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El rey de la casa


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Volver a Madrid siempre es grato, aunque creo que nunca me ha costado tanto como en esta ocasión. Llegar en plena ola de calor ha sido un horror, sobre todo porque en casa de mis padres tenía esa bendita máquina llamada aire acondicionado y aquí, en la capital, me tengo que conformar con un ventilador que, frío, frío, no da, y que mueve el aire, pero no refresca. Sin duda, la noche del sábado al domingo ha sido una de las peores de mi vida, y ni siquiera las duchas de agua fría consiguieron aliviar la situación.

Recuerdo cuando era pequeño y teníamos días de mucho calor en Jerez. Una de mis tías comentó que nada le venía tan bien como una ducha de agua bien fría, que en verano podía permitirse no encender el termo porque nunca le daba al grifo del agua caliente. Yo no daba crédito. Era incapaz de meterme bajo el agua si ésta no estaba, al menos, calentita. Igual es porque me hago mayor pero, aunque reconozco que la primera impresión bajo el chorro me gusta que sea, cuanto menos, con agua tibia, poco a poco he ido bajando la temperatura... hasta ayer, que batí records: agua súper fría.

En serio, que acabe ya esta pesadilla infernal y llegue ya esa única semana de entretiempo que hay en Madrid en otoño. Necesito dormir. Pussar och kramar!

2 comentarios

  1. Ladonnabupu  

    Me apunto. También quiero dormir. Y por favor, que las noches bajen de 25 grados.

  2. rickisimus2  

    Sigo con la ducha de agua bien caliente, aunque termino con la templadita. Un día he rebajado mucho la temperatura, pero sigue siendo más alta de la que usa M.

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