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El rey de la casa


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Resulta curioso que no siempre se imponga el sentido común. Una de las cosas que esperas en un periodo de crisis económica, con las familias quedándose en casa antes de ir a restaurantes a comer o de tiendas a por cosas que no necesitan realmente, es que el servicio de atención al cliente se convierta en lo más amable, servicial, atento y correspondiente del mundo. Sin embargo, yo sigo viendo los mismos malos modos en todos lados, e incluso en algunos más, que tratan de justificar con que están estresados, agobiados y enfadados con la coyuntura y se han vuelto unos malas pulgas.

Me encanta cuando un camarero me recomienda que no pida más platos porque considera que ya he encargado comida suficiente, o cuando mi frutero me dice que no hace falta que me lleve las mandarinas más caras porque las que valen un poco menos están igual de dulces, o el taxista al que le indicas una dirección y te dice que "sin problema en pasar por ahí, pero acabo de venir de esa zona y estaba colapsada. ¿Le parece bien que vayamos mejor por...?". No son pocos, afortunadamente, los que lo hacen. Pero siguen sin ser mayoría. Me pregunto por qué. ¿Acaso no ha calado la cultura de la buena educación y mirar por el prójimo? ¿Es que no le gusta a todo el mundo recibir ese trato de los demás?

Es extraño. Cuanto más parece que avanzan las teorías de márketing de consumo, menos se aplican en el día a día. Y no estamos para revoluciones involucionistas. Pussar och kramar!

7 comentarios

  1. gratis total  

    Lo que no entiendo es que un país de servicios como el nuestro no cuide eso, nos creemos Suecia, cuando en realidad somos Zimbawe

  2. MEG  

    Llevas razón al quejarte, el mundo del sector servicios (sobre todo el que atiende directamente al cliente) debería dejar de mirarse el ombligo y tener un poco más de mano izquierda y buena educación.

  3. Sufur  

    Decía el otro día Javier Marías que en España parece como si la amabilidad y la buena fe nos parecieran debilidades, y por desgracia es así. Santander es una ciudad (tristemente) famosa por lo bordes que son los dependientes en las tiendas, sobre todo en las del centro de la ciudad. Aunque últimamente me parece que eso está cambiando: lo que no sé es si porque la gente se está poniendo las pilas en amabilidad o porque yo ya evito los sitios donde me ponen mala cara :-)

  4. ace76  

    Pues si Santander tiene fama por eso, no quiero saber lo que pensarán los que vengan a comprar a Pamplona, donde parece que te están haciendo un favor al atenderte.

    De todas formas, creo que la crisis también repercute en el mal servicio. En muchos restaurantes, donde antes había cinco camareros ahora hay dos o tres, con el mismo volumen de trabajo y el doble de estres. Vips y similares son un buen ejemplo.

  5. Di  

    El problema es que a veces nos toman por tontos y nos dejamos.
    ¿Me tratas mal? No vuelvo.
    Ya verás como así las cosas cambiarián.

  6. Take Your Mama Out  

    Yo tengo por costumbre, por cualquier cosa que considere que tengo derecho puesto que la he pagado, decir... "perdone, me trae la cuenta y una hoja de reclamaciones?". Inmediatamente la actitud cambia. Pero ya es tarde.

    Te invitan a los postres y aún así se comen la reclamación, y obviamente, no vuelvo.

    Si todos reclamáramos lo que nos pertenece, no sería necesario reclamar: cambiarían la actitud.

  7. rickisimus2  

    Efectivamente, es algo que valoramos. El otro día una de El Corte me aconsejó que no contratase determinado servicio (que ellos prestaban) y tenía toda la razón. La chica esbuena vendedora.

    Yo también trato de aplicarlo en mi trabajo, claro que mis clientes son algo diferentes.

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