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El rey de la casa


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Leía no recuerdo ahora dónde que la crisis de nuevas ideas en cine, televisión, moda... ha llevado a una recuperación excesiva de antiguas ideas. No sólo se renuevan estilos, sino que cada vez se copia más aquello que funcionó en los 60, 70, 80... e incluso en los años 90, como lo demuestra que quieran hacer una nueva versión de la película 'El guardaespaldas'. ¿En serio es necesario rodarla?

En mi opinión, este exceso de reciclaje y nostalgia se ha acompañado de una excesiva exageración de lo que fueron 'los buenos tiempos' de la infancia. Pertenezco a una generación que veía dibujos animados a las 15.30 los sábados y los domingos después del Telediario, que merendaba con una programación infantil de más de dos horas y que se acostaba tras lavarse los dientes como Casimiro. Pero, ¿es necesario elevar todas estas experiencias a la categoría de metáfora de una vida mejor?

De hecho, creo que estamos llegando al extremo de trastocar por completo la realidad a base de exageraciones. El ejemplo que mejor personaliza esto es la canción de cumpleaños de Parchís. Yo nunca en mi vida había oído esa canción más de una o dos veces... ¡y era seguidor de Parchís y sus películas! Por supuesto, no recuerdo ni un sólo cumpleaños en el que se cantara o se pusiera de fondo... Hasta que llegó el año 2009. De repente, en los dos últimos años, la he oído más de una treintena de veces, en cumpleaños de personas de entre 28 y 40 años, así como fondo musical en programas de televisión, radio, fiestas... ¿No nos estamos pasando?

¿Por qué dar esa imagen exagerada de lo que fue Parchís? ¿Qué será lo próximo? ¿Las canciones de Xuxa? ¿Y por qué las de Enrique y Ana no han tenido la misma suerte 'revival'? Pussar och kramar!

Resulta curioso que no siempre se imponga el sentido común. Una de las cosas que esperas en un periodo de crisis económica, con las familias quedándose en casa antes de ir a restaurantes a comer o de tiendas a por cosas que no necesitan realmente, es que el servicio de atención al cliente se convierta en lo más amable, servicial, atento y correspondiente del mundo. Sin embargo, yo sigo viendo los mismos malos modos en todos lados, e incluso en algunos más, que tratan de justificar con que están estresados, agobiados y enfadados con la coyuntura y se han vuelto unos malas pulgas.

Me encanta cuando un camarero me recomienda que no pida más platos porque considera que ya he encargado comida suficiente, o cuando mi frutero me dice que no hace falta que me lleve las mandarinas más caras porque las que valen un poco menos están igual de dulces, o el taxista al que le indicas una dirección y te dice que "sin problema en pasar por ahí, pero acabo de venir de esa zona y estaba colapsada. ¿Le parece bien que vayamos mejor por...?". No son pocos, afortunadamente, los que lo hacen. Pero siguen sin ser mayoría. Me pregunto por qué. ¿Acaso no ha calado la cultura de la buena educación y mirar por el prójimo? ¿Es que no le gusta a todo el mundo recibir ese trato de los demás?

Es extraño. Cuanto más parece que avanzan las teorías de márketing de consumo, menos se aplican en el día a día. Y no estamos para revoluciones involucionistas. Pussar och kramar!

Creo que jamás una final de una preselección española ha generado tanta apatía entre los eurofans patrios como la de este año. Cómo se echa de menos la lucha encarnizada entre divas con canciones rotundas, la lapidación del freaky o los ruegos porque en directo nuestras favoritas se oigan tan bien como en la grabación de estudio. Este año era, directamente, para mear y no echar gota. De primer plato, un sistema de selección absurdo que ya sabemos que no funciona y que repele a los artistas conocidos. De segundo, un plantel de voces que no consigue transmitir suficiente como para que desees que alguno represente a España en el festival. Y de postre, nueve canciones lamentables que tienen la desfachatez de presentarnos grabadas a toda prisa menos de 12 horas después de ser asignadas a sus cantantes y que provoca el suicidio colectivo del eurofán, el mismo que se agarra al clavo ardiendo de la balada 'Abrázame', escrita por dos autores que conocen bastante bien los entresijos del concurso europeo, pero que es lo más flojo que jamás hayan hecho juntos.

Dice Chico Tóxico que tanto canción como cantante son un problema. El tema, por horrible y triste, escrito por un autor que si ha destacado en los últimos años es más por sus ganas de chupar cámara en las preselecciones que por mandar temas decentes (aunque alguno ha tenido). La cantante, por falta de carisma. Yo no estoy de acuerdo. No creo que Lucía Pérez, la ganadora, no esté a la altura. Creo que tiene una voz bonita y, aunque sea una desconocida, no es una recién llegada y sabe lo que es un escenario, cantar en directo, defender un tema... ¿El problema es que no es famosa y tiene que enfrentarse a Blue? Si tuviéramos que llevar a representantes con carisma internacional, en tanto que son conocidos en el resto de Europa, de Islandia a Azerbaiyán, sólo podríamos mandar a Enrique Iglesias, que es el único que tenemos realmente famoso (el segundo puesto se lo rifan Bisbal y Fran Perea, que Los Serrano fue un exitazo en muchos países del Este).

En Eurovisión se vota a las canciones y, en muy pocas ocasiones, a los artistas. Si llevas un temazo, quedas en buena posición. ¿Quién conoce a Chenoa en Georgia? ¿Y a Mónica Naranjo en Bielorrusia? Este año tenemos lo que TVE ha pretendido desde el primer momento: un churro. Pussar och kramar!

Estos días, Madrid acoge diferentes desfiles de moda. Sobre la pasarela se podrán ver colecciones mejores o peores. Independientemente de su calidad, prácticamente ninguna llegará a las tiendas, y de las que lleguen, poco o nada se venderá. Es así. Ni a los modistos españoles les interesa apostar realmente por convertir su trabajo en empresa ni los consumidores están tan locos por comprar la mediocridad que presentan cada semestre nuestros compatriotas, y mucho menos a los precios desorbitados con los que tratan de colocar sus modelitos (eso los que puedan tener un mínimo de acceso a ellos, ya que para el 95% o más de la población es imposible que pueda ver alguno en las tiendas de su localidad).

En junio de 1981, el Museo Español de Arte Contemporáneo celebró, dentro de su Festival de Primavera, un desfile conjunto de jóvenes diseñadores españoles llamado Diseños de Moda Española actual, organizado por la revista Vogue. Como cuenta la periodista Marichari (verídico) en su crónica de ABC de aquel entonces, las maniquíes bajaban por las escaleras del museo mostrando los vestidos, compartiendo escenario con "todo el que se le antoja subir o bajar por ellas. Muy mal y una lástima".

Fueron diseños, según Marichari, "disparatados, al menos para la opinión media, porque en ningún modo podían extrañar al público espectador, en su mayoría vestido de forma bastante chocante y llamativa para no desentonar, me supongo, con las nuevas creaciones que se presentaban". ¿Y quiénes eran estos nuevos diseñadores, albores de la movida madrileña, el vinilo, los colores flúor y los peinados imposibles? Algunos responden a nombres como Tony Miró, Francis Montesinos, Manuel Piña, Jesús del Pozo o una jovencísima Agatha Ruíz de la Prada, que se estrenaba en el mundo de la moda.

Conclusión. 30 años después, en Madrid no ha cambiado nada: mala organización, colecciones que sólo motivan a un público talifán presente en la sala, muchos noveles que no pasarán a la historia y muy poco gusto por escoger dónde se celebra la pasarela. Miento, hay una diferencia. Según Marichari, los diseñadores de 1981 "tienen mucho que decir en cuanto a moda y grandes ideas". A los de 2011 hace mucho que se les agotaron. Pussar och kramar!

La noticia llegó a la redacción, casi de casualidad, sobre las 15.20 h. Fue a través de un twit de La Vanguardia y nos dejó de piedra: 'Santi Santamaria ha muerto en Singapur'. De hecho, aún se desconocía que fue a causa de un ataque al corazón. Creo que para todos fue un shock, porque le teníamos mucho cariño a ese cocinero afable y bonachón que defendió a capa y espada lo que él entendía por el súmmum de la cocina: los ingredientes de siempre, el sabor de siempre, el gusto por la cuchara, el cuchillo y el tenedor de siempre.

Daba la casualidad de que la semana pasada tuvimos que levantar y posponer una entrevista a Santi Santamaría que estaba prevista que saliera mañana viernes. Estaba completamente lista, maquetada, escrita y con todos los OK ¿Qué hubiera pasado si saliéramos con el catalán contando su fin de semana perfecto? Menudo palo... Y no lo digo por la publicación, sino por la familia y amigos de Santi, que eran muchos.

Tuve la suerte de conocerle a él y a su hija en Singapur, durante la inauguración del hotel Marina Bay Sands, en el que también recién abría su restaurante 'Santi'. Le hice una entrevista y una sesión de fotos en la piscina-terraza del hotel que rápidamente nos solicitaron ayer tanto la gente de El Mundo como de Expansión (el fotógrafo Luis de las Alas, conocido de Santi, no tuvo problema en ofrecérselas, aunque se hubieran hecho para Fuera de Serie). No creo que descubra nada nuevo si digo que me pareció un señor formidable, con un gusto por la vida y un nivel de bon vivant de los que crea afición. Me contó su afición por la comida italiana y la costa amalfitana, así como su pasión por los restaurantes japoneses de verdad, los que, según él, "sólo encuentras en Asia".

No sé si la entrevista, escrita en primera persona, como si fuera del puño y letra del maestro, verá algún día la luz (en el blog de Retales o en algún otro sitio), pero por ahora es un tesoro personal que ya no veré con los mismos ojos. Descanse en paz, Santi Santamaria.

Los que creíamos que, con el fin del Mundial y las eternas celebraciones que le sucedieron, dejaríamos atrás el rollo africano durante un tiempo nos equivocamos. Si no era suficiente con el llamado waka romance, ahora va Noruega y decide llevar a Eurovisión una canción con ritmos africanos: Haba Haba. Yo hubiera preferido que ganara otra canción en la final del MGP, pero no pudo clasificarse en la última de las rondas. Eso sí, reconozco que, aunque no me hacía mucha gracia, a base de oírla empiezo a cogerle el truco e incluso a ensayar algunos pasos de baile propios de la sabana.

Me cuesta entender cómo votan los noruegos. No hay público más heterogéneo en toda Europa. Igual te llevan un año música punk rock como te sueltan una salsa propia de los clubes de jubilados de Benidorm, una balada folk celta, un canto lapón o una pieza que parece sacada de un musical de Broadway. Después de elegir a Stella Mwangi (que, aunque no lo parezca, es noruega de toda la vida), ya no sé qué estilo les puede faltar. ¿Nos sorprenderán llevando flamenquito el año que viene? ¡Que tiemble Remedios Amaya!

No sé si ganarán o no, pero que Haba Haba pasa a la final, eso seguro. Pussar och kramar!

Debe haber pocos lugares más incómodos para hacer problemas de matemáticas que un autobús urbano. Ayer, un niño de no más de 10 años estaba resolviendo fracciones a mi lado cuando volvía del trabajo. ¿Me creeríais si os digo que sólo pude resolver las más sencillas?

¡Yo era un as de las Matemáticas! En serio, un alumno de sobresalientes tanto en el colegio como en el instituto. ¿A dónde fue a parar todo ese conocimiento? ¡Pero si era capaz de resolver problemas con la regla de Ruffini igual que me bebía un vaso de agua! Ahora ni siquiera recuerdo para qué servía y, mucho menos, de qué iba... como los problemas de Física del peso que cae por una pendiente... Y me da pena, porque eran conocimientos que, aunque tenía claro que no los iba a utilizar nunca en mi vida futura (así ha sido), me divertían.

Sí, me gustaba resolver problemas de ciencias, era hasta desestresante. ¡Es que ni recuerdo la fórmula de las ecuaciones de segundo grado! Vamos, que me ponen los problemas de arriba y no acertaría ni a empezar. ¡Y da gracias que sigo utilizando las de primer grado y la regla de tres, que entonces ya sería el acabose! Jo, echo de menos las matemáticas... Pussar och kramar!

A veces, necesitamos ver las cosas desde otro punto de vista, con una óptica distinta a la normal. Es cuando conseguimos aproximarnos a la verdad de algo que, por más que lo intentábamos, no dábamos con la tecla. Algunos dirán que, además, hay que agitarse un poco, quitarse telarañas y mover la cabeza como cuando estamos en la piscina y queremos soltar todo el agua de golpe de nuestro pelo. Da igual el cómo, se trata de no olvidarse de que siempre hay más de un ángulo, que mirar de frente no quiere decir que deba hacerse de forma hierática, y que el camino real puede ser oblicuo o, por qué no, en espiral. Es lunes, pero puede ser un día maravilloso. Se espera que llueva toda la semana, pero puede ser bajo la lluvia cuando vivamos un momento mágico. Hará frío y tendremos que llevar varias capas de incómoda ropa de abrigo, pero quién sabe si encontraremos en los bolsillos una sonrisa o un vale por un beso. ¿En serio no puedes encontrar una razón para sonreír hoy, mañana, pasado...? Pussar och kramar!

La lista de candidatos para representar a España en Eurovisión se ha reducido a tres nombres. Creo que la persona que podría aspirar a un buen puesto, a priori y sin haber oído las canciones, es Lucía Pérez, que además fue la más votada por el público. Sin embargo, tampoco es que me emocione mucho esta preselección, ya que ningún artista de los que actuaron ayer consiguió emocionarme como para votarle.

Me gustó David Sancho, pero más o menos repitió su actuación de la semana anterior, por lo que ajustar las canciones finalistas a su registro lo veía algo complicado. También confiaba mucho en los chicos de Da Igual, ya que me encantaron cuando cantaron 'Bailar pegados'. Claro que en aquel momento yo no sabía que ya habían versionado esa canción meses atrás y si les salió tan increíble fue porque llevan meses puliéndola y no unos días como el resto de cantantes.

AurynLo contrario me pasó con los Auryn, que después del desastre de la primera gala consiguieron sacarse de la chistera una versión de 'Eres tú' de Mocedades en la que las voces brillaron y empastaron bastante bien. Tienen muchas papeletas de ser los ganadores de la gran final de la semana que viene porque se repetirá el fenómeno fan en las votaciones como ocurrió con D'Nash, pero quién sabe, siempre pueden surgir sorpresas.

De momento, esta noche, segunda semifinal del Melodifestivalen, con grandes nombres y temas sobre el escenario de Gotemburgo. Pussar och kramar!

El chico de la imagen es Manuel Neuer, portero de un equipo de fútbol alemán llamado Schalke 04. Es noticia porque, según he leído en Ambiente G, ha pedido a los futbolistas homosexuales de la Bundesliga que salgan del armario para normalizar su situación personal y, al mismo tiempo, la de la presencia de gays en el fútbol. Ahora mi pregunta es: ¿por qué nadie me había hablado antes de la existencia de este chico? ¿Es que no tengo lectores aficionados al fútbol alemán? ¿En serio nadie se da cuenta de que cumple todos los requisitos para que se me caiga la baba y encima con el plus de que es germano? No, ¡así no se trata a los amigos!

Aquí hacen falta más jugadores guapos. La liga española está llena de cardos borriqueros. ¡Cómo estará de mal la cosa que Piqué se ha convertido en todo un icono!, cuando cada vez está más feo, sobre todo desde que se lo tiene creído y va de sex symbol por la vida (uno tiene sus fuentes...). Aunque hay casos peores, que hay quien pone a Villa y Mata como referentes. ¡No, hijo, no! Que sí, que la cosa va por gustos, pero guapos objetivos también hay sobre la Tierra y por más que miro la Guía Marca, ahí no veo a ninguno que destaque y encima juegue bien. ¡Si hasta a Casillas le veo cada vez más feote! (y mira que en persona impresiona). Esto no es lo mismo desde que se fue Owen, la verdad.

Manuel, a ver si te fichan pronto, que el único portero cachas aquí es Miguel Ángel Moya, el del Valencia, y faltan más. Pussar och kramar!

El mundo de las tendencias cambia que es una barbaridad. Ya no respetan ni la cadencia semestral del mundo textil. Ayer, sin ir más lejos, las camisas de cuadros se pusieron de moda. Tanto, que fue de las noticias mas leídas del día (no, Proudstar y su look leñador no tuvieron nada que ver esta vez).

Para evitar errores y compras de las que alguien se pueda arrepentir, me veo en la necesidad de advertir que hay que tener mucho cuidado con las camisas de cuadros. No vale cualquiera. Se encuentran de mil colores y con tonalidades que pueden llegar a rayar lo desagradable, así que MUCHO OJO a la hora de elegir. Esa tan bonita que une rayas multicolores con bordados pequeñitos... Sí, esa. Puede que en la percha quede muy llamativa, pero es tan hortera como ir con traje de flamenca a la Junta directiva de un banco. "¿Y esa que une siete tipos de negros y grises?". A menos que quieras iniciar una tendencia príncipe de Gales en un grupo social mod o en otro gótico, como que no. "¡La mía es roja y blanca!". Es decir, un mantel...

Cosas que no hay que ponerse nunca:
¿Cómo acertar? Colores planos y simples, bien combinados y que no sumen más de tres. No demasiado llamativa y que no te haga parecer un semáforo. Que combine bien con un pantalón vaquero clásico o algo de lino (si es manga corta) y que no haya que hacer un gran esfuerzo para conseguir complementos o jerséis a juego. Esto en teoría, claro, porque siempre hay excepciones... Sobre todo cuando el que se pone unos cuadros horribles tiene una percha tal que así...

Pussar och kramar!

No me reconozco. Si ya fue suficiente convulsión el comprobar, hace unos meses, que me gustaba (y mucho) una canción de Enrique Iglesias, ahora resulta que me he enganchado a un tema ¡de Malú! Sí, estoy ojiplático. Por favor, que nadie me lo tenga en cuenta. No sé cómo ha podido pasar, pero lo cierto es que 'Blanco y negro' me ha tocado la fibra sensible hasta el punto de llegar a plantearme oír algo más de la chica, por si acaso tiene otras canciones que me gusten y que no se parezcan a esas torturas musicales de 'Aprendiz' o 'A esto le llamas amor'.

Pero no queda aquí la cosa. Influenciado también por los programas de preselección de Eurovisión de TVE, también me ha dado por oír algunas canciones de Pitingo. Y para mi estupor, como que también me gusta, aunque más en directo que la grabación en estudio, todo sea dicho. De todos modos, creo que esto de aflamencar canciones conocidas del soul y el R&B americano es como el turrón: que un poco en Navidad mola, pero todo el año o una tableta de golpe, como que terminas aborreciéndolo. Por eso, Pitingo y Las Seventies, de vez en cuando y por Spotify, nada de tenerlo incluido en el iPod.

La canción de Malú, en cambio, sí que la tengo ya en mp3. Por cierto, en la gala del pasado viernes, ella estaba enferma de la garganta y aún así cantó con tres veces más chorro de voz que David Civera, que menudo desastre está hecho, cada vez peor.
Pussar och kramar!

No tenía ninguna confianza en que los suecos votaran la canción que mejor sonó ayer en la primera semifinal del Melodifestivalen, ya que su cantante no habla sueco y ellos tienden a ser muy nacionalistas para estas cosas. Sin embargo, para mi sorpresa, Swingfly se ha colado en la gran final del Globe Arena.

Mi otra favorita, Jenny Silver, tendrá que volver a intentarlo en el Andra Chansen, ya que no pudo superar al que todas las apuestas daban como ganador: Danny Saucedo (en la foto de la derecha, que se hace grande si le das). Empieza bien el Melodifestivalen 2011, a ver qué tal evoluciona las próximas semanas. ¡No puedo esperar a que llegue el 12 de marzo! Pussar och kramar!


Arranca el Melodifestivalen y este año estoy más excitado que nunca. Para el que no lo sepa, el de 2011 será el primero que presencia en persona el día de la final en el Globe Arena y si de normal cruzo los dedos para que se clasifiquen las canciones que me gustan, esta vez es que ya cruzo hasta los dedos de los pies. ¡Quiero ver una final que me ponga los pelos de punta desde el minuto 1 hasta el último!

He oído las canciones de mañana, un extracto de cada una, y he de confesar que algunas suenan bastante bien, y otras muy mal. Los suecos se tienen que poner las pilas después del desastre del año pasado. Un batacazo que era esperable, ya que mandaron a una canción bastante aburrida que no calaba fuera de ese país. Suena bien Jenny Silver, con un schlager clásico; y también un rap con un ritmo muy divertido. Aunque el gran favorito es Danny con una canción de corte street dance que a mí no me dice mucho. A ver si mejora mañana, porque tengo muy buen recuerdo de él, de cuando se presentó con EMD y 'Baby Goodbye'. Pussar och kramar!