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El rey de la casa


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Pocos viajes acaban siendo tan satisfactorios como el del pasado fin de semana. Nos lo hemos pasado fenomenal en Vigo, sobre todo gracias a una anfitriona excepcional. No nos libramos de los retrasos ni en la ida ni en la vuelta (aunque ya nos han dicho que es habitual que Iberia se retrase cuando el destino es Galicia) y disfrutamos de la gastronomía, de la playa y de todo lo bueno de la región. De hecho, descansé tanto y tan bien (salvo algunas quemazones en el cuerpo provocadas por el sol), que hoy toca dar un giro de 180º y volver a la cruda realidad, pero aumentada a la enésima potencia.

Cuando se publique esta entrada, estaré camino de Munich. Pero no será la capital bávara mi destino final. Allí cojo un avión hasta Florencia, donde tendré la suerte de visitar el taller de zapatería masculina a medida de Gucci. La verdad es que me apetece mucho, aunque implique estar a las 6.40 en el aeropuerto. La vuelta no va a ser mucho mejor. Ya que regreso a Madrid poco antes de la medianoche, después de visitar el aeropuerto de Roma. Es decir, cuatro aeropuertos en un día (cinco si contamos el de Vigo) y un móvil cuya brújula perdió el norte en las Rías Altas. Pero esa historia, otro día. Pussar och kramar!

Dentro de unas horas tomaré un avión con el rubio rumbo a Vigo. Hace más de 20 años que no piso Galicia y no recuerdo prácticamente nada de aquel viaje, así que no podré comparar, pero sí disfrutar y mucho con una ciudad que durante una época me estuvo acompañando en mis crónicas periodísticas. Aunque una agorera dice que no podré ir a la playa por culpa del viento (no sabe lo que es veranear en Caños y Tarifa), soy optimista y espero disfrutar todo el sábado tostándome el cuerpo y bañándome en mi querido Atlántico. De hecho, y sí, es por fardar, hacía varios años que no estrenaba el tiempo de playa en este océano (y ni en Europa)...

La cosa es que pienso estar descansando todo lo que pueda porque el lunes se me presenta un día agitado, con cuatro vuelos en menos de 20 horas. Pero eso será dentro de tres días. Hoy toca sacar la toalla, el bronceador y tomar conciencia de que vamos a comer marisco sí o sí, y del mejorcito, oiga. Además, aprovecharemos para celebrar el domingo el cumpleaños del rubio, que cumple 28 y está hecho un chaval (si algún lector del blog se acuerda, felicítenlo en su red social favorita o móvil).

La idea original es que este viaje fuera un regalo de mi parte, pero como lo reservé hace tanto tiempo, se me olvidó por completo y le compré el Geeksphone Zero para que dejara de quejarse de tener un móvil patata (si me lo hubieran dicho...). Así que, cuando caí en mi cuenta del error (tarde), quedamos en que lo de Vigo se convertiría mejor en una escapada a medias, que no está la economía para tirar la casa por la ventana. Entre las cosas que hay que hacer sí o sí están probar los famosos yogures gallegos de los que todos hablan, no perderse una ración de pulpo a feira y volver sin marca del bañador. ¿Será posible? El martes informamos. Pussar och kramar!

Nirma es una firma hindú de jabones que ha elegido el Madrid de los Austrias (con un guiño al alcázar de Segovia) para su último spot de televisión. El resultado es un tanto surrealista si lo ves con los ojos de un residente en la capital. Cuanto menos, te ríes un rato (mención aparte merece el turista rubio merendable, claro). Este es el resultado... Pussar och kramar!

Recuerdo que en mi clase de Preescolar había unos falsos zapatos, con una forma parecida a las Converse clásicas, que servían para que los alumnos, de 3 y 4 años, aprendiéramos a atar cordones. Eran grandes (o al menos lo parecían) y con unos cordones muy grandes y blancos. No se usaban demasiado, pero jugar (y aprender) con ellos era muy divertido.

La revista francesa Monsieur, de la que soy un orgulloso suscriptor, ha publicado en su último número una simpática ilustración sobre los tres modos más habituales de acordonar un zapato. Reconozco que, en mi caso, sólo utilizo el primero de ellos. De hecho, el tercero lo veo hasta complicado... aunque todo es animarse y probar.
Pussar och kramar!

Hace algunos días escribí que estaba contento porque estrenaba país en mi iPod, con una canción de Nueva Zelanda. Pues bien, hoy estoy de doble enhorabuena, ya que no sólo vuelvo a estrenar país, sino también idioma. Estoy participando en una especie de Eurovisión on-line en el que cada concursante juega representando a un país (no tiene por qué ser necesariamente el tuyo) y manda una canción que es votada por el resto al estilo eurovisivo. Así, de vez en cuando, te llegan perlas que difícilmente podrían llegar a tus oídos.

En este caso, doy la bienvenida a Sudáfrica y a una canción de la cantante Monique que se llama 'Sê My Hoe' y que está cantada en afrikaans, el dialecto holandés que se habla en parte de Sudáfrica, Namibia y Lesotho. Ella es una conocida cantante de música trance y ha grabado colaboraciones con diferentes DJ's. Aunque no es mi estilo, suelen gustarme las cantaditas de trance, y aunque el holandés es un idioma duro en cuanto a fonética, en este caso me parece que no desmerece a la canción. ¿Cómo debe ser entrar en una discoteca y que te la pongan a todo volumen? Seguro que creería estar en un sueño.

Me pregunto qué país y qué idioma serán los próximos. No quedan muchos, la verdad... Pussar och kramar!



Si te gusta la canción, hazla tuya aquí.

Hace un mes, todos los medios de comunicación se hacían eco de la retirada del luminoso de Tío Pepe de la Puerta del Sol. Crónicas edulcoradas y con un tono melancólico explicaban cómo iban a mejorar la calidad de las piezas, rebajando su peso y restaurándolas con las nuevas técnicas.

Sin embargo, la confirmación de que Apple va a alquilar el edificio que albergaba el luminoso deja en el limbo el futuro de este símbolo. Hay noticias contradictorias, desde las que afirman con rotundidad que no va a ser reubicado o eliminado a los que cuentan cómo el Ayuntamiento ha llegado a un preacuerdo para negociar su retirada, ya que es requisito fundamental de la firma norteamericana. Llamadme pesimista, pero me temo que el tío José tiene sus horas contadas en el kilómetro 0 y, la verdad, no me hace ninguna gracia. Crucemos los dedos. Pussar och kramar!

La isla de Bora Bora, en Polinesia Francesa, tiene un problema: falta de originalidad en su oferta hotelera. Si damos un rápido paseo por su atolón, todos los establecimientos de gran lujo ofrecen lo mismo: cabañas en medio del mar. ¿Es que no se puede construir otro tipo de suites? ¿Es necesario que, a vista de pájaro al menos, todos se equipen con lo mismo? Prácticamente todas las cadenas hoteleras de altura están allí instaladas (me pregunto si habrá sitio también para habitantes que no sean necesariamente trabajadores de estos centros) y sí o sí hay cabañitas. ¿Acaso se trata de un lujoso juego de la oca en el que vas 'de cabaña en cabaña y tiro porque me toca?

Me he propuesto comenzar una investigación ardua sobre este asunto. Para ello, necesito refutar mi teoría de que todas las cadenas ofrecen lo mismo. Así, mi primer paso sería alojarme en cada uno de los hoteles con cabañas en el atolón y probar al menos una de éstas. Luego, trazar vías alternativas a estas minicasitas en medio del mar, con la ayuda de expertos (a ser posible, merendables, que yo llevo fatal lo de trabajar con gente fea, que ya lo he probado muchos años y no me convence) y tratar de convencer a alguna empresa para que las lleve a cabo. Después, bajo nuestra supervisión, probarlas minuciosamente y, hasta que no tuviéramos claro que ofrecemos algo diferente y mejor en Bora Bora, no movernos de allí.

Para ello necesito fondos. Muchos. Hago un llamamiento desde aquí a todo tipo de filántropos hoteleros que quieran echarme una mano. Ofrezco seriedad, espíritu crítico y una labor contrastable de años en el mundo del lujo. Interesados, escribid o llamad (ahora también con WassUp). ¡Os espero con los brazos abiertos!

Os dejo con la prueba que evidencia mi acusación de falta de originalidad. Pussar och kramar!

Dijo ayer un tertuliano en RNE que los jóvenes que se manifiestan en toda España contra el sistema político no tenían derecho a protestar en tanto que "viven mejor que hace 30 años". No sé qué tertuliano lo dijo ni si en 1981 estaba en España, pero creo que es necesario decirle algunas cosas:

- Hace 30 años, un señor de 30 años (porque a esa edad ya NO se era joven) de provincias, sin estudios universitarios ni medios, pero sí mucho empeño y dedicación, era capaz de trabajar en cargos medios de grandes empresas.

- Con ese suelo, ese señor de 30 años ya había comprado un piso de tres habitaciones, estaba a punto de cambiarse a otro de cinco, y su esposa podía permitirse el lujo de no trabajar y criar a un hijo en casa.

- Su horario laboral era de 8 a 15 horas, con pagas extras no prorrogateadas, horas extra pagadas y convenios laborales que dignificaban al trabajador.

- El parado casi no existía y solía decirse que el que no trabajaba era porque era 'artista' (en Jerez, los flamencos).

- No hacía falta recurrir a supermercados de bajo coste, marcas blancas ni mil descuentos. Se comía calidad y primeras firmas, del mismo modo que en el mercado.

Y así podríamos seguir durante mucho, mucho tiempo. La generación más preparada académica y profesionalmente no sólo se encuentra en una situación peor que en 1981, sino también que en 1971 y 1961. Y lo que nos queda.

Por cierto, hace 30 años no existían tertulianos y los programas de radio se nutrían de personas que sí tenían cosas que decir y entendían de aquel tema para el que se le pedía opinión. Pussar och kramar!

Hace algunos años, Louis Vuitton me invitó a conocer su fábrica de baúles artesanos. Pude hablar con algunos de los trabajadores y ser testigo de una tradición centenaria que ha hecho del lujo su razón de ser. Se encuentra en el anexo a una casa en los alrededores de París, en Asnieres, que fue el palacete familiar de la familia. Hoy, además del taller y oficinas, alberga un museo privado que muy pocos hemos tenido el placer de visitar.

No fue lo único que pude conocer ese día. La tienda principal de la marca, en los Campos Elíseos, había sido reabierta hacía poco. Se le hizo una profunda transformación, que incluía la habilitación de las últimas plantas como centro expositivo. La primera era sobre la herencia de Vuitton (normalmente, no tienen nada que ver con la marca) y para acceder a ella, como aún hoy, hay que subir en un ascensor completamente a oscuras (concebido como obra de arte en sí mismo).

El caso es que en el lugar más exquisito de la sala de exposiciones, una sala pequeña, circular y con cúpula, se encontraba un globo aerostático pequeño, con una vela fabricada en lona con el estampado Monogram. Suspendido en el aire, con leves movimientos que lo subían y bajaban al libre albedrío, era una maravilla.

Ayer vi esta foto de la primera exposición de aparatos aéreos en el Grand Palais de París, del 30 de septiembre de 1909 (Autochrome Lumière por Léon Gimpel). Si un globo de poco más de tres metros me dejó sin palabras, cómo hubiera sido estar allí y ver dentro de las salas semejantes aparatos... Sólo llego más de un siglo tarde... Pussar och kramar!

El hecho de que Azerbaiyán sea un país productor de petróleo puede ser la tabla de salvación para que sí pueda albergar el festival de Eurovisión de 2012. Está claro que necesitan muchos fondos para poder acometer las reformas que un evento como éste implica. Algunos es posible solventarlos con patrocinios, especialmente los que afectan al desarrollo del concurso en sí, pero algunos necesitan de una alta inversión tanto pública como privada e independiente de la UER.

Por ejemplo, plazas hoteleras. Aunque Bakú esté en un extremo del continente, son miles los eurofans que reservan sus vacaciones para disfrutar de la semana de Eurovisión, y lo que este año se han podido ahorrar en vuelos se compensará con el desembolso del año que viene. A fin de cuentas, si se ahorra y se supone que son tus vacaciones anuales, pagar 700 euros por un billete tampoco es un imposible. Ahora, ¿dónde alojarse? Azerbaiyán no es un país que atraiga a mucho turismo y las plazas hoteleras son más que limitadas, y eso incluyendo pensiones y hoteles de ínfima categoria. De hecho, parece ser que no hay suficientes para las delegaciones (participantes, miembros de la UER, comentaristas, directivos...), así que si a eso se le suman los fans y la prensa acreditada... Vamos, que hay que ponerse a construir hoteles como locos, como ya ocurrió en su día con Helsinki.

Logística informática. ¿A alguien se le escapa que la televisión azerí sea capaz de montar un show así? Es imposible y, como ya ocurriera con Estonia o Letonia en su día, pedirán ayuda a alguna televisión de las grandes para que se encargue de todo. La SVT sueca fue la que se puso manos a la obra para ayudar a la estonia y la letona. Además, hará falta una infraestructura de telefonía e Internet capaz de dar señal en directo a toda Europa por banda ancha. ¿Alguien se fijó la calidad de imagen y sonido que hubo cuando conectaron con Bakú para que dieran los votos? Pues esa mierda es lo que nos espera como no mejoren sus líneas de comunicación (por no hablar del vestido de Safura, que pedía a gritos ser quemado... sí, ésa es la estética que también está a un año de organizar el festival).

Infraestructuras. Además de la hotelera, el aeropuerto de Bakú (sobre estas líneas) es un aeródromo con un régimen de vuelos muy pequeño. Cuando las aerolíneas amplíen vuelos para ganar dinero con tanto eurofan, será complicado que absorba la cantidad de tráfico, maletas, pasajeros, aduana... ¿Habrá que construir una terminal nueva, aunque sólo sea para tres semanas de concurso? Suma y sigue...

Y todo esto sin tener en cuenta el recinto que acoja el evento. Hace mucho que el festival tiene unas dimensiones que no harían admisible que se celebrara en un teatro. ¿Hay estadios o centros de espectáculos grandes y capaces de una transformación como la que nos mostraron en Alemania que hicieron con ese campo de fútbol? Espero que sí porque en caso contrario, otra obra más al saco. ¡Y sólo les queda 12 meses!

Me hubiera gustado ver la cara de los directivos de la UER cuando vieron los resultados de la primera semifinal. La ganadora fue Grecia (que también está para gastos en festivales...) y segunda Azerbaiyán... En fin, esperemos a ver qué pasa. Pusar och kramar!

Queridos eurofans:
Vayan ahorrando todas las pagas extras y búsquense un segundo empleo si quieren presenciar en directo el festival del año que viene. Si la televisión de Azerbaiyán consigue patrocinadores para organizar Eurovisión 2012 en su país, van a tener que desembolsar, sólo en transporte, la nada despreciable suma de 480 € (los demás, a partir de 700 €). Ése es el precio que costaba ayer un billete de ida y vuelta a Bakú desde Madrid (el más barato, y haciendo escalas en Moscú, Estambul o incluso dos ciudades). Vamos, que vayan rezando para que renuncien y lo haga la televisión holandesa...

Creo que anoche vivimos la mejor final de Eurovisión en muchos años. Y no lo digo por el resultado, sino por la calidad de las canciones, la puesta en escena y el espectáculo en sí. Salvo tres canciones, el resto, incluso las que no me gustaban en las semifinales, consiguieron convencerme (Alemania, Ucrania y Azerbaiyán fueron las que más me aburrieron). El hecho de que ganara ésta última no me hizo mucha gracia, sobre todo cuando competía con Suecia por el primer puesto. Me gustó el hecho de que el jurado español fuera el único (o de los pocos) que no dio ni un sólo punto a los azeríes.

Una vez más, mis favoritas se fueron al traste del final de la clasificación. No entiendo lo de Estonia, creo que merecía mucho más. Hungría es cierto que no fue magnífica, pero no para quedar de las últimas. Y lo de Francia ya no tiene nombre. Una actuación fantástica que era Top5 sí o sí... El que entienda las votaciones de este año, que me lo explique. Es cierto que hubo mucho regalo vecinal, como siempre, pero también es cierto que los primeros puestos se alcanzan gracias a los puntos intermedios, los que suelen estar libres de sospecha. Es ahí donde Italia, Suecia o la ganadora hicieron su agosto, doces aparte.

Reino Unido no estuvo a la altura de lo esperado, en tanto que no se les oyó entre tanto sintetizador. Irlanda mereció más, seguramente, y Suiza no era la peor canción. Mi sorpresa personal de la noche fue Eslovenia, con un tema que me ha convencido, y mucho, gracias a sus directos (que no la versión en estudio).

Me dio pena Lucía Pérez porque hizo una fantástica actuación y catapultó una canción que en la primera escucha era un mojón a algo aceptable e incluso fiestero. ¿Merecía quedar en las cinco últimas? Pues sí, pero eso no quiere decir que no realizara un gran trabajo y aportara calidad a algo que nunca debió ser candidato a representar a TVE. Ojalá logre su sueño de labrarse una carrera en toda España y no sólo en Galicia. Me gustaría decirle algo tipo 'que le quiten lo bailaó', pero todos sabemos que es la primera que echa pestes del tema que le tocó defender, aunque la educación le obligue a hacerlo en privado.

Ahora queda esperar a ver qué pasa con Azerbaiyán. Yo voto porque se haga en Suecia. Total, los compositores y los coristas eran suecos. Además, ir a Estocolmo es mucho más barato y hay hoteles. En Baku, ni para albergar a los cantantes y delegaciones oficiales de los 53 países... Aunque ahora que lo pienso... señores de Meliá y NH, ¿a qué esperan a construir un hotelito de 1.000 habitaciones en Azerbaiyán? El próximo mayo, ¡'overbooking' asegurado! Pussar och kramar!

Definitivamente, Eurovisión no es un programa apto para cardiacos. No me cabe duda de que no fue casual que Suecia fuera el último finalista. El regidor sabía que iba a tener a todo el mundo, en sus casas y en el estadio, completamente histéricos ante la posibilidad de que el schlager volviera a sufrir un hostión como el del martes con Noruega. Afortunadamente, Eric Saade estará en la final de mañana sábado. Eso sí, es justo reconocer que no cantó especialmente bien y que parecía que se ahogaba un poco. Algo del todo inaceptable.

En general, creo que en esta segunda gala vimos mejores puestas en escena que en la primera. Me encantaron algunos shows como el de Irlanda, Bulgaria o Chipre. Estos dos últimos países lo bordaron. Me da pena que Bulgaria siga sin meterse en una final, sobre todo porque creo que este año lo merecía (y el pasado, también), mucho más que Eslovenia o Moldavia, que sí se clasificaron. Igualmente, lo sentí por Israel y Dana International, pero su tema no estaba a la altura de 'Diva' ni de otras muchas de sus canciones exitosas.

Esta vez acerté algunas más, aunque en mi casa el ganador fue el rubio, que hizo ocho dianas (sólo falló Chipre y Bulgaria, y no supo ver Eslovenia y Ucrania). Éste último país es, como Grecia, un fijo. Lleve lo que lleve, pasa. Y este año NO se lo merecía. ¡Menudo truño!

Tengo ganas de que llegue la final. Creo que está muy abierta, pero hay que tener mucho ojo con Estonia. Fue la mejor actuación de la noche con diferencia y me parece la más firme candidata hasta ahora. Todo dependerá de cómo lo hagan Francia y Reino Unido. ¿Otros posibles ganadores? Hungría, Irlanda y Dinamarca. Hagan sus apuestas. Yo, por ahora, voy con 'Rockefeller Street'. Pussar och kramar!

He llegado a la conclusión de que en las semifinales de Eurovisión no es tanto quién se clasifica como quién se queda fuera. En el caso de ayer, fue complicado entender qué había podido pasar en los jurados y el televoto para que la canción de Noruega no pasara a la final. Independientemente de que en España no se oyera, creo que era la típica canción que engancha y no me esperaba para nada su descalificación. Al mismo tiempo, me sorprendió lo de Grecia. Si se clasificaron con la que considero la peor canción griega de los últimos diez años, no habrá quien las deje fuera nunca.

La gala fue, a grandes líneas, decepcionante. Por muchos motivos. El primero, las canciones. No estuvieron a la altura de lo esperado e incluso algunas, como mi favorita, Polonia, se defenestraron e hicieron una actuación muy mala. Mi otra grande, Hungría, falló e incluso la cantante parecía no terminar los estribillos. Y para una que lo borda, la albanesa, se queda fuera. También me pareció muy floja la realización, que dista mucho de la que estamos acostumbrados vía SVT, con planos muy raros, así como con el guión, un humor difícil de calificar como gracioso (salvo la presentadora-humorista, que estuvo soberbia, sobre todo a la hora de conocer los finalistas).

Eso no quiere decir que no hubiera habido sorpresas positivas. Me encantó Suiza e Islandia, dos canciones que me han ido conquistando poco a poco. También Malta, ya que me esperaba un espectáculo más hortera y menos rotundo de voz. Me aburrí mucho con Lituania y Azerbaiján, así que también lo haré en la final cuando los vea, y me alegro por Georgia, Serbia y Finlandia. Sorprendente que Turquía no se haya clasificado, aunque supongo que les perjudicó que los países con alta inmigración turca no votaron ayer.

A nivel de resultados, pocas alegrías. Voté por Polonia, Hungría y Rusia. Quería que pasaran estos...

Pero se acabaron clasificando sólo 5 de ellos...

A ver mañana jueves qué tal se da la cosa. La veré por TVE, que espero que hayan solucionado los problemas de sonido. Ayer me harté y vimos la mayor parte por Eurovision.tv, la señal oficial sin comentarios. No es la misma calidad de imagen, pero al menos no oías a José María Íñigo respirar durante las canciones... Que tengamos que soportar todos los años algún problema técnico en Eurovisión... Os dejo con la gran perdedora y la mayor desilusión de la noche: Noruega. Pussar och kramar!

Hace algo más de dos años, mi revista se hacía eco de una iniciativa muy interesante de un restaurante de La Moraleja (Madrid): el maki ibérico. Así, sustituía el alga por jamón serrano y en el interior del arroz, un poco de melón envuelto, esta vez sí, en alga. Como el arroz se cocinaba al estilo asiático, el sabor era una mezcla entre el tradicional jamón con melón y el maki de verduras. Además, en vez de soja, se bañaba en aceite puro de oliva virgen.

Ayer domingo, sin que hayamos vuelto al restaurante desde entonces, al rubio le dio por emular la receta y hacer nuestro propio maki ibérico. El resultado, en fotos, es el siguiente:

Y sí, la buena pinta se correspondía con un sabor estupendo. De hecho, ha entrado en nuestros menús caseros por la puerta grande. ¿Lo próximo? Repetirlo hasta cogerle el truco para que salga perfecto y, desde ahí, modificarlo poco a poco para crear todo tipo de variedades de maki ibéricas. Seguiremos informando. Pussar och kramar!

Daniel Rumfelt es mi nuevo objeto de deseo. No me extraña que en el blog burbujasdeseo.com le hayan hecho un monográfico de varias entradas...
Pussar och kramar!

La última mañana que pasé en Burdeos, pasamos junto a una tienda de camisetas en la que vi una que, de no haber estado cerrada, hubiera hecho mía. Si alguien tiene previsto ir a la ciudad dentro de poco, que avise, que le quiero realizar un encargo. ¡Me encanta! (y si se vende en Madrid, que alguien me informe, que la quiero estrenar cuanto antes). Pussar och kramar!


Ya han empezado los ensayos en Düsseldorf para el próximo Festival de Eurovisión. No he podido ver todos los países, y reconozco que entre semana me cuesta encontrar fuerzas y ganas para ver los vídeos, sobre todo porque la calidad del sonido es bastante mala y termina siendo un tanto frustrante. Además, creo que en cierto modo es hasta contraproducente para el eurofán, porque te quita mucha dosis de sorpresa durante las galas y no te emocionas lo mismo.

Este año, mis dos favoritas son Hungría y Polonia. Las dos son de un estilo que me encanta: toques schlager con melodías discotequeras y muy movidas. La primera es una de las grandes favoritas de los eurofans, junto a Reino Unido y Francia (ya comenté en su momento que deseo que gane alguno de esos dos países porque creo que reforzaría mucho al Festival, independientemente de que no sean mis favoritas). Su ensayo fue tirando a discreto, aunque estoy seguro que Kati Wolf, la cantante húngara, sabrá bordarlo en la primera semifinal.

Precisamente será Polonia la que abra esa gala. No sé si me gusta que el país que se lleva, por ahora, mis 12 puntos sea la primera canción en abrir fuego, pero es lo que ha tocado y no se puede hacer nada al respecto. Tenía mis dudas con la canción polaca. Me gustaba mucho, pero la versión en inglés me horrorizó. Luego no me decidía entre ésta y la húngara... pero fue ver el primer ensayo y me enamoré de nuevo de Magdalena Tul, una belleza de mujer imponente e impresionante, de la canción y del show que han montado para el próximo martes. Ojalá pasen a la final. JESTEM POLSKA! Pussar och kramar!

Me estoy volviendo un cultureta. ¿Sabes esa gente que dice que sólo ve en la tele informativos y documentales de La 2? Pues si no fuera por las series que me bajo, eso sería lo único que vería en la pantalla del televisor. Por las mañanas, me levanto con los informativos de TVE y Telecinco. Antes veía 'Aida' o 'Los Simpsons', pero ahora, no sé por qué, paso completamente de ambos. Eso sí, he descubierto los documentales que ponen en La 2 a las 21.00, al terminar un concurso para listos que se llama 'Gafapastas' y cuyas preguntas nunca acierto.

La semana pasada, pusieron un documental sobre la vida de Eduardo VIII de Inglaterra y cómo unos documentos recientemente desclasificados por el FBI demostraban su amistad con el nazismo, su germanismo y las meteduras de pata (o espionaje consciente) que él y su esposa realizaron durante la II Guerra Mundial. Ayer, en cambio, en vez de Historia, el que emitieron fue de Astronomía, concretamente sobre impactos de asteroides. Aprendí cosas como que la roca marciana es 45 veces más valiosa que el oro o, lo que más me llamó la atención, que el hierro que tenemos en nuestro organismo proviene de meteoritos que cayeron sobre La Tierra antes de que apareciera la vida, y con ello todos los elementos que dan pie a ésta. Es decir, que estamos hechos de restos de asteroides. FLI PAN TE

Ya tengo ganas de ver el próximo y seguir aprendiendo. ¿Cómo es posible que estas cosas no interesen a la mayoría? No, en serio, no es por ir de intelectual. Si está explicado tan pedagógica y fácilmente como estos dos documentales, no habrá persona que se aburra viéndolos. Son lo más. Pussar och kramar!

Debo reconocer que no soy muy bueno para las recetas de cocina. Me ponen muy nervioso porque intento seguirlas al pie de la letra y rara vez me queda tal cual aparece en la foto o como salió en el programa de televisión de turno. Así, prefiero modificarlas un poco, pero no para darle un toque personal (algo que se logra lo quieras o no), sino más bien para evitarme el mal trago de que el resultado roce el fracaso más absoluto, en el caso de que no vaya todo como la seda. El problema de este tipo de manías es que rara vez te acuerdas exactamente de lo que hiciste, porque siempre partes de la misma receta de la que no sigues los pasos.

El viernes pasado lo volví a intentar con el clásico bizcocho casero hecho con medidas de vasos de yogur. ¿Acaso hay alguno más sencillo y que luego esté más rico? A pesar de que es una receta para tontos, siempre he de mirarla en Internet. Nunca recuerdo si eran dos de azúcar y tres de harina o vicecersa, o si había que echarle leche o lo más complicado: tiempo de cocción y temperatura del horno. No sé muy bien a qué se debió, pero la receta modificada en esta ocasión acabó con el mejor bizcocho que jamás haya horneado, así que voy a compartirla aquí en el blog, por si alguien se anima.

Ingredientes:

  • 1 yogur (el del viernes fue de plátano, pero el sabor da igual. Los puristas prefieren limón).
  • 2 medidas de harina de trigo.
  • 1 medida de Maizena (harina de maíz).
  • 1 medida de azúcar blanca.
  • 1 medida de azúcar moreno.
  • 3 huevos.
  • 1 medida de leche.
  • 1 medida de aceite de oliva.
  • Chocolate en onzas (mejor negro, entre el 65 y 80%).
  • Almendras enteras peladas.
  • Mantequilla y harina para preparar el molde del bizcocho.
Preparación:

Se corta el chocolate en pequeños trozos (evitar la picadora a menos que se quiera muy muy fino) de medio centímetro. Lo mismo con las almendras y guardarlos para más adelante. En un bol grande mezclamos el yogur, las harinas, los azúcares, la leche, el aceite y los huevos y lo batimos todo junto hasta que quede una masa homogénea (saldrá poco espesa por culpa de la leche). A continuación, mezclamos el chocolate y la almendra y removemos todo con una cuchara grande. Vertemos todo en el molde y lo introducimos en el horno, precalentado a 200 ºC. Lo mantenemos unos 45 minutos a 180 ºC y vigilamos de vez en cuando si está o no listo con una varilla. En caso afirmativo, sacar del horno, desmoldar, esperar a que se enfríe y disfrutar (los trocitos de chocolate abran bajado por efecto de la gravedad al fondo del molde, pero no se habrán derretido, por lo que, al darle la vuelta, queda como un bizcocho coronado de perlas de chocolate).

Ahora es cuando debería poner una foto del bizcocho, pero me temo que en el momento en el que estoy escribiendo estas líneas sólo queda esto... Pussar och kramar!