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El rey de la casa


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La postura NO es opcional. Pussar och kramar!

El otro día hablaba con Raquel de las playas de Brasil. Me contaba que, en Río de Janeiro, la playa era como un gran gimnasio, un centro deportivo y de recreo donde no veías a prácticamente nadie estar tumbado tomando el sol, sino que la gente corría, jugaba al fútbol, nadaba, una partida de voley en la arena... que el dinamismo lo era todo. Así, me dijo que no era extraño ver a un ejecutivo llegar todo trajeado a la playa, cambiarse directamente allí, quitándoselo todo y poniéndose esos minúsculos bañadores que llevan los cariocas, hacer un poco de deporte y volver al trabajo más relajado, o a su casa si era por la tarde.

Yo, la verdad, nunca he visto a nadie llegar en traje a una playa gaditana. Tampoco en vaqueros y zapatillas como de haber pasado el día en plan 'urban life'. En todo caso, vaqueros rotos, convertidos en bermudas o de tan viejos que da igual que se estropeen con la arena. Vamos, que eso debe ser cosa del Hemisferio Sur, que tan pronto van en traje o en rollo pandillero, como el modelo del último spot de Aussiebum. Por cierto, que si se quitan así la camiseta, por mí que vayan todos en vaqueros o en esmoquin.
Pussar och kramar!

Hollywood es como el caballo de Atila. Por donde pasa, no sólo no crece la hierba, sino que todo es caos y destrucción. Si aún hubiera dudas, sólo hay que ver cómo quedó la aldea de los Pitufos tras el rodaje de esa abominable película que vomitarán los cines este verano. Como persona que creció con las canciones de los majérrimos personajes azules y el Padre Abraham, así como viendo sus aventuras, ando megacabreado con semejante atropello. ¿Era necesario? Cal?!?! Pussar och kramar!

Tras proponerlo el rubio, decidimos a principios de año irnos de vacaciones de verano al Cáucaso, concretamente a Armenia. Luego, avatares del destino, el plan inicial se convirtió en una ruta por ese país y su vecina Georgia, por lo que dentro de pocas semanas estaremos estampando no uno, sino dos sellos en el pasaporte. Todo lo hemos tramitado a través de una agencia de viajes de Armenia que conocí en Fitur y la verdad es que el trato ha sido atento, aunque el precio no lo bajo que presumíamos en un primer momento. El vuelo, que es lo único que hemos pagado por ahora, será vía Praga, por lo que entre una cosa y otra tardaremos unas 15 horas en llegar a nuestro destino, Yerevan, así como la salida desde Tblisi hacia Madrid.

Reconozco que tengo muchas ganas de hacer este viaje, aunque no fuera una propuesta mía, ya que estos meses he podido investigar sobre ambos países y creo que tienen mucho que ofrecer a dos viajeros experimentados. Lo malo, cómo no, las infraestructuras, viejas y poco acondicionadas, pero nos las hemos arreglado para que la agencia consiga buenos alojamientos, guías privados en español y unas rutas interesantes (de lo que no nos libraremos será de ver templos de todo tipo, pero en cuanto a arqueología y arquitectura, es lo más interesante).

Habrá maravillas naturales (debe ser fascinante ver el Caúcaso y sus cumbres nevadas, aunque el Elbrus ni lo intuiremos) y también tiempo para la historia reciente, sobre todo la de la URSS. Por ejemplo, en Georgia estaremos en el pueblo en el que nació Stalin y todo allí gira en torno a la figura del dictador. También será interesante ver qué queda en ambos países de la época soviética, así como desenvolvernos con los carteles en alfabetos tan complicados como el armenio o el georgiano. Me temo que el rubio tendrá que sacar sus conocimientos de ruso y menos mal que tendremos guías en todo momento. ¡Como para pedir unos sellos!

Eso sí, el viaje es Top Secret para mis padres, ya que no pueden evitar preocuparse y esa región no está precisamente 'pacificada'. Entre pitos y flautas, hay que eludir hasta siete zonas: Osetia del Sur, Abjasia, fronteras de Armenia con Turquía, Irán y Azerbaiyán, Nagorno Karabaj y las fronteras de Georgia con Chechenia y Daguestán. Vamos, como para olvidarse del mapa en Madrid... Aún así, fijo que será una experiencia increíble y sin dramas que reseñar. Pussar och kramar!

Ayer estuve toda la mañana arreglando papeleos varios. Para este tipo de acciones, suelo ir con una carpeta roja que me regalaron hace muchos años y a la que tengo mucho cariño. Para mi sorpresa, al salir del primero de los sitios a los que fuimos, nos robaron la carpeta. Fue un descuido tonto, pero la realidad era que había desaparecido. No entendía nada, ¿quién quiere unos resguardos? El caso fue que mientras el rubio volvía a donde la ventanilla para tramitar una copia del papel, unos amigos y yo buscamos en las papeleras cercanas, el suelo, las jardineras... en busca de la carpeta, ya que cuando el ladrón viera que sólo contenía papeles, no haría nada con ella.

Al final, no apareció, pero como teníamos una copia del resguardo, no le dimos más importancia. Hasta que por la tarde recibimos una llamada de un señor con acento dominicano que nos decía que tenía la carpeta. Desde el primer momento me dio mala espina, porque lo normal es que la persona que se encuentra algo y te llama te diga que lo ha encontrado y el modo de ir a por ella. En este caso, empezó a contarme una historia muy rara sobre el hecho de que había visto a una mujer que iba a tirar la carpeta y que él le dijo que cómo iba a hacer eso, que tenía papeles importantes y tal y cual (claro, con su vista de rayos X sabía lo que había en la carpeta).

El caso es que quedé con él cerca de Cuatro Caminos para que me la devolviera. Como no me fiaba, llamé a un guardaespaldas y superhéroe llamado Fido para que me acompañara. Efectivamente, cuando llegamos a donde habíamos quedado (un locutorio), el señor me pidió que le enseñara mi DNI para demostrarle que yo era quien decía... para luego pedirme 30 euros por devolverme mi carpeta, ya que, según contó, la chica que quería tirar y quemar mi carpeta en la vía pública (sic) no lo hizo porque él le dio 20 euros a cambio. El buen samaritano quiso hacer negocio conmigo. Fido ya tenía preparada la llamada a la Policía, pero no hizo falta. Le dije que no llevaba dinero y que tampoco entendía que me lo pidiera por devolverme unos papeles oficiales que me pertenecían. En ese momento, me dio la carpeta y me dijo: "Como tiene mi teléfono, cuando tenga los 30 euros, me llama y quedamos para que me los dé". Le dije que sí, que cómo no, y salimos de allí con mi carpeta y el corazón a mil por hora.

Ahora sólo espero que no vuelva a llamar exigiendo el dinero, porque en vacaciones me da mucha pereza ir a la Policía a denunciar una extorsión. Pussar och kramar!

Es oficial: estoy de vacaciones. Ayer salí del trabajo poco antes de las 7 de la tarde y me despedí de mis compañeros ¡hasta el 29 de agosto! En total, algo más de cinco semanas que pienso aprovechar la mar de bien. No será como el año pasado, cuando encarrilamos tres viajes seguidos que no sólo socavaron nuestra economía (aunque sarna con gusto...) sino también un poco mi salud (no le deseo a nadie tener fiebre en agosto). Este año empezamos algo mal, porque tengo un dolor de garganta muy molesto, pero ahora sí que la cosa no puede ir más que cuesta arriba.

No creo que nadie sienta mucha lástima por mí si os cuento que la semana del 22 de agosto estaba previsto que me fuera a Phuket a probar un hotel, viaje que finalmente ha sido cancelado. ¿Me equivoco? Pues eso, que a menos que me anime a hacer algo de última hora, esos días los pasaré en Madrid. Antes, viajaré por Europa e iré a Jerez, por lo que la maleta verá algunos aeropuertos y, sobre todo, muchos libros, que bajo cargadito a casa de mis padres (es gracioso, siempre llevo más cosas que ropa, sobre todo cosméticos y colonias). Luego acabo subiendo la maleta de mano dentro de la grande... ¡Con lo fácil que sería que viniera alguien de mi familia en coche de vez en cuando y poderles llenar el maletero! Pues nada, que no hay manera.

Hoy viernes es un día muy importante para mí y me gusta que sea, además, el estreno de mis vacaciones porque no hay nada que me guste más que el descanso remunerado. Pussar och kramar!

Sí, se que lo de 'yupi' está ya más pasado que la Mirinda, pero uno pertenece a la generación que pertenece y expresa su alegría como quiere. ¿Que a qué se debe tanto salto? A que empieza mi última semana de trabajo antes de las vacaciones. Bueno, semana, semana... realmente trabajo hasta el jueves, porque el viernes me lo he tenido que tomar libre para tramitar papeleos varios que no podían esperar a la semana que viene vaya usted a saber por qué (hasta el jueves 28 no me voy de Madrid, así que será por tiempo libre...).

La cosa es que tengo por delante cuatro días de trabajo... pero el martes y el miércoles no disfrutaré del aire acondicionado de mi redacción de Madrid, que me vuelvo a ir de viaje. El último del curso será a Reino Unido, a una mansión reconvertida en hotelazo-spa cerca de Southampton en la que nos presentarán a algunos periodistas una colección de moda masculina muy especial. Confío en que también haya tiempo de un circuito termal, un masaje o ambas cosas. Yo, por si acaso, he metido el bañador en la maleta. Además, como vuelo a Londres, será mi primera ruta en coche por la campiña inglesa, algo que me apetece bastante, aunque sí que me quedo con la espinita de que no podré disfrutar de Bath, ciudad a donde tengo muchas ganas de ir.

Nos volvemos a leer el jueves, durante mi último día de trabajo del curso. ¡Vivan las vacaciones! Pussar och kramar!

Supe de la existencia de Benjamin Godfre gracias a Fido y su recién violado y recuperado blog (de hecho, juraría que fue con la foto de la izquierda). El chico, hay que reconocerlo, no sólo está merendable, sino también desayunable, cenable y almorzable. Como investigador concienzudo que soy de la belleza masculina, no tardé mucho en rebuscar por la red y ver qué material había del chico, sobre todo si en alguna enseñaba algo más que su buen corazón. Mi gozo en un poco, Benjamin era de esos modelos/profesores de fitness que se saben buenorros y prefieren calentar al personal y dejarlo con ganas antes que mostrar tal cual sus centímetros de calidad. Sin embargo, ahora sorprende a sus fans con una sesión fotográfica en la que, ahora sí, da un paso importante en lo que está dispuesto a mostrar. Reconozco que he sido incapaz de cerrar la pestaña en la que tengo su foto, que no la he compartido más en Google+ porque no me quedan círculos y que sigo con la boca abierta. ¿Cómo se puede ser tan perfecto y poder salir a la calle sin que te rapten? Anodadado. Pussar och kramar!



¿Es posible enamorarse de un paraguas? Según mi madre, por supuesto. Pocas personas conozco que tengan más paraguas que ella, y para vivir en una ciudad en la que los días de lluvia son escasos, tiene bastante mérito que más o menos termine usándolos todos a lo largo del invierno y la primavera. Gracias a Burberry, empiezo a entenderla un poquito, porque ha sido ver su colección de este complemento para el próximo otoño y caer rendido a sus pies. ¿Quién me regala el de color rojo? Pussar och kramar!

Google+ tiene revolucionado el mundo de la red social. Si a Facebook llegué tarde y a regañadientes, en esta ocasión se puede decir que estoy desde el primer día, ya que obtuve mi pase casi al mismo tiempo que el resto. Y casi con la misma rapidez que mis contactos se iban animando a crear círculos, mi cuenta de Twitter empezaba a perder número de tuits diarios... y la de Facebook comenzaba tanto a perder cuentas como publicaciones. ¿Es cosa de Google+ o de que no logramos que algo dure en más de tres años?

Reconozco que me gusta mucho la nueva herramienta de Google, especialmente por lo íntimo y lo reducido que supone. Y no por la pátina de elitismo y exclusividad que han querido darle los que entraron primero, esos que veían cómo mucha gente quería y no podía estar ahí; sino porque aquí están sólo los que realmente quiero y conozco y se comparte sólo lo que yo quiero y con quien quiero, de forma fácil y como en Facebook que era un jaleo enorme. Además, ni búsquedas ni porras. Si tienes a alguien es porque le conoces o tienes alguna conexión. ¿Qué sentido tiene agrupar más de 40 contactos en un círculo? ¡Y no digo ya los que tienen 850 amigos en Facebook o siguen en Twitter a 1.200 personas!

Para compromisos, amigos del pasado que no lo son en el presente, conocidos que no quieres como amigos y familiares pesados, ya está el caralibro. En Google+, sólo los que tienen que estar: mi gente. Pussar och kramar!

Hace un año y medio, el panorama musical canadiense acogía a una nueva cantante. Anjulie se estrenaba con un single intimista y pop, una voz dulce pero sin llegar al empalago y un ritmo clásico que te incita a seguirlo con el pie, la cabeza o incluso arrancarte a cantar. La canción se llamaba 'Addicted2Me' y es mi último descubrimiento. Me gusta seguir caminando su ritmo tranquilo por las mañanas, cuando voy tan dormido que lo último que necesito son estridencias, o cuando necesito caminar con el viento azotando mi cara y sentir que estoy en una burbuja y el asfalto sobre el que camino es realmente la arena de la playa de una isla pequeña y desierta. Sí, nada como una buena canción para evadirse. Pussar och kramar!

Casi sin haberlo hecho aposta, mis vacaciones han resultado ser una cadencia entre Europa y el resto del mundo. Los años pares, cruzábamos las fronteras del Viejo Continente para visitar países lejanos. Los impares, en cambio, 'ahorrábamos' quedándonos en Europa. Este año, por tanto, toca no tomar un vuelo intercontinental y así va a ser. ¿Pero a dónde?

Copenhague siempre es una buena opción y en verano está más bonita que nunca, llena de chicos sin camiseta y muchos rubios interesantes. Ahora que también nos lo podríamos tomar como un viaje 'escolar' y o bien mejorar nuestro inglés con una estancia en el Reino Unido, y de paso saludar a Sufur; o hacerlo en Rusia. ¿Qué mejor que un viaje por San Petersburgo, Moscú o Novgorod para que el rubio apruebe ruso este septiembre en la Escuela Oficial de Idiomas? Ahora que ya puestos, estoy convencido de que Grecia nunca estará más barata que este año. Adiós a los restaurantes de Atenas con precios dignos de cuatreros u hoteles con encanto que te cobran un ojo de la cara y casi que te tienes que llevar tú las sábanas.

Lo malo es que los viajes que supuestamente se hacen para gastar poco terminan siendo tan caros como el resto. Así, ya puestos, ¿por qué no irnos a alguna de las esquinas de Europa: el Cáucaso, con sus guerras, territorios militarizados y países no reconocidos (esto también tiene que estar más barato que Grecia); o Islandia, con sus géiseres, glaciares, días de 22 horas, noches de media y bancos ridículamente optimistas.

Sólo una de las dianas es la correcta (sí, también puede ser Benidorm. Estamos en crisis, ¿no? y qué destino más patrio y que exija menos gasto en vuelos que la costa levantina...) y no soy muy de misterios así que a nada que tenga preparada la entrada, la publico. Mientras, si alguien quiere adivinar, es bienvenido. Pussar och kramar!

Ya está. Los tipejos de arriba y sus sueldos blindados de vértigo no se embolsarán en sus ya abultadas sacas de dinero ni un céntimo a mi costa. Pensé que sería mucho más complicado y costoso, pero ayer me di de baja en CajaMadrid; o lo que es lo mismo, en Bankia. Era la crónica de una muerte anunciada, ya que no me gustaba el trato que se me dispensaba. Se me trataba como cliente de segunda o tercera, ya que ni tenía la nómina domiciliada ni mi saldo medio era superior a las cuatro cifras; y el poco dinero que tengo, que bastante me cuesta ganarlo, no se merece nada menos que una alfombra roja y un cafelito espresso en la sucursal cuando vaya de visita. No sólo yo, sino todos los clientes que hemos pagado siempre religiosamente todas las comisiones, cuotas e intereses que se nos han pedido, sin faltar ni un día.

Sabía que la cosa no iba a ser coser y cantar. Mi cuenta la abrí en Jerez, y no voy a desplazarme hasta allí sólo para cancelarla, así que llamé por teléfono y me dijeron que fuera a cualquier sucursal de Madrid y tramitara las cosas a través de sus compañeros, y que éstos enviaran los papeles por valija. Fui a la que hay justo debajo de casa, con mis tarjetas y libreta, para anularlo todo hoy a primera hora. El señor que me atendió me dijo a la cara que "no es que no te quiera atender, pero estamos aquí para los clientes de nuestra oficina, no la de las otras...". Lo flipé un poco y me puse en #modecabreoON porque ya me veía peleando. Sin embargo, él mismo se dijo: "...pero tampoco vas a ir hasta Jerez... Bueno, voy a llamar y lo hacemos". Luego intentó que firmara un papel en blanco para que en mi sucursal validaran mecanícamente la baja de las tarjetas. Le dije que ni de coña firmaba un papel en blanco en CajaMadrid y llegamos a una solución: escribí en el papel que mi firma era exclusivamente para dar de baja mis dos tarjetas. Así las cosas, fui desde su mesa a la Caja, su compañero me dio el dinero que tenía en la cuenta y ellos se encargaban de mandar todo a Jerez. Se supone que para el martes estará todo listo.

¿Cuánto me han cobrado? Pensé que sería una pasta, ya que había oído a gente hablar del tema y era indignante. Sin embargo, se ve que en este caso, como mi decisión de rescindir el contrato es que no estoy conforme con las nuevas condiciones (2 euros de comisión al mes por tener la cuenta, entre otros robos), no tienen derecho a penalizarme. Me costó, eso sí, 1 euro, la cuota de este mes, que se ve que no la habían cargado aún... Pero mira, si por esa cantidad (con lo que ya llevo en intereses en todos estos años) y media hora de gestiones lo tenía todo solucionado, me parecía hasta bien.

Ahora soy sólo de Openbank y echaré de menos los puntos Iberia por las compras (no tengo ahora cuerpo de pedir una tarjeta a Iberia Cards subordinada a mi cuenta Open), pero puedo ver una foto de Rodrigo Rato y no sentirme un capullo por estar 'regalando' a un ricachón como él mi escasa fortuna en comisiones. Pussar och kramar!

No soy muy aficionado a ninguna fiesta que incluya animales, especialmente cuando éstos sufren de algún modo, ya sea física o mentalmente. Espero que poco a poco se erradiquen festejos tan anacrónicos, si no se ha conseguido ya, como los que arrancan miembros de aves indefensas o laceran, entre otras mil bestialidades, a un toro.

Sin embargo, eso no quita para que la última edición de la Rapa das Bestas de Sabucedo (Galicia), en la que el acto de cortar crines y colas a caballos me cuesta creer que no provoque ansiedad y estrés a los cuadrúpedos, permitiera captar unas imágenes bellísimas de la anatomía de hombres jóvenes en pleno esfuerzo físico contra la fuerza de un caballo salvaje (especialmente las dos primeras). Entre esto y lo que pude ver en Vigo hace algunas semanas, está claro que lo de Galicia Calidade no era sólo publicidad...
Pussar och kramar!

Hace ya mucho tiempo que el mundo de la publicidad descubrió que no hay nada como un prescriptor famoso para mejorar las ventas o la credibilidad de un producto. De hecho, aún hay muchas agencias de prensa que se creen que los periodistas especializados en un área somos retrasados y que vamos a considerar mejor a un producto porque sea el que usa tal o cual personaje popular (en cosmética, lo extraño es que siempre se den los mismos nombres: Sarah Jessica Parker, Gwyneth Paltrow, Kate Moss...), aunque no aporten pruebas de que ese famoso lo use.

Sin embargo, había unas líneas rojas que se han dinamitado en los últimos años. Ya no es peyorativo ni supone un problema de imagen hacer publicidad de productos anticaspa, mejora del tránsito intestinal, evitar pérdidas de orina o incluso fijadores de dentaduras postizas. Aunque más que volar por los aires, yo creo que las líneas sólo se han movido de sitio, porque no me veo a un famoso anunciando cremas contra las hemorroides o pastillas que cortan las diarreas.

Eso sí, es interesante saber que ya no hay intocables, que la publicidad ya no entiende de pactos tácitos. Por ejemplo, lo que se pudo ver durante unas horas (lástima de leyes que obligan a la censura institucional) en la Gran Vía... Que sí, que es un delito y no hay que dañar la imagen de nadie de forma gratuita y mucho menos con fines comerciales, pero como símbolo de que no se salva ya nadie, me ha gustado. Pussar och kramar!

Estoy cansado y tengo mis biorritmos un tanto alterados, porque no puede ser normal que a las 9 de la noche esté dormidísimo y con el cuerpo dándome a entender que me acuesto en ese momento y puedo terminar durmiendo 14 horas seguidas sin problemas, y luego llegar las 12 y no haber forma de encontrar el modo de dormir a pierna suelta. Porque luego es otra: el calor me impide disfrutar de un sueño profundo. Tener que dejar abierta la ventana, y que entre ruido de la calle y luz, no me permite disfrutar del silencio más absoluto. A mí me gusta dormir así: en silencio, sin luz y, a ser posible, sin pasar calor.

Esto me recuerda a la vez que tuve que entrevistar a Paz Vega y Santi Millán. Ellos estrenaban película y, no recuerdo muy bien por qué, decidimos mi jefa de aquel entonces y yo que ibamos a hacer girar todo en torno a la cama. Pero no desde el punto de vista sexy o morboso, sino en el más común: dormir. Me hizo mucha gracia que Santi me contara que él es capaz de dormirse de pie y que recordaba una vez que, de cansancio, acabó durmiendo como un bebé sentado en un water... que los amigos tuvieron que despertarlo porque tardaba en volver del baño. Paz también me contó cosas interesantes, como que le encantan las camas XXXL y que las que ella usa las encargó en Estados Unidos porque no encontró en España quien se la hiciera de ese tamaño y con las características que necesitaba (luego la odisea de encontrar sábanas...).

Creo que el dormir es una de las cosas de la vida que más importancias tiene. Aunque en el día a día parezca que no, no me creo que haya alguien al que le dé completamente igual dónde, cómo, en qué postura, sobre qué colchón, la almohada, etcétera. A fin de cuentas, pasamos más de media vida durmiendo. Pussar och kramar!