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Hvad er klokken?

El rey de la casa


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No sé si escribir de la portada de ayer de El Mundo, que parecía un cartel electoral del Partido Popular y daba mucha grima (ni La Razón en sus tiempos más radicales). La política me hastía cada vez más. Rectifico, más que la política, los políticos españoles de primera línea y sus partidos. ¿No se cansan de mirarse el ombligo? Ayer me hizo gracia leer twits sobre el congreso del PSOE en el que hablaban de éxito 2.0 Quizás yo me perdí algo, pero para que sea 2.0 hace falta feedback, interacción... y la cuenta de Twitter del PSOE se limitaba a escribir lo que pasaba en el Congreso y retuitear lo que algunos pelotas escribían. No respondían a nadie. Y entiendo que no lo hagan a los que les insultan, o al 100% de los que les escribimos o comentamos algo, pero ¿a nadie? ¿Eso es 2.0?

También podría hablar de la gilipollez que soltó David Bisbal en Onda Cero: "En España hay demasiada libertad de expresión". Aunque no sé de qué me sorprendo, ya que el almeriense no destaca precisamente por nada que no sea dar piruetas en el aire mientras mueve sus rizos al viento. Ahora que lo pienso, también es de los que paga impuestos en Miami, ¿no? Y para colmo de cabreos, van los ultras de Fox News y sacan este mapa:


Como cartógrafo aficionado, me resulta el colmo. En fin, que no tuve un domingo muy zen, la verdad. A ver qué tal comienza la semana. Pussar och kramar!


Cuando una serie de humor llega a su cuarta temporada, es complicado que los guionistas consigan episodios increíblemente buenos cada semana. Los que seguimos The Big Bang Theory lo sabemos, de ahí que cuando consiguen ofrecer uno redondo, con el que no puedes parar de reír, lo disfrutas aún más si cabe. Esta escena (no hay spoilers) es, sin duda, de las más hilarantes que he visto últimamente. ¡Cómo saben jugar con nuestras mentes malpensantes! Pussar och kramar!

Corría el año 1982 y los medios de comunicación españoles se llenaban de anuncios que tomaban como referencia el inminente Mundial de Fútbol. Patrocinadores y marcas variadas se peleaban por salir en las únicas dos cadenas de televisión que había en el país con los productos líderes de la época. Como no podía ser menos, los jugadores de la selección española protagonizaron algunos anuncios. El que más futbolistas reunió fue el de refrescos KAS, con su bebida estrella al frente: Bitter Kas.



Para que luego digan que el márketing y la publicidad no han influido en el fútbol... Con el KAS en la mano estaban los mejores... ¿Todos los mejores? No, una aldea gala un jugador se resistió a aparecer en el anuncio: Arconada. ¿Los motivos? El vasco, en vez de cumplir con la firma de su tierra, se había vendido a la competencia...



Pussar och kramar!

Uno no gana para asombros. Nunca hubiera imaginado que Reese Rideout fuera heterosexual, estuviera casado y, antes de hacer porno, se dedicara al marketing por 10 $/h en Oregón (ahora le pagan alrededor de 1.500 $ por una escena de masturbación). Sin embargo, la edición inglesa de Marie Claire lo deja bien claro, tanto en boca del actor como de su esposa, Becky Jacobs. Resulta interesante comprobar cómo la necesidad de dinero y mejorar la calidad de vida puede hacer caer décadas de ética conservadora en una pareja. La esposa cae en algunos tópicos manidos como el hecho de que se sienta más cómoda con su marido rodeado de maromos que con chicas, pero no por ello el artículo deja de ser interesante. Lo he leído de un tirón y ¡vaya con la pareja! (clicar para leer, está en tres partes). No creo que pueda volver a ver con los mismos ojos a Reese... Pussar och kramar!


Reese Rideout (Reece Jacobs) y Becky Jacobs en My Husband Is A Porn Star, con fotos de Daniel Root para Marie Claire UK (febrero de 2011).

Me parecen patéticos los que esgrimen frases del tipo "yo tengo muchos amigos gays", como si eso bastara para dar por hecho que uno no es homófobo. Sin ir más lejos, tomando un ejemplo paralelo, no creo que no exista nadie que no tenga un amigo gordo ¡y vaya si hay gordofobia en el mundo!, incluso entre los propios gordos. No es mi intención hacer ahora un alegato de que un gordo también puede ser sexy, porque ya hay blogs sobre eso y tampoco viene al caso. Estos días ando un poco indignado con lo que está llamado a ser 'la nueva sensación del pop coreano'.

Estamos acostumbrados a que los grupos femeninos que salen en ese país estén compuestos siempre por más de media docena de chicas muy blancas, extremadamente delgadas, con el pelo teñido y bailando coreografías en las que no faltan poses de Lolitas zorronas. Sin embargo, acaba de aparecer en ese mercado un trío de féminas que no terminan de ajustarse a los cánones físicos establecidos (a cambio, presentan voces potentes y no hilillos de voz como ocurre con otros grupos). El problema es su nombre: las Piggy Dolls.

¿En serio no había un nombre más denigrante? ¿Era necesario incluir la palabra 'cerditas' porque las chicas están gordas? ¡Si incluso en su vídeo de presentación se las ve poniéndose hasta el culo de pizzas! No es la primera vez que ocurre algo así en el mundo de la música (algunos recordarán al grupo mexicano Curvas peligrosas), pero creo que esta vez han rozado bastante el mal gusto. Ya se les ve gordas, no se avergüenzan de ello, en tanto que están de acuerdo en llevar una profesión pública adelante, ¿cerdas? ¿No había otro nombre para un grupo de tres chicas con un sonido R&B que mezcla rock y pop con bastante buen criterio?

Su primer single, 'Trend', es una canción bastante chula que, desgraciadamente, en vez de ser de lo que se hable en los foros, ha tenido que ceder protagonismo al tema de los kilos de más de las cantantes, ya sea a favor o en contra. Yo creo que ése no es el camino. Si te gusta la música, te debería dar igual el físico del cantante, sólo te fijas en su voz. Pussar och kramar!

¿Qué tienen algunas canciones que llegan a electrizar? ¿Cómo es posible que una melodía te transporte a lugares que sólo existen en la imaginación? ¿Por qué no es necesario saber el idioma en el que está escrita una canción para que sepa transmitirte lo que el autor pretendía plasmar en sus versos? ¿Dónde están esos sentimientos que, a flor de piel, te inundan cuando una balada llena todo el espacio? ¿Cómo te explicas que Mihalis Hatzigiannis sea un genio y haya gente que no sepa lo que se pierde? Y encima ahora hace vídeos que son pura poesía en imágenes...



Pussar och kramar!

Pocas delicatessen tienen tanta mala fama como la anchoa. Si echas un vistazo a tu alrededor, seguro que encuentras a más de uno y más de dos a los que no le gusta e incluso les provoca rechazo. Un amigo de la universidad era alérgico, por lo que huía de ellas como de la peste (lógico, era rozar con la lengua un poco de aceite que había rozado, a su vez, una anchoa e hincharse y llenarse de ronchas), pero ¿y el resto? Vale, no es un sabor que entre a la primera, pero, una vez te vuelves adulto, ¿cómo no adorarlas?

Yo reconozco que, en cuestión de anchoas, soy un clásico. No me gusta ponerlas en pizzas o en platos que se van a servir caliente. Las prefiero con pimientos asados, con un poco de foie y, sobre todo, en su aceite, sobre una tosta sin más.

Estos días me estoy poniendo las botas. Tengo un negociete tácito con la madre de un amigo por el que, a cambio de cremas muy caras y maquillaje, me da unos botes de anchoas de Santoña que quitan el hipo. Los hace una señora a mano, preparando anchoa por anchoa, y los vende al por menor en unos frascos que, por no tener, no tienen ni etiqueta. No exagero cuando digo que comer esas anchoas es comparable a la sensación de meterse en la boca un pedazo del mejor solomillo.

Ella sabe que no hace falta que me envíe nada, que yo le doy cremas encantado (que me cae genial y sé que me quiere un montón independientemente de los regalos), pero si quiere tener esos detalles conmigo, ¿quién soy yo para negarse? Ahora, que esta Navidad se ha pasado, porque no sólo ha mandado dos botes, sino también un quesuco ahumado de Áliva que estoy cenando estos días como un maharajá. Vamos, que el régimen va a tener que esperar... Pussar och kramar!

Últimamente me ha dado por los juegos on-line. Como no soy capaz de enfrentarme a aventuras que exijan muchos conocimientos y soltura de dedos (lo de darle a cuatro botones a la vez mientras se mueve el cursor y, de paso, disparas con la tecla Enter no es lo mío), escojo cosas sencillas y que me diviertan. Es cierto que, a medida que pasas las fases, se complica todo bastante, pero también ahí está la gracia, que hacer siempre Sudokus de nivel 0 acaba siendo un tostón.

Normalmente juego a Hammerfest, que es una aventura gráfica parecida a Mario Bros. De hecho, sus creadores se inspiraron en ese juego, entre otros, y le hacen pequeños homenajes a los grafismos de Mario durante la partida. Es muy sencillo de jugar y te engancha una barbaridad, pero como sólo puedes jugar una partida al día (a menos que pagues), no hay riesgo de acabar 24 horas dándole a la tecla y casi que te obliga a hacer más cosas.

Me gusta mucho más que uno de hacer sushi al que jugaba mucho en su día, pero este fin de semana apenas sí le he dado al Hammerfest, ya que gracias a Adri Perea, un amiguete de Twitter, he descubierto el Frontline Defense 2. La dinámica es muy sencilla: matar soldados antes de que éstos lleguen a su refugio. Se inspira en el de los globos que hay que ir explotando mientras vuelan por un camino, pero lo han complicado bastante y pasarse las fases no es tan fácil como parece. Yo he estado estos dos días dale que dale con la estrategia y, de los 14 niveles que consta, me he quedado estancado en el 12... el cual espero pasarme el próximo fin de semana (si no caigo en la tentación y me pongo alguna de estas noches).

También juego al Ikariam, pero como ese es más de estrategia que de desahogarte matando a todo el que se te ponga por delante como los otros, lo explico otro día. Ahora, ¡a jugar! Pussar och kramar!

Al Nassma es una empresa de Emiratos Árabes especializada en chocolates elaborados con leche de camella. Desde que conocí de su existencia, he insistido a unos amigos del rubio que han vivido allí el pasado otoño para que me trajeran unas tabletas y poder probarlas. Transmutados en Reyes Magos, el pasado finde me las dieron por fin.

Hay cinco sabores disponibles: con leche, cacao negro al 70%, con especias de Arabia, con dátiles y con nueces de macadamia y naranja. Yo sólo voy a probar dos (los primeros), y no me importa quedarme sin conocer el resto porque, la verdad, no me llaman mucho la atención. Si hay alguien interesado en comprar, hay tienda pseudo-on line. Me explico, en la web pone que es 'on line', pero cuando pulsas se trata de que llames por teléfono a Dubai...

¡Qué ganas tengo de hincarles el diente! Aún no las he probado. Estoy esperando a recuperarme del empacho navideño para cogerlas con ganas. Hay tanto dulce y tanta comida navideña en mi nevera que mejor esta delicatessen la guardo hasta febrero. Ya contaré qué tal su sabor. Pussar och kramar!

El próximo verano, el rubio tiene una boda en La Rioja. Como no me gusta ir a bodas de consorte, y mucho menos cuando no conozco a los que se casan, ya le he dicho que tendrá que ir solo. Si el pobre fuera a estar solo, porque es la típica boda en la que sólo conoces a los novios, iría sin dudarlo; pero como va a estar en su salsa, con todos sus amigos de siempre, pues no hace falta que nadie le acompañe.

El caso es que la chica que se casa es amiga de el rubio de toda la vida. El otro día, mientras me comentaba algo sobre ella, me dio algunos detalles sobre la familia del novio (entre otras cosas, que el padre se dedica a temas de niños superdotados). No lo pude evitar, uní las pistas y no tuve más remedio que preguntar: "¿El novio no se apellidará Xxxxx?". Efectivamente, resulta que la amiga del rubio se casa con un compañero mío de clase, de la Facultad, con el que tuve relación sobre todo en Primero.

Por lo que he podido ver en Facebook, a la boda asistirán compañeros míos de clase. Me parece surrealista que, si al final terminara yendo, sería el único invitado 'de la novia' que a quien realmente conoce es al novio... y no creo que éste tenga ningún interés en que vaya a su boda. No porque tengamos alguna enemistad, sino porque si cada uno hizo su vida en la Facultad por caminos diferentes, ¿qué demonios pinto yo ahora allí? Sin duda, el mundo es un pañuelo... Ahora no paro de pensar que, si hubiera ido a las tres o cuatro bodas a las que me invitaron en los últimos años en La Rioja previa a ésta, me hubiera encontrado con mi antiguo compañero entre los asistentes, ¡y seguro que sentados en la misma mesa! Demasiado para mis pocas ganas de rememorar tiempos universitarios... Pussar och kramar!

Se llama David Loren y es actor. La verdad es que no es muy conocido y tampoco ha hecho una gran cantidad de películas, pero ya soy uno de sus seguidores, sobre todo por su hipnótica sonrisa. Es de esas que, cuando van dirigidas a ti, te hacen temblar un poco las rodillas y, quieras o no, sabes que estás en su poder y que dependes completamente de su antojo. Además, después de verle actuar en 'It's Just Me?', una película que recomiendo a todo aquel que ame la comedia romántica, aún estoy más convencido de que es mucho más que un chico merendable.

Cuando acabé de ver el filme, lo primero que hice fue mandarle un mensaje a Proudstar para que se la bajara y la viera, porque él es un referente en esto de creer en el amor por encima de todas las cosas (que nos ha salido romántico el chico...),. Después me puse una canción de Bette Midler que tiene cierto protagonismo en la película: 'The rose'. No sé qué tienen estos temas pensados para corazones solitarios y rotos, pero quedan en la memoria con más fuerza que cualquier canto alegre. Al menos en ésta el mensaje es que no hay que encerrarse en la oscuridad, que después del invierno siempre llega una primavera (perdonen la cursilería). Y si la primavera la representa el bueno de David, como que floreces antes, ¿verdad? Pussar och kramar!


Estos días ando un tanto indeciso sobre un tema: la barba del rubio. Por un lado, he de reconocer que desde que se ha dejado barba (y va para casi un mes ya) está atractivo, no, lo siguiente. Me encanta, creo que está aún más guapo y que le queda de maravilla. Se le ve más atractivo y arrebatador pero... (porque siempre hay uno) la cosa es que a mí no me gustan las barbas, sobre todo porque no me mola besar arrebatadoramente a un barbudo (trato de encontrar las zonas sin pelo y es complicado) y prefiero mil veces que esté afeitado sí o sí. Como por más que le digo que se afeite, el chico no me hace caso (ten novios para esto), me encuentro cada día más confuso sobre lo que realmente quiero: si verlo un poco menos guapo, pero 100% achuchable; o tremendamente guapo (y por tanto con peligro de que me lo roben) pero que me de cosica besarlo... Seguiremos informando (supongo que se afeitará esta semana).

Y hablando de pelos, me encanta esta campaña de Israel para la depilación corporal masculina... Pussar och kramar!

Una de las primeras cosas que aprendes cuando empiezas a formarte como infografista (sí, yo soy uno de esos) es que TODO lo determina la escala. Dicta hasta el último de los gráficos y no hace falta falsearla para lograr que la misma comparación de datos parezca un mundo o una nimiedad. ¿Falsear la escala? ¿Eso es posible? Efectivamente, pero es un acto propio de personas sin escrúpulos y deja en muy mal lugar al medio de comunicación que publique este tipo de sinvergonzonerías.

Esto viene al caso de la guerra de autopromociones que están llevando a cabo TeleCinco y Antena 3, especialmente por el vídeo de réplica de la 'cadena amiga' (aunque claro, hablar de TeleCinco y falta de escrúpulos no es nada nuevo). Sólo hay que echar un vistazo a las escalas que usan para comparar sus resultados con los de Antena 3. Para no dar crédito.


Lo triste de todo esto es que las cifras que muestra TeleCinco son reales, es decir, que superan en todo eso a Antena 3. Así, ¿qué necesidad tienen de falsear la escala para presentar los datos como si fueran apabullantes, cuando la realidad es que están más cerca de lo que parece? Son ganas de confundir al espectador. Pussar och kramar!

He aprovechado las fiestas para leer una novela que me llamó la atención desde que la viera expuesta en una librería del centro de Madrid: Jesús me quiere, de David Safier. Lo que pudiera parecer un canto evangélico es, en realidad, una obra irónica sobre la religión. Cuenta la historia de Marie, una alemana mediocre de un pequeño pueblo que, cuando pensaba que su vida no podía ir peor, conoce a Jesús, que ha vuelto a la Tierra para preparar el fin del mundo (pero antes quería arreglar el tejado de la casa del padre de Marie, que tenía mono de carpintería). Sin apenas tener tiempo para asimilar la noticia, cae en sus manos la responsabilidad de que el mundo no se acabe el martes de la siguiente semana.

Hacía mucho que no me reía tanto con un libro, así que ya me he puesto en la lista de deseos la primera novela de Safier, que se llama Maldito karma y que parece que está escrita en el mismo tono sarcástico y divertido. Además, me ha gustado que, intercalados en el texto, aparecían tiras cómicas, las que realizaba la hermana de la protagonista.

Lo he terminado en tres días y ha provocado en mí una reacción que nunca hubiera imaginado: de vez en cuando hace referencias a pasajes de la Biblia de esos que los católicos se avergüenzan un poco porque dicen cosas como que, si te metes en una pelea entre tu esposo y otro hombre, y, para ayudar a tu marido, agarras por los testículos al otro señor, tu esposo debe cortarte las manos. Y ahí me ves a mí, yendo a una Biblia que hay en casa para ver si era verdad o qué demonios quería decir el autor con un tal Onán, que aparece sólo en tres frases del texto sagrado pero que mira que ha dado quebraderos de cabeza su interpretación... En fin, que muy, pero que muy recomendable leer Jesús me quiere. Pussar och kramar!


Y hablando de agua fresca, hay un anuncio que me hipnotiza cada vez que lo veo. ¿No es sublime poder hacer eso de verdad con una docena de vasos? Pussar och kramar!