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El rey de la casa


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Cuando esta entrada se publique, estaré en el aeropuerto con el rubio a punto de hacer realidad un sueño: vivir en primera persona la final de un Melodifestivalen. Por si queda alguien que no sepa qué es eso, lo explicaré en pocas palabras: un festival de música sueco que escoge el que será el representante de ese país en Eurovisión. Después del fracaso del año pasado, éste se han puesto las pilas y se nota. De las 10 canciones finalistas, sólo dos me horrorizan; y el resto tengo bastantes ganas de verlas en directo, sobre todo las que están llamadas a convertirse en himnos schlager, es decir, las de Linda Bengtzing y Sanna Nielssen.

Otra razón por la que es un año atípico para mí es que no tengo una clara favorita. Me ha costado mucho tener que votar como jurado internacional y sigo sin tenerlo claro. Por supuesto que me encantan las dos canciones anteriores, pero también la de Swingfly, que consigue que me levante de la silla y me ponga a bailar. Creo que sería una apuesta buena para Suecia porque no suena a ABBA a oídos no acostumbrados al sonido sueco, algo que puede jugar en contra de las de Linda y Sanna. Aunque para ganar tendrá que pedir permiso a los dos favoritos, a priori: Danny Saucedo, con una canción que deja mucho que desear, y Eric Saade, que no va con un tema tan rotundo como 'Manboy', pero que no está mal.

La que voy a echar mucho de menos en el Globe Arena será la canción que mandaron los productores RedOne a la televisión sueca: 'Dance Alone', de Love Generation, que estoy seguro que en breve comenzará a sonar por toda Europa. Y si no, al tiempo. A la vuelta, prometo fotos y una crónica decente. Pussar och kramar!

1 comentarios

  1. Di  

    Pásalo divinamente!

    Estoy deseando leer qué tal te ha ido.

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