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Hvad er klokken?

El rey de la casa


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Hace unos días vi el capítulo de Navidad de Downton Abbey. El año pasado me lo perdí y acabé viéndolo a destiempo. Menos mal que no ha ocurrido lo mismo éste, porque me hubiera perdido un impactante final de temporada (tranquilos, no hay spoilers). El caso es que (y creo que esto se puede contar) el personaje que más me gusta (en el sentido de ponerme contento), Tom Branson, el ex-chófer, protagonizó uno de los momentos más horny de la temporada, con una escena sin camiseta que casi me obliga a ir a por mis sales para reanimarme (sí, sigue habiendo una carpetera dentro de mí).




El caso es que lo tenía como un guilty pleasure, porque nunca nadie hablaba de él (en todo caso, lo hacían de Ed Speleers), pero tras verlo en una lista de los más hot de 2012, creo que ya puedo hacerlo público. Me encanta y me pone mucho el actor que interpreta ese personaje: Allen Leech. Irlandés de 31 años, dicen algunos amigos que es justo mi tipo. Yo añado que al 100%, o al menos lo que se ha podido ver de él...

Ya de jovencito apuntaba maneras. Es guapo, lo sabe y lo explota como galán. Sabe que el uniforme de chófer le sentaba genial, pero aún mejor le queda el chaqué (y si encima sonríe con él puesto, mamma mía...). El caso es que, cuando menos pensaba que podría interesarme un irlandés, va y uno de pura cepa se pone en los primeros puestos de la lista de más deseados... ¡Tiembla Channing, va a por ti! Pussar och kramar!

Llevo unas semanas algo nostálgicas. Cuando no es una película, se trata de un progrma de televisión o de una canción. Hoy estuve recordando una que me gusta mucho desde que la descubrí a finales de los 90: 'Wo bist du jetzt' del grupo Echt. Se trata de una de las canciones en alemán que más me han gustado y su melodía me ha acompañado desde entonces.



Echt es uno de los grupos que descubrí gracias a la llegada de la televisión por satélite, que inundó de cadenas alemanas mi televisor. Además, en mis años en Pamplona también la pude ver, por lo que durante los últimos años del siglo XX conocí a muchos grupos y cantantes de ese país. En el caso concreto de esta banda, que no tuvo mucho éxito tras su primer disco y que se disolvió al poco tiempo, recuerdo que me encantaba su cantante. Kim Frank, que así se llama el chico, me parecía guapísimo y yo, con mis 20 recién cumplidos, aún tenía alma de adolescente carpetero. ¿Era o no guapo?


El caso es que el chico, para mi desgracia, es el vivo ejemplo de que mi teoría sobre los alemanes es casi una ley natural: de jovencitos, todos muy guapos, pero en cuanto comienzan a envejecer y pasan de los 30, muy pocos se salvan de la quema. En este caso, el Kim de 2012 no es, en cuanto a atractivo, ni sombra de lo que fue. Una pena. Pussar och kramar!

Ojalá tuviera un piso con una pared suficientemente grande y con espacio disponible para colocar allí este calendario Stending que descubrí gracias a Raquel GratisTotal.






Quedan pocos días para el cambio de era, el fin del mundo, el apocalipsis espiritual o lo que fuera que quisieron decir los mayas con sus predicciones sobre lo que acontecería el próximo 21 de diciembre. Tan sólo espero que no se acabe el mundo literalmente porque haber disfrutado sólo de una semana de libertad laboral me parece muy injusto y yo nunca le he hecho nada a ningún dios precolombino para que me venga a fastidiar. De hecho, como dijo un profesor que tuve en la Facultad, los españoles que vivimos en España es casi seguro que no tenemos antepasados que hicieran nada en América porque la mayoría de los que fueron no volvieron. Así que a mí, que no me miren.

El caso es que si algo va a acabar este viernes es, precisamente, la expresión '¡los mayas!', que tanto hemos oído este último año y que, al menos a mí, tanto me ha divertido. Cuántas cosas extrañas y surrealistas hemos vivido este 2012 que sólo se explicaban con un hilarante ¡LOS MAYAS! Habrá que buscarse alguna nueva creencia, secta, religión... lo que sea que pronostique un nuevo apocalipsis para 2014 o así, cómo si no nos vamos a explicar el descrédito diario. ¿Alguien sabe de alguna?
Pussar och kramar!

Dicen que las tradiciones están para no cumplirlas. ¿O era al contrario? El caso es que una de las costumbres navideñas que más disfruto es volver a ver 'Love Actually'. Creo que el año pasado no lo hice, y si me apuran, ni el anterior, pero el sábado volví a cumplir con el mandato. Qué decir de mi película preferida: me volví a emocionar, a pesar de que me sepa los diálogos de memoria. Escenas soberbias siguen sobrecogiéndome, haciéndome llorar y, sobre todo, reconciliándome con los sentimientos cursis.

Es curioso cómo empiezo a fijarme cada vez más en escenas y situaciones en las que antes no reparaba. Pero hay algo que nunca cambia: mi adoración por el personaje de Natalie, la chica que conquista el corazón del Primer Ministro. Me encanta. Es adorable y no puedo evitar, al acabar la película, irme a Google e investigar qué ha hecho últimamente la actriz que le da vida: Martine McCutcheon. Mi sorpresa suele ser la misma: desde 'Love Actually', apenas ha hecho nada: alguna serie que no ha pasado de la primera temporada, apariciones en televisión como jurado de concursos... Y lo más llamativo: hacer de Carmen Machi en Reino Unido. Ella es la imagen de Activia, aunque sin necesidad de acosar a todo el mundo obligándoles a comer yogur.

Eso sí, como bien dice Martine, en Navidad, ¿a quién no le sienta bien algo ligero como un yogur con bífidus? Pussar och kramar!



Hace unos años, en la redacción de la revista en la que trabaja por aquel entonces, se propuso hacer un 'amigo invisible' por Navidad. Obviamente, no era obligatorio, por lo que se apuntó el que quiso. En este caso, fui el único de la revista que no se animó. Mi razón era muy sencilla: no me apetecía regalar nada a aquellos que me caían mal, y yo este tipo de cosas las hago con mis amigos y no con mis compañeros de trabajo.

Os hablo de una redacción en la que era patente que había diferentes facciones y en la que algunos no soportábamos a otros, en un gesto recíproco en la mayoría de los casos. ¿Qué sentido tenía hacer un amigo invisible? Ninguno. Lo más surrealista es que, de las muchas miradas de desaprobación que me lanzaron, las peores fueron precisamente las de las personas a las que no quería regalarles ni un chicle usado. ¿En serio les podía molestar algo que realmente era, para ellos, de lo más beneficioso? (Porque ellos se aseguraban que tampoco me iban a tener que comprar nada a mí).

He tenido la fortuna de ser redactor de Belleza durante muchos años. A los compañeros que me caían bien les regalaba los frascos de colonia y tratamientos cosméticos que me llegaban para fotografiar y probar. Así, los de esa redacción estaban bien servidos, por lo que no necesitaban que yo entrara en el amigo invisible. ¿Por qué algunas empresas e incluso los propios trabajadores se empeñan en hacer este tipo de acciones forzando una hermandad falsa en vez de poner de su parte para que todo el mundo se lleve bien los 365 días del año? ¿De qué se trataba? ¿De darnos regalos a la hora de comer y por la tarde volver a escupirnos a la cara? Pues que no cuenten conmigo. Hipocresías, las mínimas. Pussar och kramar!


Ayer conocí al chico que va a ocupar mi puesto en la revista. Me dio un poco de pena, porque el pobre nunca en su vida ha escrito o editado nada relacionado con el sector del lujo. De hecho, hasta ahora pertenecía a la sección de Nacional del diario, lo que le ha preparado para escribir de muchos temas de actualidad, pero no de los que solemos escribir en mi dentro de unos días antigua redacción.

No pasaría nada si en mi revista hubiera un equipo más extenso. Cualquier periodista medianamente interesado en hacer un buen trabajo puede adaptarse a cualquier sector. Le costará más o menos tiempo, según la complejidad, el hacerse con las fuentes, la teórica, los temas... pero siempre lo terminará consiguiendo. Sin embargo, como es el caso, si no hay un equipo que le respalde, el proceso se convierte en una travesía por el desierto. Es decir, si hubiera, por ejemplo, un jefe de sección y varios redactores, que llegue una persona que no sabe no supone una crisis porque entre todos se le enseña y éste empezará con pequeñas responsabilidades hasta que esté preparado. El problema es que aquí él será el primero y el último, como ocurre conmigo ahora, pero sin mis muchos años de experiencia. Somos dos redactores y una redactora jefe, poquísimos como para enseñar a nadie.

Le deseo lo mejor. No me ha caído nada mal y espero que sepa hacerse con el ritmo de la revista, que es bastante trepidante. También espero que tengan con él la paciencia que merece, porque no se le puede exigir que esté al 100% en dos días, y que sepan explicarle las cosas, aunque eso suponga tener que parar unos minutos su propio trabajo para encauzar al nuevo en el camino acertado.

Yo, por mi parte, me despido con una entrevista a cinco páginas (hay mucha foto, no son cinco páginas de texto) a José María Manzanares que, si no hay cambios de última hora, será también la portada. Así da gusto marcharse. Y creo que mi trayectoria y mi trabajo en Fuera de Serie se merece esa portada final.



Gracias al blog Burbujas de Deseo me he enterado de que a Aussiebum le ha salido una competencia bastante feroz en su propio país. La firma se llama 2Wink Australia y prácticamente juega con las mismas armas: ropa interior y bañadores con un catálogo amplio que contente tanto a los que buscan piezas clásicas, aunque con un toque de color y moderno, como a los que prefieren ir incómodos y causar sensación si toca bajarse los pantalones (o que prefieren ir con el culo rozando el pantalón, que también los hay).

Las prendas no son demasiado estrafalarias y no parece, como en algunos modelos de Aussiebum, que sea necesaria una cinturilla de avispa o querer enseñar más de la cuenta porque apenas mide la tela unos 20 cm2. Para su última campaña de bañadores han escogido a un modelo rubio que se llama Justin y que ya he decidido que no me importaría conocer. Me gusta especialmente el bañador que luce en las imágenes de arriba, de dos colores, aunque no me decido entre el turquesa y el magenta... Eso sí, lo que no me termina de convencer es que lleve un marca-paquete, que ellos llaman "bulge booster" y que viene a ser un elástico que rodea el escroto por abajo ayudando a subir y juntar los testículos y, de paso, el pene. ¿No será incómodo?



Pussar och kramar!




Una de las cosas que más te sorprenden cuando visitas Reino Unido es lo feos que son los británicos de pura cepa. Afortunadamente para ellos, el crisol de culturas que trajo el colonialismo y la globalización va a mejorar bastante la especie, pero es imposible negar que el inglés es feo. Mejor dicho, muy feo. Sin embargo, como ocurre en aquellos países donde la fealdad es mayoría, cuando aparece un guapo, éste es el doble, triple o cuádruple de bello de lo que sería en otro país, simplemente por exotismo.



Ejemplo de ello son los chicos del club de remo de Warsick, que llevan varios años realizando un calendario desnudos con fin solidario. Este 2013, el beneficiario es la fundación que el jugador de rugby Ben Cohen ha creado contra la homofobia en los colegios. Una gran causa que se refrenda con cuerpazos y algunos de los rostros y culos más interesantes de Gran Bretaña.



El remo, un gran deporte que moldea cuerpos interesantes y mentes comprometidas con buenas causas. ¿Qué más se puede pedir? Pussar och kramar!

Warwick Rowing 2013: Brokeback Boathouse from Progressive Media on Vimeo.

Hoy cumplo 34 años y no lo voy a negar: me encantan los 4 de diciembre. Y eso a pesar de que no he sido una persona dada a hacer grandes fiestas o a recibirlas por sorpresa (eso sí, las que tuve fueron para mí momentos inolvidables). Vamos, que no suelo darlo todo por mi cumpleaños, pero sí los disfruto y me gusta sentirme el 'rey por un día' de mi entorno.

Este año va a ser un poco diferente. Las circunstancias así lo han querido. Dentro de diez días, el 14, será mi última jornada como redactor de Fuera de Serie, la revista para la que he trabajado los últimos siete años. Me voy dentro del ERE que ha afectado a mi empresa y, afortunadamente, será con una buena indemnización. La decisión ha sido voluntaria, incluso mi director trato de impedir mi marcha, pero está sopesadísima desde hace mucho tiempo y no iba a retrasarlo más. Llevaba algunos años muy descontento con la deriva profesional en la que me vi metido por decisiones en las que no tenía ni voz ni voto y ahora mismo me urgen muchísimo más llevar a cabo proyectos personales y de salud.

Se me hace muy raro dejar la revista, pero especialmente dejar un trabajo en un momento en el que el periodismo español se reinventa pero no sabe en qué, y donde sobran muchos profesionales. Ojalá pueda hacerme un hueco en esta nueva situación, porque no quiero dejar de escribir o de ejercer en un mundo en el que siempre he querido estar. Estudié la carrera por una vocación firme y férrea y sé que aún la mantengo. Me daría mucha pena que, dentro de unos años, tenga que admitir que 2012 fue mi último año de periodista. Aunque, ¿quién sabe? Igual la vida me tiene reservados trabajos, profesiones y oportunidades mucho mejores. Aún así, siempre seré periodista.

Voy a tomarme un tiempo para mí. Entre las navidades y que me voy a hacer un viaje, el primer objetivo es despejar mi mente. Quiero expulsar de mi cuerpo todos los malos espíritus y nubes negras que he tenido que mantener a raya durante más de un año y medio para no caer en una depresión y respirar, al fin, libre de yugos. No os podéis ni imaginar lo que ansío empezar el próximo enero con mi proyecto de vida.

Últimamente oigo mucho la palabra 'valiente'. Es así como me definen muchos de mis compañeros por dar un paso al frente y negarme a seguir en una situación injusta pero necesaria para pagar hipotecas, colegios, créditos... Yo no me considero un valiente. Llevo tanto tiempo meditando pros y contras, analizando esta decisión, que, al dilatarse tanto entre que la tomé y he podido llevarla a cabo, casi que parece un paso natural, como si tocara obligatoriamente. Si soy valiente o no, lo veré después, cuando tenga que enfrentarme a los malos momentos, a los bajones, a la desazón e impotencia de ver que las cosas no salgan como estaba previsto. Pero no me importa reinventarme las veces que haga falta para ser feliz y sentirme vivo y completo. ¿Quién dijo miedo? Feliz cumpleaños. Pussar och kramar!





Una escena imborrable ha sido versionada...