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El rey de la casa


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Ayer me tomé el día libre para poder ir a renovar mi carné de identidad. Acabó siendo una de las jornadas más bien aprovechadas y maratonianas en mucho tiempo. Para empezar, me levanté a la misma hora de siempre, con la intención de irme con el rubio a La Antequerana a desayunar unos buenos molletes de jamón con tomate. Hacía siglos que no desayunábamos fuera los dos...

Luego, al centro. Compré un regalo para mi amiga Patricia y unos zapatos de verano en Camper, que sólo tenía zapatillas para estos meses y quería algo más arregladito. Mas tarde, quedé con Maggie para renovarme el DNI, que resulta que tiene un mucamo que se encarga de estas cosas y tuvo a bien hacerme el favor (lástima que se hubiera cogido él también el día libre; el que le sustituía resultó ser un señor con sangre de horchata). Aproveché para visitar un poco el hemiciclo del Congreso de los Diputados, el bastón de Salmerón y ver, de refilón, a José Antonio Alonso (me lo encuentro siempre que voy al Senado o al Congreso, no ha fallado ni una), Elena Salgado (me pareció más guapa que en la tele) y Soraya Saénz de Santamaría.

De allí, corriendo a la embajada de Estados Unidos a una presentación de Ralph Lauren. Era interactiva, así que tuve que hacer algunas cosas en wii (mi primera vez, no había cogido un mando de esa consola en mi vida). No estuve mucho tiempo, el suficiente para enterarme de las nuevas colonias (la que más me gusta es la número 2) y saludar a algunas amigas. Tenía prisa porque no quería que me cerraran la tienda de Lacoste de Ayala, que tenía que ir a comprar unos polos. De allí, a tomar un respiro con un buen granizado de limón y té verde en Starbucks.

Había quedado a comer en O'Cruceiro con Patricia. El regalo le encantó y comimos un pescado formidable (yo pedí mero). La charleta fue fenomenal, pero de verdad, de esas que se pasa el tiempo volando. ¡Y tanto! Cuando nos dimos cuenta, era la hora en la que había quedado con el rubio en El Corte Inglés de NNMM para comprarnos un colchón nuevo. De paso, nos hicimos con una paletilla de jamón que vamos a regalar este finde a nuestra amiga Elena, que acaba de parir.

Luego, a casa a cambiarnos de ropa, previa ducha, y volver a salir para el centro, que habíamos quedado a cenar en Public con mi prima Marta, que está pasando unos días a Madrid. Para entonces, mis pies ya no eran una masa uniforme de carne, músculos y huesos, sino más bien unas natillas. Regresé como pude a mi casa, a mi cama, a ese colchón de mierda que vamos a cambiar la semana que viene y a dormir, que me lo había ganado.

En total, ayer me gasté una pasta gansa, pero qué bien me lo pasé y cómo lo disfruté. Ahora, no vuelvo a tener un día así en mucho tiempo... Pussar och kramar!

8 comentarios

  1. Ángel  

    ¿Y cogiste una Wii para mí? Porque si no, perdiste el día.

  2. Ladonnabupu  

    ¿Un jamón? Joder con los niveles que os gastaís por ahí... aquí lo más una cajita de bombones!!

  3. Sota  

    Consumista!

  4. Casta  

    Tú eres de los mios, me paso semanas en que no compro absolutamente nada pero el día que me da me arruino.

  5. Di  

    Tú concepto de día libre a m me estresa

  6. Gratis total  

    Tu concepto de día libre es perfecto para mi!

  7. Nils  

    Ángel, tú ya tienes suficientes consolas.

    Ladonna, una paletilla y te sorprenderías de las ofertas que hay.

    Sota, ya te digo!

    Casta, pues sí, pero como luego pasan semanas sin comprar...

    Di, quita, ya será menos.

    Gratistotal, yo le quitaba una o dos actividades, pero no estuvo mal, no.

  8. ace76  

    A mí me encantan estos días libre entre semana, me suelen cundir mucho.

    Eso sí, muy mal eso de no informarme de que ibas a pasar por mi lugar de trabajo (aunque esa mañana no me tocaba currar):-P

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