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Hvad er klokken?

El rey de la casa


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El sábado se presentaba como el peor día en años. Por un lado, comida con mi familia política al completo. Por otro, una boda de las 'madrileñas', que es como llamo yo a esas en las que sólo conoces a los novios (como siempre son parejas que he conocido en Madrid, aunque se celebren en otro lado, yo las llamo así... y esta, encima, era en El Pardo). Sin embargo, como suele ocurrir, acabó siendo un día bastante divertido y, a pesar de que me caía de sueño, me reía me entretuve bastante.

Aprendí varias cosas gracias a la boda de los amigos de Londres del rubio:

- No hay nada que dé más estilo a una boda que el que uno o más de los invitados sean escoceses y vayan con su kilt. Es cierto que media boda se pasó buena parte del convite preguntándose si llevaba o no ropa interior, conversación poco glamourosa donde las haya, pero aún así, moló. Y encima, todo hay que decirlo, el escocés estaba para hacerle tres o cuatro favores...

- Hay un abuso excesivo del malva-lila-púrpura-morado en cuanto a la elección de color por parte de la audiencia masculina. A ver, ¿es que no existen más colores? Casi la mitad de los invitados con pene iban vestidos con esos tonos (incluso uno iba con un total look malva que pedía que le prendieran fuego a gritos) y, si recuerdo las bodas anteriores a ésta, ocurría prácticamente lo mismo.

- Definitivamente, hay que desterrar los canapés. En esta boda tuvimos la suerte de que el aperitivo previo al convite se basó en un cortador de jamón, mucha bebida y, de vez en cuando, alguna bandeja de canapés. Es decir, llegamos al menú con ganas de cenar y no, como en otras bodas, tan engoñipados que no te cabe ni un guisante. En esta ocasión, merecía la pena esperarse a la cena: arroz caldoso con bogavante y carabineros; solomillo de buey con huevos rotos y verduras como guarnición; macedonia de frutas tropicales y tarta.

- Una misa en varios idiomas, mola. Era la segunda en la que estaba. La primera, en euskera-castellano; ésta, en inglés-castellano. Tiene que ser simpático ver una en cuatro o cinco idiomas a la vez...

- No me gustan las bodas. Pussar och kramar!


Un punto de vista que me gusta y que he recogido del tumblr de @cobraestilo.

El otro día estuve visitando algunos showrooms con la intención de seleccionar ropa para un bazar. No pude evitar pensar, como siempre que tengo la suerte de pasear por el centro de Madrid entre semana, qué hace tanta gente en la calle. ¿Es que no trabajan? Es cierto que muchos tienen pinta de ser turistas, o empleados que van a desayunar sus compañeros, o señoras de compras en tiendas carisísimas, o amas de casa y mucamas. Pero, ¿y el resto?

¡Qué envidia! Ya me gustaría a mí vivir como un jubilado y tener todos los días para pasear y hacer lo que realmente quiero. Seguro que por fin haría los cursos de idiomas que tengo pendientes desde hace muchos años, o me sacaría el título de masajista
(todo el mundo dice que doy masajes increíblemente buenos, pero no estoy acreditado con un diploma...) o aprovecharía para ir a hacer la compra a diferentes tiendas, seleccionando lo mejor de cada mercado, en vez de adquirirlo todo lo más cerca de casa posible y a mogollón, aunque se resienta un poco la calidad. Tiene que ser una vida genial... Pussar och kramar!

La experiencia de Billy Hayes y su obra El Expreso de Medianoche provocó una imagen de las cárceles turcas en mi cabeza nada interesante como para pasar allí una temporada. De hecho, creo que las cárceles no son un buen sitio para alguien como yo, por lo que ya me guardaré de no delinquir. Sólo he pisado una en mi vida, y no fue como recluso, sino como periodista. Visitamos la cárcel Sevilla II para hacer un reportaje sobre la visita a los reclusos de los 'Reyes Magos', que eran famosetes hispalenses disfrazados que iban a dar regalos a los delincuentes juzgados. Uno de ellos era Ruiz de Lopera, de ahí que Antonio Lobato quisiera una pieza sobre el evento. Verlo disfrazado de Gáspar no tuvo precio, la verdad.

Volviendo al tema de las prisiones otomanas... Me pregunto si los propios turcos tendrán una imagen de sus cárceles tan violenta y sádica como la que reflejó Hayes, o si, cuarenta años después, la cosa ha cambiado y ahora son espacios más civilizados (todo lo civilizado que puede ser un presidio, claro). Sea como fuera, supongo que para Tarkan no tuvo que ser fácil pasar por allí, aunque fueran apenas dos días (que se librara de una pena de hasta cinco años gracias a sufrir ataques de pánico y claustrofobia me parece de chiste, que le pillaron con la marihuana en la mano...).

El turco vuelve a ser noticia por su nuevo disco en turco. Tras su escucha, la única canción que me gusta (y me gusta mucho, pero mucho) es precisamente su primer single: Öp. Además, no deja de hacerme gracia lo mucho que se mete en su papel de turk lover encandilando a chicas extra buenorras durante todo el vídeo. ¿Es que no le pueden volver a poner un chulazo como en el de Sikidim para que ruede con más convicción? Pussar och kramar!

Cuando era pequeño, mi padre tenía que realizar de vez en cuando cursos de formación en Madrid. Antes de irse, nos preguntaba qué queríamos que nos trajera de la capital, donde, a diferencia del Jerez de principios de los 80, se podía encontrar de todo. Yo tendría unos diez años cuando, en uno de esos viajes, le pedí que me trajera el Greatest Hits de Bananarama (sí, ya apuntaba maneras...). Mi padre no conocía el grupo y, como regla nemotécnica, decidió pedirle a la dependienta el último disco de un grupo que sonaba "como Juanito Valderrama".

Han pasado más de dos décadas, con comeback incluido hace algún tiempo, y no fue hasta ayer domingo cuando me enteré de que una de las componentes de Bananarama tiene un grupo que se llama Shakespears Sister. Lo descubrí gracias al blog de Abel Arana, que tampoco es que esté a la última, porque la canción resulta que vio la luz el pasado marzo (vamos, que Joxxes le da mil vueltas en actualidad). De todos modos, coincido con él en que yo tampoco puedo dejar de oír su canción 'It's A Trip', tanto el Radio Edit como sus remixes, descargables y muy adictivos. Pussar och kramar!

¿Tú te acuerdas de que hace algunos meses me fui a Singapur a la inauguración del resort Marina Bay Sands? Sí, ése que tenía una piscina de 150 metros de largo al aire libre, elevada a 200 metros de altura y que parecía que te ibas a caer al vacío... Pues resulta que me sacaron una foto mientras tomaba un baño. Sí, a mí, ¡como si fuera un Hugh Grant cualquiera!

Si quieres saber todos los detalles y secretos del hotel más grande Asia en superficie (y no leíste mi artículo en 'Fuera de Serie' el pasado viernes), te invito a que visites mi blog de retales. Pussar och kramar!

THIS NEEDS TO HAPPEN
ok why not
Go on, then. You guys have used his one-hit wonder so much, the guy deserves this.

DO THIS SHIT
Shit’s about to go down.


THIS IS FOR YOU, RICK!
WE’RE NEVER GONNA LET YOU DOWN!

Catalina Álvarez, compañera del gremio del lujo (aunque ella está en el otro lado, de RRPP), ha publicado en su blog un decálogo de por qué cada vez le gustan menos las marcas globales. Sus razones son por ser tan reconocibles que hay imitaciones, por encontrarse en cualquier rincón del mundo, por su relativamente fácil acceso a la compra o por mostrar logos gigantes y su exceso de caducidad (dictadura de las tendencias), junto a otras igual de interesantes.

Creo que no podría estar más de acuerdo con ella. Da bastante grima cuando vas a cualquier cuidad del globo y, además de Inditex, H&M y demás marcas de medio pelo, ves Louis Vuitton, Hermès, Gucci... en cada esquina. El problema, además, es que van todas sus líneas y colecciones en el mismo saco y no es lo mismo el trabajo artesanal con el del pret a porter. Afortunadamente, al final, lo que perdura como lujo de verdad son los productos que hicieron de la marca un símbolo. Es decir, nadie se queda con los vestidos de Vuitton o las joyas de Hermés, pero sí con sus maletas, baúles o piezas de cuero, que son las extraordinariamente caras, las que realmente no se encuentran en todos lados porque son piezas limitadas o por encargo.

Como Catalina, también me declaro antilogo, de ahí que le tenga tanto aprecio a Bottega Veneta o Goyard, por ejemplo, o a marcas de sastrería como Tautz o Ibérico, que no ponen nada o acaso un bordado pequeño que, como no las conoce casi nadie, es como si no lo llevaras. Además, lo del logo gigante... pues como que no es para gente que aprecie realmente la calidad de la moda, sino para los que le basta con la apariencia de la marca.

Yo no digo que haya que renunciar a estas marcas y volver a los artesanos en plena calle reunidos por gremios pero... cuando encuentras uno de estos en una pequeña tienda escondida y tienen justo el producto que estabas buscando durante mucho tiempo en las marcas de siempre, ¿no te sientes como si hubieras descubierto un tesoro y, a pesar de que luego no son tan desorbitantemente caros (ojo, que tampoco baratos), los veneras igual o más que si te hubieras comprado un Prada o un Fendi? Pussar och kramar!

Una noticia del diario Público alertaba de la posibilidad de que El Prat tenga que despedirse por completo de su sueño de ser un importante aeropuerto de enlaces internacionales por culpa de RyanAir. La verdad es que le tengo mucha manía a la compañía irlandesa, ya que creo que a base de publicidades engañosas y precios no tan baratos (es cierto que más económicos que las principales aerolíneas) han dinamitado buena parte de lo bonito de viajar en avión, pero no entiendo por qué tiene que tener la culpa en exclusiva de que Barcelona siga siendo un destino secundario. Si dentro de nada el 50% de los vuelos que vayan hasta allí son de compañías de bajo coste habrá que fijarse, más bién, en por qué no se ha conseguido hacer del aeropuerto de la Ciudad Condal un negocio atractivo para las grandes aerolíneas, así como por qué sí lo ha hecho con infinidad de low cost de todos los países de Europa (que ha salido huyendo de allí hasta Iberia...).

A RyanAir e EasyJet hay que reconocerles, sobre todo, que hayan puesto en el mapa ciudades secundarias que antes, para visitarlas, había que tomar, primero, un vuelo a la capital de su país correspondiente. Así, Lyon, Toulouse, Edimburgo, Cork, Gotemburgo... ya se pueden visitar sin pasar antes por París, Londres, Dublín o Estocolmo, por ejemplo. También, claro está, que hayan provocado una bajada de precios general en las compañías tradicionales, pero poco más, especialmente la irlandesa, porque EasyJet todavía tiene algo más de decencia en el tema de la publicidad y la diferenciación entre aeropuertos principales y secundarios.

Volviendo al caso de Barcelona, el problema estriba en que si se mete RyanAir en El Prat y comienza a operar 20 rutas, le hace la competencia directa a Spanair, que fue comprada por catalanes precisamente para relanzar la nueva y millonaria Terminal 1. Como las cuentas de Spanair no terminan de sanearse nunca, ni sus precios de ser competitivos, lo lógico es que la irlandesa se coma con patatas a la catalana y ésta entre en unos números aún más rojos. Así, el esfuerzo de Spanair por hacer que otras compañías de Star Alliance se sumen al proyecto de El Prat como nudo internacional se iría al garete, justo ahora que se ha aprobado una conexión con Brasil y parece afianzarse la de Singapur... ya que cualquiera le convence a Lufthansa o a SAS, por ejemplo, de inaugurar rutas que seguro serán deficitarias por no poder competir con RyanAir.

No hay nada más triste que ver vacío un aeropuerto ultramoderno y gigante como la nueva T1, o lleno de aviones pequeños pertenecientes a aerolíneas que lo último que aportan es glamour. Me daría mucha pena que El Prat acabara así. Pussar och kramar!

La semana pasada se celebró en Madrid, al igual que en otras ciudades del mundo, un evento llamado Fashion's Night Out que organiza la revista cuya directora salió ilesa de un viaje en metro. Como saben mis seguidores en Twitter, yo huí del mismo como de la muerte, y es que en mi tiempo libre no me lían para nada que tenga que ver con el mundo de la moda o ejercer de relaciones públicas de mi revista (y mucho menos cuando estoy enfrascado en el Especial Moda Otoño, que me va a costar una baja médica al paso que vamos...).

Que yo no pisara el barrio de Salamanca no quiere decir que no supiera lo que allí se coció. Precisamente por culpa del Especial estoy en contacto con prácticamente todos los showrooms y gabinetes de prensa de las diferentes marcas, así que he podido comentar con ellas qué tal fue el evento. Ante la pregunta de si ellos lo habían considerado un éxito o no, me llevé la sorpresa de que la respuesta ganadora fue 'No sabe / No contesta', y es que nadie tenía claro si alegrarse o no de lo que pasó en Madrid.

Vayamos por partes. La idea del evento, además de promocionar la revista que lo organiza, es inaugurar oficialmente la temporada de ventas de otoño (como si no hubiera ya prendas a la venta desde julio...). Sin embargo, comprar, lo que se dice comprar, es lo último que se hace. ¡Ni siquiera mirar ropa! Se trata, más bien, de convertir las tiendas en pequeñas discotecas, bares de copas o salas de fiestas donde divertirse mientras te rodean percheros con el muestrario de la temporada. Como siempre en estas cosas, se trata de que se llene, pero sólo de gente VIP, estilistas, editores de moda, modelos, relaciones públicas importantes y famosos. Aunque vayas vestido de Prada o Fendi, si no hay Gold Pass, no eres bienvenido en según qué sitios, aunque puede que te dejen pasar unos minutos si insistes...

Así, las calles se llenaron, tanto o más como las tiendas, pero no precisamente de VIPs, que también fueron (aunque aquí las celebridades son más de mercadillo que de alfombra roja), sino de niñas de entre 16 y 19 años, todas fashionistas a la última con ridículas minifaldas que trataban como fuera de emborracharse a base de mojitos gratis (me cuentan que en Diesel tuvieron que pedir el DNI a más de una para darles la copa). Entonces, ¿fue un éxito o no? Por número de asistentes, no cabría duda; pero por quiénes fueron los que colapsaron las tiendas, el fracaso sería rotundo, ya que las marcas que participaron del evento no se meten en un gasto tan considerable de personal, catering, logística, etcétera para emborrachar a gente que, en su inmensa mayoría, nunca tendrán dinero para ser sus clientes.

Al final, la sensación fue de que, más que una fiesta de comienzo de temporada, la Fashion's Night Out fue más bien un entrenamiento para los saraos que se organizarán cada noche, sin faltar ni una, durante la semana de la Pasarela Cibeles, que comienza este viernes. Pussar och kramar!

Definitivamente, Marc Cherry es dios. Sólo a una mente impresionantemente perfecta para el entretenimiento televisivo como la suya podría hacer lo que muchos creíamos imposible: salvar 'Mujeres desesperadas'. Yo he de reconocer que no me he perdido ningún capítulo y no entiendo del todo las críticas que hacen con saña contra sus últimas temporadas porque me he reído muchísimo, como siempre (excepto la segunda temporada, pero el propio Cherry dijo que el había salido demasiado drama y poca comedia). Eso sí, reconozco que la historia puede pecar muchas veces de estar viciada, de ahí que nos sorprendiera con un salto en el tiempo de siete años hace dos temporadas o lo que se nos avecina en la próxima: ¡VANESSA WILLIAMS!

¿Podía haber una vecina mejor para completar el póker de Wisteria Lane? No se me ocurre ninguna, la verdad. De nuevo, pleno para Cherry, que estoy seguro sabrá sacar de la modelo sus mejores registros de mala malísima, algo que ya vimos en 'Betty', para hacernoslo pasar genial en el sofá con una de nuestras series favoritas. ¡No puedo esperar al estreno! Pussar och kramar!

Una ricura, sí o sí, ¿verdad?

El cumpleaños del príncipe Hisahito de Japón (tercero en la sucesión al trono) ha despertado de lleno mi instinto paternal. ¿A que es una monada? Yo lo adoptaba ya mismo, porque me parece un niño supersimpático y con una carita molona. Supongo que habrá salido a su madre, porque el padre es bastante feo, por no tildarlo directamente de Quasimodo de ojos rasgados.

Debe ser genial tener un niño pequeño de esa edad correteando por casa, jugando, preguntando cosas, tratando de mantener sus primeras conversaciones... Antes, cuando aún no hablan y sólo lloran, cagan, mean y comen, no me resultan muy atractivos. Es más, me dan mucha pereza. A mí me gusta disfrutar de los bebés y ejercer de tío cuando ya están en edad de guardería, que te ríes mucho (siempre que no hayan salido mimados o repelentes o gritones, que entonces que los soporten sus padres).

Volviendo a Hisahito, me llama la atención que al pequeño le hayan matriculado, según la Casa Real nipona, en "una guardería asociada con la Universidad de Ochanomizu". ¿Cómo demonios se asocia una universidad con un centro de estudios de pequeños de 4 años? ¿Tan pronto ya se sabe si un bebé va a ser válido o no para estudios superiores? En el caso del príncipe, quiera o no quiera, los tendrá que hacer pero, ¿y el resto de sus compañeros de clase? ¿Acaso han hecho algo malo para presionarles con apenas 4 años? Como diría Obélix, están locos estos japoneses... Pussar och kramar!

Me han entrado ganas de ponerme a hacer al álbum de cromos de Toy Story 3 de Panini. Sí, sé que es una tontería y que ya no tengo edad para estas cosas (aunque creo que lo de coleccionar cromos es más de mi generación que de los niños de hoy...), pero me apetece lo de comprar los sobres de cromos, pegarlos con cuidado sobre el álbum, cambiar los repetidos con los amigos... y todo a raíz de un twitt que leí ayer domingo.

No recuerdo cuántos álbumes de cromos habré coleccionado en mi vida, pero recuerdo especialmente dos de ellos: el de Asterix y el de Lucky Luke. Creo que el primero lo completé y durante muchos años estuvo en mi cuarto, junto a los libros, como motivo de orgullo (ahora no sé dónde está). El segundo creo que nunca lo completé, y una de las causas fue que se aprovecharon de mí. Sí, como lo leen. Fui víctima de mi falta de aplomo ante los mayores del cole.

Me explico. Yo en esa época estaba en 1º o 2º de EGB y solía acudir cada tarde al colegio en un autobús que iba recogiendo alumnos por toda la ciudad. El álbum de Lucky Luke era un éxito y no éramos pocos los que lo coleccionábamos. Recuerdo que compré un sobre y, por fin, ahí lo tenía, ¡era el cromo de Rantamplán! No es que fuera el único que me faltaba, pero ése en concreto era muy difícil de conseguir. Estaba en éxtasis...

Y claro, en vez de callarme, se lo dije a medio autobús. Cuando bajamos, uno de los mayores, de 7º u 8º, se acercó a mí y me dijo que me cambiaba el de Rantamplán por 20 cromos de los normales... Yo no quería, ¡era Rantamplán!, pero no sé cómo me lió que acabé dándole el cromo por un taco de los suyos... muchos de los cuales ya tenía. Creo que fue la primera vez en mi vida que me sentí gilipollas del todo... Pussar och kramar!

Llevamos años oyendo por todos lados la palabra 'fusión'. Hay gastronomía fusión, música fusión, cine fusión... y así con mil cosas, incluso albañilería fusión, que todo es ponerse a ello. Sin embargo, nunca habíamos visto, hasta ahora, la verdadera y AUTÉNTICA danza fusión. No se pierdan el siguiente documento: flamenco, Michael Jackson, breakdance y R&B, todo en uno. ¡Eso es arte! Pussar och kramar!

Estos días ando interesado en la noticia del amaño de partidos de cricket por parte de la selección de Pakistán. Me llama la atención cómo el deporte rey de ese país, o más concretamente su juego sucio, puede hacer olvidar a buena parte de la población las penurias que están padeciendo por culpa de las inundaciones.

Ayer, un artículo de El Mundo exponía el tema desde el punto de vista de la familia del que está considerado 'el guapo' del equipo, que es uno de los tres jugadores implicados en el amaño de partidos, un chico llamado Mohammad Amer. Como no le veía muy guapo en la foto del diario, busqué en Google por si encontraba alguna en la que sí se me cayera la baba... ¡y vaya si lo conseguí! Pero no con Amer, sino con los jugadores australianos (¿por qué siempre son de ese país?), que tienen hasta calendario como los de rugby...

Allí, el jugador estrella, por guapo y cachas y merendable, se llama Shane Watson y es un rubio de los que no se olvidan fácilmente... Vamos, que es como para repasarlo tranquilamente... Y yo me pregunto, ¿es cosa del criquet o de los australianos? Supongo que más bien será lo segundo, porque no veo yo en las selecciones de India y Pakistán unos cuerpos como el de Watson, quién, por cierto, lo enseña casi todo...

En el equipo de Inglaterra también hay algún que otro cuerpo dicharachero, como se pudo comprobar en la edición británica de Cosmopolitan de la mano de Boss Fragancias (en la imagen, James Anderson, 25; Stuart Broad, 21, y Alastair Cook, 23). ¿Y en España? Pues nada que rascar, todos los equipos están llenos de pakistaníes (aún más feos que los de su selección). Pussar och kramar!