Archives

Hvad er klokken?

El rey de la casa


WorldKnown

WorldKnown

Galería de arte

buy posters and art prints



Yo soy uno de esos perezosos que por las mañanas suficiente tienen con arrastrarse hasta la ducha y hasta la cocina para preparar el desayuno, como para ponerse a ver por la ventana si llueve o si hace frío. Como se ve que no soy el único que encaja en ese perfil, el diseñador Nathan Brunstein ha creado un prototipo de tostadora que espero que algún día vea la luz. Gracias a una conexión wi-fi, Jami, que así se llama, es capaz de conocer el pronóstico del tiempo para tu ciudad y, mientras tuesta una rebanada de pan de molde, 'imprime' sobre ella la previsión y el rango de temperaturas. Así, basta un mordisco para conocer en tus narices si sales con abrigo, con rebequita por si refresca o en manga corta. Pussar och kramar!



The New York Times publicó hace unos días una serie de fotografías en las que abordaba la crisis en España desde el punto de vista de los que no tienen nada, de los que rebuscan en la basura por comida o de los que se echan a la calle luchando por lo que consideran justo. Muchos se llevaron las manos a la cabeza, porque es cierto que es una situación que, aunque real, no está tan extendida como para que se pueda dar una imagen a los lectores de que ése es el día a día en nuestro país.

A mí las imágenes me impactaron, pero me sirven para reafirmarme en una reflexión que llevo tiempo defendiendo. Si en vez de ser de España, nos dijeran que son de Grecia, ¿cuántos reaccionarían igual? Si sabemos que aplicarlo a nuestro país es exagerado, ¿por qué hemos permitido e incluso aceptado que sí es así la realidad griega? En el país heleno lo están pasando fatal, pero las noticias son tan fatalistas que prácticamente parece que millones de ciudadanos de ese país viven en la indigencia y apenas nadie puede comprar comida. Es decir, por qué no aplicamos los mismos parámetros para unos y para otros. Los que ponen el grito en el cielo cuando en el extranjero hablan de España casi como república bananera, y salvando las distancias, ¿por qué en su mayoría no tienen reparos en hablar así de Portugal, de Grecia o de Chipre?

Creo que hay que saber separarse de las noticias un poco, ver otros ángulos y no globalizar a todo un país algo que, quizás, no está tan sobradamente extendido. Y, sobre todo, el mismo respeto que se quiere para uno, es el que hay que dar a los demás, sin mirar por encima del hombro, como se ha hecho. Pussar och kramar!









La multiplicación de programas de talentos, sobre todo musicales, empieza a ser preocupante. Da igual que estemos hablando de España, Ucrania, Holanda, Brasil o Nueva Zelanda. Raro es el lugar que no cuenta con varios formatos, y la mayoría de ellos por la sexta, novena o décima edición. También será raro aquel país en el que el público recuerde a todos sus ganadores, y muchos menos que realmente hayan tenido éxito.

Y no porque los chicos no se lo merezcan, porque han concursado voces prodigiosas que, gracias a YouTube sobre todo, han emocionado en los cinco continente, sino sobre todo porque realmente no hay mercado, ni tiempo, ni espacio en el cerebro para tanto cantante con aspiraciones de éxito. Desconozco en otros países pero en España, además, se riza el rizo con la repetición de concursantes de un programa en otro. Así, hay personas que participan en 'La Voz' que ya lo han hecho en ocho concursos anteriores. Y sí, están en su derecho y es legítimo pero, ¿realmente creen que a la octava va la vencida? ¿Es sólo mediante concursos como se puede dar el campanazo musical? ¿Y si no lo dio en el primero en el que participó, cómo va darlo ahora que la gente ya estád e vuelta y no hay tanto seguimiento ni audiencia?

Estos programas se han quedado en un producto de usar y tirar. En algo que se e hoy, te emocionas hoy y mañana ya vendrán otros a emocionarte. Y gracias a YouTube, del país que elijas al azar. Pongamos, por ejemplo, el Factor X de Ucrania. ¿Qué pasa cuando una chica con una voz rasgadas parecida a la de Anastacia se atreve con 'Euphoria' de Loreen? Que flipas en colores ante una maravilla vocal. Julia se sale. Impresionante. ¿Tendrá éxito? Quien sabe, pero hoy es la que me ha emocionado. Pussar och kramar!



PD: ¿Alguien se acuerda de quién ganó el concurso 'El Número 1' de Antena 3?



Reconozco que tengo debilidad por Daniel Brühl. El actor alemán me encandila desde que lo entrevistara antes del estreno de 'Good Bye, Lenin', la película que le catapultó a la fama. Fue una de esas casualidades que nunca podré agradecer suficiente al destino, ya que no era mi cometido encargarme de temas de cine, pero en la revista en la que trabajaba en ese momento no sé qué pasó, que me enviaron a mí. Descubrí a una persona interesantísima y, por supuesto, merendabilísima.

El caso es que este fin de semana vi una de sus últimas películas: 'Der Ganz Grosse Traum', que en España se ha traducido como 'Unidos por un sueño'. Me encantó. Cuenta, basada en hechos reales, cómo el fútbol llegó a Alemania gracias a Konrad Koch, que es el papel que interpreta Brühl. Este señor, un alemán educado en Inglaterra durante las guerras franco-prusianas, es contratado por una escuela para que sea el primer profesor de inglés del Imperio germánico. Poco interesado en las fórmulas de disciplina y rectitud de la época, les enseña a sus alumnos el deporte del balón como vía para conocer la lengua de Shakespeare. Visto como una mala influencia del enemigo inglés, el fútbol soportó prohibiciones (en Baviera estuvo prohibido jugar al fútbol en los colegios hasta 1924) y todo tipo de penurias, pero la realidad es la que hoy vivimos todos: la Bundesliga y un país que ya sabe lo que es ser campeón del mundo.



Daniel está soberbio en su papel y borda el acento inglés como si realmente fuera de Oxford y no de Colonia con ascendencia española. Su belleza es tal que incluso caracterizado al gusto de la época, con bigote y patillas, deja de estar tremendamente atractivo. Y si a eso le sumas una larga escena en la que su vestuario consiste en no llevar nada puesto... qué más pedir. Pussar och kramar!



Starbucks es una empresa con muchos enemigos declarados y leyendas negras (apoyo a los ultras de Israel, explotación medioambiental para la fabricación de vasos...). Sin embargo, no lo estará haciendo tan mal en cuanto se le toma como ejemplo de buen trato al cliente y ser capaz de entablar una relación donde prácticamente siempre hay retorno. Cómo será que incluso hay bancos como Novagalicia que piden a sus empleados que imiten a los baristas de la cadena norteamericana.

La mayor crítica que recibe Starbucks es su precio. Sí, es cierto que pagas mucho dinero por un café. El margen de beneficio de cada Frappucino, Moca Blanco o Latte seguro que es altísimo, pero no nos engañemos. El 1,50€ que llegan a pedir en Madrid por una taza ridícula o un vaso de cristal ardiendo en cuyo interior apenas caben 15 o 20 cl implica un beneficio muchísimo mayor, ya que ese café apenas cuesta 2 céntimos reales.

El caso es que esta experiencia Starbucks, para bien o para mal, funciona. En mi caso, así ha sido. Me gusta mucho ir a estas cafeterías. No voy mucho, pero la razón es que soy muy vago, ya que me da pereza ir andando o en bus hasta la más próxima de mi casa, y tampoco hay ninguno donde trabajo. Pero me tienen conquistado. Por ejemplo, porque no tienen problema en cambiarme todo el café si no era lo que realmente pedí o si se dan cuenta de que pido alguna cosa nueva para probarla y luego no me gusta. El caso más amable me pasó cuando pedí la nueva bebida de coco, lima y menta. A mí no me gusta la menta, la detesto, por lo que pregunté si podía ser sin menta. Me dijeron que era imposible porque el sirope o lo que usaran ya estaba preparado de ese modo, y que realmente el coco, que era lo que yo buscaba, apenas era un poco de aroma. Cuando vieron los baristas mi cara de desilusión, una me guiñó y me dijo, "si me prometes que mi jefa no se entera, te hago un Frappucino de coco, aunque no esté en la carta". Y dicho y hecho. Me hicieron feliz y por supuesto que mereció la pena gastarse ese dinero.

Aquí en España estamos acostumbrados a que nos atiendan mal. Vemos normal que un camarero no se dirija con educación y respeto, y que espete un "Dígame qué quiere" como si nada; que la cajera no nos devuelva el saludo, que el chófer del bus tampoco, que apenas haya conversación entre tendero y cliente... No se trata de llegar al extremo de la charla que tienes con el peluquero, pero sí quizás darle un 'toque Starbucks' a todas las relaciones comerciales. ¿Es mucho pedir? Pussar och kramar!



El chico de la foto se llama Seth Kuhlmann y se define como modelo, cantante, bailarín, actor y guerrero del amor, o al menos eso es lo que dice en su web. El caso es que este caballero es conocido prácticamente por su trabajo como modelo, y aunque no dudo de que tenga el resto de los dones que afirma, dudo mucho que sea capaz de hacer el resto con la perfección con la que sabe posar enseñando su cuerpazo. Porque le da igual que sea con un jockstrap o en bolas. Él sabe quedar siempre perfecto (reconozco que los colmillos algo grandes son una de mis debilidades).



Con base en Nueva York, tiene una fructífera carrera. De hecho, lo que hizo que me fijara en él fue que tuvo el honor de ser el protagonista de la portada del número de verano de la revista francesa Têtu. No será por grandes portadas, pero es que la suya, en mi opinión, ha sido una de las que más arfñamuff me ha puesto en mi vida. Su sonrisa, su belleza, su cuerpo, su pezón, sus abdominales... y qué decir de la foto que tiene en el interior con ese bañador naranja... ¡Si conociera al fotógrafo le compraba el .raw para poder tenerla a tamaño real en la pared de mi casa!



Seguirle la pista a Seth es bastante fácil, ya que tiene cuenta de Twitter, aunque donde más se le ve es en Tumblr, ya que hay cientos de fotos suyas etiquetadas (algunos afirman haberlo visto en Grindr). Como todo modelo que se precie, es narcisista y egocéntrico, aunque no es muy complicado de entender si con ese cuerpazo se le abren todas las puertas, piernas, ventanas y lo que haga falta. Vamos, que no parece que lo esté pasando mal en su día a día.

En sus editoriales y trabajos, si toca jugar con la ambigüedad gay, lo hace. Y si toca desnudar, también lo hace. Es lo que hace grande a un modelo profesional, que sabe que su cuerpo está para ser admirado en toda pose o circunstancia. Con 22 años, tiene aún mucho por hacer en este mundillo. Lo que no entiendo es cómo no ha sido fichado en exclusiva por Abercrombie, Calvin Klein o Ralph Lauren. Si yo fuera el dueño de alguna de estas firmas, le hubiera puesto sobre la mesa un contrato vitalicio el primer día. ¡Ay, omá! Pussar och kramar!





El clavadista australiano Matthew Mitcham no sabía que le estaban haciendo una foto en el momento en el que estaba más concentrado antes de saltar... Pussar och kramar!



A nadie le extraña ya que el fútbol sea considerado mucho más que un deporte. Bueno, más que el fútbol, las ligas de fútbol profesional, porque aún son muchos los que juegan sólo para divertirse. El caso es que jugadores, clubes y federaciones mueven millones de euros cada año, lo que ha convertido a todo lo que rodea a esta competición en una especie de minas del Rey Salomón.

Parte de este dineral se debe a los contratos publicitarios. Son muchas las marcas que matan por fichar como embajador o como protagonista de sus campañas a nombres como Cristiano Ronaldo, Leo Messi o Fernando Torres. Pero, ¿qué pasa cuando nadie quiere contar contigo, a pesar de ser jugador del Barça o del Real Madrid? En todo vestuario hay clases, sobre todo salariales y tácticas (suplentes o titulares), pero ¿qué pasa con la imagen de cada jugador y cómo se cotiza? Se quiera o no, la realidad es que todo va ligado, porque las fichas suben cuando los jugadores son mediáticos más allá del terreno de juego. La frivolización del fútbol lo exige, y vende más camisetas con ello. Del mismo modo, una ficha mayor se acompaña de una mayor presencia en el campo que justifique ese desembolso.

Hace años, meses antes de que fichara por Mango, un ejemplo de ello era Piqué. El jugador catalán estaba desesperado por ser contratado como imagen o embajador de alguna firma grande. Para ello, no tenía problema en dar entrevistas a muchos medios, especialmente si eran revistas que le ofrecían la posibilidad de hacer una editorial de moda, en la que el chico pudiera demostrar sus dotes como modelo. Él mismo se lo reconoció a compañeros de cabeceras de mi empresa. La jugada le salió redonda. Otros nombres que recuerdo de aquella época fueron Miguel Torres, en su periodo madridista; Víctor Valdés y un jugador del Atlético de Madrid ya retirado (en este caso, pretendía tener una visibilidad mediática para ser fichado como comentarista deportivo).

Todo esto viene porque ahora empieza a moverse mucho el nombre de Albiol entre los medios no deportivos. Parece ser que no hay problema en contar con él para hacer editoriales y reportajes. ¿Estará buscando el madridista un contrato con alguna firma de ropa o relojes de alta gama? ¿O querrá mayor presencia mediática para mejorar su ficha? Sea lo que sea, que nadie se extrañe si aparece en cuatro o cinco revistas masculinas o suplementos dominicales de aquí a Navidad... Pussar och kramar!



En la Casa Blanca de Estados Unidos se toman cada día decisiones que afectan a los ciudadanos de todo el planeta. Pero, además de centenares de funcionarios, militares y políticos, hay hueco para que trabaje allí un maestro cervecero, el chef Sam Kass, que se encarga de preparar dos cervezas exclusivas para el presidente Barack Obama.

Fabricadas con miel de las propias colmenas del edificio (se instalaron en 2009), son las primeras cervezas destiladas en tan insignie lugar, aunque no las primeras bebidas que elabora un presidente estadounidense. George Washington fabricó cerveza en su plantación de Mount Vernon, mientras que Thomas Jefferson produjo vino.

El interés generado por las recetas de las cervezas -la rubia y otra negra, ambas con miel- llevó a que un grupo de partidarios de la transparencia en asuntos gubernamentales y de entusiastas por la fabricación hogareña de cervezas iniciaran una petición a la Casa Blanca. Otro entusiasta de la cerveza doméstica, incluso, inició una gestión formal amparada por la Ley de Libertad de Información para obtener las recetas y obtuvo el respaldo de más de 3.000 firmas. Con tanta presión, el despacho de Obama no tuvo más remedio que informar del secreto esta semana.

Me apostaría algo a que, si Obama abandona la Casa Blanca, su cerveza pasará a ser producida en serie por alguna empresa espabilada. Si se hizo con Duff, ¿por qué no con la White House Honey Ale? Pussar och kramar!