curioso fue el de una pareja que reservó unas vacaciones, pero poco antes del inicio del viaje el novio rompió la relación. Él no perdió el tiempo y solicitó un cambio de nombre en las reservas para su nueva novia –al mismo tiempo que pidió a lastminute.com que no avisara a su ex pareja sobre esto si se ponía en contacto con los agentes-. Un viaje puede ser la última tabla de salvación de una pareja. Un cliente reservó una escapada de lujo a Venecia, que le costó casi 2.000 euros. A la hora de reservar explicó al agente de Atención al Cliente que se enfrentaba a “fuertes discrepancias conyugales y no le quedaba otro remedio que trabajar duramente para redimirse”.

Otra pareja que contactó a los agentes de lastminute.com estaba obviamente muy lejos de la reconciliación. La mujer telefoneó para realizar una reserva para ella y su perro. Explicó que su mascota podía viajar con ella, su marido no.

9. Para gustos, colores: Es bien sabido que los colores pueden ejercer una fuerte influencia en el estado de ánimo. Así debía de pensar el cliente que se quejó porque la ropa de cama y las cortinas de su habitación no eran exactamente de la misma tonalidad.

Otro cliente reclamó porque había tenido que dejar de disfrutar de su querido English breakfast durante unas vacaciones en… Malasia.

10. Descuentos: La excusa más utilizada para solicitar un upgrade, un regalo o un descuento es la de la luna de miel, pero hay algunos clientes que realizan peticiones realmente increíbles. Éste es el caso de un padre que solicitó al agente de viajes que registrase a su hija de 16 años como si tuviera 11, para que el vuelo le resultara más barato. Más radicales son algunos clientes que han llegado a solicitar una única habitación para 10 personas –una petición que se produce de cuando en cuando, con variaciones en el número de huéspedes solicitados-.



No recuerdo haber iniciado muchos viajes un sábado por la tarde, pero Complutense obliga... O eso pensaba yo, porque no había caído que hoy 9 de noviembre es fiesta en Madrid y, por tanto, no hay clases. Como mi curso de Sueco se imparte los sábados por la mañana de forma intensiva, si queremos irnos a hacer una escapada, ésta debe ser a partir de la hora de comer y será necesario cogerse un lunes o incluso un martes. Es lo que hemos hecho este fin de semana.

Dentro de unas horas nos vamos a una ciudad que a todos mis amigos que han estado les ha encantado: Oporto. Nosotros la teníamos en la lista de sitios a los que queríamos ir desde hace mucho tiempo, pero ha sido ahora cuando se ha dado la ocasión, encima a un precio increíblemente bueno. Y como estamos enamorados de Portugal, su comida, su café, sus pasteles, su gente, su idioma... pues raro será que no vengamos igual de extasiados que el resto. Y, por supuesto, con la maleta llena de café y no sé si habiendo probado o no un rico pastel de Belem, que uno sigue a dieta, aunque no precisamente para adelgazar.

Esto quiere decir que no actualizaré mínimo hasta el miércoles, cuando espero contar las bondades de la ciudad, presumir de haberme encontrado allí con una amiga y no por ello menos culjanter y admirada (eso sí, me da rabia no ser el primero en verse en Oporto con ella porque ya estuvo la otra culjanter haciéndolo hace años...) y, sobre todo, habiendo disfrutado con mi chico de unos días solos, que lo necesitamos. Pussar och kramar!

Las tiendas de aplicaciones para móviles y tabletas están a rebosar de app de todo tipo. A mí no me suelen interesar, pero de vez en cuando das con alguna que te soluciona alguno de esos #dramasdelprimermundo que tanto nos desvelan. Es como la versión gratuita de Parcel, que te tiene informado del estado de hasta tres envíos para que el mensajero no pase de largo mientras tú estás comprando manzanas reinetas (¿os he dicho que he aprendido a asarlas al microondas sin calorías?), o el Shazam.

Reconozco que con ésta última tengo una relación de amor-odio. Amor porque creo que es interesante y todo lo que me sirva para descubrir nuevas canciones es bienvenido. Odio porque mi teléfono móvil de mierda apenas tiene memoria y ocupa tanto que me lo suele petar a nada que pide actualizarse.

Hace unos días me encontraba en el probador de una tienda de ropa (Tenkey, mi nueva marca fetiche) con la que luego fue mi nueva camisa blanca, cuando sonó una canción en el hilo musical. La llevaba oyendo un minuto o así y ya decidí que me encantaba y que quería saber qué tema era, así que saqué el Shazam. Casi me desespero porque pensé que, a la velocidad que suele ir el móvil, no llegaría a tiempo de ponerlo a buscar. Para mi sorpresa, lo logré.

Y para mi desmayo, resulta que la canción que sonaba ¡era de una cantante española! Ni el ritmo, ni la producción, ni el estilo me hicieron pensar que se trataba de una compatriota. ¡Y mucho menos de Angy!, aunque esto es normal porque no he seguido su carrera y no distingo su voz ni me sé sus canciones. Lo que sí tengo claro es que su Boytoy, que lanzara hace ocho meses ya, me encanta y se ha convertido en uno de los descubrimientos del mes, que por cierto está siendo prolífico en canciones...
Pussar och kramar!

¿Cuánto pagarías por una camiseta oficial de la selección de fútbol de Letonia? "Y para qué quiero yo una camiseta de Letonia", será seguramente lo primero que se te pase por la cabeza. Pues sí, eso mismo pensé yo también, pero ya puestos, si hubiera que poner un precio, ¿cuánto sería? Si la respuesta es 1 euro, entonces Ebay lo pone fácil.

Me he enganchado a la web más famosa de subastas y compras online. Poco a poco me he ido enterando de muchos trucos y encuentras auténticas gangas. No, no me he acabado comprando la camiseta de fútbol letona (aunque reconozco que, en materia de equipaciones futboleras, me llama mucho la atención la de rayas grises y negras del Atlético de Madrid), pero eso no quita para afirmar que por ese precio, siendo nueva, es toda una ganga.

Así, el otro día cayó una camiseta original de Ben Sherman por menos de 15 € gastos de envío incluidos. Siempre quise tener una y casi me la compro cuando se pusieron de moda gracias a Operación Triunfo, pero no lo hice. Ahora, aunque estuve dudando en si decantarme por la clásica o por una diferente, ya me he quitado la espinita. La elegida... pues ya la luciré cuando llegue, que no es plan de desvelarlo todo.

Y también han caído tonterías que valen 1 euro y que, como no siempre pagas gastos de envío, se convierten en la tontada que le da un poco de sal al día: que si una funda de pasaporte coreano, que si una libreta-manzana, que si un infusionador en forma de fruta... A este paso, me veo pidiendo a Ebay que me inhabilite la cuenta un mes, que me arruino euro a euro...
Pussar och kramar!