Archives

El rey de la casa


WorldKnown

WorldKnown

Galería de arte

buy posters and art prints


Quizás sea la edad, pero estoy en plena fase de llamada del reloj biológico y, si antes ya era 'niñero', es que ahora ando desatado. Este verano me dediqué a dar un biberón a un bebé riquísimo y, por mí, le hubiera dado uno todos los días. Es una tontería, pero cómo disfruté dando de comer a ese pequeño (todo sea cierto, es un niño muy bueno y no da nada de guerra, por lo que no me crispó ni me puso de los nervios en ningún momento). Por otro lado, tengo amigos que están a punto de adoptar y otros que han adoptado recientemente, por lo que no paro de darle vueltas a la cabeza con el tema.

Pero lo más fuerte es que, cuando no estoy meditando sobre el mejor momento para comenzar el proceso de adopción y todo lo que debemos mejorar económicamente para ello, en lo que pienso es en mis sobrinos. Tanto los que -espero que pronto- tenga mi hermano como los de mi cuñado. Sobre todo los de éste último, porque el cóctel genético puede ser de traca, de tener a un modelazo exótico y escultural si las estrellas se alinean. Padre español, rubito, de ojos azules brillantes y muy bonitos. Madre coreana, muy guapa, sonrisa genial. Para darle más lío, nacería en Tokio. ¡El niño hablaría coreano, japonés, español y lo que aprenda de inglés en el colegio! Vamos, el Premio Nobel está asegurado. Palabra de tío. Pussar och kramar!

2 comentarios

  1. gratis total  

    ayyyyyyyy! el relojo biológico!!! nene, tenéis que echar los papeles YA! los plazos van largísimos así que teneis tiempo de sobra de haceros millonarios

  2. Gordi  

    Los sobrinos los carga el diablo. Disparan el reloj biológico hasta límites insospechados.

Publicar un comentario