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Hvad er klokken?

El rey de la casa


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Galería de arte

buy posters and art prints

Un amigo que sabe mucho de música y famoseo me dijo una vez que el problema de Operación Triunfo y formatos parecidos era que eliminaba de un plumazo un factor que él consideraba esencial en todo artista: el misterio de cara al público. Según él, era importante que no se conociera todo lo que rodea, piensa, habla, come, siente... un cantante, ya que así el público no lo ve como a un colega o el vecino del quinto, cosa que podía suceder con OT, en donde cada paso de los concursantes era seguido por una cámara y ofrecido en directo o en resúmenes semanales.

Yo le doy la razón. Seguro que muchos de mis cantantes preferidos y que para mí son todo un símbolo y un mito, si pudiera conocer su día a día, sus miserias y sus penas más personales, sus fobias y sus manías, dejarían de serlo. Sé que no son perfectos, claro que no, pero no tengo necesidad alguna de saber sus taras. Me gusta soñar con su música, con sus películas, con sus posados sensuales frente a un fotógrafo... Es por ello que, por favor, si algún artista lee este blog, NUNCA siga los pasos de Nick Carter, componente de Backstreet Boys, y no comparta con su público su sesión de pedicura. NO es necesario, de verdad. Pussar och kramar!

Lo de la foto no es una pizza, ni una empanada, pero sí. Me explico, se trata de una de las delicias más sencillas de la fabulosa comida georgiana: el khachapuri (léase 'jachapuri'), una torta de pan rellena de queso artesano y que se hornea, bien con algo más de queso por encima o con otro tipo de productos (una variación muy típica es la que añade un huevo, se llama Ajaruli). Decir que está delicioso es quedarse cortos. Normal que durante mi semana en Georgia engordara, si nos ponían khachapuri todos los días (uno al día, que más nos parecía exagerar ya en cuanto a calorías).

No es el único plato que nos embelesó en el país caucásico. Lo mejor que tiene su gastronomía es que, como la española, tiene muchos platos propios. Es decir, no se trata de cómo cocinan las carnes o el pescado, como ocurre con algunos países, sino que tienen sus platos con nombre propio, como aquí el cocido, la paella o la escalivada. Allí, uno de los más raros es el khinkali, una especie de grandes bolsas de pasta algo gruesa que se rellena con carne, verduras, setas... y que se come de un modo muy particular: se da un pequeño bocado a la bolsa, se absorbe el caldillo y, una vez sin caldo, se come como si fuera un micrófono. El rabillo de la pasta, se tira, y los georgianos pueden pedir perfectamente docenas y docenas en los restaurantes (se sirven por unidades y por rellenos).

Si a eso le sumas tomates que saben a tomate, una carne asada que parece ambrosía y se derrite en tu boca y todo ello en raciones gigantes, te enamorarás de la cocina georgiana. Una lástima que en Madrid no haya ni un sólo restaurante especializado. ¿Alguien ha dicho "hay ahí idea de negocio para un emprendedor"? Pussar och kramar!

En mi empresa se acercan nubes muy negras. Sin embargo, está la cosa tan embrollada que puede que, al final, lo que parece negro sea gris, blanco o rosa con lunares amarillos. Por un lado, se cuece un ERE, aunque no está claro si lo harán o no, porque puede que simplemente se eche al 10% o menos de cada departamento (cada uno se corresponde con una empresa diferente, por lo que no se saltarían la ley) y se quitan de en medio negociar. Aunque, ¿negociar? Para qué, si la empresa no cumplió nada de lo que firmó hace dos años. Y el 1 de enero se acaba el ERE, y eso significa que pueden echarnos, sí, pero también que tienen que pagarnos los retrasos, la subida del IPC y una mejora de los cheques de comida. Al tiempo, mi revista se prepara para lo que puede ser un impresionante salto cualitativo, por lo que sería de locos pensar que nuestro puesto está en peligro. Eso no quiere decir que, de repente, estemos requetecontentos, porque todas nuestras quejas no tienen nada que ver con la situación macroecónomica de la empresa, sino con la gestión particular. Así, es difícil colorear las nubes. Lo único claro es que yo sigo buscando el arcoíris en mi vida. No pienso dejar de aspirar a vivir bien y gozar de calidad de vida. Pussar och kramar!

El viernes renové el pasaporte. Me dio pena, porque nunca había tenido uno con tantos sellos y tantas páginas marcadas. ¡Incluso estrené mi primer visado! El nuevo está en blanco. Sé que en enero tendrá su primera marca, pero desconozco si, cuando toque retirarlo, estará tan cuajado como su antecesor. Sería un sueño. Soñar es gratis. Los viajes intercontinentales, no. Éste es mi homenaje a mi pasaporte más querido.
Pussar och kramar!





Comer galletas · No cumplir 33 · Volver a Buenos Aires · Leer lo último de Kinsella · Parar lo que me frustra profesionalmente · Comprar en París · Montar en globo · Abrir una bolsa de M&M's de avellana que guardo en la mochila · Pasear por Copenhague · Conducir un Bentley descapotable · Llenarme la boca de Donettes sabor Marbu Dorada · El día de la chistera · Oír el disco de Ryk de una vez · Probar las nuevas Oreo doble lo que sea · Recordar a qué saben las magdalenas de arándanos · Que llegue ya 2012 · Perderme en Palau · Morder a Jonathan Pélissié · Que se acabe la dieta · Playita en invierno · Pussar och kramar!

Creo haber aprendido a no meterme donde no me llaman, a dar mi opinión cuando no me la piden o no viene a cuento y, sobre todo, a batallar en luchas en las que un amigo ha tirado ya la toalla o incluso ni siquiera se plantea meterse, pues pasa mucho del tema. Es por ello que, en vez de dejar constancia en casa ajena, lo hago en la mía, que para eso en este blog, para bien o para mal, soy yo el que lleva la voz cantante.

Hace muchos años, mi amiga María me dijo que no entendía a la gente que nos rodeaba en la Universidad. "¿Cómo son capaces de hablar de mí, de cómo soy, si apenas hemos compartido nada salvo que vivimos en el mismo colegio mayor o que vamos a la misma clase?", me decía. Suya fue una frase lapidatoria: "Cómo osan decirme cómo soy si ni yo soy capaz de conocerme a mí misma". Y creo que, en cierto modo, todos podemos suscribir esas palabras. Yo, al menos, llevo usándola desde que la oí y decidí automáticamente adoptarla como mía.

Todo esto viene a cuenta de que tengo un amigo que me maravilla por su complejidad. Es de esas personas que son tan perfectas que nunca llegas a abarcarlas, ni a estar seguro de qué pueden pensar, sentir o maquinar. Puedes acercarte, sí, pero cuanto más lo haces, más tienes la sensación de que ni él sabría anticipar sus pasos. Su complejidad, decía, es tan perfecta que parece simple, pero no. En lo que puede ser simple es en su bondad, en su forma de dar y darse. Hay que ganárselo, como nos pasa a todos, pero sabes que él no duda cuando toca estar ahí a tu lado, que no piensa pros y contras a la hora de ayudarte y, sobre todo, que está dispuesto a más incluso de lo que racionalmente sería admitible. Quizás se arrepienta luego, pero no lo vamos a oír nunca decirlo, ni siquiera te permitirá estar seguro de si daría marcha atrás. Está muy ocupado siguiendo adelante. De hecho, a veces parece que le gusta estamparse con el muro, de lo que te extraña que no viera venir algunas cosas. Pero ¿hay algo más digno y humano que ir a por lo que quieres y amas sí o sí, sin importar nada más? Yo me quito el sombrero. Por eso y por otras mil cosas más. Me gustaría quitármelo por cuatro mil, pero sé que aún no le conozco ni la mitad. Y eso me encanta, porque ojalá nada impida que durante muchos años pueda seguir asombrándome y riéndome con él, convirtiéndolo en mi confidente y serlo si me necesita, no parar de aprender cosas de la vida de las que él ya viene de vuelta y yo casi ni eché a andar.

¿Y aún crees que por tomarte una cerveza y cuatro charlas bobas puedes describir a mi amigo? Vas listo. Pussar och kramar!

Los que vivan en ciudades con marquesinas de autobuses seguro que no han podido dejar de fijarse en la última campaña de Dolce & Gabbana para su división de óptica. Sí, al igual que muchos de vosotros, yo también me he llevado las manos a la cabeza ante tamaño despropósito de cartel y de diseño. No es para menos. ¡Es un disparate!

Por un lado, las gafas, que es lo que anuncian, pasan completamente desapercibidas. Y mira que el modelo no lleva puesto nada más, pero ni aún así. ¿Por qué no te fijas en ellas? Por la altura. Para verlas hay que mirar hacia arriba o ver el cartel a lo lejos, pero como son de montura de pasta estrecha, a distancia tampoco se ven nada. Luego el modelo tampoco ayuda. No ya que le falte un dedo señalando a los cristales, sino que va y escogen a uno, llamado David Gandy, al que se le notan todas las arterias y venas del brazo. ¿Era necesario? ¿Es una campaña de donación de sangre? Pero, encima, va y le ponen los pezones sin empitonar, así como si se los hubieran planchado antes de posar... ¡Para denunciarlos! ¿Y qué me decís de la perilla? Es tan años 90...

En conclusión, que despidan al director de esa campaña, que me la encarguen a mí que la arreglo enseguida y al modelo que me lo reserven una semana que le dé clases intensivas de posar sin que se te marquen las venas y otros quehaceres varios lo pongo al día. Pussar och kramar!

El hotel inacabado más famoso del mundo ha dejado de serlo. Y no porque una nueva infraestructura le haya quitado tal dudoso honor, sino porque, casi sin darnos cuenta, ha terminado su construcción. Se trata del hotel Ryugyong en Pyongyang (Corea del Norte), una pirámide de xx m de altitud que trata de glorificar, como todo en ese país, la excelencia y poderío de la familia dictatorial que lo gobierna con despotismo.

Sólo ha tardado 24 años en acabarse. La caída de la Unión Soviética dio al traste con el proyecto, cuya primera piedra data de 1987, y su apertura pretende coincidir con el centenario del fundador de la nación, Kim Il Sung. La torre, de 105 pisos, ha sido concluida por el conglomerado egipcio Orascom Group Inc y rivalizará en la capital norcoreana con edificios emblemáticos y monumentos como los siguientes. No sé vosotros, pero me encantaría poder verlos en persona. Pussar och kramar!


Bollito nos tiene locos. Su nombre real es Adriana, pero preferimos llamarla por su apodo, ya que resume mucho de lo que es ella: una adorable enana a la que te comerías, y que parece un brioche de chocolate cuando se llena la cara de cacao tratando de comer, de una galleta con pepitas de Starbucks, sólo el chocolate. Tal es nuestra adicción a sus monerías, que somos parte de su Club de Fans Oficial.

El caso es que a Bollito le encanta bailar. No le importa mucho el ritmo ni la melodía, pero si es discotequera y con ritmo, mucho mejor. Su canción favorita la descubrimos el otro día gracias a que el padre la tenía en el móvil, para ponerla en caso de emergencia. Verla dándolo todo con Duck Sauce y su archifamoso tema Barbra Streisand no tiene precio. Lo mejor, esa mano en alto, with feeling!! Pussar och kramar!

video

El siguiente vídeo muestra cómo es posible evitar que las personas que te tocan delante en un avión puedan reclinar sus asientos. Ya que, desgraciadamente, el 100% del pasaje no suele tener deferencias con los pasajeros que les han tocado detrás y no se fijan en si molestan o no reclinando sus asientos, así se evitan muchas situaciones incómodas, nunca mejor dicho.



En mi caso, la peor situación se da, sobre todo, cuando el imbécil que se reclina, al llegar la comida, sigue sin enderezar el asiento, por lo que no hay sitio para que yo pueda comer y la azafata tiene que pedirle, como si fuera una profesora de guardería, que permita a los demás comer tan cómodamente como él lo va a hacer. Chapeau por los que se dieron cuenta de este truco casero que seguro hace más feliz el vuelo a más de uno.

Visto en Turistario.

Ayer, gracias al rubio, un poquito más feliz si cabe. Hemos pasado unos meses con muchas incertidumbres y poco a poco parece que empiezan a verse claras las cosas a medio plazo, con menos opciones y más realidad, que era de lo que se trataba. Poco a poco explicaré mejor lo que quiero decir, pero si ya de por sí tenía unos meses de vértigo, parece que la montaña rusa da un poco de respiro y, aunque habrá loopings y sorpresas, no serán a la velocidad del AVE, sino más bien al de un Cercanías entre Recoletos y Atocha (muy madrileño me ha salido este símil jejejeje). Pussar och kramar!

Durante mi visita a Budapest me arrepentí mucho de no haber llevado la cámara de fotos. No me acordé, ni caí. Así, tuve que hacerlas con el móvil, un rollo porque mi HTC no destaca precisamente por poder tutear a una Nikon, y la calidad de las fotos fue pésima, así como era casi imposible fotografiar in fraganti a los buenorros porque necesita de tanto tiempo para hacer enfocar y estar lista que siempre llegas tarde o se vuelve demasiado evidente. El caso es que luego, siendo pragmático, pensé en que para qué quería tanta foto si jamás de los jamases vuelvo a repasar las fotos de mis viajes. Se pueden contar con los dedos de una mano las fotos que he vuelto a ver dos veces. Eso sí, la carpeta del ordenador está llena de ellas.

Lo mismo ocurre con las fotos de las bodas. ¿Quién en su sano juicio se dedica a ver su álbum una y otra vez? Vale que tortures a tus allegados con las fotos cuando te dan el libraco enorme y que quieras enseñarlas pero, pasadas unas semanas, ¿quién se sienta a verlas? ¿Merece la pena jugarse la vida para esas instantáneas?

Sí, porque lo de hacerse fotos de bodas ya no es tan bucólico como los húngaros de arriba, en un parque de ensueño con sus damas de honor vestidas de época. Ahora se llevan los sitios raros y, a ser posible, en el mar. Así pasa luego que una pareja en el País Vasco fue arrastrada por una ola y tuvo que ser rescatada por surfistas, que si no, no lo cuenta y hubiera muerto seguro. O los californianos que decidieron que qué gran idea era la de hacerse fotos todos juntos en un lago... Pa'bernos mataó! Pussar och kramar!

Ya está en la calle el calendario Dieux du Stade 2012. Después de ver todas sus páginas y recuperarme del desmayo y siguiente calentón, estoy en condiciones de poder analizarlo. Por un lado, se vuelve al jugador de rugby machote, grande y fuerte. No hay mucho aniñado ni se intenta que los deportistas se tengan que desenvolver en situaciones absurdas, poco viriles e incluso cómicas, como en otras ocasiones.

Mi favorito este año es Jonathan Pélissié (arriba), que ya ha participado en otras ediciones. Su mirada, su cuerpo, sus labios, su ombligo... No hay prácticamente nada en él que no me guste. Aunque eso no quiere decir que no me haya fijado también en Henri Chevancy, Bastien Torresin, James Haskell (que es inglés y no juega en Francia) o el culo de Thomas Combezou. Si faltaban razones para amar 2012, seis tazas! Pussar och kramar!



Estoy escribiendo este post desde mi mesa de la redacción. Si echo un vistazo a mi alrededor, puedo ver la redacción de Marca Player, que han decorado sus estantes con un muñeco Sonic gigante, otro muñeco con el personaje que sale en las cajas del Monopoly, un gorro de Guiness de algún San Patricio y otra buena cantidad de muñecos de pequeño tamaño. También veo un mueble en el que guardamos botellas y algunas cosas que llegan a mi revista y nos da pereza llevarlas al almacén. Ese mueble tiene encima dos orquídeas que trajeron ayer para una colaboradora que no trabaja aquí, sino desde su casa, y que nunca las verá, un oso gigante de color rosa y una montaña de periódicos que parece no tener fin. Algo más allá, donde los maquetadores de Magazine, un pitufo XXL corona la pantalla de un ordenador y así, una a una por toda la planta, prácticamente todas las mesas tienen juguetes, figuritas, posters, fotos...

En la mía hay un muñeco de nieve esquiador que me regalaron hace dos Navidades y se quedó ahí, una bola de metacrilato de las que suelen tener caramelos dentro, pero que está vacía; un tulipán de madera que compré en Holanda, una bola de lacrosse, agua termal, una minifugura de cristal de Murano robada en la misma isla veneciana, una caja de Frenadol y algunas cajas de Smint. Me sorprende que, con tanto cacharro y demás, haya espacio para los dossieres, los cd's y el teclado... Pussar och kramar!

Corazón de Olivetti es un blog del diario 'Público' escrito por Juan José Téllez. Una de sus últimas entradas me ha encantado. Es a raíz de las poco acertadas declaraciones de Artur Mas sobre el habla de los niños andaluces. Personalmente, no sé de qué nos sorprendemos. Cada pocos meses, da igual de qué partido sea, un político catalán se dedica a insultar, vejar, maltratar y chotearse de Andalucía y los andaluces. No faltan ejemplos. Hace unos días, por ejemplo, Duran i Lleida no se cortaba a la hora de criticar el PER y los jornaleros que "cobran dinero mientras toman cervezas en la barra de un bar". Es una pena que los mismos que tanto miedo tienen de los peligros y fantasmas que ellos ven sobre el catalán y su idiosincrasia, tengan tan poco respeto, formación e idea del de las demás zonas de España. Transcribo el artículo de Téllez.
Pussar och kramar!


A ciertos sectores de Cataluña parece inquietar el velocímetro del habla andaluza. Su acento ya puso en guardia, en su día, a Montserrat Nebrera, entonces a bordo del PP. Y, en sede parlamentaria, insistió en ello hace poco el president Artur Mas, de CiU. Los niños andaluces hablan tan rápido que no se les entiende. Cierto es. Tanto que Hollywood debiera doblar las películas al andaluz para ayudar a la inmersión lingüística del sur. A cambio, la Junta de Andalucía habría de subtitular algunas sevillanas para que puedan ser felizmente comprendidas durante la muy plural feria de abril de Barcelona.

Existen, sin embargo, motivos poderosos para que el andaluz hable con más velocidad que Fernando Alonso en sus mejores días. Tiene que recuperar el tiempo perdido durante siglos de mordaza: desde la expulsión de los moriscos y sefarditas, los habitantes del sur estuvieron más callados que en misa, salvo cuando les dio por crear un anteproyecto de democracia con la Constitución de Cádiz. Ahora como entonces, puede que tengan muchas ideas y teman que no les de tiempo a expresarlas porque cualquier día pueda volver el tío Paco con la rebaja de las libertades.

Andalucía estuvo tan lenta durante el siglo XIX que dejó que les cerraran de saldo sus primeras fábricas textiles. Los suyos tuvieron que darse bulla para coger a tiempo el transmiseriano y buscar en Cataluña el asilo político contra el hambre y demostrar luego que podían ser tan cataluces como andalanes.

Se apresuraron para poder escribir a tiempo los mejores versos del 27. Y para evitar que en 1980 le tangaran la autonomía cuando intentaron endilgarles sin suerte una de segunda mano. Lo mismo cualquiera de ellos propone que las oposiciones públicas en Andalucía se basen en exámenes orales al ritmo de los neutrinos. Así, quizá jugarían en igualdad de condiciones con otras comunidades que tienen la inmensa suerte de ser bilingües. Pero, bienvenido sea, ni todos los catalanes ni todos los andaluces desprecian las otras identidades, sino que se limitan a defender razonablemente las propias. Cuestión de estilo.

Tras desvelarse la portada del calendario Dieux du Stade 2012, ahora es el turno de un avance del DVD en el que se cuenta cómo se hicieron las fotos. Así, hemos podido saber que la temática de este año es mostrar a los jugadores con una perspectiva de esfuerzo y trabajo que recuerda, en cierta medida, a los héroes cinematográficos tipo Thor, con el cuerpo engrasado y sudoroso. Creo que este año sí que han acertado. Es esto lo que los que seguimos con interés este calendario queremos ver, y no las novelerías extrañas que perpetraron algunos fotógrafos en ediciones anteriores. Incluso las primeras fotos que se han filtrado prometen, y mucho. ¿Caerá como regalo de Navidad? Pussar och kramar!

Una de las mejores cosas de mi trabajo es poder conocer a gente interesante en casi cualquier situación. No siempre son personas a las que has de entrevistar, en muchas ocasiones se trata de gente que se encuentra detrás, en el backstage, pero cuya presencia y experiencia eclipsan al más pintado. Este fin de semana he tenido el honor de cruzarme en el camino de una de estas personas.

Se llama Kate, es británica, de unos cincuenta y muchos, y actualmente es la directora del Iberostar de Budapest. Ha llegado aquí tras pasar por diferentes destinos. El último, el Iberostar de Túnez, en plena revolución. Es una mujer fascinante, con un humor y un saber estar digno de aplauso. No sabe encadenar frases sin meter chascarrillos y frases con mucho sátira y humor inglés, inteligente y refinado. Pero, además, tiene una vida y ha pasado por situaciones tan duras, que su carácter y que sea así de afable sorprende y emociona. Huérfana casi al nacer, sola en el mundo con un abuelo que muere cuando tenía 14 años, abandonar sus sueños escolares por encontrar un trabajo donde además pudiera vivir bajo ese techo, llegar a directora de hotel con 22 años, formarse como buceadora de la armada británica en el Ártico, recorrer todo el planeta buceando en zonas a cuál más exótica, tener dos hijos, formar a nuevas generaciones... Su curriculum vital es para quitarse el sombrero.

Me ha llenado de paz, de esperanzas, de sueños. No pude evitar abrirme a ella, decirle lo frustrado que me encuentro ante cómo se han desarrollado algunos aspectos de mi vida, que tengo sueños aparcados sin fecha de realización y que si no fuera por mi optimismo general ya hubiera descartado hace mucho, que la envidio y no se imagina cuánto, a pesar de lo que ella ha sufrido y que yo, ni me acerco. Pero sus palabras de aliento, sus consejos para afrontar mi futuro, que muchos saben que es incierto, y su fuerza contagiosa, fue una terapia de las que nunca podrás pagar como merece.

Además, para rubricar mi respeto y adoración, tuvo a bien llevarme el domingo a una mesa en la que compartí con ella el mejor plato de huevos benedictinos que jamás haya probado. Sin duda, Kate sabe no sólo ser la mejor anfitriona, sino también hacerse querer como una gran consejera en apenas un fin de semana. Ojalá nuestros caminos se vuelvan a cruzar mi pronto y no pienso volver a Budapest sin darle un fuerte abrazo.