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Hvad er klokken?

El rey de la casa


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Creo que he visto de todo en televisión, pero nunca un 'reality' en el que el protagonista fuera una línea aérea. En Australia lo han hecho con Tiger Airways. Sus empleados de tierra, sus azafatas, sus pilotos y, sobre todo, sus pasajeros son los protagonistas. Pero que nadie espere un rollo ñoño de historias de encuentros familiares lacrimógenos en el aeropuerto. No. Aquí de lo que se trata es de mostrar la cruda realidad, sobre todo los momentos malos, las peleas en facturación, los clientes enfurecidos, los empleados pasotas tratando de justificar sus malas acciones... y todo frente a una cámara.

En España, el programa, que se llama 'Air Ways', se emite en el canal Xplora. Hace un rato vi por primera vez uno de sus capítulos. Aluciné tanto con lo que vi, me indigné tanto con lo que pasaba, especialmente por las extrañas políticas de la compañía, que me bastaron diez minutos para decidir que jamás en mi vida volaré, si tengo la suerte de ir a Australia, con esa compañía. No sé si es una especie de RyanAir del Hemisferio Sur o qué, pero era inaudito todo lo que vi. Pero lo más extraño es que la compañía aérea considere que le hace bien este tipo de programas. No creo que ningún australiano, tras verlo, le entren ganas de comprarse un billete. Por no tener, ni siquiera admiten política de vuelos en conexión, por lo que se lavan las manos si se retrasa el primero y pierdes el segundo, así como dos empleados tienen que atender una cola de más de dos horas de espera y no dudan en mandarte de nuevo a hacerla si te pasas ¡200 gramos! en el máximo de equipaje, que es 15 kg.

¿Es que en Australia no hay profesionales de la Comunicación Corporativa que aconsejen parar esta imagen tan desastrosa para la aerolínea? Pussar och kramar!


Quizás sea la edad, pero estoy en plena fase de llamada del reloj biológico y, si antes ya era 'niñero', es que ahora ando desatado. Este verano me dediqué a dar un biberón a un bebé riquísimo y, por mí, le hubiera dado uno todos los días. Es una tontería, pero cómo disfruté dando de comer a ese pequeño (todo sea cierto, es un niño muy bueno y no da nada de guerra, por lo que no me crispó ni me puso de los nervios en ningún momento). Por otro lado, tengo amigos que están a punto de adoptar y otros que han adoptado recientemente, por lo que no paro de darle vueltas a la cabeza con el tema.

Pero lo más fuerte es que, cuando no estoy meditando sobre el mejor momento para comenzar el proceso de adopción y todo lo que debemos mejorar económicamente para ello, en lo que pienso es en mis sobrinos. Tanto los que -espero que pronto- tenga mi hermano como los de mi cuñado. Sobre todo los de éste último, porque el cóctel genético puede ser de traca, de tener a un modelazo exótico y escultural si las estrellas se alinean. Padre español, rubito, de ojos azules brillantes y muy bonitos. Madre coreana, muy guapa, sonrisa genial. Para darle más lío, nacería en Tokio. ¡El niño hablaría coreano, japonés, español y lo que aprenda de inglés en el colegio! Vamos, el Premio Nobel está asegurado. Palabra de tío. Pussar och kramar!

Estoy muy contento. Ya está operativa la web que me han realizado los artistas de efecinco para que me sirva como plataforma curricular y profesional. Se trata de una web en la que está mi CV, pero también algunos de mis mejores reportajes (PDF y vídeos de Orbyt) y mis redes sociales. Asimismo, hay pequeños ensayos sobre mis opiniones sobre el mundo del lujo y la comunicación, ya que quiero también dar un perfil de consultor, además del de periodista. Me gustaría que, si tenéis tiempo, pudierais echarle un vistazo. La dirección es www.diezdracmas.es

Además, todas las novedades que se vayan generando, así como lo que publico en diferentes medios y otras cosas que me gustan, las voy a ir metiendo en una página de Facebook que he creado dentro de ese universo Diez Dracmas. Si quieres darle al Me Gusta, me harías muy feliz, pero que nadie se sienta obligado a ello. Esa página será más activa que la web, ya que trataré de meter contenido nuevo cada pocos días, si no a diario. La web, en cambio, variará poco (salvo la inclusión de artículos y ensayos, claro), prefiero que sea una forma fija de que alguien pueda conocer mi trabajo y, por qué no, ofrecerme un futuro laboral mejor que el que tengo ahora.

En fin, que siento el autobombo, pero para mí está siendo un estreno muy importante y un paso adelante que no quiero dejar de compartir. Pussar och kramar!



Los Juegos Olímpicos de Londres nos dejaron, como es habitual, un montón de imágenes dignas de recordar. Sobre todo en deportes como la Gimnasia, en la que podemos ver la potencia, la musculatura y la impresionante fuerza física de unos atletas que saben aprovechar su habitual baja estatura para hacer todo tipo de cabriolas. No sólo nos dejan con la boca abierta por sus proezas, sino también por sus cuerpos, ya sea en las sesiones de entrenamiento o en plena competición.

Ha sido una pena que los españoles no se clasificaran para la final por equipos, pero al menos están en la buena senda y el resultado fue el mejor de la historia. Es lamentable que no se apueste claramente por este deporte, sobre todo si luego hay algún gerifalte que pretende que haya medallas sí o sí, e incluso se permita comentar lo decepcionante que ha sido el resultado (aplíquese esto a cualquier deporte minoritario).





Buena parte del interés de los aficionados a los gimnastas se encuentra en la erótica ropa deportiva que lucen éstos durante las competiciones. Sin embargo, gracias a la firma de ropa interior C-IN2, ahora sabemos que no es necesaria tanta malla ni tanto pantalón para conseguir buenos resultados. Como se puede comprobar en el siguiente vídeo, basta un slip de última generación... Pussar och kramar!



Los Sims nunca me llamó la atención. Era un juego que se me antojaba complicado, muy lento y que necesitaba de demasiada atención. A mí me gustan más los de plataformas o aquellos en los que juegas diferentes partidas sin necesidad de estar pendiente de si el personaje ha comido, cagado o plantado unas zanahorias en el huerto. Sin embargo, este verano, he caído en la trampa por culpa de una amiga. Me dejó un momento su iPhone para que trasteara y me puse a toquetear su mundo de Los Sims. En qué mal momento. Me entró curiosidad, me piqué y acabé instalándome el juego en el iPad.

Para lo que yo me puedo enganchar a un juego, ni tan mal, porque no paso mucho tiempo jugando, y supongo que cuando empiece a trabajar la cosa irá a menos (que no voy con el iPad a todos lados y éste sólo funciona por wifi, no como mi amiga, que lo tiene en su iPhone), pero aquí me tenéis, plantando sandías y comprando frigoríficos para que tengan de dónde sacar la comida... Es lamentable y hasta me da un poco de vergüenza verme jugando a ello, pero es lo que hay.

Menos mal que hoy me voy a Cercedilla a pasar el día y huiré del calor y de esos personajillos tan necesitados de todo... Pussar och kramar!





Volver a Madrid siempre es grato, aunque creo que nunca me ha costado tanto como en esta ocasión. Llegar en plena ola de calor ha sido un horror, sobre todo porque en casa de mis padres tenía esa bendita máquina llamada aire acondicionado y aquí, en la capital, me tengo que conformar con un ventilador que, frío, frío, no da, y que mueve el aire, pero no refresca. Sin duda, la noche del sábado al domingo ha sido una de las peores de mi vida, y ni siquiera las duchas de agua fría consiguieron aliviar la situación.

Recuerdo cuando era pequeño y teníamos días de mucho calor en Jerez. Una de mis tías comentó que nada le venía tan bien como una ducha de agua bien fría, que en verano podía permitirse no encender el termo porque nunca le daba al grifo del agua caliente. Yo no daba crédito. Era incapaz de meterme bajo el agua si ésta no estaba, al menos, calentita. Igual es porque me hago mayor pero, aunque reconozco que la primera impresión bajo el chorro me gusta que sea, cuanto menos, con agua tibia, poco a poco he ido bajando la temperatura... hasta ayer, que batí records: agua súper fría.

En serio, que acabe ya esta pesadilla infernal y llegue ya esa única semana de entretiempo que hay en Madrid en otoño. Necesito dormir. Pussar och kramar!


La de abajo es la factura de una comida de 16 personas en el Nikki Beach de Saint Tropez (Francia), un establecimiento de lujo al que muy pocos tienen acceso, y menos aún pueden pagar sus consumiciones. A simple vista, podríamos pensar que se trata de una comilona, pero no. Más bien se trata de una ostentación absurda, más que de una comida, porque alimentarse de langostas, caviar y champán ni es bueno ni provoca una digestión sana. Además, resulta absurda, ya que no tiene sentido ir presumiendo cuando estás rodeado de gente que está haciendo prácticamente lo mismo que tú.

Pero hay otra cosa que me llama la atención en esta comida de más de 100.000€: la falta de detallismo que tienen en el Nikki Beach. Es decir, te llegan 16 personas y te piden una comanda estratosférica ¡y no eres capaz ni de invitarles al café! Vamos, que cobrarles los dos cafés y los tres tes es para abofetear al maitre y al dueño del local. Así no se hace negocio. ¿Es que nunca han oído hablar de los trucos para hacer que el cliente vuelva? Indignante... XD Pussar och kramar!



Por cierto, la foto la he sacado de un Tumblr en el que hijos de multimillonarios se dedican a poner fotos de sus excesos 'porque yo lo valgo'. Impagable y para hostiarles a todos.





Mi último descubrimiento musical llega de Turquía. Se llama Murat Dalkılıç y allí lo está petando con la canción 'Bir Güzellik Yap'. En cuanto a sonido, este tema me recuerda mucho a los grandes éxitos de Tarkan, aunque Murat tiene un punto canalla y empotrador que le aleja bastante de su compatriota. Como canción veraniega, me gusta, y el ritmo se te cuela irremediablemente, por lo que es imposible no ponerse a bailar. Si a alguien le apetece tener la canción en mp3, que clique aquí. Pussar och kramar!



Cuando te invitan a una cena o a una comida en casa de algún amigo, lo habitual es que lleves el vino o el postre. Sin embargo, estas dos opciones no siempre están exentas de controversias. Con el vino, por ejemplo, suele ocurrir que llegue a una temperatura 'del tiempo', por lo que no esté listo para servir (en el caso de los blancos) o que no todos los comensales quieran tinto y no merezca la pena abrir la botella para una o dos personas. Con el postre, hay quienes se consideran 'poco amantes de lo dulce' y prefieren terminar la cena con un café, o que el ágape sea tan exagerado que se llegue sin hambre y sin ganas, por lo que al final nadie toca el presente.

Así, a mí me gusta optar por una tercera vía, que es más sofisticada y que pocas veces desagrada: la vela de hogar. Además, muchos anfitriones prefieren servir su vino y su postre, por lo que todos contentos, porque tú llevas 'el olor' de la velada. Además, como no se va a consumir, dejas un presente que durará semanas a tu anfitrión.

Las más conocidas, y nada baratas, son las de Acqua di Parma y Dityque, aunque el grado de sofisticación y/o cutrerío dependerá de cada uno. Si queremos darle un toque 'chic', están las velas de Tocca y las complejas de encontrar de Guerlain. Tampoco faltan las rotundas de Castelbel, fabricadas en Portugal, o las de Oliver & Co, realizadas con cera española. Lo que no recomiendo es llevar algunas que venden en supermercados de marca blanca o en Ikea, ya que apenas huelen una vez las enciendes y casi que te obligan a llevar otro obsequio para no quedar mal. Pussar och kramar!