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El rey de la casa


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Ayer probé el nuevo Gran Danone, el formato XXL de yogur de fresa que ha sacado Danone. Como adicto al yogur que me considero, puedo asegurar que me encantó. De hecho, soy tan feliz con los yogures de gran tamaño que estoy por pedir de cumpleaños una cesta llena de yogures de estos...

Lo que no entiendo es por qué, tras más de una década del desembarco de los yogures XXL alemanes en España, de la mano de supermercados tipo Lidl o Día, es justo ahora cuando Danone se decide a sacar este tipo de envase. ¿Tanto tiempo han tardado en darse cuenta de que ahí hay negocio y de que a muchos los envases de siempre nos saben a poco y los terminamos en dos cucharadas? No se trata de sacar algo parecido al formato de un kilo de yogur de straciatella que tienen en el Lidl (y que puedo afirmar haber comido de una sentada un día que estaba especialmente deprimido y quise torturarme aún más con un engorde injustificado), pero si este nuevo grandote en al menos dos o tres sabores... que sólo el de fresa y el de natural azucarado es bastante triste.

Ahora, que si hemos de hablar de tristezas, qué menos que hacerlo de la confabulación contra los amantes de los sabores raros que lleva a cabo la mayoría de empresas de yogures. Cómo si no se entiende que los más exóticos (el de frutas del bosque, galleta, frutas exóticas, frambuesa, vainilla...) no se vendan en packs de cuatro unidades y sólo puedas tener dos de esos sabores en un pack de 8 donde, obviamente, nunca faltan los de fresa, limón y plátano. ¿Tanto les cuesta poner un pack de cuatro yogures de galleta en Danone? ¿O el de frutas del bosque los de Hacendado? ¿Por qué tengo que soportar el de piña o albaricoque, que no me gustan?

Por cierto, tengo unas ganas de que inventen (o que lo tengan en mi supermercado, que igual se ha inventado y yo lo desconozco) el yogur de donuts, el de chirimoya, el de guayaba, el de melón, el de sandía y el de mango... Y que Danone no me contrate para su equipo de I+D+i... Pussar och kramar!

Ha sido una semana increíble, descubriendo una ciudad que me ha encantado y a la que espero poder volver para saborearla de verdad, ya que acabé yendo de un lado para otro corriendo, sin recrearme en los mejores sitios, y eso no puede ser. Sin embargo, he sacado bastantes conclusiones en este viaje que añadir a mi 'modus operandi'.
Así, he aprendido:


Que se puede dar uno chapuzones en una piscina situada en la planta 55 de un hotel, con vistas a toda la ciudad, sin por ello sentir vértigo. (arriba)

Que, definitivamente, derrotaremos a los chinos si llenamos sus ciudades de casinos clandestinos.

Que nunca hay que hacer escala en Doha si uno no quiere sufrir uno de los aeropuertos peor acondicionados del mundo y más apestosos.



Que se pueden degustar cientos de platos asiáticos diferentes en un mismo lugar, concretamente, en el Lau Pa Sat, un mercado octogonal lleno de minipuestos de comida de todos los rincones de Asia en el centro de Singapur. (izquierda)


Que una habitación con vistas estupendas puede convertir en suite cualquier doble twin que se precie. (derecha)

Que tomar cócteles en un bar situado en la planta 74 de una torre, cuya carta consta de unas 200 referencias diferentes, merece la pena.

Que mira que son malos los monzones y sus cortinas de agua, que uno no puede ver ni tres en un burro, y mucho menos pasear por el mercado de Little India tranquilamente.



Pussar och kramar!

¿Sabrías localizar en un mapa dónde está Singapur? El problema de las ciudades-estado es que son tan pequeñas que no hay forma de que encajen bien en un planisferio, pero todo es ponerse hasta dar con el punto exacto. Como buen país musulmán, tiene leyes que censuran todo aquello que no se ajuste a la norma. ¿Todo? No... como país capitalista que es, si hay posibilidad de ganar dinero, se gana. Esta semana abre sus puertas allí el primer casino legal del país. ¿Pero los árabes no tienen prohibido el juego? Pues sí, pero no los muchos extranjeros que quieren que llenen la ciudad, convirtiéndola en una especie de Macao de Indochina.

¿Cómo? ¿Que no sabes dónde van a poner el casino? No te preocupes, yo te lo digo. Será en el hotel Marina Bay Sands, un mamotreto de tres edificios conectados por un tablero gigante (sólo en el tablero, varios jardines, restaurantes, discotecas y terrazas), con palacio de congresos y museos en edificios adyacentes. Una cosa tal que así:

El hotelito se inaugura esta semana en una ceremonia a la que asistirán miles de invitados. Uno de ellos responde al nombre de Nils, es bloggero y espera poder actualizar algo desde su suite, si el programa lo permite. Porque sí, visto sobre el papel, cinco días en Singapur deberían dar para mucho, pero como tengo que verme el hotel de arriba a abajo (spa y siete restaurantes incluidos) y hacer un reportaje sobre la oferta de gran lujo de la ciudad, pues no sé si tendré mucho tiempo. Por si acaso, ¡hasta el lunes que viene! Pussar och kramar!

PD: Sota, ya te dije que huiría este lunes... ; )


10 situaciones que odio que ocurran en el trabajo.

1. Que me llamen de Recursos Humanos para despedirme.

2. Que me bajen el sueldo.

3. Que tenga que hacer horas extras gratuitas.

4. Que mi jefe se ponga a mear en el urinario de al lado.

5. Que la máquina de comida se trague mi moneda a cambio de nada.

6. Que los de a mi alrededor se pongan a hablar a gritos por teléfono o, peor aún, paseándose junto a mi mesa.

7. Que las chicas se quejen de que el aire acondicionado está muy alto y lo quiten.

8. Que no pueda cogerme las vacaciones cuando quiero.

9. Que los de Mensajería me pierdan los paquetes.

10. Que el nivel de merendabilidad de mis compañeros sea bajo, muy bajo.

Nunca entenderé a los que oyen canciones depresivas cuando están pasando un mal momento. ¿Por qué hay tanta gente que se empeña en chapotear en el charco de mierda una y otra vez, en vez de levantarse y tratar de seguir adelante, con la mejor sonrisa que puedan poner, aunque sea forzada? No entiendo qué buscan, qué tratan de conseguir. ¿Acaso se mejora algo recordándonos la mierda de vida en la que nos encontramos por culpa de ese exnovio/jefe/familiar/examigo?

Salir adelante está en nosotros mismos y no importa si hay mucha o poco ayuda a nuestro alrededor, si uno no quiere, no se da un paso. Ya lo dice el refrán: no hay más ciego que el que no quiere ver; y en esto de los bajones, hay quienes convierten una mala racha en la depresión más aguda. No se dan cuenta de que aún puede ir a peor, que la situación no es tan mala como parecía; y, sobre todo, se olvidan de disfrutar de lo bueno que hay en sus vidas (porque siempre hay algo que merece la pena).

Como enemigo declarado de la musicoterapia pro-depresiva, exijo de inmediato la supresión de canciones como las que siguen. ¿Alguien se me une? Pussar och kramar!






Cuando tienes que hacer una entrevista desde un teléfono que no tiene adaptador para grabadora, debes ser rápido con el bolígrafo y tomar notas cual taquígrafo del Congreso. Eso sí, no te olvides de transcribirla lo antes posible a limpio, porque luego va a ser imposible entender qué demonios escribiste en la hoja. Un ejemplo puede ser la entrevista que hice el otro día. Afortunadamente, era para una sección que tiene muchos epígrafes (en rojo) y me hacen de guía. Si no, ya me veía llamando a algún experto en jeroglíficos. Pussar och kramar!

Pa' lo que hemos quedao... Y seguro que más de un palito se le estaba clavando bien clavado al bueno de Dani Martín durante la sesión de fotos. Ahora echará la culpa a las descargas de Internet del hecho de que tenga que coger patrocinadores chorras que le obligan a aceptar campañas como esta si quiere ganarse la vida como músico... El lado positivo, que se va a convertir en todo un profesional de chupar cositas alargadas con palo y bolita (hoy no pongo link, que está demasiado a huevo), si no lo era ya. ¡Eso es formación suplementaria anti-crisis! Pussar och kramar!

Los conductores de autobús de Madrid no lo saben, pero se han infiltrado entre sus filas los miembros de una logia de almas negras. Muchos de los trabajadores de la EMT son bastante majos (sólo una minoría, además, merendables, qué se le va a hacer) pero siempre hay ovejas descarriadas que, más que hacer su trabajo, parece que están ahí para joder al personal. Sí, son los que en plena noche, y lloviendo a cántaros, no abren las puertas del autobús en la parada de cabecera porque quieren fumarse el cigarrito tranquilamente mientras pasan los cinco minutos de espera (esto ocurre cada dos por tres en Cibeles de noche), y que encima disfrutan mirando cómo la gente se empapa mientras el autobús permanece vacío y con la calefacción puesta.

Pero no hace falta que llueva, ni que sea de madrugada. Ahora, en pleno verano, cambian este hábito por dejar el bus delante de tus narices mientras te torras en la parada a 40ºC. Algún día, un golpe de calor provocará a un pasajero un ataque de ira y acabará apaleando al señor conductor. En ese momento, se le verá derramar sangre negra, señal de que la logia existe y que han vendido su alma al diablo, disfrutando mientras torturan a los usuarios. Y el que avisa, no es traidor. Pussar och kramar!


La entrada de hoy está dedicada al conductor de la línea 173 que el martes, a las 16.30 horas, dejó el autobús aparcado en la parada de bajada de final de línea, en Sanchinarro, para fumarse un cigarro (así le entre cáncer de pulmón), en vez de seguir, hacer la rotonda, parar en la parada de cabecera para su cigarrito y dejarnos entrar y disfrutar del aire acondicionado a las cuatro personas que estábamos aguardando a pleno sol. Que sepa, señor, que es usted un HIJO DE LA GRAN PUTA.

Pues sí, porque seamos sinceros, lo de ver cómo alguien se va despojando de sus prendas una a una, con el riesgo de acabar siendo tú el que se despelote delante de todos, no termina de ser una idea muy interesante. Sin embargo, la modalidad que se han inventado en México para disfrutar de una buena partida (o de un buen jugador, porque el masajista del chico con el peinado de cresta seguro que da las gracias por poder sobar a semejante bombón) no tiene parangón ni quien lo supere. ¡Me apunto! Pussar och kramar!

Estudié en Pamplona de septiembre de 1996 a junio de 2000. En esos cuatro años, la tarjeta de El Corte Inglés acumuló mucho polvo. Lógico, no había ninguno en la capital navarra ni en los alrededores. Pero no eran los grandes almacenes de Isidoro Álvarez lo único de lo que carecía, casi ilógica e irrisoriamente, una ciudad de 200.000 habitantes como Pamplona. Tampoco había McDonald's ni Burguer King. ¿Cómo era posible?

Lo de El Corte Inglés se podía entender por el miedo irracional de los comerciantes a las grandes superficies (a pesar de que está más que comprobado que suben las ventas de los pequeños comercios si les ponen cerca uno de estas características), pero ¿lo de la comida rápida? En una ciudad con dos universidades, miles de alumnos (y la gran mayoría de ellos con una economía desahogada), abrir este tipo de establecimientos suponía una mina de oro asegurada. Pizzerías como Dominos o Level 10 (masa de pan de chapata y hasta rebosar de ingredientes, buenísima) eran ejemplo en la época de lo bien que funcionaban estos negocios allí.

Recuerdo que, en una de las prácticas de Proyectos, mi grupo realizó un artículo sobre la ausencia de casi todas las cadenas de comida rápida en Pamplona, sin llegar a ninguna conclusión clara (aunque las personas que entrevistamos nos hablaron de falta de interés, dejadez...). Pocos meses después, cuando estábamos a punto de licenciarnos, abrieron por fin un McDonald's. ¿En el centro? No, en un centro comercial a las afueras donde no se podía llegar en transporte público. En mi grupo de amigos, el coche era un objeto que no se estilaba, así que, si queríamos ir a comer un BigMac, debíamos andar media hora larga. ¿Merecía la pena?

Ojalá pudiera contestar a esa pregunta. Llevo varios días tratando de recordar si al final fuimos o no al McDonald's, o si sólo hicimos planes que nunca fructificaron, o si fueron algunos y yo no... Es como una laguna en la mente y no consigo hilar recuerdos que me certifiquen si estuve o no. ¡Y estas cosas me dan una rabia! No, no valgo para tener amnesia. Y, por cierto, ahora sólo como en un McDonald's cuando estoy en Barajas... Pussar och kramar!

Si la muchachada de la fotografía consigue ganar todos los partidos del Mundial de Sudáfrica, cada uno se embolsará 600.000 euros de nuestras arcas públicas (según el diario '20 minutos', la Federación Española de Fútbol se está planteando que lo cobren incluso sin ganar). Esto quiere decir que, sólo en premios para los jugadores, el gasto total será de 13.800.000 €, a lo que habrá que sumar la prima del entrenador y el resto del cuerpo técnico.

Si no ganan, también tendrán una buena paga, porque hay dinero pactado incluso si pierden los tres partidos de la primera fase por 0 - 9.
La tradición indica que, al margen del dinero, hay que contar con los famosos regalos de la Federación para los jugadores por el hecho de participar en una fase final, como el Quad o la televisión de 52 pulgadas de la pasada Eurocopa.

Y, como no todo van a ser primas en la columna de gastos, no hay que olvidarse de la manutención (que ni El Bulli), logística, invitaciones a gente, gentuza y derivados, personal de servicio, peluquería, transporte (en primera, claro) y un sin fin de etcéteras. Yo no digo que haya que llevarles en autobús bosnio sin aire acondicionado hasta Sudáfrica, pero creo que la austeridad debería ser la bandera. Y ésta brilla por su ausencia. Por ejemplo, lo de marchase a Austria, que generó un gasto innecesario. Cuando los expertos dijeron en diferentes medios de comunicación que no era necesario ese retiro por razones fisiológicas, la propia FEF tuvo que tragarse sus teorías de chichinabo y reconocer que se trataba de un "cambio de aires" (como si la prima no fuera suficiente incentivo).

Sobre el tema de las primas, estoy de acuerdo con los que piden que sean retiradas. Pero no ahora por el tema de la crisis, sino por y para siempre. Ellos son profesionales y cobran su sueldo (que encima no es moco de pavo). Representar a España debería ser algo opcional y voluntario, del que no se obtuviera beneficios económicos directos y sí algún galardón como la medalla al Mérito Deportivo, por ejemplo, si el resultado conseguido es un primer puesto. ¿No se supone que vestir la camiseta de España es un orgullo? Ojalá no pasen de primera ronda y nos ahorremos una pasta gansa.
Pussar och kramar!

* Si son finalistas, la prima sería de 120.000 €/jugador y, la de semifinalistas, 90.000. Los jugadores han comunicado su deseo de donar parte del dinero a obras benéficas (me ha sido imposible encontrar por Internet si han dicho qué porcentaje y a qué obras concretas, así como quién gestionaría ese supuesto dinero para que llegue a sus necesitados destinatarios).

Ayer fuimos a ver 'Sexo en Nueva York 2' y me gustó. No sólo me reí un montón, sino que tuve la sensación de que esa película estaba hecha para mí. Me explico, además de las cuatro protagonistas y sus aventuras (de las que soy adicto), no faltaron ni jugadores de rugby australianos bañándose en una piscina con diminutos Speedos, ni un chulazo danés que, obviamente, se pide Samantha en exclusiva.

Tengo la opinión de que, en las trilogías, la segunda película es siempre de transición y, por tanto, la más floja. En este caso, se cumple perfectamente, ya que no es tan redonda como la primera, ni tiene esas escenas de dejarte clavado en el asiento como la del reencuentro de Miranda y Steve en el puente; pero los seguidores de la serie sabrán disfrutarla como es debido. Si no eres fan, mejor ni vayas, porque la película no aporta realmente nada a la trama de la vida de las cuatro mujeres. Más bien, sirve para afianzar los caracteres de cada uno, que podamos introducirnos en cómo han evolucionado los personajes en sus nuevas vidas.

De hecho, si vas a ir a verla pensando en que es una mierda y sin darle una oportunidad, como ha hecho cierta gentuza, mejor no te gastes el dinero, porque sentirás que estás perdiendo el tiempo. Ahora, si vas con la mente abierta, con la única pretensión de reírte y pasar un rato ameno, no te defraudará. Escenas como la mega hortera boda gay del principio o cuando Samantha pierde los nervios en medio del zoco son brutales (en esta última, toda la sala se puso a aplaudir...). Yo ya estoy deseando repetir y que llegue la tercera parte.

Por cierto, ¿ya he dicho que hay una canción de la banda sonora que me chifla?
Pussar och kramar!


Los anuncios de la sidra holandesa Jillz (Grupo Heineken) no tienen desperdicio. De hecho, creo que el director de casting debería tener una calle con su nombre en Amsterdam. Ahora, de cara al Mundial, ha cambiado su anuncio tradicional, por uno mucho más futbolístico, pero sin perder la esencia que lo ha hecho famoso.



Hay que reconocer que, en el mundo de los anuncios de empresas de bebidas alcohólicas, los del Grupo Heineken han tomado la delantera (sí, y los de Mixta). Si el anterior destacaba por su merendabilidad y su grado alto de revolución hormonal, el de ahora es por lo flipante que es ver bailar a sus protagonistas tal que así...
Pussar och kramar!


En pleno centro de Dubai se levanta el Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo, con 828 metros de altura, 162 plantas y ascensores capaces de subir medio kilómetro a una velocidad de 10 m/seg. Inaugurado el pasado 4 de enero, su interior alberga un centro comercial, 1.044 apartamentos y el primer Hotel Armani del mundo, fruto de la colaboración entre la firma de moda y Emaar Hotels & Resorts.

Éste ocupa las ocho primeras plantas del gigante de hormigón y acero, además de la 38 y la 39, que se han reservado para las suites más exclusivas. En total son 160 habitaciones, divididas en 11 tipos diferentes, dependiendo de la superficie de cada una y de si tienen o no balcón. Sus precios oscilan entre los 370 y los 2.000 € / noche.

El diseñador italiano se ha involucrado personalmente en el proyecto, sobre todo en lo que respecta al interiorismo de los espacios. En ellos predominan el color marrón y los tonos oscuros. El resultado es un establecimiento hecho a medida, con suelos fabricados con piedra de Canadá, paneles de madera y paredes forradas de tela.

Como no podía ser menos, el hotel ofrece sus productos de cosmética en un lujoso spa de 1.115 m2 con cabinas para tratamientos personalizados, gimnasio, baños termales y salas de reposo. Lo más interesante es que a los huéspedes se les ofrece experimentar terapias individualizadas de relajación mediante la unión de masajes, aromaterapia y tratamientos; todo con aceites y esencias de Armani.

El punto fuerte de este establecimiento es su oferta gastronómica, ya que cuenta con ocho restaurantes distribuidos entre las 10 plantas. Como explica Marc Dardenne, director ejecutivo de Emaar Hotels, “cada uno ofrece un menú completamente diferente, pero tienen tres puntos en común: la elegancia en su puesta en escena, las espectaculares vistas y la calidad del servicio”. Algunos se encuentran frente a un lago artificial con fuentes que ofrecen espectáculos de agua como en Las Vegas. Uno de ellos se llama Ristorante, especializado en comida italiana; pero también destacan el Amal (hindú), el Hashi (japonesa), un lounge chill out o la discoteca Privé, con sus propios DJ's.

Para completar la experiencia, no falta una pastelería de Armani Dolci, una floristería ni una boutique con la colección de alta costura del italiano. El segundo hotel de Armani está previsto que abra sus puertas en Milán en 2011. Otros proyectos incluyen un resort en Marrakech y villas en Marassi (Egipto).