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El rey de la casa


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Ayer fue mi cumpleaños. No creo que pueda jamás olvidarlo, ya que lo pasé en Jerez, en casa de mis padres, y no en Madrid con el rubio como estaba previsto. Desgraciadamente, el viernes me despertó mi padre muy temprano para darme la noticia de que había fallecido mi abuela Luisa durante la noche. No estaba enferma ni esperábamos una noticia así, por lo que nos ha costado bastante asimilar su pérdida.

Tarde menos y nada en estar listo en Atocha, dispuesto a coger el primer tren que me llevara a Sevilla (hasta Jerez era utópico esperar una plaza libre en pleno puente y el tren de las 8.05 h había salido un minuto antes de que yo llegara a la estación). Al final, tocó opción AVE y en Clase Club, ya que no había billetes ni en Turista ni en Preferente. El destino quiso que mis compañeras de viaje fueran, entre otros, María Galiana, en el asiento de delante, e Isabel Pantoja, en el de al lado. Sí, muy fuerte, pero sobre todo que no me di cuenta de lo de la tonadillera hasta media hora después de haber arrancado el tren (tenía la cabeza en mil cosas y la música a todo volumen, por lo que no me fijé mucho en quiénes se sentaban al lado).

Han sido unos días muy duros. He visto a mi abuelo, mi madre, mis tías... como nunca en mi vida y puedo jurar que no me hubiera importado habérmelo ahorrado. El dolor que se ha vivido en mi familia ha sido tan profundo como el amor que nos brindó en vida mi abuela. Ahora toca seguir adelante. No sé muy bien cómo lo hará mi abuelo, al despedirse de un matrimonio feliz de más de 65 años de amor compartido (él cumplirá 90 años el mes que viene). Tampoco qué hará mi madre o mis tías para atenderlo. Prefiero no pensar en las navidades, porque no sé qué es pasar el fin de año en Jerez si no es en casa de mi abuela, y me aterra imaginarme a todos en esa casa sin ella.

Me ha sorprendido comprobar que estos días no he llorado mucho. Creo que porque no me lo he permitido, y no por hacerme el duro, sino porque tocaba animar a mi madre, a mi abuelo, a mis tías, a mis primos... De repente me he visto contando chistes, diciendo tonterías y haciendo payasadas para arrancar una sonrisa, conseguir, al menos durante unos segundos, que pensaran en otra cosa. Y vaya si costaba... Pero saben qué, firmaba ahora mismo tener un matrimonio como el de mis abuelos. El mío comenzará en cinco semanas y ojalá sea tan grande y estimulante como el de ellos; y, si se puede, que dure también más de 65 años.

Estoy muy triste. No sé si romperé a llorar en algún momento de forma desconsolada o si seguiré calmado y llevando, como se dice, 'la procesión por dentro'. Sólo sé que me alegro de haber podido estar aquí estos días y, aunque en un primer momento me dio rabia que mi abuela se hubiera muerto dos días antes de mi cumpleaños, luego me alegré; porque no creo que nunca me olvidé de ella, que no recuerde todas las semanas un poquito de nuestra vida juntos (como ya me ocurría con mi otra abuela, que falleció hace pocos años, también en diciembre), pero sí estoy seguro de que en todos los cumpleaños que me quedan, ella estará cerca, a mi lado, donde quiero que esté siempre.

7 comentarios

  1. nanyu fonseca  

    que descanse en paz, ils, y recibe mi mas sentido pesame para ti y toda tu familia. un abrazo.

  2. gratis total  

    Un beso grande. Cuida mucho a tu madre que los días sucesivos son lo de vuelta a la realidad, con todo lo que ello conlleva.

  3. Sufur  

    Vaya... y yo felicitándote ayer como un idiota. Los siento mucho, Nils. Te mando un abrazo que ojalá pudiera darte en directo, con todo mi cariño

  4. Di  

    Un beso muy fuerte. Y ya sabes que estamos aquí para cualquier cosa que necesites.

  5. Nils  

    Gracias a todos. Un abrazo grande.

  6. ace76  

    Sé lo que duelen estas cosas. Pero también sé que siempre la vas a sentir muy cerca. Un abrazo muy grande.

  7. rickisimus2  

    Lo siento. Espero que su recuerdo sea suficiente consuelo para toda la familia.

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