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Hvad er klokken?

El rey de la casa


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Hoy estreno país en mi particular lista de destinos visitados. Me marcho a Hungría, y más concretamente a su capital: Budapest. Allí acaba de abrir la cadena Iberostar su primer cinco estrellas urbano. Hasta ahora, la firma española se había especializado en resort de playa y todo incluido, pero ahora quiere entrar de lleno también en las ciudades, con una oferta distinta. Así, se estrena en Budapest con un palacio reformado y habitaciones de gran lujo.

Reconozco que tengo muchas ganas de conocer esta ciudad desde que el '1, 2, 3' le dedicara un programa. Fue entonces cuando me enteré de que realmente son dos ciudades (Buda y Pest) y que todo lo divide el Danubio (río que he visto ya en un montón de países, por cierto, que mira que es largo). El compañero de piso de un amigo, que ha vivido allí, me ha recomendado unos bares muy pintorescos y que no deje de probar una chocolatina local que está, por lo visto, para rabiar de rica. Mientras, para abrir boca, pongo unas imágenes del nuevo hotel. Aquí voy a dormir hoy... Pussar och kramar!

Con la llegada de octubre empiezan a estar ya disponibles con subtítulos los comienzos de temporada de muchas de las series que suelo ver en versión original con ayuda. La más esperada, sin duda, es Downton Abbey, la más impresionante de las que haya visto en los últimos tiempos. Me encanta todo de ella: la trama, el escenario, los diálogos, el acento de los protagonistas, la duración de cada temporada... Es perfecta. Ojalá no pierda fuelle con respecto a los primeros episodios y sigamos vibrando con cada personaje. ¿Volverá el malo remalo del mayordomo? ¿Se fugará la otra con el chófer irlandés? Muchas preguntas que tendrán respuestas durante las próximas semanas.

No se me ocurre un mejor modo de recibir la llegada de Downton Abbey que con este maravilloso spot de British Airways que conocí gracias a @londonizado. Pussar och kramar!


Las fotos son del nuevo espacio gourmet Semon Japan de Barcelona, que se encuentra en el carrer Santa Fe de Nou Mèxic, 15.

Estoy haciendo limpieza en el trastero. No es algo que me encante, pero necesito hacerlo porque tengo muchos trastos que realmente ni uso ni voy a usar nunca. Como soy bastante cuidadoso con las cosas, prácticamente todo está en buenas condiciones, así que no me corté y ofrecí una caja llena de productos tecnológicos a diferentes amigos. Concretamente, se trataba de una radio-CD portátil, un dvd, otro dvd, pero portátil; un televisor pequeño y un sintonizador de tdt. A la hora en la que escribo esto, sólo el dvd clásico quedaba sin dueño, lo cual me llenaba de alegría. Por supuesto, todo era regalado, que no quiero ganar dinero ni venderlos; considero que son ellos los que me hacen a mí el favor quedándose con las cosas.

Es en estos momentos en los que me gustaría que mi calle fuera como esas residenciales de Estados Unidos donde los vecinos hacen mercadillos en la entrada de su garaje. Aún me quedan algunas cajas por ahí, a ver qué guardan (muchas ni me acuerdo qué tienen), y si tengo que regalar también su contenido. ¿Alguien quiere un reproductor de dvd? Pussar och kramar!

Estos días es noticia que el antiguo jugador de fútbol Esnáider, ahora entrenador del Zaragoza B, prohibió a uno de sus muchachos presentarse al examen de Selectividad porque "el fútbol es incompatible con los estudios". Aunque el entrenador desmintió que la conversación fuera así, el hecho es que Ramiro no fue al examen, y aunque el propio chico ha salido en defensa de su jefe, todo parece indicar que ha sido obligado por el club.

No voy a comentar lo que me parece que se lapide el valor de la educación de ese modo, que otros lo han hecho ya mejor que yo, sino un tema que me deja, cuanto menos, sorprendido. No es la primera vez que vemos a un entrenador tomar este tipo de decisiones en lugar de sus jugadores. De hecho, incluso algunas rayan en lo inconstitucional, en tanto que coarta las libertades personales de cada uno, como en el pasado Mundial, cuando Vicente del Bosque prohibió el uso de redes sociales, por ejemplo, todo un atentado contra la libertad de expresión. Y no porque no entienda las razones que pueden llevar al entrenador a pedir eso a sus jugadores, pero una cosa es aconsejar, sugerir, recomendar o pedir; y otra muy distinta prohibir o imponer.

Pero lo que más me llama la atención de todo esto es que nadie se queje, que todo el mundo lo vea como algo normal. ¿Alguien se ha planteado qué pasaría si su jefe le dice que durante una semana no puede usar su cuenta de Twitter, tener relaciones con su pareja o presentarse a un examen de Selectividad? ¿A que sería inadmisible? Entonces, ¿por qué sí es normal y aceptado en el fútbol (y en casi todos los deportes)? Un entrenador es un empleado que trabaja para una empresa como responsable de que un equipo rinda lo mejor física y tácticamente para ganar. ¿Quién ha dicho que ese contrato les convierte en tutores o directores de la vida de sus subordinados? ¿Y por qué nadie se rebela contra esto?

Demasiadas preguntas sin respuesta. Pussar och kramar!

Las musas de la blogosfera Diana y Raquel consiguieron convencerme para que volviera a Cibeles. ¡Y no creo que pueda olvidar nunca la pasada tarde del sábado! En lo que a la pasarela respecta, la decepción y la añoranza pudieron con mi estado de ánimo. Qué poco se parece a aquella que yo conociera en septiembre del año 2000... Pero no quiero en esta entrada hacer una valoración sesuda de lo que fue y es, de lo que me gustó y no, de lo que me flipó y me hizo reír a carcajadas. No. Hoy toca mostrar lo que muchos no vieron: los dioses que se pudieron ver sobre la pasarela y que, para nuestra desgracia, para cuando esta entrada vea la luz ya no estarán en Madrid. Pussar och kramar!

Aunque soy un amante de la buena sastrería masculina, la que sólo saben hacer manos expertas, artesanos de la elegancia, con las mejores telas, no tengo ni un sólo traje en mi armario. Sé por qué: trato de tener sólo prendas que vaya a ponerme, y no pongo nunca un traje, al tiempo que evito todo tipo de acto social que implique llevar uno. También es cierto que llevo muchos años con cambios de peso que dificultan que tenga un par de trajes, o me obligarían a tener de varias tallas... exigiendo un espacio que no poseo en mi armario.

Así las cosas, lo que realmente me gusta es la ropa que algunos llamamos 'casual' y que su traducción 'informal' no me termina de convencer, ya que es bastante más formal y arreglada que lo que esa palabra implica. Me gustan los polos, me gusta poder incluir colores, me encanta escoger un buen complemento (porque no pega todo siempre) y, sobre todo, tener mil zapatos a escoger, aunque luego mi vagancia me haga decidirme siempre por los tres pares de siempre.

Es por ello que me ha encantado esta foto de mi amigo coreano Sehyung Lee (el tercero por la izquierda). No hay ni un solo conjunto en esa imagen que me disguste, y mira que ellos pueden llegar a ser bastante estrafalarios cuando se lo proponen. Creo que es un buen ejemplo de cómo se puede vestir 'casual' de muchas formas diferentes y sin perder en ningún momento una compostura juvenil pero formal, elegante en su justa medida, y, además, de forma cómoda. Pussar och kramar!

NH Hoteles ha enviado una nota de prensa acerca de los objetos más frecuentes y curiosos que sus clientes han olvidado en sus dependencias. La edito y la pego en el blog porque realmente es curiosa. ¿Quién no ha olvidado alguna vez algo en un hotel? En mi caso, aún me duele la colonia de edición limitada con envase de cuero blanco de Hermès que me dejé en Belgrado, o cuando olvidé las tarjetas en Stuttgart. De hecho, aún sigue el misterio de dónde demonios me dejé una cazadora roja. Sólo sé que cuando fui a por ella al armario, no estaba; y como había ido a varios países recientemente, no recordaba dónde me la puse por última vez. Os dejo con la nota de NH. Pussar och kramar!


Madrid, 12 septiembre de 2011. A todos nos ha pasado. El check out que apremia, el vuelo por la mañana o un simple descuido, acaba con un olvido más o menos problemático en el hotel. NH Hoteles, atesora un archivo de hallazgos surrealistas, de abandonos que, por generalizados, podrían definir nuestro estilo de vida actual, e historias capaces de convertir a un huésped en leyenda viva de un hotel. Para organizar el baúl de anécdotas de la cadena, NH Hoteles ha llevado a cabo una encuesta entre sus directores sobre los descuidos registrados en un centenar de establecimientos de su portfolio nacional e internacional.

Olvidos frecuentes
En el ‘top five’ de descuidos más habituales, en España y allende las fronteras, se encuentran: el cargador del móvil enchufado en alguna esquina –estadísticamente, cada cliente lo olvida en uno de cada diez viajes realizados- ; el pijama y la ropa interior –un clásico que se reclama en menos del 50% de las ocasiones-, el libro de cabecera, el pasaporte, y, a cierta distancia, las delicatesen de la gastronomía regional guardadas con mimo en el mini bar.

Los lugares más comunes de estos hallazgos son el armario –con los zapatos como descuido número 1-, bajo la cama y entre las sábanas, el baño, la mesilla de noche –todo tipo de lecturas, guías turísticas, documentos y dinero, principalmente- y en los destinos de sol y playa, la terraza –bañadores y chancletas-.

Abandonos curiosos
Merecen una mención de honor las prótesis dentales que, pese a lo que pudiera parecer, no siempre se cae en la cuenta de su olvido y, en muchos casos, nunca llegan a reclamarse. Igualmente, el exotismo de algunas prendas y artículos recogidos por las camareras de piso son capaces de sonrojar al más pintado; como un disfraz de gogó de lo más sugerente hallado en un hotel italiano, la ropa interior de una celebérrima cantante española –que nunca reclamó-, o completos juegos para las parejas más osadas –registrados en el 100% de los hoteles encuestados, y con relativa frecuencia-.

Entre los más románticos, se recuerda un precioso anillo de pedida, o los zapatos de unos recién casados olvidados tras la noche de bodas. Pasando del amor al odio, uno de los hallazgos más inquietantes: una pistola encontrada en un hotel de la capital.
Más cómicos fueron algunos despistes que tuvieron lugar también en hoteles patrios: como una silla de ruedas (¿tal vez dejó de necesitarla?), una buena colección de pelucas para todos los gustos, un perro (!) o una pierna ortopédica...

En la categoría de artículos voluminosos, los directores recuerdan maletas llenas a reventar, un alfombra persa de 4 metros, un juego de hamacas de terraza, un oso panda de peluche de 1,80 metros, una bicicleta, una señal de tráfico auténtica y hasta un Hummer, que permaneció abandonado en el garaje del hotel durante semanas hasta que se consiguió localizar al dueño.

También grandes, en cuanto a su valor, han sido algunos de los hallazgos en metálico, olvidados principalmente en las cajas fuertes: desde unos miles de euros hasta los 100.000 encontrados en una ocasión en un hotel nacional de la cadena y 100.000 $ recogidos en un establecimiento uruguayo. En ambos casos, nunca fueron reclamados.

El libro de olvidos
Para quienes sí deseen recuperar sus enseres, NH Hoteles sigue un protocolo de almacenaje y devolución de todos los objetos olvidados, independientemente de su valor. De este modo, cada objeto encontrado se registra en un libro, detallando al máximo todos los datos de los que se disponga (nombre del cliente, número de habitación que ocupó, fecha de su estancia, descripción del objeto…). Por norma general, el hotel no contacta con el cliente por motivos de privacidad y se espera a que el huésped reclame el olvido, que se almacena durante un año en España y alrededor de 6 meses en otros países. Si al cabo de ese período no es requerido, se cede a la camarera que lo encontró o se dona a instituciones benéficas, dependiendo de su valor y según el criterio del director del establecimiento.

Si se preguntan si en NH Hoteles se conservan hasta los cepillos de dientes, la respuesta es sí, porque la experiencia ha demostrado que el valor que dan los clientes a sus pertenencias es, cuando menos, impredecible. Entre las gobernantas de piso, aún se recuerdan auténticas operaciones de búsqueda y captura para recuperar pertenencias tan queridas y, a priori incomprensibles, como un huevo de avestruz o una sencilla funda de almohada blanca de gran valor sentimental.

Ya se conoce la portada del calendario Dieux du Stade 2012. Si en las páginas interiores nos aguardan ejemplares de belleza masculina como Sébastien Torresin, el chico de la foto, este año promete, y mucho. El equipo Stade Français ha publicado el listado completo de jugadores de rugby que participan y, para mi desgracia, vuelve a no aparecer Julian Hans (no sé por qué ya que ahora está igual de tremendo, más cachas y menos niñato). Aunque, digo yo, si tenemos en cuenta que consta de 42 fotos, ya habrá buenos sustitutos... Pussar och kramar!

Soy poco amante del tenis. De hecho, nunca he jugado y me he limitado, en todo caso, a lanzar algunas bolas mientras amigos míos que sí que lo jugaban se encontraban descansando. Mi padre tenía una raqueta de las antiguas, de esas de los años 70, que era muy bonita, y me gustaba tenerla en la mano, curiosear sus cuerdas, notar la suavidad del cuero y la madera; pero no me llamaba la atención utilizarla. Recuerdo con una sonrisa el día que el sobrino de un vecino me llamó para jugar al tenis, que el pobre se aburría y le apetecía hacer algo. Le mandé a paseo. Pobre.

No sé qué habría que hacer para convencerme y que me animara a jugar un poco. ¿Un pago en millones? ¿Quizás un cobro en carne?; y no sólo me refiero a un buen chuletón. ¿La paz mundial a cambio de un par de sets? Lo que sí que tengo claro es que no hay nada en el mundo que pudiera conseguir que yo jugara ese partido en la pista-helipuerto del Burj Al-Arab. ¡Qué miedito! Pussar och kramar!

Últimamente no paro de de oír tonterías o perogrulladas sobre el tiempo y ando bastante crispado por ello. Estos días, por ejemplo, que ha vuelto el calor a Madrid de forma abrupta, he tenido que oír y leer frases como "hace una noche como de verano", "ha vuelto el verano a Madrid"... A ver. El otoño empieza el 22 de septiembre, es decir, que SEGUIMOS EN VERANO, por lo que es normal tener noches veraniegas porque la del 10 de septiembre sí o sí lo es. ¿Acaso porque sea septiembre ya, de repente, sacamos la bufanda? Tener una noche veraniega en enero o en marzo es noticia. Tenerla en verano, no.

Luego están los informativos de las diferentes cadenas, especialmente los de TeleCinco-Cuatro (que emitan las mismas noticias en ambos es denunciable; para eso, que emitan en cadena, aunque la ley no lo permita). No es normal que durante más de 20 minutos diarios la noticia sea que hace calor, con conexiones a cinco zonas de España, y mucho menos que eso sea noticioso en pleno verano. ¿Acaso no ocurre nada más en nuestro país o en el mundo que merezcan esos veinte minutos? A este paso, los informativos se van a ceñir a una escaleta fija: declaraciones del PP, declaraciones del PSOE (ambas sin permitir preguntas de los periodistas), el tiempo y los deportes. Media hora o 45 minutos de una tacada con cuatro cosas. Y esto ha sido la tónica día a día. ¡Miento! también unas imágenes de un accidente de tráfico en una carretera rusa que a saber qué puede tener de interesante en un informativo español... Así nos va. Pussar och kramar!

El sexo es uno de los aspectos más importantes de nuestra vida. Aprender sobre él no sólo permite disfrutar del mismo, sino también conocer nuestro cuerpo y sus límites, así como darnos placer, ofrecérselo a otros y evitar comportamientos más propios de neanderthales salvajes que de humanos del siglo XXI. Es por ello que la educación debe evitar tapujos y mojigaterías, así como pátinas religiosas y morales que se deben quedar en lo personal y no en lo universal, como muchos pretenden.

Es por ello que iniciativas como 'The Sex Educaction Show' del Channel 4 británico merezcan tantos premios y aplausos. Hablarle a los adolescentes británicos (que todos sabemos que no son precisamente un ejemplo europeo de cordura y educación) sobre penes, embarazos, enfermedades de transmisión sexual... y hacerlo con personas reales, desnudas, que muestran sus atributos para que no haga falta hacerlo de forma etérea, como si hubiera que avergonzarse, es el camino. Qué pena que en España aún no se haya emitido. Pussar och kramar!

No puedo explicar por qué me produce tanta paz mirar esta fotografía, pero eso es precisamente lo que me transmite. Me encanta. Pussar och kramar!

Quién no ha oído nunca la paradoja de Espinete, por la que se pasaba el día desnudo, pero se ponía pijama para dormir. Esta semana un nudista me ha confesado que ése fue precisamente su modus operandi durante sus vacaciones de verano. "Es que no sé dormir en bolas. Necesito ponerme algo", dijo el que se tiró una semana con su miembro viril al aire en la playa.
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Ayer estuve visitando varios showrooms de moda para escoger prendas para un reportaje que estoy preparando. Me llamó la atención que en dos de ellos estaban bastante preocupados porque sus responsables de almacén se iban y tenían que encontrar desesperadamente a alguien. Les entiendo perfectamente. Mi becaria acaba este mes su periodo de prácticas y no quiero tener que volver a gestionar solo esa leonera.
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Tengo que dejar de ver Sálvame. Me he dado cuenta de que, sin saber cómo, se me pega la forma que tienen de discutir y acabo de muy mala leche por casi nada y con un tono bastante fuera de lugar. Sé que la culpa no es de Mila Ximénez, pero resulta curioso que los días que no he visto el programa no tengo ningún ataque de mala leche como los que le dan a ella cuando le tocan los huevos a conciencia. ¡Cómo te entiendo, Mila!
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Mi último descubrimiento musical es una canción de un dúo de hermanas de la factoría Disney. Preferiría que fuera algo más exótico, o gente con un currículo no tan poco interesante. Es lo que hay. Pussar och kramar!

Si alguien va alguna vez a Armenia, me gustaría recomendar un lugar que me pareció excepcional. Se llama Selim Caravanserai y es una antigua posada de la Ruta de la Seda. Se encuentra junto a un valle profundo, con no demasiada vegetación, y en medio de la nada, sobre una montaña, y se encuentra bastante bien conservada.

Es impresionante imaginar cómo una caravana de mercaderes en plena Edad Media podía llegar hasta allí, y mucho más que hicieran noche en un lugar tan inhóspito. Su interior es mucho más grande y amplio de lo que parece por fuera, con una gran nave distribuida en tres arcadas que se correspondían con el almacén de mercancías, caballos y comerciantes, respectivamente. Afuera la temperatura era bastante alta, sobre 35 ºC, pero dentro bajaba de un modo espectacular y hacía un fresco en el que uno estaba muy a gusto, la verdad. Además, con una agenda de viajes repleta de monasterios, se agradecía un edificio nada religioso y con una historia detrás sin igual y que apenas conocemos en España. Pussar och kramar!



Hoy se trata de aprender cómo se escribe el símbolo equivalente a la letra A en el alfabeto georgiano. Una pista...

Pussar och kramar!

La imagen de arriba la tomé en un supermercado de Georgia. Me hizo mucha gracia la botella de aceite de oliva Suzanna. ¿Qué cerebro privilegiado escogió ese nombre para una marca española? ¿Tanto costaba ver cómo se escribe en nuestro idioma ese nombre? Lo más fuerte es que efectivamente es una firma de nuestro país, aceite de oliva embotellado en Andalucía (y el sutil tributo a la bandera no pasa desapercibido tampoco). El personaje del logotipo, eso sí, no hace mucho homenaje al tipismo andaluz...

Si al principio me centré en la parte divertida, no tardé en fijarme en las etiquetas de sus precios. ¡Parecía caviar! Apenas eran botellas de un cuarto de litro de aceite virgen, pero costaban como aquí una garrafa de 10 litros. De hecho, yo consumo Coosur y precisamente ayer compré una botella grande por menos de 2 euros. ¿Tanto cuesta llevar un palé al Caúcaso o se están forrando los intermediarios como no está escrito? La pena es que, con esos precios, no hacemos un favor para que el consumidor georgiano se acostumbre a nuestro aceite y lo use para cocinar, y vendamos mucho y cada vez más en la región.

No me cabe duda de que es uno de los mejores alimentos del mundo, pero venderlo a precio de caviar o jamón de pata negra no nos ayuda a convertirlo en la estrella culinaria que merece ser. Pussar och kramar!