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El rey de la casa


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Sean McCashin, Joe Cobb, Curtis Wynter, James Tyrrell, Fergus Bell, Jordan Hugill y Alex Fisher, junto a otra docena de chicos, juegan juntos al fútbol cada domingo. Por sus apellidos, sería fácil pensar que lo hacen en alguna de las divisiones inferiores de la Premier League inglesa, o en las ligas de cualquier región británica. Sin embargo, donde están desarrollando su juego no es en la fría Albión, sino en la más que calurosa campiña jerezana.

La ciudad tiene dos equipos de fútbol. El más importante, el Xerez, acaba de descender a Segunda División tras pasar un año en Primera. El segundo, muy modesto, se llama Jerez Industrial y toda la vida fue el olvidado de la ciudad. O al menos así fue hasta que estuvieron a punto de subir a Segunda División B, objetivo malogrado ante la falta de honradez de sus antiguos dueños, que endeudaron al club y dejaron de pagar durante más de diez meses a los jugadores. Al final, de vuelta al grupo X deTercera División.

Como no había dinero, el equipo estaba al borde de la desaparición hasta que llegó un señor inglés, Glenn Hoddle y asentó su escuela de jugadores en el Jerez Industrial a cambio de solventar la deuda. Según éste, el clima es idóneo para que sus alumnos mejoren y desarrollen un buen juego. Además, como están jugando en competición oficial, es fácil que vayan a verles ojeadores de toda Europa. El objetivo último, como no podía ser menos, es venderles a las mejores ligas, gracias a los años de crecimiento deportivo que hagan en Jerez.

Así las cosas, todos en el club son británicos salvo el entrenador, el presidente y dos jugadores (además de un tercero, que es portugués). El idioma de referencia es el inglés y todos los que no lo sabían ya lo están aprendiendo. Además, como los chicos viven por y para el fútbol, algo que se puede decir de muy pocos equipos de esta categoría, no han tardado en convertirse en líderes de su grupo y la ciudad ya sueña, por qué no, con tener al Industrial en Segunda B el año que viene si las cosas siguen igual de bien. Eso sí, nadie se acostumbra a ver en el campo a tanto pelirrojo y negro jugando con la camiseta a franjas azules y blancas del Jerez Industrial, un equipo que vive un milagro a ritmo de fish and chips. Pussar och kramar!

2 comentarios

  1. Di  

    Que cosa tan curiosa

  2. ace76  

    Interesante historia... aunque parece que al equipo le pegaría más llamarse Industrial Sherry.

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